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Wilhelm Steinitz

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Wilhelm Steinitz.¹
«El ajedrez no es para almas tímidas».
Wilhelm Steinitz

Wilhelm Steinitz


Praga, 17 de mayo de 1836

Nueva York, 12 de agosto de 1900

Ajedrecista austrohúngaro



Primer campeón mundial de ajedrez, desde 1886 hasta 1894.

Índice

[escribe] Biografía

Wilhelm Steinitz nació en Praga, que en aquella época pertenecía al imperio Austro-Húngaro, en la época en que La Bourdonnais brillaba con luz propia. Tras abandonar los estudios de ingeniería se dedicó a jugar al ajedrez profesionalmente. Se inició e el ajedrez en la Wiener Schachgesellschaft, escuela de muchos otros grandes ajedrecistas. Debutó en la competición internacional en la época de esplendor de Paul Morphy.

Wilhelm Steinitz, que también era un filósofo positivista, revoluciona el juego del ajedrez al presentarlo como un sistema lógico hecho de reglas bien definidas y estáticas. Es el máximo exponente de la visión de Philidor del ajedrez como ciencia. Con él nace la escuela moderna de ajedrez, que se distingue por los lances profundamente lógicos que se fundamentan en la realización de planes innovadores: explotación de errores mínimos como peones aislados, casillas libres, piezas sobrecargadas, etc.). Trata de paralizar las piezas del adversario, y bloquear el centro antes de atacar en las alas y lanzar la marea de peones.

En la primera parte de su carrera, el juego de Steinitz era similar al de sus contemporáneos Anderssen o Morphy, caracterizado por rápidos ataques al rey y referencia por aperturas de gambito, el estilo de la Escuela romántica de ajedrez. Pero gradualmente Steinitz fue desarrollando un estilo propio. Rasgos distintivos del estilo maduro de Steinitz son la fe en la defensa, el uso del rey como pieza activa incluso en etapas tempranas del juego, y un estudio profundo del esqueleto de peones.

En 1862 tomó parte en el torneo de Londres como representante de su país. Aprovechó esta estancia para fijar su residencia en Londres. En este torneo alcanzó la sexta plaza, y le ganó una partida a Anderssen que fue considerada la mejor del torneo.

En 1866 Steinitz era una de las figuras más importantes del ajedrez mundial. Para confirmarlo se enfrentó al Anderssen en Londres (1866) en el que venció por ocho victorias, seis derrotas y ninguna tablas. Este encuentro se consideró, en su tiempo, un mundial oficioso. Por desgracia este resultado quedó minusvalorado en 1870 al quedar por detrás de Anderssen en el torneo de Baden-Baden. Donde, además, perdió sus dos partidas contra él. Sin embargo, en el torneo de Viena del mismo año compartió el primer puesto con Joseph Henry Blackburne, y derrotó por dos veces a Anderssen. Steinitz había derrotado a Blackburne en sus últimos duelos particulares, por lo que se impuso un encuentro que se disputó en 1876. El resultado fue espeluznante: Steinitz derrotó a Blackburne por siete derrotas en siete partidas. El juego de Steinitz había evolucionado y contaba con una arma que no tenían sus contemporáneos. Sus nuevas ideas procedían del estudio profundo de las partidas de Morphy.

Tras su triunfo contra Blackburne, Steinitz se volcó en su labor didáctica y escribió algunos tratados. En su libro «The Modern Chess Instructor» formuló los principios de lo que sería la Escuela moderna de ajedrez. Esta obra sería fundamental para los grandes genios de la siguiente generación. Llegó a la conclusión de que para combinar era necesario contra con una superioridad estratégica previa y esto sólo es posible, bien por errores del contrario bien por la acumulación de pequeñas ventajas. A esta conclusión ya habían llegado otros ajedrecistas, como Blackburne y Morphy, pero la originalidad de Steinitz fue supo decir qué era una ventaja y qué no; y sobre todo, supo identificar cuáles eran los puntos débiles de una posición. Él fue el primero en formular y de aplicar conscientemente y de manera genial estos principios.

Steinitz descubrió en Morphy al más profundo conocedor de las reglas posicionales del ajedrez, y trató de sistematizar lo que había aprendido, añadiéndole sus propias reflexiones acerca de la dinámica de las piezas y los peones. El resultado fue un tratado práctico de lo que hoy llamamos estrategia ajedrecística. Su aplicación fue lo que le condujo a ser el más grande jugador de su tiempo. Sin embargo Steinitz no buscaba la brillantez de las combinaciones sino que se centró en los aspectos más duraderos de la posición. Sus perfectas defensas iban dirigidas a conservar una pequeña ventaja que a medida que desaparecían las piezas se iba haciendo más grande y le permitía ganar la partida.

Durante unos años estuvo apartado de la competición, pero regresó en el torneo de Viena de 1882 que ganó, empatado a puntos, con Simón Wináwer, a pesar de haber perdido sus partidas contra Joseph Henry Blackburne, Mijaíl Chigorín y Johannes Zúkertort. Con Zúkertort jugó el primer campeonato del mundo de ajedrez, después de que le venciera en un encuentro en la que disponía tres puntos de ventaja.

Tras su triunfo en el primer campeonato del mundo se dedicó a su labor divulgativa en la revista que acababa de fundar: «The Internacional Chess Magazine». Sin embargo pronto encontró otro rival que aspiraba al campeonato del mundo: Mijaíl Chigorín, con quien había empatado en el torneo de Viena de 1882, y en 1883 le había ganado en Londres su dos encuentros. En 1888 le ganó en un encuentro telegráfico Londres-San Petersburgo, lo que hacía inevitable el encuentro.

A pesar de la victoria sobre Chigorín este siguió acaparando primeros puestos en los torneos, y derrotándole en sus cruces personales, por lo que se hacía necesario un encuentro de revancha. Antes de que el desquite fuese a celebrar Steinitz, este disputó un encuentro con Isidor Gúnsberg, que si bien no era considerado como un rival de talla la victoria de Steinitz fue por la mínima, y es que Steinitz empezaba ser mayor.

Tras este triunfo sólo un joven alemán, Emmanuel Lasker, se atrevió a retarle. Lasker se desplazó a Estados Unidos en su busca. Por fin el encuentro se celebró y Lasker derrotó a Steinitz brillantemente. En diciembre de 1895 se organizó un torneo en San Petersburgo con el fin de buscar un aspirante al título mundial. Steinitz quedó el segundo detrás de Lasker, lo que le daba derecho a jugar un nuevo encuentro con el título mundial en juego. Desgraciadamente Steinitz contaba ya más de sesenta años, y su salud no era muy buena por lo que Lasker se impuso con facilidad.

Steinitz fue un maestro de la defensa, más que del ataque. Se especializó en el estudio de las aperturas, y está considerado el padre de Gambito de dama, que lo renovó por completo haciendo de él un arma temible. También estudió en Gambito Evans, el Gambito de rey, el Giuoco piano, la Apertura escocesa, la Apertura Ponziani, la Apertura española, la Apertura vienesa, la Defensa francesa, la Defensa holandesa, y la Defensa Petrov.

Steinitz supo sintetizar y renovar por entero la teoría de su época, y fue uno de los mayores finalistas de todos los tiempos. Esto le convierte en el pensador más original y profundo de toda la historia del ajedrez. Cuando el peso de la edad ya si hizo sentir perdió el título de campeón del mundo, en 1894, y murió pobre seis años después.

[escribe] Campeonatos del mundo

[escribe] Frases célebres que se le atribuyen

«El peón es la causa más frecuente de la derrota».

«Todo plan que se elabore ha de ser congruente con el carácter de la posición».

«El jugador que tiene la iniciativa debe atacar; de lo contrario, corre el riesgo de perderla».

«La mente humana es limitada, pero la estupidez humana es ilimitada».

«El ajedrez es demasiado para ser un juego y demasiado poco para ser una ciencia».

En una ocasión se le preguntó si esperaba triunfar en un torneo a punto. «Tengo una ventaja sobre el resto de participantes, pues soy el único que no tendrá que enfrentarse a Steinitz».

«El ajedrez no es para almas tímidas».

«El jugador que lleva ventaja debe atacar o perderá dicha ventaja».

«Trátame como a un judío y échame a patadas». (Aconsejaba a los psiquíatras que se lo dijeran).

«En su feliz actuación (del señor Lasker) no cabe duda de que se oirá hablar de este talentoso y joven ajedrecista».

«La mejor manera de refutar un gambito es aceptándolo».

«En ajedrez, yo soy Epstein, usted es Steinitz». (Se lo dijo a uno de los hombres más ricos de Austria).

[escribe] Referencias

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Notas

Artículos relacionados

Bibliografía

Otras fuentes de información

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