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Villaconejos de Trabaque (Cuenca)
Ubicación: Villaconejos de Trabaque se encuentra al norte de la provincia de Cuenca, a cuarenta y nueve kilómetros de Cuenca capital.
Gentilicio: Villaconejense o villaconejero.
Altura sobre el nivel del mar: 817 m.
Ríos: El río Trabaque.
Extensión: 31,9 km².
Población: 503 habitantes.
Economía:
La base de la economía es la agricultura. Se cultiva cereal -sobre todo, cebada-. También fue importante el cultivo del mimbre, hoy en franca decadencia, aunque todavía se observan grandes extensiones de mimbreras. Unas pocas familias se dedican también a la ganadería ovina y a la explotación avícola.
Fiestas locales:
- 24 de junio: Natividad de San Juan Bautista. También se celebra el Martirio de San Juan Bautista el día 29 de agosto.
- 8 de diciembre: Inmaculada Concepción.
Código Postal: 16860.
Dirección en Internet:
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Historia
Pocos documentos escritos se conservan de la historia local de este pueblo. Se tiene documentada la existencia de 130 vecinos en el año 1580, por lo que, sin duda, bastantes años antes debió surgir como núcleo de población estable en la margen izquierda del río Trabaque. No quiere esto decir que se daten los primeros asentamientos de pobladores en torno a los siglos XV o XVI, ya que se han descubierto restos arqueológicos -hachas, monedas, enterramientos, etc.- de periodos anteriores en otras zonas, alejadas de la actual población, una de ellas en la margen derecha del río Trabaque. Durante los siglos XVII y XVIII la población debió crecer a un ritmo bastante acelerado, a tenor del personal eclesiástico con que contaba el pueblo. Era norma común que todos los eclesiásticos del lugar acudieran a la celebración litúrgica del Nacimiento de San Juan Bautista y, para ello, la parroquia contaba con vestimentas talares para los 21 sacerdotes del lugar que acudían ese día a su cita anual. La población alcanzó el número de mil habitantes durante la Guerra Civil del pasado siglo, pero duró poco ya que la fuerte emigración que se dio entre los años cuarenta y setenta hizo que la merma fuese continuada; posteriormente, se estabilizó, pero la baja tasa de natalidad hace que la renovación generacional no tenga lugar y se pase al número de 503 habitantes que aparece en la página de la Diputación Provincial de Cuenca.
Monumentos y lugares de interés
Sin duda, su mejor monumento es la Iglesia de San Juan Bautista, de la que el Catálogo monumental de la diócesis de Cuenca dice lo siguiente: "Portada de frontón partido, ovalado con triglifos en el entablamento; el segundo frontón curvo con remates de pináculos bolas; entre ambos, óculo cuatrilobulado y otros dos de las mismas características a cada lado de la fachada; está rematada esta por espadaña de sillares con molduración barroca. Dos ojos de medio punto para campanas y otro más pequeño centrado sobre estos, remate de pináculos y bolas. La fábrica de mampostería, las esquinas de sillares almohadillados y ovalados. El interior es de tres naves de la misma altura. Las naves laterales, en su cuerpo más próximo al presbiterio, cubiertas por bóveda de terceletes; el resto de estas naves con bóveda de arista. La central, con bóveda de terceletes en la cabecera y el resto de medio cañón. El arco de entrada al presbiterio, con baquetones y cinta de bezantes en lugar de capiteles. La comunicación de la cabecera con los laterales es por arco rebajado apoyado en fuerte semicolumna semicircular adosada." La portada de la iglesia se atribuye a Martín de Aldehuela, turolense afincado en Cuenca, en muchas de cuyas iglesias trabajó. Los cuerpos de la iglesia se atribuyen a Picardo. La cabecera es de clara transición al Renacimiento. El retablo mayor procede de la Rioja alavesa y estuvo dedicado, en su iglesia de origen, a san Andrés -cuya talla, adquirida por el cabildo durante el pontificado de Monseñor Guerra Campos, se encuentra hoy en la capilla del bautismo de la Catedral de Cuenca-. Hoy, está dedicado a San Juan Bautista y es de nogal, dorado y policromado. La talla de San Juan Bautista es una magnífica copia de la del mismo titular que se encuentra en la Iglesia del Salvador, de Cuenca, obra del escultor e imaginero conquense Luis Marco Pérez. Es de destacar, como en el original, el magnífico estudio de la anatomía humana que allí se nos muestra, y los rasgos orientalizantes de la cara de San Juan. Las imágenes que acmpañan a San Juan son dos tallas de época de los hermanos santos y médicos Cosme y Damián. En su origen, el retablo contaba además con otras dos tallas de santos obispos que no se pudieron colocar al adaptar este retablo al hueco que la iglesia nos ofrecía. Posteriormente se han añadido varios retablos de reciente factura que adornan las otras naves de la iglesia. Ninguno de ellos cuenta con tallas de madera, sino que se les ha acoplado el conjunto de la imaginería con que cuenta la parroquia desde los años cuarenta del pasado siglo hasta la actualidad.
El otro monumento que cabe destacar es la Ermita de la Inmaculada Concepción. Su estructura es la de una amplia nave dividida en tres tramos más el cabecero. El crucero está rematado por una cúpula de media naranja barroca, sostenida sobre pechinas y pilastras; en las pechinas hay cuatro tondos que represetan a los cuatro evangelistas, alguno de ellos muy deteriorado, sometidos a una reciente restauración. La nave está cubierta por bóveda de medio cañón con lunetos. Tras el altar se encuentra el camarín de la Virgen y, entre este y la ermita, la sacristía. Se accede a la ermita por portada con arco de medio punto, bastante deteriorado, y orden superpuesto con frontón rematado por ventanal y pináculos. Una espadaña de un solo hueco remata la fachada, el frontón interrumpido superior.
Folclore y costumbres
Hostelería
Gastronomía
No se puede mencionar un plato típico exclusivo de este lugar. Como en los demás pueblos de la zona, incluso de toda la provincia, destacan platos de gran aporte calórico, como requieren los duros días invernales; a eso se debe el gran predicamento que tienen las gachas, el morteruelo, los gazpachos..., o dulces de origen árabe como el alajú (hecho a base de miel al punto, almendras y nueces, pan rallado, raspadura de naranja y limón y diversas especias aromáticas). En cuanto a la bebida, nada más típico que el vino, elaborado a pequeña escala en las cuevas de tradición familiar que se conservan para tal menester y se utilizan para proporcionar pequeños (o grandes) homenajes al cuerpo. Asimismo, se elabora aguardiente para consumo propio.
Heráldica
El diario oficial de Castilla-La Mancha publicó el 10 de febrero de 1993 las Órdenes del día 3 de ese mismo mes y año por las que se aprobaban el escudo heráldico y la bandera de Villaconejos de Trabaque. El escudo tiene la siguiente disposición: "Escudo partido y entado en punta. 1º de gules, villa de plata. 2º de sinople, conejo acrupido de plata. En punta, ondas de plata y azur. Al timbre, corona real cerrada." La bandera está dispuesta de la manera siguiente: "Bandera rectangular, de proporciones 2/3, de color rojo, con una franja diagonal desde el ángulo inferior del asta al superior del batiente, de color azul y anchura 2/5 de la que tiene el paño, bordeada de dos franjas de color blanco y anchura 1/5 de la correspondiente al paño."
Este esquema es orientativo, a fin de recopilar los datos esenciales de cada localidad. Se pueden agregar las categorías necesarias, tales como información sobre demarcaciones territoriales (comarcas, concejos, etc.), información sobre la corporación municipal, servicios, accesos, arquitectura local, tradiciones, etc.