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Usuario:Cpant23/Trabajos en ejecución/sobre Historia militar romana/Historia de campañas militares durante el Imperio romano

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Historia de las campañas militares, ocurridas durante el Imperio Romano (en la antigüedad),...



Alto Imperio Romano (30 a.JC., a 235 d.JC.).

Expansión imperial (40 a.JC., a 117).

Máxima extensión del Imperio Romano en 116 tras las campañas de Trajano

Bajo emperadores, sin el peligro de enemigos internos, como Augusto, o Trajano, los militares consiguieron grandes aumentos territoriales, tanto en el este, como en el oeste. En el oeste, tras unas derrotas humillantes, a manos de tribus de sicambros, tencterios, y esipetos, en 16 a.JC.,[1] los ejércitos romanos, hicieron ofensivas hacia el norte, y el oeste, fuera de Galia, para subyugar gran parte de Germania. La sublevación de Pannonia, en 6 d.JC.,[1] obligó a los romanos, a cancelar su plan, de cimentar su conquista de Germania, invadiendo Bohemia,[2] por el momento.[3][4] A pesar de perder un gran ejército, en la famosa derrota de Varo, a manos del líder germánico Arminio, en la Batalla del bosque de Teutoburgo en 9 d.JC.,[5][6][7] Roma se recuperó, y continuó su expansión, más allá de los límites, del mundo conocido. Los ejércitos romanos de Germánico, hicieron varias campañas más, contra las tribus germánicas de los marcomanos, hermunduros, catos,[8] queruscos,[9] y bructeros,[9] y marsos.[10] Tras superar varios motines, en los ejércitos a lo largo del Rin,[11] Germánico, venció a las tribus germanas de Arminio, en una serie de batallas, que culminaron en la Batalla del Río Weser,[12] y prosiguió para invadir Britania.

Tras unas invasiones preliminares, de pequeña escala en tiempos de César,[13][14] los romanos invadieron Britania por la fuerza, en 43 d.JC.,[15] forzando su avance hacia el interior, mediante diversas batallas, contra las tribus británicas, incluyendo la Batalla del Medway,[15] la Batalla del Támesis, la Batalla de Caer Caradock, y la Batalla de Mona.[16] Tras un levantamiento generalizado,[17][18] en el que los británicos, saquearon Camulodunum,[19] Verulamium,[20] y Londinium,[21][20] los romanos aplastaron la rebelión, en la Batalla de Watling Street,[22][23] y continuaron su ofensiva hacia al norte, llegando a alcanzar el centro de Escocia, en la Batalla del Monte Graupio.[24][25] Las tribus que había en la Escocia, y el norte de Inglaterra actuales, se sublevaron repetidamente, contra el gobierno de Roma, y se establecieron dos bases militares en Britania, para protegerse de las sublevaciones, y las incursiones desde el norte, desde las que las tropas romanas, construyeron el Muro de Adriano.[26]

En el continente, la extensión de las fronteras del Imperio, más allá del Rin, aguantaron durante un tiempo, con el emperador Calígula, aparentemente empeñado en invadir Germania, en 39 d.JC., y Cneo Domicio Corbulo, cruzando el Rin en 47 d.JC., y marchando sobre el territorio de los frisios, y los caucos,[27] antes de que su sucesor Claudio, ordenara la suspensión de todos los ataques, al otro lado del Rin,[27] estableciendo lo que se convertiría, en el límite permanente, de la expansión del Imperio, en esa dirección.[28]

«Nunca hubo una masacre más cruel que la que tuvo lugar allí en los pantanos y bosques, nunca unos bárbaros habían infligido insultos más intolerables, especialmente aquéllos dirigidos contra los defensores legales. Les sacaron los ojos a algunos y les cortaron las manos a otros; le cosieron la boca a uno de ellos tras cortarle la lengua, que uno de los bárbaros sostenía en su mano, exclamando ¡Al final, víbora, has dejado de silbar!».
Floro sobre la pérdida de las fuerzas de Varo[29]


Guerras Dacias.
Artículo desarrollado → Guerras Romano -Dacias.


Más al este, Trajano, dirigió su atención a Dacia, una región al norte de Macedonia, y Grecia, y al este del Danubio, que había estado en el punto de mira de Roma, desde antes de los tiempos de César,[30][31] cuando derrotaron a un ejército romano, en la Batalla de Istria.[32] En 85, los dacios se habían extendido sobre el Danubio, y saqueado Moesia,[33][34] y en un principio, derrotaron a un ejército, que envió el Emperador Domiciano, contra ellos,[35] pero los romanos, fueron victoriosos en la Batalla de Tapae, en 88, tras lo cual se decretó una tregua.[35]

El emperador Trajano, retomó las hostilidades contra Dacia y, tras una serie de batallas dudosas,[36] venció al general daciano Decébalo, en la Segunda batalla de Tapae, en 101.[37] Con las tropas de Trajano, avanzando hacia la capital de Dacia, Sarmizegetusa, Decébalo volvió a negociar condiciones.[38] Decébalo reconstruyó su poder, durante los años siguientes, y atacó de nuevo a las guarniciones romanas, en 101. En respuesta, Trajano volvió a marchar sobre Dacia,[39] asediando la capital, y arrasándola hasta los cimientos.[40] Estando Dacia sofocada, posteriormente Trajano, invadió el imperio parto, hacia el este, llevando al Imperio Romano a su mayor extensión. Durante un tiempo, las fronteras de Roma, en el este estaban gobernadas indirectamente, mediante un sistema de estados satélites, dando lugar a una menor cantidad, de campañas militares directas, que en el oeste, en ese periodo.[41]

La tierra de Armenia, entre el Mar Negro, y el Mar Caspio, se convirtió en el foco de contención, entre el imperio romano, y el parto, y el control de la región se ganaba y perdía repetidamente. Los partos forzaron, a Armenia a someterse, a partir del 37 d.JC.,[42] pero en 47 d.JC. los romanos recuperaron el control del reino, y le ofrecieron el estatus de reino satélite. Con Nerón, los romanos lucharon una campaña, entre 55 d.JC., y 63 d.JC., contra el imperio parto, que había invadido Armenia de nuevo. Tras recuperar una vez más Armenia, en 60 d.C., y posteriormente perderla en 62d.C., los romanos enviaron a Cneo Domicio Corbulo, en 63 d.C., hacia los territorios de Vologases I, de Partia. Corbulo tuvo éxito, recuperando el reino satélite de Roma, para Armenia, que permaneció hasta el siglo siguiente.


Revueltas judías (66 a 135).

Artículo desarrollado → Guerras Romano -Judías.


La primera guerra judío -romana, a veces llamada la Gran Revuelta, fue la primera de las tres rebeliones importantes, que protagonizaran los judíos de la provincia de Judea, contra el Imperio Romano.[43] Judea ya era una región problemática, con una encarnizada violencia, entre varias sectas judías enemigas,[43] y tenía una larga historia de rebeliones.[44] La furia de los judíos, se dirigió hacia Roma, tras unos robos en sus templos, y ante la insensibilidad de Roma, —Tácito dice repugnancia y repulsión,[45]— hacia su religión. Los judíos empezaron a preparar, una sublevación armada. Éxitos anteriores, incluyendo el rechazo, con el Primer Sitio de Jerusalem,[46] y la Batalla de Beth-Horon,[46] sólo atrajeron una mayor atención de Roma, y el emperador Nerón, designó al general Vespasiano, para que aplastara la rebelión. Vespasiano condujo sus fuerzas, a una limpieza metódica, de las zonas sublevadas. En el año 68, la resistencia judía del norte, había sido aplastada. Unos cuantos pueblos y ciudades, resistieron algunos años más, antes de caer en manos de los romanos, llevando al Sitio de Masada, en 73 d.JC.,[47][48] y al Segundo Sitio de Jerusalem.[49]

En 115, hubo disturbios en las comunidades judías, establecidas fuera de la provincia, como Cirenica, Chipre, y Alejandría, produciéndose la segunda guerra judío -romana, conocida como Guerra de Kitos, o la Rebelión del exilio, y en 132, una rebelión en Judea, que duró tres años, en lo que se conoce como Rebelión de Bar Kojba. Ambas fueron aplastadas brutalmente.


El año de los cuatro emperadores (69).

Artículo desarrollado → Año de los cuatro emperadores.


En 69 d.JC., Marco Salvio Otón, hizo que asesinaran al emperador Galba,[50][51] y reclamó el trono.[52][53] Sin embargo, Vitelio, gobernador de la provincia de Germania Inferior, también había reclamado el trono,[54][55] y marchó sobre Roma con sus tropas.[52][53] Tras una batalla poco decisiva, cerca de Antipolis,[56] las tropas de Vitelio, atacaron la ciudad de Placentia, pero fueron repelidas, por la guarnición de Otón.[57][55]

Otón abandonó Roma, el 14 de marzo, y marchó al norte, hacia Placentia para enfrentarse a su opositor. En la Batalla de Locus Castrorum, las tropas de Otón, hicieron que las tropas de Vitelio, se retiraran hacia Cremona.[58] Los dos ejércitos, se volvieron a enfrentar en la Via Postunia, en la Primera Batalla de Bedriacum,[59] tras la cual, las tropas de Otón, huyeron hacia su campamento en Bedriacum,[60] y al día siguiente se rindieron, ante las tropas de Vitelio. Otón decidió suicidarse, en lugar de seguir luchando.[61]

Mientras tanto, las fuerzas apostadas en las provincias de Oriente Medio, de Judea, y Siria, habían aclamado a Vespasiano como emperador,[59] y los ejércitos del Danubio, de las provincias de Recia, y Moesia, también aclamaron a Vespasiano como emperador. Los ejércitos de Vespasiano, y Vitelio, se enfrentaron en la Segunda Batalla de Bedriacum,[59][62] tras la que las tropas de Vitelio, fueron repelidas hacia su campamento, al exterior de Cremona, que fue tomado.[63] Luego las tropas de Vespasiano, atacaron a la propia Cremona,[64] que se rindió.

Con la pretensión de alinearse con Vespasiano, Civilis, de Batavia, se alzó en armas, e indujo a los habitantes de su país natal, a sublevarse.[59][65] Inmediatamente se unieron a los batavios sublevados, una serie de tribus germanas vecinas, incluyendo a los frisios. Estas fuerzas expulsaron, a las guarniciones romanas cercanas al Rin, y vencieron a un ejército romano, en la Batalla de Castra Vetera, tras la cual, muchas tropas romanas a lo largo del Rin, y de la Galia, se unieron a la causa batavia. Sin embargo, pronto surgieron disputas, entre las distintas tribus, haciendo imposible la cooperación; Vespasiano, tras haber terminado exitosamente con la guerra civil, le pidió a Civilis, que depusiera las armas y, tras su negativa, se enfrentó a él en batalla, venciéndole,[66] en la Batalla de Augusta Treverorum.


Conflicto con Parthia (161 a 217).

Artículo desarrollado → Guerras Romano -Parthicas.


Durante el siglo II d. JC., los territorios de Persia, estaban controlados por la dinastía arsácida, y se conocían como el Imperio Parto. Debido en gran parte, a su empleo de una poderosa caballería pesada, y de jinetes arqueros, Partia era el enemigo más formidable del Imperio Romano en el este. Muy pronto, en 53 a.JC., el general romano Craso, había invadido Partia, pero fue derrotado en la Batalla de Carrhae. En los años que siguieron a esta batalla, los romanos estuvieron divididos, por una guerra civil, y por tanto no fueron capaces, de hacer una campaña contra Partia. Trajano, también hizo campaña contra los partos, y capturó brevemente su capital, colocando un gobernador títere, en el trono, pero sublevaciones en esa provincia, y las revueltas judías, dificultaron mantener capturada la provincia, y los territorios fueron abandonados.

En 161, un Imperio Parto revitalizado, renovó su asalto, venciendo a dos ejércitos romanos, e invadiendo Armenia, y Siria. El emperador Lucio Vero, y el general Avidio Casio, fueron al encuentro de la resurgente Partia, en 162. En esta guerra, la ciudad parta de Seleucia, fue destruida, y el palacio de la capital Ctesifonte, fue incendiado hasta los cimientos, por Avidio Casio en 164. Los partos firmaron la paz, pero se vieron obligados, a ceder a los romanos, la parte occidental de Mesopotamia.[67]

En 197, el emperador Septimio Severo, luchó una breve y exitosa guerra, contra el Imperio Parto, en represalia por el apoyo que le dieron, al rival por el trono imperial Pescenio Níger. La capital parta, Ctesifonte, fue saqueada por el ejército romano, y la mitad septentrional de Mesopotamia, volvió a manos romanas.

El emperador Caracalla, hijo de Severo, marchó desde Edesa, sobre Partia, en 217, para iniciar una guerra contra ellos, pero fue asesinado durante esta marcha.[68] En 224, el Imperio Parto fue aplastado, no por los romanos, sino por el rey vasallo Ardacher, que se sublevó, dando lugar a la fundación del Imperio Sasánida de Persia, que sustituyó a Partia, como el principal rival de Roma, en el este.

A lo largo de las guerras partas, los grupos tribales del Rin, y el Danubio, se aprovecharon de la preocupación de Roma, por la frontera oriental (y la plaga que sufrieron los romanos), y lanzaron una serie de asaltos, e incursiones, en los territorios romanos, incluyendo las Guerras Marcomanas.


Bajo Imperio Romano (235 a 476 d.JC.).

Periodo de migraciones (163 a 378).

Archivo:Alemanni expansion.png
Área colonizada por los alamanes, y los sitios de las batallas entre romanos y alamanes, del siglo III al VI

Tras la derrota de Varo en Germania, en el siglo I, Roma había adoptado una estrategia, principalmente defensiva, a lo largo de la frontera con Germania, construyendo una línea de defensas, conocidas como limes, a lo largo del Rin. Aunque la historicidad exacta, no está clara, ya que los romanos le solían asignar un mismo nombre, a varios grupos tribales distintos o, a la inversa, le aplicaban varios nombres a un mismo grupo, en tiempos distintos, cierta mezcla de pueblos germánicos, celtas, y tribus de etnia mixta celta-germánica, se establecieron en las tierras de Germania, desde el siglo I en adelante. En el siglo III, los queruscos, bructeros, tencterios, usipetos, marsos, y catos, de la época de Varo, bien habían evolucionado, o bien habían sido desplazados, por una confederación, o alianza de tribus germánicas, conocidas colectivamente, como los alamanes,[69] mencionados por primera vez, por Dión Casio, en su descripción de la campaña de Caracalla, en 213.

Alrededor de 166 d.JC., varias tribus germánicas, cruzaron el Danubio, alcanzando la propia Italia, en el Sitio de Aquilea, en 166 d.JC.,[67] y el centro de Grecia, en el Saqueo de Eleusis.[67]

Aunque el problema esencial, de los grandes grupos tribales de la frontera, seguía siendo muy parecido a la situación que encaró Roma, en siglos anteriores, el siglo III, vivió un marcado aumento en la amenaza, en general,[70][71] aunque hay desacuerdos, sobre si se incrementó la presión externa,[69] o declinó la capacidad de Roma, para enfrentarse a ella.[72] Los carpianos, y los sármatas, a quienes los romanos mantenían a raya, fueron reemplazados por los godos, de la misma manera que los cuados, y los marcomanos, que habían sido derrotados por Roma, fueron reemplazados por la confederación de los alamanos.[73]

Los asentamientos alamanos, cruzaban con frecuencia los limes, atacando Germania Superior, de manera que estaban casi todo el tiempo, en conflicto con el Imperio Romano, mientras que los godos, atacaban cruzando el Danubio, en batallas como la Batalla de Beroa,[74] y la Batalla de Philippopolis, en 250,[74] y la Batalla de Abrito en 251,[74] y tanto los godos, como los hérulos, devastaron el Egeo y, más tarde, Grecia, Tracia, y Macedonia.[73][75] Sin embargo, su primer asalto de importancia, al interior del territorio romano, tuvo lugar en 268. Ese año los romanos, se vieron obligados a despojar de tropas, su frontera germana, en respuesta a una invasión masiva, de otra confederación germánica tribal, los godos, en el Este. La presión de los grupos tribales, sobre el imperio, era el resultado de una cadena de migraciones, con sus raíces muy al Este:[76] los hunos, de Asia, que provenían de la estepa rusa, atacaron a los godos,[77][78][79] que, a su vez, atacaron a los dacios, alanos, y sármatas, en las fronteras romanas, o dentro de ellas.[80] Los godos, aparecieron por primera vez en la historia, como pueblo distintivo, en esta invasión de 268, cuando poblaron la península balcánica, e invadieron las provincias romanas de Pannonia, e Ilírico, e incluso amenazaron a la propia Italia.

Los alamanos, aprovecharon la oportunidad, para lanzar una invasión a gran escala de la Galia, y el norte de Italia. Sin embargo, los visigodos fueron derrotados en batalla, ese verano cerca de la frontera actual, entre Italia y Eslovenia, y luego fueron repelidos en la Batalla de Naissus[81] en septiembre por Galieno, Claudio, y Aureliano, que luego se revolvieron, y derrotaron a los alamanos, en la Batalla del Lago de Benaco. El sucesor de Claudio, Aureliano, derrotó a los godos, dos veces más en la Batalla de Fano,[81] y en la Batalla de Ticino.[81] Los godos siguieron siendo, una importante amenaza para el Imperio, pero dirigieron sus ataques, lejos de Italia, durante varios años tras su derrota. En 284 d.JC., las tropas godas, servían en nombre del ejército romano, como tropas federadas.[82]

Por otro lado, los alamanos reanudaron su empuje hacia Italia, casi inmediatamente. Vencieron a Aureliano, en la Batalla de Placentia, en 271, pero fueron derrotados, en las batallas de Fano, y Pavía, ese mismo año. Fueron derrotados de nuevo en 298, en las batallas de Lingones, y Vindonissa, pero cincuenta años después, volvieron a resurgir, haciendo incursiones en 356, en la Batalla de Reims,[83] en 357, en la Batalla de Argentoratum,[84] en 367, en la Batalla de Solicinium, y en 378, en la Batalla de Argentovaria. Ese mismo año, los godos, infligieron una aplastante derrota, al Imperio de Oriente, en la Batalla de Adrianópolis,[85][86] en la que el emperador Valente, fue masacrado junto con decenas de miles, de tropas romanas.[87]

Al mismo tiempo, los francos, hacían incursiones, cruzando el Mar del Norte, y el Canal de la Mancha,[88] los vándalos, presionaban en el Rin, los yutungos, en el Danubio, los yacigos, carpianos, y taifalos, acosaban a Dacia, y los gépidos, se unieron a los godos, y hérulos, en sus ataques alrededor del Mar Negro.[89] Aproximadamente al mismo tiempo, tribus menos conocidas, como los bávaros, bacuatos, y quinquegentanos,[90] asaltaban África.[89]

Al comienzo del siglo V, la presión sobre las fronteras occidentales de Roma, se hacía cada vez más intensa. Sin embargo, la frontera occidental, no era lo único amenazado: Roma también padecía amenazas internas, y en sus fronteras orientales.


Usurpadores (193 a 394).

El hecho de que un militar, soliese preferir apoyar a su comandante, antes que a su emperador, significaba que los comandantes, podían tomar el control absoluto del ejército, del que eran responsables, y usurpar el trono imperial. La famosa crisis del siglo III, describe la tumultuosa mezcla de asesinato, usurpación, y lucha interna, cuyo inicio se asocia tradicionalmente, al asesinato del emperador Alejandro Severo, en 235.[91] Sin embargo, Dión Casio, coloca el inicio del declive imperial, en 180 d.JC., con la ascensión de Cómodo al trono,[92] una opinión con la que Gibbon, estaba de acuerdo,[93] pero Matyszak afirma que, «la descomposición... se había establecido mucho antes».[92]

Aunque la crisis del siglo III, no fue el comienzo absoluto del declive de Roma, sí marcó una gran presión sobre el imperio, al embarcarse los romanos, en una guerra tras otra, con una intensidad desconocida, desde los últimos días de la República. En el espacio de un siglo, veintisiete oficiales militares, se proclamaron emperadores, y reinaron en partes del imperio, durante meses o días, y todos ellos, menos dos, murieron violentamente.[94][69] La época estuvo caracterizada, por un ejército romano, que indistintamente se atacaba a sí misma, que a un invasor externo, situación que alcanzó su punto crítico, en 256 d.JC..[95] Irónicamente, aunque estas usurpaciones. fueron las que condujeron a la ruptura del Imperio. durante la crisis, fue la fuerza de varios generales de las fronteras, la que ayudó a reunificar el imperio, mediante la fuerza de las armas.

La situación era compleja, a menudo con tres, o más usurpadores, existiendo al mismo tiempo. Septimio Severo, y Pescenio Níger, ambos generales rebeldes, promocionados a emperador, por las tropas que comandaban, se enfrentaron por primera vez, en 193 d.JC., en la Batalla de Cícico, en la que Níger fue derrotado. Sin embargo, hicieron falta dos derrotas más, en la Batalla de Nicea, ese mismo año, y en la Batalla de Issos, el año siguiente, para que Níger fuera derrotado definitivamente. Casi inmediatamente después, de que las esperanzas de Níger, al trono imperial hubieran sido echadas por tierra, Severo se vio obligado a ocuparse, de otro rival al trono, en la persona de Clodio Albino, que en un principio, había sido un aliado de Severo. Albino fue proclamado emperador, por sus tropas en Britania y, cruzando hacia la Galia, venció al general de Severo, Virio Lupo en batalla, pero posteriormente fue derrotado, y se suicidó en la Batalla de Lugdunum, por el propio Severo.

Tras este tiempo revuelto, Severo no tuvo más amenazas internas, durante el resto de su reinado,[96] y el reinado de su sucesor Caracalla, transcurrió sin interrupciones, hasta que fue asesinado por Macrino,[96] que se proclamó emperador. Aunque la posición de Macrino, fue ratificada por el senado de Roma, las tropas de Vario Avito, le declararon a él como emperador, y ambos se enfrentaron en la Batalla de Antioquía, en 218 d.JC., en la que Macrino fue derrotado.[97] Sin embargo, el propio Avito, —que asumió el nombre imperial de Heliogábalo—, fue asesinado poco después,[97] y Alejandro Severo, que fue proclamado emperador, tanto por la Guardia Pretoriana, como por el senado, fue asesinado también, tras un corto reinado.[97] Sus asesinos trabajaban en nombre del ejército, que estaba descontento con su paga, colocando en su lugar a Maximino el Tracio. Sin embargo, poco después de haber sido aclamado emperador, por el ejército, Maximino fue derrocado también por él y, a pesar de ganar la Batalla de Cartago, contra el emperador, recién proclamado por el senado, Gordiano II, fue asesinado,[98] cuando a sus tropas les pareció, que no sería capaz de superar, al siguiente candidato senatorial, Gordiano III.

El destino de Gordiano III, no está claro, aunque podría haber sido asesinado, por su propio sucesor, Filipo el Árabe, que gobernó sólo unos pocos años, hasta que, de nuevo, el ejército proclamó a un general como emperador, esta vez a Decio, que derrotó a Filipo en la Batalla de Verona, para obtener el trono.[99] Varios generales de éxito, evitaron luchar contra los usurpadores, por el trono, sobre todo porque eran asesinados por sus propias tropas, antes de que tuvieran oportunidad de comenzar la batalla, lo que al menos liberó momentáneamente al imperio, de las pérdidas de hombres, por causa de disputas internas. La única excepción a esta regla fue Galieno, emperador desde 260 d.JC., a 268 d.JC., que debió enfrentarse, a una notable cantidad de usurpadores, a la mayoría de los cuales venció, en batalla campal. El ejército permaneció en esta tesitura, hasta 273 d.JC., cuando Aureliano, venció al usurpador gálico Tétrico, en la Batalla de Chalons. La década siguiente, presenció un número de usurpadores, casi increíble, a veces 3 al mismo tiempo, todos luchando por el trono imperial. La mayoría de las batallas, no están registradas, sobre todo por lo revuelto de esta época, hasta que Diocleciano, él mismo un usurpador, venció a Carino, en la Batalla de Margus, para convertirse emperador.

En este momento, se restauró cierta estabilidad, con el imperio dividido en una tetrarquía, de dos emperadores importantes, y dos menores, un sistema que evitó las guerras civiles, durante un periodo corto de tiempo, hasta 312 d.JC.. En ese año, las relaciones entre las distintas partes de la tetrarquía, se derrumbaron completamente, y Constantino I, Licinio, Majencio, y Maximino, pelearon por el control del imperio. En la Batalla de Turín, Constantino derrotó a Majencio, y en la Batalla de Tzirallum, Licinio venció a Maximino. A partir de 314 d.JC., Constantino venció a Licinio, en la Batalla de Cibalae, luego en la Batalla de Mardia, y luego de nuevo, en la Batalla de Adrianópolis, la Batalla de Helesponto, y la Batalla de Crisópolis.

Luego, Constantino se ocupó de Majencio, venciéndole en la Batalla de Verona, y la Batalla del Puente Milvio, el mismo año. El hijo de Constantino, Constancio II, heredó el gobierno de su padre, y venció al usurpador Magnencio, primero en la Batalla de Mursa Major, y luego en la Batalla de Mons Seleucus.

Los emperadores siguientes, Valente, y Teodosio I, también vencieron a otros usurpadores, en la Batalla de Thyatira, y las batallas de Sava, y Frígido, respectivamente.


Conflicto con el Imperio Sasánida (230 a 363).

Artículo desarrollado → Guerras Romano -Sasánidas.


Tras desbaratar la confederación parta,[100][69] el Imperio Sasánida, que surgió de los restos, siguió una política expansionista, más agresiva que la de sus predecesores,[101][102] y siguió haciéndole la guerra a Roma. En 230 d.JC., el primer emperador sasánida, atacó territorio romano, primero en Armenia, y luego en Mesopotamia,[102] pero las pérdidas romanas, fueron reemplazadas por Severo, en pocos años.[101] En 243, el ejército del emperador Gordiano III, recuperó las ciudades romanas de Hatra, Nibisis, y Carrhae, de manos de los sasánidas, tras vencerles en la Batalla de Resaena,[103] pero lo que sucedió después, no está claro: fuentes persas afirman, que Gordiano fue vencido, y asesinado en la Batalla de Misikhe,[104] pero fuentes romanas, mencionan esta batalla, sólo como un contratiempo insignificante, y sugieren que Gordiano murió, en otras circunstancias.[105]

Desde luego, los sasánidas no se habían intimidado, ante las batallas anteriores con Roma, y en 253, bajo el mando de Sapor I, penetraron varias veces, muy adentro del territorio romano, venciendo a una fuerza romana, en la Batalla de Barbalissos,[105] y conquistando, y saqueando Antioquía, en 252, tras el asedio de la ciudad.[105][100] Los romanos recuperaron Antioquía, en 253 d.JC.,[106] y el emperador Valeriano, reunió un ejército, y marchó al Este, hacia la frontera sasánida. En 260, en la Batalla de Edesa, los sasánidas derrotaron al ejército romano,[106] y capturaron al emperador Valeriano.[102][100]

Hubo una paz duradera, entre Roma, y el Imperio Sasánida, entre 297, y 337, tras la firma de un tratado, entre Narsés, y el emperador Diocleciano. Sin embargo, justo después de la muerte de Constantino I, en 337, Sapor II, rompió la paz, y dio comienzo a un conflicto, de veintiséis años, intentando sin éxito, conquistar las fortificaciones romanas de la región. Tras unos éxitos sasánidas iniciales, incluyendo la Batalla de Amida en 359 d.JC., y el Asedio de Pirisabora en 363 d.JC.,[107] el emperador Juliano, se enfrentó a Sapor, en 363, en la Batalla de Ctesifonte, fuera de los muros, de la capital persa.[107] Los romanos resultaron victoriosos, pero fueron incapaces de tomar la ciudad, y se vieron obligados a retirarse, debido a su posición vulnerable, en medio de un territorio hostil. Juliano fue muerto, en la Batalla de Samarra, durante la retirada, posiblemente a manos, de uno de sus hombres.[107]

Hubo varias guerras más en el futuro, aunque todas ellas breves, y de poca escala, ya que tanto los romanos, como los sasánidas, se vieron forzados a ocuparse, de amenazas provenientes de otras direcciones, durante el siglo V. Una conflicto contra Bahram V, en 420, por la persecución de los cristianos, en Persia, condujo a una breve guerra, que concluyó rápidamente con un tratado y, en 441, una guerra contra Yezdegard II, también concluyó rápidamente con un tratado, al necesitar ambos bandos, luchar contra amenazas provenientes de otros sitios.[108]


Colapso del Imperio de Occidente (402 a 476).

Artículo desarrollado → Decadencia del Imperio Romano.
Artículo desarrollado → Caída de Constantinopla.
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Europa en 476, del Muir's Historical Atlas (1911).

Se han propuesto muchas teorías, para tratar de explicar la decadencia del Imperio Romano, y muchas fechas para su caída, desde el comienzo de su declive, en el siglo III,[109] a la caída de Constantinopla, en 1453.[110] Sin embargo, militarmente el imperio cayó, en primer lugar, tras ser invadido por varios pueblos no romanos y, luego, después de que su núcleo italiano, fuera tomado por tropas germánicas sublevadas. La historicidad, y las fechas exactas son inciertas, y algunos historiadores, niegan que el imperio, cayera en este momento. Pueden sostener esa posición, porque la decadencia del imperio, fue un proceso largo, más que un suceso concreto.

La naturaleza menos romanizada, y más germánica del imperio, fue gradual: aunque el imperio se tambaleó, con el asalto visigodo, el derrocamiento del último emperador, Rómulo Augusto, fue llevado a cabo, por tropas germánicas federadas, del propio ejército romano, en lugar de por tropas extranjeras. En este sentido, si Odoacro, no hubiera renunciado al título de emperador, para nombrarse «Rey de Italia», el imperio podría haber continuado, al menos en nombre. Sin embargo, su identidad ya no era romana, —estaba cada vez más poblado, y gobernado por pueblos germánicos, desde mucho antes de 476. El pueblo romano, en el siglo V, estaba «privado de su ethos militar»,[111] y el propio ejército romano, era un mero suplemento, de las tropas federadas, de godos, hunos, francos, y otros, que luchaban en su nombre.

El último estertor de Roma, se produjo cuando los visigodos se sublevaron, en 395 d.JC..[112] Liderados por Alarico I,[113] intentaron tomar Constantinopla,[114] pero fueron repelidos, y en su lugar saquearon gran parte de Tracia, en el norte de Grecia.[115][113] En 402 d.JC., sitiaron Mediolanum, la capital del emperador romano Honorio, defendida por tropas godas romanas. La llegada del romano Estilicón, y su ejército, forzó a Alarico a romper el asedio, y trasladarse hacia Hasta (la Asti actual), en el oeste de Italia, donde Estilicón le atacó, en la Batalla de Pollentia,[116][117] capturando el campamento de Alarico. Estilicón le ofreció devolver los prisioneros, a cambio de que los visigodos, regresaran a Ilirico, pero al llegar a Verona, Alarico detuvo su retirada. Estilicón volvió a atacarle, en la Batalla de Verona[118] y de nuevo derrotó a Alarico,[119] obligándole a retirarse de Italia.

En 405 d.JC., los ostrogodos invadieron Italia, pero fueron derrotados. Sin embargo, en 406 d.JC., un número de tribus sin precedentes, se aprovechó de la congelación del Rin, para cruzar en masa: vándalos, suevos, alanos, y burgundios, se extendieron cruzando el río, y encontraron poca resistencia, en el Saqueo de Moguntiacum, y el Saqueo de Treviris,[120] invadiendo completamente la Galia. A pesar de este grave peligro, o quizás a causa de él, el ejército romano siguió sufriendo usurpaciones, en una de las cuales murió Estilicón, el principal defensor de Roma, en este periodo.[121]

Este clima propició que, a pesar del revés, sufrido anteriormente, regresara Alarico en 410, y consiguiera saquear Roma.[122][123][113] La capital romana, se había trasladado ya, a la ciudad italiana de Rávena,[124] pero algunos historiadores, perciben que 410, fue la fecha alternativa, para la verdadera caída, del Imperio Romano.[125] Sin poseer Roma, ni muchas de sus anteriores provincias, y con una naturaleza, cada vez más germánica, el Imperio Romano posterior a 410, tenía poco en común, con el Imperio anterior. En 410 d.JC., Britania estaba prácticamente despojada, de tropas romanas,[126][127] y en 425 d.JC., ya no era parte del Imperio,[113] y gran parte del oeste de Europa, estaba acosado «por todo tipo de calamidades y desastres»,[128] terminando en manos, de reinados bárbaros de vándalos, suevos, visigodos, y burgundios.[129]

«La lucha se hizo cuerpo a cuerpo, fiera, salvaje, confusa y sin el menor atisbo de respiro... La sangre de los cuerpos asesinados formó un pequeño arroyo que fluía en un torrente a través de la planicie. Aquéllos cuyas heridas provocaron una sed desesperada bebían agua tan viciada de sangre que, en su miseria, les parecía que se veían forzados a beber la misma sangre que habían derramado sus heridas».
Jordanes sobre la Batalla de los Campos Cataláunicos[130]

El resto del territorio romano, si no su propia naturaleza, fue defendido durante las décadas posteriores a 410, principalmente por Flavio Aecio, que consiguió enfrentar, a todos los invasores bárbaros, los unos con los otros: en 436, lideró un ejército huno, contra los visigodos, en la Batalla de Arlés, y de nuevo en 436, en la Batalla de Narbona, y luego en 451, lideró un ejército combinado, que incluía a sus anteriores enemigos, los visigodos, contra los hunos, en la Batalla de los Campos Cataláunicos,[131][132][133] derrotándoles con tanta contundencia que, aunque posteriormente saquearon Concordia, Altinum, Mediolanum[134] y Ticinum[134] y Patavium, nunca volvieron a amenazar directamente a Roma. A pesar de ser el único campeón del Imperio, de esta época, Aecio fue asesinado por el propio emperador Valentiniano III, llevando a Sidonio Apolinar, a observar: «Ignoro, señor, sus motivos o provocaciones: sólo sé que ha actuado como un hombre que se ha cortado su mano derecha con la izquierda».[135]

Cartago, la segunda ciudad más grande del imperio, se perdió junto con gran parte, del Norte de África, en 439 d.JC., a manos de los vándalos,[136][137] y el destino de Roma, pareció sellado. En 476, lo que quedaba del imperio, estaba completamente en manos, de tropas federadas germánicas y, cuando se sublevaron, liderados por Odoacro, y depusieron al emperador Rómulo Augusto,[138] no había nadie para detenerles. Odoacro controlaba la parte del imperio, cercana a Italia, y Roma, pero otras partes del mismo, estaban gobernadas por visigodos, ostrogodos, francos, alanos, y otros. El Imperio de Occidente había caído,[129][138] y sus restos italianos, ya no eran de naturaleza romana. El Imperio Bizantino, y los godos, continuaron luchando por Roma, y sus alrededores, durante muchos años, aunque a esas alturas, la importancia de Roma, era insignificante. Tras años de guerras desgastadoras, en 540 d.JC., la ciudad estaba prácticamente abandonada, y desolada, y gran parte de su entorno, se había convertido, en una ciénaga malsana, un final poco glorioso, para una ciudad que había gobernado, gran parte del mundo conocido.

En este punto, la historia militar romana, se convierte en la historia militar bizantina.


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Referencias.

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Fuentes empleadas y notas

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Otras fuentes de información