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Testimonio flaviano

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Se denomina Testimonio flaviano (o Testimonium flavianum) a los párrafos 63 y 64 del capítulo XVIII del libro Antigüedades judías (Antiquitae Iudicae) escrito por el historiador judío Flavio Josefo en el que se menciona a Jesús de Nazaret.

Las Antigüedades judías son una crónica escrita hacia el año 93 o 94, que narra la historia del pueblo judío. Los intereses de Flavio Josefo —entre ellos ganar la simpatía de Roma hacia los judíos— lo llevan sin embargo a minimizar las noticias que pudieran resultar conflictivas.

Dos párrafos tratan directamente de Jesús de Nazaret:

En el capítulo 18, párrafos 63 y 64 se encuentra un texto denominado tradicionalmente «Testimonio flaviano» (Ant., 18.3.3). La autenticidad del fragmento ha sido objeto de fuerte cuestionamiento filológico e historiográfico; hoy se acepta generalmente, en base a la comparación entre manuscritos y al análisis estilístico, que las referencias tradicionalmente consideradas como evidencia histórica de la existencia de Jesús son interpolaciones posteriores.

En el capítulo 20 se menciona indirectamente a Jesús al relatar la muerte de su hermano Jacob o Santiago (contracción del latín Sanct’ Iagus, esto es, san Jacobo):

Cita del capítulo 20:

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, quien era llamado Cristo, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.
(Antigüedades judías, 20.9.1)

Esta cita ayuda a datar la muerte de Santiago el hermano de Jesús, en el año 62. El texto del capítulo 20 es filológica e historiográficamente más consistente que el llamado "testimonio flaviano"; coincide formalmente con el estilo de Josefo, y parece poco probable una interpolación cristiana por la falta de énfasis hagiográfico. Algunos argumentan además que la mención de un "hermano de Jesús", debería ser conflictiva para una fe que proclamaba la virginidad de María ya en los evangelios de Mateo y Lucas (años 80); sin embargo, en esos evangelios se relata la maternidad virginal, mientras que la proclamación de la "virginidad perpetua" de María no se expresa en los textos del siglo I. Además, los evangelios, Hechos de los Apóstoles y las cartas de Pablo mencionan a "Santiago el hermano del Señor".

En otro pasaje (Ant., 18.5.2) se hace referencia a la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes, pero sin mencionar su relación con Jesús.


Índice

Versiones del testimonio flaviano

Versión griega

Recogida por Eusebio de Cesarea en "Historia Eclesiástica" (capítulo I, 11), del año 323.

Trasmitida a través de la literatura de la Europa cristiana, las copias más antiguas están datadas en el siglo X.

"Apareció en este tiempo Jesús, un hombre sabio, si en verdad se le puede llamar hombre. Fue autor de hechos sorprenden­tes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron. Este era el Cristo (el Mesías). Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato. Este lo condenó a la cruz. Sin embargo, quienes antes lo habían amado, no dejaron de quererlo. Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de él ésta y otras mil cosas maravillosas. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido." (Ant., 18, 3, 3)

Versión latina

Es recogida por San Jerónimo (342-420) en su De Viris Illustribus.

Versión árabe

También conocida como versión eslava. Incluida en el siglo X en una traducción árabe de la obra de Flavio Josefo, en "Historia Universal de Agapios". Fue sacada a la luz por el exégeta judío Shlomo Pines.

"En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas."

Versión siríaca

Aparece en "Crónica Siríaca", obra del siglo XII, de Miguel el Sirio

Opiniones acerca de su autenticidad

Los exégetas se dividen en tres grupos de opiniones:

1. Los que afirman que sobre el texto de Flavio Josefo uno o varios cristianos intercalaron añadidos, que señalamos en color sobre el texto de la versión griega

  • Algunos autores, como Eisler, opinan que fue retocada la versión griega, pero no la árabe.
  • Muchos opinan que la falsificación se produjo en dos momentos:
    • el primero más discreto dio lugar a la versión árabe;
    • y el segundo con la interposición de frases de contenido cristiano, originó la versión griega.

Las razones para considerar una interpolación son:

Josefus debe haber mencionado a Jesús, pero no puede haberlo reconocido como el Cristo; por lo tanto parte de nuestro texto Josefiano actual debe ser genuina y parte interpolada.

Igualmente, la misma conclusión se sigue del hecho que Orígenes conocía un texto Josefiano acerca de Jesús, pero no le era familiar nuestro texto actual, ya que, de acuerdo con el gran doctor de Alejandría, Josefus no creía que Jesús fuese el Mesías. ('In Matth.', xiii, 55; 'Contra Cels.', I, 47).

En todo caso, debe tenerse en cuenta que Josefus no escribía para los judíos, sino para los romanos; consecuentemente, cuando dice 'Este era el Cristo' no implica necesariamente que Jesús era el Cristo considerado por los romanos como el fundador de la religión cristiana.


2. Los que opinan que todo el texto es genuino, escrito por Flavio Josefo

Los argumentos principales de la autenticidad del pasaje de Josefus son los siguientes:

Primero, todos los códices o manuscritos del trabajo de Josefus contienen el texto en cuestión; para mantener la falsificación de este texto debemos suponer que todas las copias de Josefus estaban en manos de los cristianos, y fueron cambiados de la misma manera.

Segundo, es cierto que ni Tertuliano ni San Justino utilizan el pasaje de Josefus acerca de Jesús; pero su silencio se debe probablemente al desprecio con el que los judíos contemporáneos consideraban a Josefus, y a la relativa poca autoridad que tenía entre los lectores romanos. Los escritores de la edad de Tertuliano y Justino podían apelar a testigos vivos de la tradición Apostólica.

Tercero, Eusebio ('Hist. Eccl'., I, xi; cf. 'Dem. Ev.', III, v) Sozomen (Hist. Eccl., I, i), Niceph. (Hist. Eccl., I, 39), Isidoro de Pelusium (Ep. IV, 225), San Jerónimo (catal.script. eccles. xiii), Ambrosio, Casiodoro, etc., recurren al testimonio de Josefus; no deben haber existido dudas respecto a su autenticidad en el tiempo de estos ilustres escritores.

Cuarto, el silencio completo de Josefus acerca de Jesús hubiese sido un testimonio aun más elocuente del que tenemos en el presente texto; este último no contiene ninguna afirmación que sea incompatible con su origen Josefiano: el lector romano necesitaba la información de que Jesús era el Cristo o el fundador de la religión cristiana; las maravillosas obras de Jesús y su Resurrección de entre los muertos eran pregonadas incesantemente por los cristianos de forma tal que sin estos atributos el Jesús de Josefus no hubiera sido prácticamente reconocido como el fundador de la religión cristiana.

Todo esto no implica necesariamente que Josefus considerase a Jesús como el Mesías judío; pero, aun si hubiese estado convencido de su mesianismo, no se sigue por esto que se haya convertido al cristianismo. Un número de posibles subterfugios pueden haberle brindado al historiador judío razones aparentemente suficientes como para no abrazar el cristianismo.

3. Los que consideran que todo el párrafo es falso. Uno o varios cristianos lo escribieron sustituyendo al de Flavio Josefo. Dentro de este grupo,

  • Algunos consideran que Flavio Josefo no mencionó a Jesús ni al cristianismo. Se propone como hipótesis, aunque no explica la mención que Flavio Josefo hace de Santiago "el hermano de Jesús" en el capítulo 20. Esta opción suele estar apoyada por detractores del cristianismo.
  • Muchos historiografistas consideran probable, por la coherencia interna del texto, que Flavio Josefo hiciera mención a Jesús de Nazaret en esta sección del capítulo 18. Consideran coherente que, si hace mención a un discípulo o hermano de Jesús en el capítulo 20, en éste hable del que es referente de "Santiago, el hermano de Jesús".

Las razones principales que apoyan esta opinión son las siguientes: Josefus no podría representar a Jesucristo como un simple moralista y por otra parte no podría enfatizar las profecías y expectativas mesiánicas sin ofender las susceptibilidades romanas; El pasaje arriba mencionado de Josefus parece haber sido desconocido por Orígenes y los primeros escritores patrísticos; Su lugar preciso en el texto de Josefus es incierto, ya que Eusebio (Hist. Eccl., II, vi) lo debe haber encontrado con anterioridad a las notas referidas a Pilato, mientras que ahora se encuentran luego de ellas.

Algunos argumentan que la falsedad del disputado pasaje de Josefus no implica la ignorancia del historiador con respecto a los hechos conectados con Jesucristo. La narración de Josefus acerca de su propia precocidad juvenil ante los maestros judíos (Vit., 2) nos recuerda la historia de la estadía de Cristo en el Templo a la edad de doce años; la descripción del naufragio en su viaje a Roma (Vit., 3) nos recuerda al naufragio de Pablo relatado en Hechos; finalmente su introducción arbitraria de un engaño practicado por los sacerdotes de Isis sobre una mujer romana, a continuación de sus supuestas alusiones a Jesús, muestran una disposición a explicar el nacimiento virginal de Jesús y a preparar las falsedades que tomaron cuerpo en los escritos judíos subsiguientes.


Referencias

Bibliografía

  • Traducción al español del Testimonium flavianum en "Cuadernos de Evangelio", 12, Estella (Navarra)
  • Lichtenberger H. "Josephus über Johannes den Täufer, Jesus und Jakobus", Bibel und Kirche 53 (1998) - Hace una exposición de cuáles son las palabras que según su análisis no pueden pertenecer a Flavio Josefo y cuáles son las que no pueden pertenecer a un interpolador cristiano.

Otras fuentes de información

  • Testimonium Flavianum contiene un extenso análisis en inglés de los datos a favor y en contra de la autenticidad de ambas menciones a Jesús de Nazaret (capítulos 20 y 18).

Notas

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