La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Teteles de Ávila Castillo (Puebla)

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar
  • Ubicación: Teteles se encuentra en la parte noreste del estado de Puebla, sus coordenadas geográficas son los paralelos 19°50’48’’ y 19°52’06’’ de latitud norte y los meridianos 97°23’18’’ y 97°26’42’’ de longitud occidental.
  • Toponimia:Teteles se localiza en la región morfológica de la basta Sierra norte del estado de Puebla, (perteneciente a la cierra madre oriental), la cual se encuentra formada por sierras individuales, comprimidas y paralelas entre si, que suelen formar altiplanicies entre las montañas.
  • Gentilicio:
  • Altura sobre el nivel del mar: Se encuentra a una altura 1,890 metros sobre el nivel del mar.
  • Ríos: El municipio se encuentra dentro de la cuenca del Tecolutla y es recorrido por los siguientes ríos: los riachuelos Tzoncóyotl (afluente del Xucayucan) que recorre la parte central del municipio con dirección al norte, y el Xalahui (afluente del Xochihuatzoloyan), que tiene un recorrido por el poniente del municipio, ambos riachuelos nacen en la faldas del Tzompantutlan, finalmente el rió Viga Ancha que recorre la parte oriental del municipio (afluente del Tzoncóyotl).
  • Extensión: Tiene un superficie de 8.93 km2 situación que lo ubica en el lugar 215° con respecto a los demás municipios del estado.
  • Población:
  • Economía:
  • Fiestas locales:
  • Código Postal: 73930
  • Dirección en Internet:

Historia

La historia de Teteles se remonta a una época misteriosa, una época donde las leyendas y los mitos eran parte importante de la ideología y creencias de la gente, donde el cielo aun más azul que el de hoy, contaba la historia de un gran pueblo y sus dioses. Antes de que los españoles llegaran a México, en Teteles se asentó una ciudad Azteca, ciudad de guerreros y agricultores.

La leyenda cuanta que alrededor de los años 1520 a 1521, llegó a Teteles enviado por Cuauhtémoc el príncipe de sangre noble Hueltoc o Olinteutle, acompañado de su bella esposa Xochiquetzal (Primorosa Flor). A su llegada no fue bien recibido por los habitantes que lo consideraban un extraño, por lo que tuvo el atino de unirse en matrimonio con la hija del cacique principal de la región, llamada Ixmicoatl (Víbora que Brilla); a partir de esta unión Olinteutle se gano la confianza y hasta el aprecio de los pobladores del lugar.

Olinteutle se enamoro del lugar, llego a considerarlo parte de el, se dice que desde el cerro de Tlatlahuquitepec encendía grandes fogatas que ocupaba para mantener comunicación con los pueblos lejanos de Nautla y Papantla, además el cerro servia para realizar los sacrificios, tan importantes para la cultura de aquel entonces; la naturaleza geográfica hace de este cerro un lugar místico ya que por su ubicación y altura el fuego alcanzaba a verse aun en el golfo de México. Incluso en nuestros días es posible vislumbrar durante las frías madrugadas, las costas del mar.

Cuando Olinteutle supo que en las costas habían desembarcado hombres blancos, barbados y montado en grandes venados recordó el anuncio de Quetzalcóatl “Unos Hombres montados en grandes venados llegarían en casas de agua para acabar con el imperio de los aztecas y establecer una cultura al compás de otra religión basada en el culto de un solo dios que prohibía los sacrificios humanos”.

Se reunieron los sabios y los notables del lugar, discutieron que hacer ante la situación y Olinteutle propuso sepultar toda la ciudad para que así las riquezas no cayeran en manos extranjeras; una vez realizada la tarea, el éxodo comenzó, las mujeres y los niños se dirigieron a la ciudad de Tenochtitlán en busca de refugio, los hombres marcharon valientemente a formar parte de los ejércitos aztecas, dispuestos a morir defendiendo su tierra y su raza.

Al principio hicieron frente a los extraños que llegaban a profanar y acabar con todo lo sagrado y sublime para ellos; sin embargo la lucha no era justa, los españoles tenían armas que disparaban fuego, de sus ropas colgaban piedras que los protegían de las flechas y los grandes venados los llevaban rápidamente a cualquier sitio, esto no era una lucha noble, era un genocidio, Olinteutle y sus guerreros se vieron obligados a huir, encontrando refugio en una cueva de Xocayucan, sobre un camino rumbo a Tlataluqui.

Por las noches Olinteutle salía de la cueva a observar celosamente su amada ciudad, se sentaba cerca de los 23 montículos ingeniosamente ocultos mirándolos como un padre que cuida de su hijo. El tiempo paso, el gran señor quedo viejo y solo, sus acompañantes partieron en busca de un mejor refugio, mientras él seguía errando por las noches, cuidando lo que sus manos habían sepultado. Se dice que una noche de luna, después de pasar horas contemplando lo que antes había sido majestuoso, Olinteutle camino lentamente hasta una gruta lejos de su hogar dispuesto a morir en paz, así sus restos descansan en una oscura cueva de Mazatepec, cubiertos por las estelas que dejan a su paso las estalactitas y estalagmitas.

Toda esta historia tiene su respaldo en dos textos: unos jeroglíficos que se encuentran esculpidos en la cueva donde Olinteutle paso gran parte de su vida, (sin embargo estos han ido deteriorándose por el paso del tiempo y tal vez por la acción de personas indiscretas) y un pergamino en lengua Mexicana y Castellana en el cual se relata al fundación de la ciudad y el paso se Cortés por el lugar. Este documento estaba en manos de un habitante del vecino pueblo de Yaonáhuac, sin embargo alrededor de 1980 el jefe de una misión cultural don José de la Luz, hizo amistad con el ciudadano y lo convenció para que el entregara el documento, que se llevo consigo.

Existe otra leyenda, en una de las pirámides se encuentra el cuerpo momificado de Xochiquetzal la esposa preferida de Olinteutle, rodeada de joyas y vestiduras ornamentadas que marcan su estirpe y categoría. Las demás pirámides tienen una arquitectura similar a la de Tenochtitlán, con graderías, monumentos funerarios y oratorios.

Esta historia nos hace notar la gran nobleza de la cual eran poseedores nuestros antepasados, además descubre la magia del pueblo tetelence, ya que por las venas de este lugar corre sangre de los grandes reyes del pasado, pues Olinteutle era descendiente de los fundadores de Tenochtitlán, gran amigo de Moctezuma (El Águila que Cae) y Cuauhtémoc (El sol Cae en su Ocaso).

Este es un episodio de nuestro origen, un episodio que tiene por testigos esos montículos, que suavemente murmuran la muerte de una civilización, que prefirió verse antes sepultada a masacrada y martajada por otra que irrumpió gracias al destino e impuso la espiritualidad por medio de la violencia.

Actualmente caminando entre los montículos la tierra se siente muy suave, hace algunos años aun se encontraban viejos ídolos y vestigios de lo que anteriormente fue una gran ciudad. Sin embargo al destino ha vuelto a hacer de las suyas, la gente del lugar en busca de una mejor oportunidad de vida, ha ocupado el recinto para la agricultura y el ganado, sin darse cuenta del daño que le ha hecho a las pirámides.

Aun así surge la esperanza de que las pirámides vean la luz del sol nuevamente, el pasado 12 de Abril del presente año (2008) el director del INAH Víctor Hugo Valera Valencia visito el lugar, durante una cumbre realizada por pobladores del lugar.

Nace un pueblo en nueva España.

Teteles: Esta palabra es el plural castellanizado del mixica Tetelli, nombre que los aztecas daban al montón o hacinamiento de piedras que designaba al sepulcro de algún rey o mandatario.

El tiempo paso, la leyenda de Olinteutle quedo guardada para la posteridad, las armas españolas fueron cambiadas por la Biblia y el agua vendita, llegaron los misioneros, que anunciaban una mejor época para el pueblo.

Teteles es redescubierto por los españoles que el año de 1600 establecen su morada en el lugar, las primeras familias que llegaron fueron Ávila, López del Castillo, Ortega, Peña, Ruiz, Sordoso y García, atraídas por la belleza del lugar y las oportunidades de trabajo, estas familias sabían de la riqueza, la cual se aprovecharon y se apropiaron, gracias a sus “encomiendas” las cuales les otorgaban “derecho de conquista”. Con ellos llegaron números indígenas que también se asentaron en el lugar para poder servirles a sus “amos”.

La noticia de la riqueza de teteles corrió muy rápido y pronto otras familias españolas llegaron, estas eran: Los Huesca, Los Rodríguez, Los Aparicio, Los Martagón, Los Lobato, Los Castañeda, Los Gonzáles y Los Díaz estos últimos de origen negro o mulato

Con la explotación minera, surgió la necesidad de transportar lo obtenido a la planta fundidora de metales ubicada en Tepeyahualco, por lo que los habitantes se hicieron de numerosas bestias de carga y con lo cual siguió una nueva industria, la de los arrieros, en aquella época muy importante.

Con el aumento de la actividad minera y el crecimiento de la población las actividades de agricultura y comercio se acrecientan, siendo esta ultima una fuente muy importante de ingresos para el pueblo; esto tejo consigo la necesidad de construir casas de mampostería (paredes de piedra) y el templo dedicado a la virgen del Rosario, que según la inscripción en el frontispicio se termino en el año de 1736.

Una de las primeras casa en ser construida fue la de los Altos, perteneciente a la familia Ortega García, en cuya entrada, elaborada por un portón de madera, se podían observar los hachazos producto de la guerra de independencia.

La actividad arriera difunde en numerosas partes de la Nueva España la riqueza que se puede encontrar en la región donde se establece Teteles, por lo que pronto los pueblos comienzan a crecer y así Teteles pasa a ser parte de del municipio de Atempan, ya que este era mas antiguo. Al poco tiempo atempan entra en conflicto con el pueblo vecino de Chignautla, debido al reclamo de algunas tierras, por lo que Atempan pide a los habitantes de Teteles intercedan ya que por su descendencia española tienen mayor prioridad ante el Virrey.

Es entonces cuando, después de solucionar este conflicto Teteles pasa a recibir al titulo de Pueblo, recuperando su jurisdicción y concediéndosele un ejido que comprende siete o diez caballerías.

La mejora de las actividades mineras empezó cuando el señor Juan Viveros llego procedente de Arizona con sus nueve hijos, su esposa y la familia León, dedicándose a lo que podríamos llamar explotación científica de los minerales; fue así como el pueblo paso a ser un lugar con una diversidad considerable de oficios, ya que en el fueron habitando poco a poco técnicos, industria, ganadería, agricultura, comercio y arriería.

Época contemporánea.

A pesar de que el pueblo fue fundado por españoles, la ideología de la gente fue siempre muy liberal; durante la guerra de independencia, en el pueblo tuvieron lugar varios enfrentamientos con los insurgentes, prueba de ellos los hachazos que se encontraban en la casa de los Altos.

Durante la Reforma Luís, Juan Sordoso y Luís Rábago participaron activamente, formando parte de las fuerzas de Xochiapulco conocidas como cuatecomacos, por que en un enfrentamiento con los zacapoaxtlas fueron derrotados estos últimos en el cerro de Cuatecomaco, estando a las órdenes del general Juan Francisco Lucas.

En la intervención francesa, los hombres del pueblo también participaron activamente, a continuación se enuncian los nombres de algunos de ellos: José Maria Díaz, Miguel y Calixto González, Carlos González Ortega, Antonio González Ortega, Francisco Ávila Castillo, Agustín Ávila Castillo, Rosario Díaz, Joaquín Díaz, Mariano Chávez, Luis Vega, José Ventura, Ángel Hernández Sordoso, Miguel Martagón, Juan Peña, Manuel Ortega González, José Aserción M., Luis Gutiérrez, José Meza, Antonio Sánchez, J. Jacobo Tomas y Gregorio Hernández.

Después de esta etapa de la historia, no se encuentra ningún acontecimiento trascendental en la historia del pueblo sino hasta el 18 de noviembre de 1910, cuando la nación Mexicana despierta del aletargado sueño en que estaba inmerso debido a la sumisión que provocaba la dictadura de Porfirio Díaz. Para entender lo que pasaba en ese entonces en el pueblo de Teteles debemos recordad un poco la historia de México: Después del asesinato de Francisco I. Madero y José Maria Pino Suárez, el país se levanta en armas comandado por un lado bajo las ordenes de Venustiano Carranza y por el otro bajo las ordenes de Victoriano Hurta. Una vez derrocado Huerta, Venustiano Carranza siendo presidente promulga la Constitución política de México, esto provoco la formación de dos nuevos grupos de lucha, unos a favor y otros en contra de Carranza; el pueblo tetelence reacciono a esto promulgándose a favor del carrancismo y el constitucionalismo, estos fueron los hombres que se unieron a la lucha: Enrique León González, Everardo Vega Rodríguez, Alberto Vega Rodríguez, Honorio, José y Humberto Ortega Muñiz, Eleazar y Alfonso Rojas Castañeda, José Guadalupe Viveros Ortega, Francisco González, Ruperto González González, Mariano Tapia, Alfonso Valera, Flaviano y Juan Valera y otros mas.

Todos los conflictos armados terminaron en al año de 1925, fue entonces cuando los hombres del pueblo regresan a sus hogares a continuar con su vida cotidiana. Estas líneas nos demuestran que el pueblo de teteles siempre ha tenido un espíritu de lucha, pues desde el comienzo, la gente que habita este lugar ha levantado la voz para defender la justicia y la razón. Época actual.

En los años 40 el municipio empieza a desarrollarse desde una nueva perspectiva.

Este desarrollo se debe en gran parte a la construcción de la carretera federal México-Nautla, proyecto que en un principio no contemplaba su paso por el pueblo, sin embargo, el secretario de comunicaciones y obras publicas, general Maximino Ávila Camacho realiza las gestiones necesarias para que el proyecto se modifique, esto debido a que el pueblo fue hogar de su familia durante su infancia.

Con este hecho el crecimiento del pueblo fue notable, el comercio se acrecentó, así como las actividades agrícolas, destacando entre ellas la cosecha de la siruela y otras frutas que se llevan a las grandes ciudades del país. Esta actividad paso a desplazar a la antiguamente provechosa minería.

Teteles remodelo su templo parroquial, el hospital y el parque municipal, se construye auditorio, los edificios escolares, entre ellos destaca la normal rural, de la cual se abordara mas adelante. Además la gente del pueblo comienza una nueva lucha, que esta vez no es armada, una lucha que tiene su campo en la educación y la política del país.

Monumentos y lugares de interés

Folclore y costumbres

Hostelería

Gastronomía

Heráldica

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas



Este esquema es orientativo, a fin de recopilar los datos esenciales de cada localidad. Se pueden agregar las categorías necesarias, tales como información sobre demarcaciones territoriales (comarcas, concejos, etc.), información sobre la corporación municipal, servicios, accesos, arquitectura local, tradiciones, etc.