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Arquitectura romana

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Características

El espíritu práctico del pueblo romano se impuso en las obras arquitectónicas. Se rige por el principio de la utilidad y la racionalidad. Si bien se puede decir que es más una ingeniería civil y militar que un arte, no se puede afirmar que la arquitectura romana tiene pocos valores artísticos. El más grande arquitecto conocido de la época es Vitruvio Polión, que vive en el siglo I a.C., y escribe el Tratado de arquitectura que será fuente de inspiración en el Renacimiento y el neoclásico.

El arte romano, en general, y por tanto la arquitectura romana, es la expresión del poder. Como tal son concebidas, con un afán de eternidad y grandiosidad monumental. Interesa hacer obras útiles, ejecutadas según principios más o menos estables, fijados por Vitruvio en sus textos, y que contribuyen a la uniformidad de los modelos arquitectónicos anteriormente citada.

Los romanos emplearon de manera sistemática el arco, la bóveda en su diferentes modalidades (cañón, arista, horno) y la cúpula, a los que añadieron los tradicionales medios arquitrabados de los griegos. Hay dos tipos de cubiertas: las de madera y las de piedra o mampostería, usada generalmente en las bóvedas. La bóveda de cañón es consecuencia lógica de la utilización del arco, y es un elemento constructivo de primer orden. La bóveda de cañón y la anular son las más comunes en los edificios públicos. En los edificios de planta circular también hay falsas cúpulas, y cúpulas alveolares con arcos fajones. Es una cúpula semiesférica.

La arquitectura romana utiliza todo tipo de materiales, ya que la extensión de su imperio le obliga a construir con los materiales del país. Se emplearon los aparejos de sillería, mampostería y ladrillo combinados con la argamasa de hormigón que daba solidez a las diversas formas de aparejo (opus).

Por lo que se refiere a los ordenes arquitectónicos los romanos introdujeron innovaciones sobre los clásicos griegos, y sobre todo rompieron con el sentido estético griego al mezclar la utilización de los órdenes en una misma fachada, según criterios de riqueza decorativa, toscano, jónico, corintio y compuesto, como ocurre en el Coliseo de Roma.

Atendiendo a su finalidad cabe distinguir la tipología de los edificios: arquitectura religiosa y funeraria (templos y tumbas), arquitectura civil (foros, construcciones conmemorativas, basílicas, termas, teatros, anfiteatros, circos) y obras públicas (puentes, acueductos, calzadas, presas, faros).

Construcciones civiles

En la ciudad romana tienen gran importancia los edificios de carácter público destinados a satisfacer necesidades ciudadanas relacionados con los negocios, con los espectáculos o con el deporte.

Muy frecuentemente estos edificios estaban situados en el foro, como ocurre en Roma donde se distinguen diversos foros (el de Julio César, el de Augusto y el de Trajano este último edificado por el arquitecto Apolodoro de Damasco a principios del siglo II d.C.).

Basílica de Majencio.

La basílica era el edificio destinado a las transacciones mercantiles y la solución de los litigios judiciales. Generalmente, estaba formada por tres naves separadas por columnas, cuya nave central era algo más elevada que las laterales y su cabecera estaba rematada por un ábside.

La cubierta era una techumbre plana de madera, aunque excepcionalmente se utilizó la cubierta abovedada, como ocurre en la famosa Basílica de Majencio.

En la curia se celebraban las reuniones políticas, disponiendo a veces de una gran pórtico como ocurre en la española Curia de Talavera la Vieja. También tenía una finalidad parecida el pretorio con torres defensivo en los ángulos, Casa de Pilatos de Tarragona.

Mayor transcendencia para la vida social tenían las termas, pues eran grandes complejos arquitectónicos con baños de diferentes cualidades y calidades (baños fríos, templados y calientes, sala de vapor y otras muchas dependencias para la cultura la higiene y el solaz recreo). Destacan entre las principales las Termas de Domiciano, las de Termas de Caracalla y las de Termas de Diocleciano, todas ellas en Roma.

En las ciudades romanas tenían gran importancia los espectáculos, requiriendo cada uno de ellos un edificio específico. El teatro, inspirado en el griego, era totalmente construido y raramente aprovechaba los declives del terreno. Sus elementos eran los clásicos griegos: orchestra para las evoluciones de los actores (de planta semicircular), la scaena o escenario arquitectónico tras los que se encontraban los camerinos (choriga) de los actores y, por último, la cavea o graderío, también semicircular y dividida en sectores. Los más importantes son el Teatro Marcelo, en Roma, construido en tiempos de Augusto y en el que aparecen superpuestos los ordenes arquitectónicos en su fachada; en España destacan los Teatros de Mérida y Sagunto.

Anfiteatro de Tarragona.

Los anfiteatros, destinados a las luchas de animales, de gladiadores o ejercicios circenses disponían de una planta ovalada con arena donde se realizaba el espectáculo, rodeada por una cavea. En realidad eran dos teatros unidos por la escena, de donde se deriva su nombre de anfiteatro. El más antiguo era el Anfiteatro de Pompeya (año 80 adC), pero el más famoso es el Coliseo de Roma, iniciado por Vespasiano y terminado por Tito en el año 80 de nuestra era.

También en cada uno de los tres pisos que tiene utiliza un tipo de orden arquitectónico, característica que en cierto modo diferencia la estética romana de la griega.

El circo romano estaba destinado a la celebración de carreras de carros. Eran de planta muy alargada, en cuyo centro se coloca la espina con estatuas o figuras alusivas. En uno de sus extremos estaban las cárceles o jaulas de partida para los competidores. El mejor conservado en Roma es el construido en la época de César, llamado Circo Massimo.

Finalmente, las edificaciones de carácter conmemorativo se levantaban en el foro, en las vías de acceso a la ciudad, para exaltación de los gobernantes. Se erigían columnas como las de Trajano y Marco Aurelio, o más frecuentemente arcos de triunfo de uno a tres huecos. Destacan los arcos romanos de Tito, el más antiguo conocido en el que aparecen por vez primera los capiteles compuestos (año 81 d.C.), el de Trajano del siglo II, desmantelado de su decoración escultórica para ornar el de Constantino (del siglo IV) y el de Séptimo Severo del siglo III.

Construcciones religioso-funerarias

El templo romano sigue el modelo etrusco en cuanto que se eleva sobre un alto podio con un único acceso en la parte delantera, a la vez que del griego asume la larga cella y la columnata que circunda al templo pero con las columnas adosadas al muro (pseudoperíptera), salvo en el pórtico de acceso que es exenta.

El templo mejor conservado de estas características es el de Nimes (Francia) llamado Maison Carrée (casa cuadrada), construido en el año 16 adC; a pesar de que los elementos arquitectónicos son de tipología griega (capiteles corintios sobre columnas jónicas y entablamento con friso ornamentado), son romanos tanto su estructura interna como en el efecto de fachada única sobre un basamento.

De tiempos de la República datan numerosos templos entre los que ocupa un primer lugar el llamado Templo de la Fortuna Viril en Roma. Todavía se conserva casi intacto al haber servido de templo cristiano hasta hace algo más de 20 años. Se alza sobre lo que fue el Mercado de los Bueyes cerca del río Tíber.

Se asienta sobre un basamento alto o podium con una escalinata al frente, con cuatro columnas (tetrástilo). El resto de columnas están adosadas al muro. Todas son jónicas con capiteles también jónicos de cuyas volutas salen unas palmetas curvadas. El entablamento está dividido en sillares en forma de cuña (aplicación del sistema abovedado para la construcción de un dintel).

El Templo de la Fortuna Viril será el modelo de templo romano utilizado hasta la época imperial.

No todos los templos eran de planta rectangular, los hubo también de planta circular al estilo de los "tholos" griegos, frecuentemente dedicados a la diosa Vesta. También de la época republicana es el Templo de Vesta en Tívoli, de orden corintio edificado durante el gobierno dictatorial de Sila en el siglo I adC.

A comienzos del Imperio, en la época de Augusto, se edificó el Panteón, el gran templo dedicado a todos los dioses. Aunque se inicia por iniciativa de Agripa (yerno de Augusto) en el año 27 adC, se transforma durante el reinado de Adriano y aún después, a comienzos del Barroco, en algunos aspectos ornamentales.

De la misma época son el Templo de la Maison Carrée, ya descrito, y el Templo conmemorativo del Ara Pacis, gran altar al aire libre que Augusto mando erigir para celebrar la pacificación de la Galia e Hispania. En él es mucho más interesante la ornamentación escultórica que los caracteres arquitectónicos.

Las tumbas romanas son de menor originalidad, pues asimilaron las formas peculiares de enterramiento de los lugares que fueron conquistando. Así desde los primeros momentos la inspiración etrusca da lugar a enterramientos de forma circular, a modo de túmulos gigantescos como son las tumbas de Cecilia Metella, o los mausoleos imperiales de Augusto o de Adriano. Este último llamado la Mole Adriana y convertido desde los tiempos medievales en el Castillo del Santo Ángel (Sant'angelo); en el siglo I adC. se incorporan los influjos egipcios por ejemplo en la tumba en forma de pirámide de Cayo Cestio.

Obras públicas

Para mantener su imperio, Roma construyó una auténtica red de comunicaciones, con calzadas, puentes, puertos, etc. La ingente tarea de crear o acondicionar ciudades que los romanos realizaron en las provincias que formaban su Imperio, les llevó, en muchos casos, a ser más ingenieros que artistas. Así tuvieron que crear una intensa red de vías o calzadas que exigían la construcción de puentes entre los que destacan el Pont du Gard cerca de Nimes (Francia) que salva el curso del río Gardón y los de Alcántara y Mérida en España, sobre el Tajo y Guadiana respectivamente. El Pont du Gard, construido en el último cuarto del siglo I adC es a la vez puente de acueducto, compuesto de una serie de arquerías distribuidas en tres pisos que permite conducir agua potable hasta Nimes.

Muestra excepcional de los puentes de acueductos romanos en España es el de Segovia.

La calzada tiene cuatro capas: una de fundamento, otra de grava y cantos, otra de hormigón, y otra de losas planas. Todo el conjunto está ligeramente abombado, para evitar que el agua se acumule en el centro. Las calzadas se señalaban cada mil pasos, con los miliarios. En ellos se indicaba la distancia a los lugares más cercanos y a Roma. A lo largo de las calzadas había diversas estancias, para el descanso de los viajeros y los caballos. Para vadear los ríos se construyeron puentes. Para superar las corrientes construyeron un complicado sistema de arquerías muy efectivo.

Además de por tierra, también se viajó por mar. Para ello construyeron puertos, con edificios de almacén. Para señalar la costa se construyeron faros, el mejor conservado de ellos es la torre de Hércules, en La Coruña.

También tiene mucha importancia el urbanismo, para los romanos. Roma es la ciudad más grande del mundo, en la que existen edificios de hasta cinco plantas. La ciudad romana es heredera directa de la griega, pero tuvo un desarrollo gradual e ininterrumpido durante todo el Imperio.

Referencias

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Notas