La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Villa romana de Almenara

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar
Siglas en bronce del Museo de las Villas Romanas.
La Villa romana de Almenara es un museo estructurado a partir de unos yacimientos arqueológicos romanos, que se encuentra en los terrenos conocidos como Pago de la Calzadilla, entre los términos municipales de Almenara de Adaja y Puras, en la provincia española de Valladolid, en la divisoria con la provincia de Segovia. Se trata de los restos de una villa romana del siglo IV, entre los que se incluyen una buena cantidad de mosaicos que han llegado intactos hasta el siglo XXI.

Las instalaciones constan de los restos excavados de la villa, más la reproducción a tamaño natural de una supuesta casa de campo romana de la misma época más la exposición de un museo llamado Museo de las Villas Romanas. La Universidad de Valladolid y la Diputación de Valladolid son los responsables de su mantenimiento y puesta a punto.

En 1994 fue declarado Bien de Interés Cultural (máximo nivel de protección de los previstos en la Ley del Patrimonio Histórico Español).

Emplazamiento geográfico de la villa

Idealización de cómo sería la villa y su entorno.
Se encuentra en un lugar conocido familiarmente como Pago de la Calzadilla, entre los términos municipales de Almenara de Adaja y Puras (provincia de Valladolid), lindando con Segovia. Se accede al yacimiento-museo por la carretera nacional 403 (de Toledo a Valladolid), a través de una desviación poco después del km 137, tras recorrer unos 900 metros. El emplazamiento del pago está en la margen derecha del valle del río Adaja que discurre en sentido NE-SW, en la segunda terraza de este río y al borde de la tercera, a 780 metros de altitud. Las tierras que lo rodean presentan el típico paisaje de campiña con superficies a distintos niveles que son las terrazas fluviales.

En las proximidades hay (o había) agua abundante, con la laguna de Monduengo, la de la Vega y el labajo más cercano que se alimenta del agua de El Arroyuelo. Estas buenas condiciones geográficas dieron lugar a un primer asentamiento prehistórico y después una villa romana.

Historia

Maqueta que idealiza la posible casa.
Según los datos sacados a la luz gracias a las excavaciones se ha podido asegurar que hubo una villa anterior correspondiente al siglo III, de menores proporciones y menor categoría que la actual.[1] La villa cuyos restos están ahora al descubierto está datada en el siglo IV.

Se desconoce el nombre de sus propietarios y sus actividades pero a juzgar por las dimensiones del complejo, el lujo de los mosaicos y de los objetos aparecidos, los historiadores han llegado a suponer que se trataba de una gran familia bastante rica que llegó a utilizar la casa como vivienda habitual y no vivienda secundaria de campo y para ello se construyeron buenas estancias tanto para los propietarios como para invitados.

En el centro de este mosaico se puede ver la huella dejada por una posible hoguera.
La actividad en la villa debió durar todo el siglo IV y parte del V en que se detecta un paulatino abandono. La casa sería abandonada por razones desconocidas y tal vez empleada como refugio esporádico; más tarde se utilizó como cantera para posibles edificios en algún otro lugar. En algunas habitaciones pueden descubrirse huellas de hogueras en el centro del mosaico en el que se ve perfectamente un deterioro parcial a causa del fuego.

Después del siglo V no hay más noticias sobre la propiedad. El espacio abandonado y olvidado debió irse cubriendo de tierra como ocurre siempre hasta que llegado el siglo XIX se descubrió accidentalmente parte de un mosaico y se empezó a sospechar que bajo aquellas tierras de labor podía encontrarse una villa romana.

Investigación arqueológica

En 1887 se tuvo noticia de la posible existencia de una villa romana bajo el terreno que en aquellos años eran tierras de labranza.[2] Pero no hubo más intervenciones arqueológicas hasta llegar al año 1942 en que empezaron los primeros trabajos de prospección dirigidos por el profesor de la Universidad de Valladolid Gratiniano Nieto Gallo. Fue entonces cuando se descubrieron los 400 m² de mosaico en un espacio de 1.500 m².

Estructura moderna de las instalaciones. Dentro está todo el yacimiento y el museo.
En 1969 la Diputación de Valladolid compró los terrenos donde se suponía que estaba enterrada la villa romana y como consecuencia, pudiendo actuar con más seguridad y calma. Los Departamentos de Prehistoria y de Arqueología de la Universidad de Valladolid iniciaron una serie de trabajos descubriendo poco a poco nuevas estancias de la villa.

En 1996, la Diputación y la Universidad de Valladolid llegaron a un acuerdo y firmaron un contrato a largo plazo. Este contrato favoreció mucho los trabajos de excavación a partir de los cuales se iniciaron estudios muy interesantes. También favoreció el poder llevar un mantenimiento adecuado y la puesta en marcha de un museo de villas romanas.

Ante la experiencia sobre las dificultades de conservación y mantenimiento de un yacimiento de estas proporciones se optó por hacer todo un montaje de protección con los materiales más adecuados y con un diseño vanguardista y práctico que en su momento se puso a la cabeza de las protecciones del mundo de la Arqueología.

Asentamientos prehistóricos en el entorno

Recreación in situ de los trabajados realizados por los arqueólogos.
Al hacer los trabajos de limitación de lo que fuera el perímetro de la villa romana, no sólo de la casa sino de los terrenos que la pertenecían, se descubrieron en la parte sur, en el sector llamado por los arqueólogos C III, las primeras manifestaciones de un asentamiento prehistórico que consistían en un conjunto de cerámicas (trozos de cerámica) realizadas a mano, y que fueron estudiadas por Germán Delibes y Alfonso Moure (arqueólogos) bajo la dirección del profesor Pedro de Palol. Aquellos fragmentos fueron considerados de la I Edad del Hierro.

Entre 1979 y 1982 se hicieron excavaciones de 5 catas de 3 m por 2 m. En la campaña de 1982 se hicieron 2 catas a unos 200 m al suroeste de las anteriores junto al labajo de El Arroyuelo. Las piezas encontradas estaban en estado fragmentario; al parecer todas las piezas estaban hechas a mano y correspondían a cuencos, algún vaso carenado y algún fragmento de pie de copa. El enclave no sorprendió a los historiadores pues las condiciones físico-geográficas eran propicias para suponer un asentamiento primitivo, aunque seguramente no tuvo continuidad histórica hasta la llegada de los romanos y la construcción de la villa de Almenara.

Descripción de la villa

La casa tiene una extensión de 2.500 metros cuadrados que se articulan en torno a dos patios con columnas (peristilo); está orientada al este. En su entorno había otras estancias para criados y colonos además de los edificios propios de una granja. La entrada principal da al este.

Maqueta del posible alzado de la villa.
La planta está dividida en dos zonas bien diferenciadas, una para la familia y otra para invitados o visitas sociales o de negocios. Las termas se hallan al oeste y definen claramente el alto estatus del dueño de la casa. En el ángulo nordeste están las habitaciones del servicio así como las cocinas y despensas.

Los muros fueron levantados con hormigón (opus caementicium). Las paredes estaban decoradas con pinturas al fresco y algunas tenían un zócalo que imitaba al mármol. El suelo de todas las habitaciones estaba tapizado con mosaicos de diferente calidad y se cubría el edificio con teja curva llamada ímbrice.

Son de gran importancia las termas halladas y más aun los mosaicos que demuestran el rango superior que debía tener aquella familia que habitó la villa.

Las termas

Espacio donde se encontraban las termas.
Puede verse por el estudio de las excavaciones que fueron unas termas importantes, bien construidas que ofrecerían óptimos servicios. En su origen eran mucho más pequeñas pero hay constancia de obras y reajustes para agrandarlas, seguramente en momentos de prosperidad.

Se encuentran al oeste del conjunto y se accede a ellas a través de un pasillo que conduce a la primera habitación o vestíbulo llamado apoditerio;[3] desde allí se pasa al ambiente frío (frigidario), la mayor de las estancias, donde se daban masajes y se hacían ejercicios gimnásticos. Al fondo se encuentra una piscina que tendría el agua fría. Desde el frigidario se pasa al ambiente templado (tepidario), con otra piscina esta vez de agua caliente. La última habitación era un caldario que tenía calefacción por aire caliente que se distribuía por debajo del suelo. Una gran caldera de agua alimentaba la bañera. Junto al ambiente frío se encuentran las letrinas.

Los mosaicos

Mosaico con la figura de los peltas.
En toda la villa hay un total de 400 m² de mosaicos casi todos perfectamente conservados. Algunos presentan muestras de haber sufrido una hoguera para calentamiento o cocina en los tiempos en que la villa fue abandonada y en algún momento ocupada quizás por pastores o por gente de paso. La calidad en la ejecución de estos mosaicos difiere de unos a otros; los hay de una calidad extrema y otros son más corrientes. Los temas desarrollados son los comunes en casi todos los mosaicos hallados en otras villas siendo los geométricos los más abundantes con dibujos de círculos enlazados, nudos, sogueado, cruz gamada, flor de lis, peces y otras figuras. En la estancia que se supone era el triclinio (o comedor) de invitados que se halla en la parte del ábside está representada una gran crátera que simboliza la invitación a comer, ya que en estos casos era indispensable esta vasija donde mezclaban el vino con agua y algunas especias. En la estancia considerada como el salón de la familia está el mosaico más notable de todo el conjunto. Es el mosaico llamado de Pegaso.

Mosaico de Pegaso

El lugar donde se encuentra este mosaico es una estancia compuesta por una parte menor en rectángulo y otra mayor formando un octógono. Se encuentra en el salón de la parte sur, correspondiente a la zona familiar.

En el centro se ve la escena de Pegaso y la fuente Hipocrene...
Todo ese espacio tiene una decoración de mosaico con figuras geométricas que imitan las peltas o escudos griegos.[4] En el centro se ve la escena de Pegaso y la fuente Hipocrene, hecho de modo que parece una alfombra sobre el pavimento. La escena en sí está delimitada por una tanda de 6 cenefas de diferente dibujo y representa la historia de Pegaso, cuando llega a los pies del monte Helicón, enviado por Poseidón para solucionar el crecimiento desmesurado del monte que había empezado a hincharse de complacencia al escuchar los cánticos de las Piérides y las Musas. Pegaso (en este caso sin alas) opta por dar una patada en el suelo e inmediatamente surge un manantial o fuente, al mismo tiempo que el monte se va deshinchando paulatinamente. En el mosaico se ve a Pegaso ayudado de dos ninfas y al fondo a la izquierda, la fuente representada por una joven con una vasija de la que mana el agua y tocada con corona de algas, mientras que a la derecha se ve el monte Helicón, morada de las musas.

Recreación de la fabricación de mosaicos

Valladolid Almenara yacimiento recreacion haciendo mosaicos ni.jpg
Como ejemplo didáctico, en la parte norte del complejo y debajo de la estructura de protección se aprovecharon unos espacios para colocar unas escenas figuradas de obreros y ayudantes trabajando en la confección de los mosaicos. Pueden verse los utensilios empleados así como la materia prima, pigmentos y teselas ya preparadas para su colocación.

El museo de las villas romanas

Dentro del complejo del yacimiento se instaló un museo dedicado a las villas romanas en el que se recoge toda clase de información, desde las maquetas que reconstruyen una villa tipo con su entorno geográfico, pasando por temas interesantes como la artesanía, agricultura y sus aperos, productos del campo, transporte, pesas y medidas, actividad textil, etc. Las reproducciones de muchos de los objetos hallados en esta excavación y otros pertenecientes a otras villas están expuestos en vitrinas con carteles que explican de manera didáctica cada tema. Se hizo también una maqueta con la idealización de esta villa de Almenara en que pueden verse todos los aposentos con el alzado de paredes, columnas y bóvedas. Como ayuda didáctica el museo ofrece también un audiovisual sobre la Hispania romana, el siglo IV y la decadencia del Imperio.

Idealización de la casa de una villa romana

Vista de la casa romana, construida especialmente para este museo, a tamaño natural.
Muy cerca de la estructura del museo y yacimiento arqueológico se construyó a tamaño natural la casa de una villa ideal para mejor comprensión de los visitantes. La casa no representa una villa grande sino mediana, como correspondería a una de tantas como hubo en todas las provincias romanas de los siglos III, IV y V. Las distintas estancias se articulan alrededor de un patio con columnas y todas ellas están equipadas con muebles y objetos que imitan los muebles y objetos romanos de aquellos siglos, basándose en literatura, dibujos, estampación en cerámicas, escultura, etc. También se ha cuidado mucho el colorido de las paredes y zócalos.

Referencias

Artículos relacionados


Facetas.png

Fuentes empleadas y notas

  1. Se conservan de esta villa más antigua los vestigios de unas termas.
  2. Fue gracias a que Veneciano M. Fernández de Castro dio a conocer la existencia de un mosaico.
  3. Se trata de un vestidor o vestuario.
  4. La pelta (en griego πέλτη) es un escudo ligero que llevaba el peltasta tracio, combatiente de infantería ligera de los antiguos ejércitos griegos.

Bibliografía

  • Balado Pachón, Arturo . Excavaciones en Almenara de Adaja: El poblamiento prehistórico. Diputación de Valladolid, 1989. ISBN 84-7852-017-1
  • Museo de las Villas Romanas. Villa de Almenara-Puras. Diputación de Valladolid.