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Catedral Nueva de Salamanca
La Catedral Nueva de la Asunción de la Virgen, de Salamanca se levanta en esta ciudad a instancias de los canónigos de la entonces catedral (Catedral Vieja), que estimaban como muy pequeña, oscura y baja.
Por ello, y por las razones estéticas impuestas por las grandes catedrales góticas llevadas a cabo ya en otras ciudades españolas, y la importancia que había adquirido la ciudad de Salamanca a consecuencia de su carácter universitario, en el año 1491 el cabildo cursó petición a la Santa Sede, a través de los Reyes Católicos, para llevar a cabo su proyecto de una nueva catedral.
Para su realización se contó con el apoyo decisivo de Fernando el Católico, quien en 1509 dispuso que los arquitectos Alonso Rodríguez y Antón Egas, maestros de las catedrales de Sevilla y Toledo, respectivamente, viajasen hasta aquí para realizar las trazas del nuevo templo, que el cabildo quería levantar sobre el solar de la antigua catedral, tras demoler ésta.
Por fortuna esta idea no prosperó.
Por ello, en 1512 importantes maestros como son: Antón Egas, Juan de Badajoz el Viejo, Alonso de Covarrubias, Juan Gil de Hontañón, Juan Tornero, Rodrigo de Saravia, Juan Campero y Juan Orozco, decidieron que al menos durante el tiempo que duraran las obras el viejo templo se conservaría, construyendo el nuevo justo a su lado.
En septiembre de ese mismo año se nombraba maestro mayor de las obras a Juan Gil de Hontañón, y como aparejador a Juan Campero, y el 12 de mayo del año siguiente se colocaba la primera piedra de la nueva catedral, una de las últimas levantadas en estilo gótico, no solo en España sino en en toda Europa; en un tiempo en el que el Renacimiento se abría paso con fuerza en occidente, pues no en vano Bramante ya había comenzado su obra cumbre, la Basílica de San Pedro en Roma, siete años antes, en 1506.
En un primer momento se pensó construir sólo el cuerpo del templo, como así se hizo, consultando a los maestros de Burgos y Palencia, Francisco de Colonia y Martín de Solórzano respectivamente, sobre posibles deficiencias en las bóvedas. En 1520 estaba concluida la cuarta capilla de la nave sur y se contrataba con Juan de Álava el cierre de las primeras de la nave de la epístola, donde se ven algunas soluciones clasicistas en las bóvedas, mientras que Juan Gil de Hontañón seguía técnicas goticistas en el cerramiento del lado del evangelio.
Por diferencias entre los dos últimos, se hicieron consultas sobre su continuación, que fue decidida por Vasco de la Zarza con la solución de cerrar las bóvedas de las tres naves a la misma altura, cosa no aceptada por el cabildo que prefería la solución gótica habitual de las naves escalonadas.
A la muerte de Juan Gil de Hontañón (1526) le sucede en el cargo de maestro mayor Juan Gil de Hontañón El Mozo. A este le sucedieron Juan de Ibarra y Juan de Álava, a quien se deben los detalles renacentistas de las capillas del lado de la epístola y las ventanas con columnas y grutescos.
Al fallecer Juan de Álava le sucede Rodrigo Gil de Hontañón, (hermano de Juan Gil El Mozo), a quien corresponde la elevación de la nave central, el cerramiento de sus bóvedas y la introducción de elementos italianizantes como cresterías, candeleros, molduras y medallones, consagrándose el templo en 1560.
Tras un tiempo en el que se interrumpen las obras (de 1560 a 1584) tras la muerte de Rodrigo Gil, el cabildo inicia una segunda etapa solicitando la intervención de Juan de Herrera, que no aceptó el ofrecimiento.
Tras nueva consulta a maestros de otras catedrales se aconseja seguir en estilo gótico, nombrándose para ello a Juan del Ribero, quien introduce cambios en la girola original, que pasa de poligonal a rectangular flanqueada por torres; pero por falta de dinero sólo se pudieron cimentar los muros de la girola y del crucero. Sería en 1668 cuando Juan de Setién Güermes, nuevo maestro mayor, levantaría los hastiales y las puertas del crucero, las capillas-hornacinas de la girola y los arranques de las torres.
La obra en conjunto no responde al gótico puro en que se planteó en un principio, difícil de seguir por la fecha de comienzo de las obras y por la secuencia de arquitectos que intervinieron en su dilatada ejecución. No obstante, el edificio consigue una imagen exterior que responde al medievalismo de su gran fábrica con esbeltos pináculos, bellas cresterías y altos ventanales apuntados. En su interior existen pilares de gran esbeltez que se organizan en haces de columnillas que sin apenas interrupción se funden con los nervios de las bóvedas, todas estrelladas.
La fachada principal, de cinco tramos, repite esquemas ya planteados por Juan de Álava que combinan repisas, doseletes, motivos heráldicos, medallones y otras decoraciones, para cuya realización Juan Gil de Hontañón contaría con un excelente equipo de escultores y tallistas.
Catalogación
- La catedral Nueva de Salamanca está catalogada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, y así consta en publicación oficial del año 1887.
Referencias
Bibliografía
- Arquitectura renacentista. En: Historia de la Arquitectura Española, Volumen III. Editorial Planeta, año 1986.
Otras fuentes de información
Notas