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Usuario:Cpant23/Trabajos en ejecución/sobre Legión romana/Principios en que se basa, la legión romana

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Éste artículo, forma parte de la serie:
Legión romana
... a.JC. – 476 d.JC.

Legión romana (Institución)
Introducción, Historia, Orígenes,
Bases y fundamentos, Principios,
Capacidad de adaptación,
Evolución en el tiempo, Reformas,
Herencia, Legado
Legión romana
Legión romana terrestre
(Organización interna, Estructura,
Funciones, Comunicaciones, Logística)
Legión romana naval
(Organización interna, Estructura,
Funciones, Comunicaciones, Logística)
Reclutamiento
Reclutamiento: (Instituciones de reclutamiento,
Selección de legionarios, Entrenamiento,
Ejercicios de combate,
Derechos y deberes del legionario)
Reclutamiento: (Instituciones de reclutamiento,
Selección de legionarios, Entrenamiento,
Ejercicios de combate,
Derechos y deberes del legionario)
Aportes de la legión romana
Instalaciones militares, Instalaciones de salud,
Instalaciones de seguridad, Comercio,
Otros aportes económicos
Estrategias y Tácticas
Estrategias de guerra terrestre,
Estrategias de guerra naval
Estrategas
(Emperadores, Cónsules,
Generales, Almirantes)
Tácticas de Infantería
Tácticas de Caballería
Tácticas de Sitio
Tácticas de Ocupación
Tácticas Navales
Grados y funciones militares
Grados Oficiales (Alto Mando),
Grados Oficiales,
Grados Sub -Oficiales,
Grados de tropas
Funciones de Oficiales (Alto Mando),
Funciones de Oficiales,
Funciones de Sub -Oficiales,
Funciones de tropas
Vestuario
Vestuario terrestre
(Vestuario común, Calzado,
Vestuario de combate)
Vestuario naval
(Vestuario común, Calzado,
Vestuario de combate)
Armas
Armas de mano: (Armas arrojadizas,
Armas blancas, Armas contundentes,
Otras armas, Escudos)
Armas terrestres
(Armas de Sitio, Catapultas,
Ballestas de Sitio)
Armas navales
(Armas de Sitio, Catapultas,
Ballestas de Sitio)
Clases y tipos de legiones
Clases de legiones terrestres
(Legiones romanas, Legiones auxiliares,
Sub -unidad #01, Sub -unidad #02)
Clases de legiones navales
(Legiones romanas navales,
Legiones auxiliares navales,
Sub -unidad #01, Sub -unidad #02)
Campañas militares
Guerras, Batallas
Símbolos
Estandartes, Insignias, Águilas,
Otros símbolos
Personajes destacados
Emperadores, Generales, Héroes de guerra,
Santos y Mártires, Otros personajes
Documentos
Documentos oficiales, Partes de guerra,
Nombramientos de autoridades,
Otros documentos
Referencias
Fuentes bibliográficas, y otras, Referencias II,
Referencias III, Lista de artículos (completa)
Ensayos

[escribe] Principio de la guerra, como medio de ejecución de la Milicia, el Orden Legionario, en su época de maximo esplendor, severa disciplina, y ejemplos de su aplicación, y los ejércitos consulares.-

En resumen de ésta introducción de la legión romana, se ha decir que se incubó en Roma, una predisposición a la guerra, de forma metódica, con una fe ciega en la fuerza propia, más una esperanza, de altos destinos, y se estableció como principio la guerra, como medio de ejecución de la milicia, con una organización rigurosamente militar, donde el Senado de Roma, que era un cuerpo deliberante, ponía en práctica, los principios que fundan los imperios, y de su seno salían los generales de las legiones, y los embajadores, y en el salían los planes de guerra y conquista, y a los enemigos se les subyugaba, amenazaba, y amoldaba, y si seguían resistiendo, se les borraba del mapa, ó se les exterminaba, e incluso los amables dioses griegos, perdieron su alegria cuando se les encerró en el Capitolio romano (los romanos, más que amar a sus dioses los temían), y desde la edad de 17 años, y hasta los 50 años, los ciudadanos romanos, pertenecían a las legiones, y el que no había servido, en 10 campañas, no podía aspirar a las altas dignidades, de modo que el romano, era un hombre político en la guerra, y un militar en el Senado, y los reyes se inclinaban al embajador, que podía disponer de un ejército, y decidir la suerte de un Reino, con su voto en el Senado, y con las tropas en el campo de batalla, y las principales centurias, se componían de hacendados, hombres experimentados en la guerra, y en los negocios extranjeros y domésticos, y los votos de la última, compuesta de proletarios, no tenían importancia en la plaza pública, y muchas veces no eran admitidos, y todas estas circunstancias, las conducía previsora, con pulso firme y templado, y de forma grandilocuente del Senado, dando a la Constitución de la República, un caracter de consistencia, y permanencia, resistiendo a las viscicitudes, de muchos siglos, a las calamidades de las guerras, y aún a la degradación de las costumbres públicas, y a las innovaciones introducidas por los emperadores, y con una administración de justicia, no sólo severa, sino también absoluta, como lo indicaba su máxima favorita: Fiat justitia et ruat caelum, que era la primera consecuencia benéfica, que los pueblos conquistados, derivaban del nuevo yugo que se les imponía, y también dando como frutos, también que muchas naciones, y pueblos extranjeros, se dejaban incluso someter, no sólo por la fuerza de las armas de las legiones, sino por el respeto que les inspiraban un gobierno, que parecía dirigido por un cónclave de dioses, y con la creencia de que Roma, había sido la elegida por el Destino, para civilizar y dominar el mundo, civilizando por medio de la conquista, esparciendo su territorio, convirtiendo el mundo conocido, en un todo homogeneo, y compacto, con sus legiones, que eran los realizadores de ese plan grandioso, y los que aumentaban la imagen de Roma, conquista tras conquista, en todos los territorios sometidos, a la sombra de sus águilas, y con las virtudes que la guerra engendraba, y todo municipio, toda colonia, era una Roma en pequeño, y los pueblos más tenaces en su resistencia a Roma, acababan por impregnarse del espíritu, que residía en el Capitolio, y la hostilidad de algunos pueblos contra la superioridad romana, se convertía en una adhesión ciega, en una fidelidad obstinada, cual se reflejó en las hogueras de Numancia, y Sagunto, y gobernando con arte, los pueblos conquistados, y con la legislación política, y civil, y en ciencia militar, en organización religiosa, y en todos los demás ramos, que modificaban la suerte, de las naciones, imprimiéndoles un carácter indeleble, romano, la superioridad de Roma, con respecto a otros pueblos, ó naciones, era tan indudable como también diríamos, excesiva con una piedra primigenia, de la organización romana, en torno de la cual, se fueron agrupando todos los elementos de su grandeza, que fué la inmemorial división, de sus primitivos pobladores, en patronos, y clientes, como una disposición que fué absolutamente necesaria, para introducir algún orden, y alguna subordinación en la masa heterogenea, que la casualidad, y el ansia de botín, congregaron fortuitamente, en las siete colinas a las orillas del Tíber, encerrando dos fecundas ideas: la importancia, y predominio de la propiedad territorial, y la veneración de la antigüedad de las familias, inseparable del culto a la patria, y de los actos heroicos, y las grandiosas proezas, que trajo consigo la inflexible unidad de propósito, su perfección en las leyes, la incomparable disciplina militar, y otras cualidades morales, que forjaron ese carácter exclusivo de los romanos, y también donde había una institución, una superioridad era buscada, examinada, y puesta en práctica, y lo que se concebía estratégicamente, luego si se podía tácticamente, se proseguía y ejecutaba, y la batalla constituía el acto principal, de una operación militar con una Roma sabia, activa, vigorosa, como gran estratega que era, con sus instituciones militares, que eran el arquitecto del futuro imperio, y la táctica romana, que era el albañil, que fué edificando fundamentalmente con su Milicia, la legión romana, a lo largo de los siglos, con paciencia, y prudencia ese Imperio, y ningún pueblo, preparó la guerra con mayor prudencia, ni la hizo con mayor audacia, y fortuna que Roma, ya que muchas veces en la dirección de la batalla, se revelaba el genio militar, del general en jefe, con la inspiración del momento, y la serenidad del juicio, y decisión, ya que muchas veces no era del más valiente, ni del más inteligente, sino del más afortunado, la conclusión de la victoria, con un principio fundamental, en sus operaciones militares, que era la de intentar conducir, el núcleo principal de su milicia, a los puntos decisivos empeñando bien de sus soldados, poniéndolos en acción con unión, y energía, como la herramienta principal de sus triunfos, la legión romana, con ese Orden que se descomponía bajo el aspecto táctico, y orgánico, en pequeñas tropas, ó trozos, en tres lineas manipulares, ó subdivididas, ajedrezado al tres bolillo, después del 406 a.JC., dislocado, agresivo, móvil, flexible, adaptable a todos los terrenos, consistente, vigoroso, con esa maniobra legionaria, de tres tentativas de Fortuna, por su capacidad de reiteración, de restablecer tres veces el combate con los Hastarios en la primera fila, los Príncipes en la segunda, y los sólo 600 Triarios en la tercera fila, para no prodigar y desprestigiar las Tropas de Preferencia, confiándose más en las virtudes militares, que en factor número de combatientes, de esta tercera linea, organizándose, fragmentándose, y encajonándose en los 10 manípulos, y 20 centurias, y extenso y escalonado cuando las tres filas de Hastarios, Príncipes, y Triarios, ó Pilanos, se juntaban con gran facilidad, para formar en momentos críticos, o batalla igualada, solo una linea llena, continua, conjunta, dura, firme, sólida, más numerosa y temible, durante todo el transcurso de la batalla, ante los ojos atónitos de sus enemigos, ya que los Triarios, como Tropa de Preferencia, ó de Reserva de los soldados más avezados, y veteranos de la legión romana, entraba en el momento supremo, del peligro en el combate, momento a veces rápido y fugaz, pero solemne y decisivo, y de un sólo envite, estaba a veces en juego, el honor, y la supervivencia, del pueblo romano, aterrorizando, infundiendo miedo que contenía, y detenía la moral del enemigo, y con los jefes a pie de batalla, de la legión romana, los centuriones, audaces, emprendedores, hábiles en el mando de sus soldados, perserverantes, de buen consejo, resistentes a la fatiga, muriendo muchos de ellos, antes de abandonar el campo de batalla, y con éste orden, existía más vigor, e impulsos diversos, que otras formaciones guerreras, y que encerraba más cuerpos diferentes, conteniendo cada uno su propia vida, con 6 Tribunos por legión, y 1 centurión por centuria, 2 centuriones por manípulo, 20 centuriones por línea, y 60 centuriones por legión, siendo la legión elemental, una fuerza puramente romana, y regular, que constituía su base, ó núcleo constituido y organizado, dejando cierta iniciativa al soldado, y el soldado romano, tenía una gran capacidad de sufrimiento, y resistencia a la fatiga, e incluso en verano, según Plutarco, el soldado romano prácticamente ni sudaba ni jadeaba, severamente disciplinado, con condecoraciones, y gratificaciones a los mejores, y a las acciones distinguidas, y con apodos gloriosos como Pompeyo el Grande, Marcelo la Espada de Roma, Fabio el escudo de Roma, etc., y rigurosos castigos, a los cobardes y desertores, en que la palabra disciplina, abarcaba la organización, la composición, el reemplazo, los ascensos que era uno de los más poderosos resortes, de su disciplina, por el escaso numero de grados, fecundo estímulo para sus grandes empresas, la instrucción, la moral, la estrategia militar, la táctica, la logística, la castramentación, un tipo inmortal de férrea disciplina, que permitía al soldado romano, entereza ante el peligro, y en la adversidad, diligencia, y le hacía casi imperturbable en los choques, y oportuno en su ímpetu y aumentaba su destreza corporal, y cogía firmeza, aplomo, constancia, entereza, perseverancia, que endurecía, y robustecía al legionario, y lo hacía denodado, intrépido, resuelto, atrevido, valeroso, que era el ánimo, y aliento, que despreciaba el miedo, y el temor, en las empresas, y resoluciones, con gran tenacidad, e inquebrantable en sus obligaciones, pues duros eran todos los trances de las guerras, que sostuvieron con otros pueblos, ó reinos, y defendían, y protegían librando de todo daño, ó peligro a Roma, y aunque tuviese auxiliares, y aliados, sabía y podía el soldado romano, remover la tierra, alzar murallas, y llevar sus armas, y muchas veces para cubrirse, y ahorrar sangre, realizaban enormes obras de circunvalación, y contravalación, como la que hizo Julio César, en Alesia, y en que la idea, envolvía algo más que la ciencia, y la disposición, u ordenamiento táctico, que penetraba en la moral militar, y se rozaba con la parte penal, de la cual se ofrecía como manifestación clarisima, por virtud de esta disciplina, disciplina que creaba, educaba, conducía, y entrenaba, y aunque los generales, de las legiones romanas, cometiesen en ocasiones grandes faltas, por considerables que fuesen, los reveses producidos, jamás debería conceptuarse la situación desesperada, si la disciplina entendida, en la forma romana, se mantenía vigorosa como el poder que resucitó de Roma, aniquilada, y casi destruida por Aníbal, y los cartagineses, y Breno con los galos, y perfecta la romana observancia, de una severisima disciplina, "maravilla de disciplina", no siendo fácil hallar, en los fastos de la historia, nada comparable a aquella rigídez extremada, que distinguía a la milicia, del pueblo, que fué Señor, del mundo conocido, y que también que se apoderaba de la moral del soldado, para infundirle una confianza absoluta, atrevido en el combate, e inalterable al peligro, cumpliendo la voluntad de su centurión, que mandaba sujetarse a él, y ejecutar sus preceptos. y hacerle sensible a los efluvios, de los otros mandos de la legión romana, que veian, juzgaban, combinaban y ejecutaban lo planeado (Como la famosa frase de Julio César, en una de sus campañas, en la que venció fácilmente, y dijo esa inmortal frase: Vine, ví y venci), y ejecutando la Victoria, concluyéndola, y aprovechándola, y se ocupaban de la conservación, y bienestar de sus soldados, y al decir disciplina legionaria, se pronunciaban simultáneamente dos palabras, derechos, y deberes, honor, e infamia, galardón, y castigo, y con esa máxima inflexible, de la disciplina que el soldado, debía tener más miedo a sus superiores que al enemigo, inquebrantable en su fuerza moral, y respeto al deber, fiel a su familia, a su clan, a su tribu, a su patria romana, con su grito de guerra: Pro aris et focis (por nuestros hogares, y altares), audaz, rápido en sus conquistas, ágil, activo, tomando si se podía siempre la iniciativa, saciando su sed de gloria, y enseñanzas recibidas, y sacando lecciones provechosas de sus derrotas, como fuentes de enseñanza, y mejora imitando, y apropiándose de lo mas ventajoso del enemigo, e incluso modificando sus costumbres, y adoptaron de otras mejores, si era necesario como con la incorporación de jinetes númidas, arqueros cretenses, honderos de Baleares, etc., con el factor sorpresa como aliado, con sed de dominación, y pasión por la guerra, con carácter universal, y permanente, y los hechos, y hazañas más memorables, se redactaban en un calendario, llamado Fasti, y en los Libri Annalis, y todos los derechos, todos los deberes, y todos los vínculos sociales, tenían por sanción, y por apoyo la Tradición venerable, de las generaciones pasadas, inseparable esta veneración de la antigüedad de las familias, del culto a la patria, y heroísmo, y el espíritu de libertad, e independencia, que predominaba en este conjunto de instituciones rutineras, fué también el origen, de las grandes acciones, de las portentosas hazañas, que ilustraban estos fastos de la República, y para honrar las proezas, ó actos heroícos, de un ciudadano romano, se utilizaban también inscripciones cívicas, que se fijaban en los Templos, ó Monumentos, como el de L.C. Escipión, cónsul en el 298 a.JC., esculpida su inscripición en su sepulcro, de estilo dórico, con versos saturnicos, héroe de guerra, contra los samnitas, que también era una herramienta poderosa, que se utilizaba para elevar el alma, e inducirla a la práctica, de las acciones generosas, que ofrecía por recompensa, de éstas el homenaje de su consagración, para admiración, goce, y disfrute de sus contemporáneos, y al reconocimiento de la posteridad, enalteciéndose, y perpetuándose en la memoria, de las futuras generaciones, como modelos a imitar, y poner en práctica, y realizaban los romanos, la devoveo, ó devoción, que era ofrecer con voto, una acción por la cual se consagraban, y sacrificaban por la patria, con la proeza, por ejemplo de Regulo, que prisionero en Cartago, se erige en portavoz de las condiciones de paz, volviendo a Roma, pero con el juramento hecho, de regresar a Cartago, con lo negociado, pero no admitiendo el Senado, las condiciones contrarias al poderío, y al honor de la patria romana, volviéndose a Cartago, que le espera una muerte segura, ó la política hábil, e inflexible de rehusar la paz, después de una derrota, ó entrar en conciertos con el enemigo, mientras pisase suelo patrio, como cuando el gran Pirro escribió al cónsul P.V. Levino, que se ofreció a ser árbitro, entre Roma, y Tarento, pero Levino respondió que Pirro, debía salir de Italia, y regresar inmediatamente a Epiro, que los romanos, arreglaban los asuntos ellos mismos, a pesar del mejor ejército de Pirro, y la jerarquía en la legión, se imponía por si misma, y el cumplimiento del deber, se convertía en costumbre, y se elegía la muerte, antes que caer con deshonor, en el campo de batalla, y al soldado que abandonaba filas, ó el campo de batalla, sólo le esperaba el suplicio, y el deshonor, y a los que huían, se les aplicaba el ser diezmados, y tan fuertes, y duras eran las exigencias, de la disciplina romana, que la Historia, transmite hasta nuestros días; otros ejemplos terribles, de las sentencias ejecutadas, en sus propios hijos, por M. Torcuato, por Junio Bruto, por el dictador Postumo, que acreditaban hasta que punto, a los deberes con la patria, se posponían, y sacrificaban las más delicadas, y tiernos sentimientos del hombre, y la aplicación de las tremendas leyes, de aquella disciplina sin par, producía castigos tan horrendos, como el efectuado con la Legión de Campania, destruída lentamente, y condenada a quedarse sin sepultura, por el mismo pueblo de Roma, que a razón de 50 legionarios por día, hizo morir a los 4000 soldados, que la constituían acusados, del delito de haber saqueado sin orden, la ciudad de Regio, en la que por tanto la victoria, en ciertos casos, era peligrosa, y muchas veces mortal, a los que contra las órdenes la ganaban, y los efectos de aquella terrible disciplina, se manifestaba con un carácter particular, que se derivaba de una autoridad penal ilimitada, que imponía la obediencia ciega, en provecho, y aras de la patria romana, y el vigor de estos procedimientos, era tal que la reincidencia de una falta, por ligera que fuere, era castigada, con la pena de muerte, que lograba la sumisión absoluta, del legionario, y como otra parte el orgullo, y la propia estimación de aquellos soldados, con esa aureola de invictos en muchas batallas, que se correspondía a la naturaleza, de las grandes empresas, por ellos realizados, se explica con otro original caso, de la célebre legión, cuyos individuos piden arrodillados a César, que les imponga el más terrible de los castigos, por el mismo, por llamarles desdeñosamente quirites, ó paisanos en vez de milites, ó soldados, ó con el prestigio de la superiorioridad moral romana, para ganarse el apoyo de los españoles, contra Cartago, en la que Escipión, devolvió una rehén mujer, a su marido, y le dijo: Os devuelvo vuestra esposa, dijo a Aluco, pues he creído ver en ella, un presente digno de usted, y de mí, y si me juzgais honrado como mi padre, y mi tío, lo fueron para los pueblos, de vuestro país, quiero que os convenzais, de que en Roma, hay muchos hombres, que se nos parecen, y de que no existe un país en el Universo, a quién más debeís de temer por adversario, y desear más por amigo, ó que en el siglo III a.JC., a pesar de que Levino, con sus enfrentamientos contra Pirro, resucitó la disciplina, y valor a sus legiones, tras la derrota en el río Sivis, fueron castigados por sus derrotas, todo el invierno, acampados en las montañas de los Samnitas, ó la resistencia heroica del Capitolio, después de que Breno, y los galos entrasen en Roma, pero tras 7 meses de asedio, desistieron a cambio, eso sí de una indemnización en oro, en la que Breno, pronunció esa famosa frase, de Ay de los vencidos, pero que no tardaron en recuperar con Camilo, y sus tropas romanas, venciendo a los galos, tiempo después, y la distancia jerárquica, se conseguía sin códigos, ni reglamentos, ya que se establecía por sí misma, y el jefe de la legión romana, que tenía su orbe, ú órbita como un círculo, ó esfera de deberes, funciones, atribuciones, que debía con el pensamiento, abrazar el teatro de la guerra, atravesando en ocasiones, las lineas enemigas (Como el cónsul Neron contra Aníbal), descubriendo sus puntos débiles, ó sus alianzas, pedía con toda holgura, imprimir a su voluntad, el movimiento de la maquinaria legionaria, seguro del juego perfecto, de todos sus engranajes, ya que los romanos aprendieron, que todo ejército, como máquina destinada a operar, los movimientos militares, y el logro de sus conquistas, se componía de partes diferentes, y de su buena composición, y conveniente arreglo, dependía su perfección, reuniendo como propiedades esenciales, la agilidad, y la fuerza, con ejemplares soldados, preparados con valor, osado, e intrepidez belicosa, y excelentes mandos, para conseguir logros formidables, y ante las obligaciones de la patria, solo se veía caer, el brazo de la autoridad ilimitada, sobre la obediencia absoluta, ya que en Roma, la guerra no sólo era sistema, sino esencia, y el derecho de guerra, se afirmaba cuando los feciales, arrojaban un dardo ensangrentado, sobre el territorio enemigo, con un absoluto mando superior, y absoluto de los jefes militares, y no sólo conquistaba, sino también utilizaba la intervención, que era el acto, de inmiscuirse en los asuntos, ó intereses de otros, que se hacia para hacer predominar, la voluntad de Roma, sobre otras naciones, intervenía pues en intereses, en pueblos ajenos, terminados por la conquista, de los países atacados, ó socorridos, y en ocasiones participaba, en guerras de devastación, vastatio con la total destrucción, de todos los objetos materiales de un pueblo]], ó reino, ó nación enemiga, de forma sistemática, y ordenada, guerras a sangre y fuego, y a veces devastar, era un principio táctico, con una voluntad de antemano, de un aplicar sistema cruel, y preconcebido a los enemigos, como con Jerusalem, en el año 71 d.JC., con Tito, que quedó prácticamente destruída, y algunas torres, y casas, que Tito había perdonado, fueron asoladas por el Emperador Elio Adriano, en el 436 d.JC., pues hizo edificar en su lugar, otra ciudad que llamó, Elia Capitolina, en honor de Jupiter Capitolino, y cuya entrada fué prohibida, a los judíos, bajo pena de muerte, ó con Cartago, en la que se enfrentaron dos ciudades, ó Imperios, y también dos pueblos, uno con raíces indoeuropeas, Roma, y otro semítico, Cartago, y quién venciera sería el juez del destino, del mundo conocido, el genio de la guerra romano, contra el genio de la industria, navegación, comercio cartaginés, con una de las batallas más decisivas de la antigüedad, la de Metauro, un enfrentamiento que dejo huella impedecedera, en la historia del mundo, y quizás la legión romana, la milicia mejor organizada, instruida, maniobrera, conducida, utilizada, y disciplinada de cuantas, se hayan conocido, en la noche de los tiempos.
Desarrollaron los romanos, pequeños ejércitos, con estas características:

También los romanos,, tenían el arte de formar, los proyectos de guerra, y de hacerlos encuadrar, con los medios de que el Estado dispone, y de ponerlos en uso con inteligencia, y economía, para alcanzar el éxito, y de ejecutar los designios proyectados, y toda guerra romana, es característica de invasión por iniciativa, actividad, agilidad, sorpresa, y tino, aunque también emplearon tácticas evasivas, y de aburrir, y molestar al enemigo, como las que utilizó Fabio, contra Aníbal, sabedor de la incapacidad de enfrentarse, contra su ejército a campo abierto, ó retardar calculadamente la victoria, como Julio César, en sus campañas en Las Galias, y todas las naciones vencidas, amalganadas en una masa compacta, abandonaban las esperanzas, y aún el deseo, de recobrar su independencia, y apenas consideraban su propia existencia, como distinta de Roma, y los territorios conquistados por las legiones, ya en época imperial, hacía que la autoridad de los emperadores, se infiltraba en toda la extensión de sus dominios, y se ejercía con la misma facilidad, en las orillas del Tajo, que en el Tíber, y las legiones imperiales, no servían más que combatir, al enemigo exterior, y raras veces sucedía que el magistrado civil, se viese en el caso, de requerir el auxilio de las armas, y en éste estado, de seguridad general, el príncipe, y el pueblo, consagraban su tiempo, y sus recursos, a la mejora y adorno, del Imperio, y las majestuosas ruinas esparcidas en Italia, y en las regiones de Occidente, y Oriente, denuncian el genio, el poder, la magnanimidad de una gran nación, y muchas tenían utilidad pública, y costeadas por patriotas particulares romanos, aprendiendo al poco tiempo de empezar a guerrear, la milicia romana, que al enemigo en batalla (Para los romanos, batuator significaba gladiador de batuor, golper, en cambio batalla, era pugna, pars, pars est belli sicut praellium pars est pugna), sólo se le podía hacer tres cosas: vencerle, y hacerle abandonar el campo de batalla, batirle forzando su retirada, con pérdidas considerables entre muertos, heridos, ó prisioneros, ó derrotarle obligándole a la dispersión, y a su retirada por todas partes, aunque se prefería la derrota del enemigo, ya que así se destruía completamente, un ejército, ó la rendición incondicional de éste, ya que batido ó vencido, podía quedar en el estado de reponerse, y batido un ejército, podía emprender la lucha, con nuevas opciones, y vencido, iniciar el ataque proximo inmediato, y en ocasiones, hacer pasar por el yugo, al enemigo, que consistía este acto, en una horca material, ó figurada por 3 picas, la cual hacían los romanos, desfilar por ignominia a los vencidos, y desarmados, ó debelar al enemigo, vencerle, aniquinarle, reducirlo a la ruina, y desolación; Para terminar definitivamente esta introducción, de la legión romana, que mejor que:


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Bibliografía

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