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Tercer Mundo

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Conjunto de países, generalmente subdesarrollados, que aparecieron tras la descolonización y se organizaron políticamente en la ONU para actuar conjuntamente ante la política de bloques. Hoy en día el término está obsoleto, pero no se ha encontrado nada que lo sustituya.

Historia

Tras la descolonización todos los países nuevos fueron admitidos en la ONU según iban independizándose, y con el mismo rango diplomático que sus antiguas metrópolis. Pero estos países no quisieron formar parte de la política de bloques que había surgido con la guerra fría, así que deciden organizarse como bloque (los Países no Alineados: Conferencia de Bandung, 1955), puesto que sufren los mismos problemas: la dependencia económica y la guerra. A ellos se les suma la América Latina que está en la misma situación con respecto a Estados Unidos. Forman el bloque que se denomina el Tercer Mundo y que tienen, a más de problemas económicos, una inestabilidad política crónica, falta de infraestructuras y capitales, y un alto grado de corrupción.

La dependencia económica de sus antiguas metrópolis hace surgir el neocolonialismo, que consiste en una explotación económica del país pero sin las preocupaciones que tiene la administración política del territorio. Estos países tienen acuerdos preferenciales con sus antiguas metrópolis. Además, sus ciudadanos tienen un status diferente en las colonias liberadas, no son totalmente extranjeros. Por otra parte, la cultura dominante sigue siendo la metropolitana, se habla su lengua y en sus manos está la educación de las élites, la Iglesia y la formación de los cuadros técnicos y los funcionarios.

Esta situación lleva rápidamente al subdesarrollo de estos países, no se crea un mercado nacional, sino internacional, y está muy mal distribuida la riqueza, ya que se queda en manos de las oligarquías autóctonas y de la minoría blanca. Las grandes empresas continúan perteneciendo a la metrópoli y producen para ella. Se extiende la economía especulativa de plantación. Pero lo más importante es que la antigua metrópoli controla los canales de distribución de los productos en el mercado internacional. Para atraer capitales, estos países, recién liberados, se convierten en paraísos fiscales, con lo que algunas fábricas, que no necesitan mano de obra cualificada, se instalan allí. Además, la fuerza de trabajo es barata.

La sociedad colonial ha destruido la tradicional, con lo que se extiende el subdesarrollo y la pobreza, y la economía de plantación es tan agresiva que termina por producir crisis ecológicas, con lo que no se pueden servir de la tierra ni ellos ni las sociedades tradicionales; unas sociedades tradicionales a las que es difícil regresar.

La ayuda internacional no es eficaz, ya que son muy pocos los que pueden conseguir economías de escala y aprovechar con ventaja las inversiones en infraestructuras. Además, la medicina occidental desencadena el proceso de transición demográfica, en unas sociedades que aún no están industrializándose, con lo que el crecimiento demográfico es enorme. Los recursos económicos son pocos, y se extiende el hambre por todas partes. Para intentar paliar esta situación actúan tres organismos: el FMI, el BM y el GATT. Se hace necesario financiar la economía de estos países, pero los créditos concedidos no hacen más que aumentar la deuda externa del país, lo que es aprovechado para imponer una serie de políticas específicas para asegurarse la devolución del préstamo. Esto empobrece más a la población, los grandes beneficiarios de esta política son los países ricos.

En resumen, predominio de las compañías multinacionales, la producción de materias primas o productos alimenticios de carácter especulativo que se venden en el mercado internacional, el deterioro de los intercambios por productos industriales, y el libre mercado que sólo beneficia al que consigue economías de escala, y a quien tiene los canales de distribución, son algunas de las características de estos países. La acumulación de capital se hace en la empresa privada que es muy escasa, y no revierte en el Estado. La política económica de tipo liberal está dictada por el BM y el FMI. Estas condiciones hacen imposible la creación de una burguesía y una clase media autóctona, que sea capaz de aumentar el consumo interno. Además, el Estado no adolece, precisamente, de corrupción y mala gestión.

La Ronda Uruguay del GATT (1994) es uno de los episodios de esta crisis, pues con la liberación del comercio agrícola, las pequeñas economías de subsistencia no consiguen economías de escala y se arruinan. La crisis económica se generaliza y aparece el hambre y la crisis social, la infravivienda, la violencia social, los niños de la calle y los garimpeiros. La devastación ecológica consume los recursos para poder pagar la deuda, comprometiendo el desarrollo sostenible y el futuro del equilibro ecológico. Ante esta situación, en los primeros años del siglo XXI se han organizando diferentes grupos contrarios a la globalización económica, que implica la liberación total del comercio internacional. Se han propuesto soluciones como la tasa Tobin, idea lanzada inicialmente por el economista norteamericano James Tobin, de la Universidad de Yale, premio Nobel de Economía en 1981, la cual consiste básicamente en fijar una pequeña tasa impositiva, el uno por mil, sobre las transacciones financieras especulativas, concretamente las realizadas en los mercados internacionales de divisas. Estos grupos antiglobalización se vienen manifestando en las ciudades donde se organizan cumbres desde noviembre de 1999 en Seattle. Entre ellos se han colado grupos violentos que no permiten en las propuestas alternativas lleguen a los medios de comunicación.

Conflictos

Todos los países del Tercer Mundo tienen problemas similares, aunque frecuentemente internos. Las democracias son débiles o, más frecuentemente, existen dictaduras. Los derechos humanos son pisoteados y hay persecuciones sistemáticas de la población por motivos políticos, étnicos, religiosos o cualquier otro orden.

En América Latina son habituales los escuadrones de la muerte y la persecución social, que actúa con total impunidad contra los sectores más desprotegidos de la población. En países como Colombia o Brasil son habituales los niños de la calle, que viven a la intemperie o en las alcantarillas, de la mendicidad, la delincuencia y la prostitución, los garimpeiros, que frecuentemente son asesinados por pistoleros a sueldo de las familias ricas o los empresarios hosteleros de las zonas turísticas.

En Colombia, Perú y Bolivia tenemos añadido el problema del narcotráfico, que controlan ciudades enteras e incluso Estados. Este dilema se da también es países como Tailandia, Laos o Afganistán. En los países del sureste asiático nos encontramos con el problema de la prostitución infantil y la esclavitud de los niños, un mal endémico mantenido para los turistas de los países ricos. Aunque podemos encontrar este fenómeno en cualquier parte del mundo.

Son, también, muy frecuentes los problemas de racismo; como los que se dan en Sudáfrica y la región de los Grandes Lagos, que periódicamente degeneran en genocidios y guerras civiles en los países de la zona: Ruanda, Burundi, Zaire (Congo), Uganda, Tanzania, Angola, Nigeria, Liberia, Somalia, Etiopía, Sierra Leona, etc. Aunque se presentan en otras partes del mundo, como el conflicto entre Indonesia y Timor Oriental, que se produjo con motivo del referéndum por la independencia el 30 de agosto de 1999, tras la anexión (1976) por parte de la Indonesia de Suharto. La situación degeneró en un proceso de violencia incontrolada que hizo necesaria la intervención de los Cascos Azules. Timor alcanzó la independencia el 20 de mayo del 2002 gracias a la labor diplomática de la ONU.

Referencias

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Otras fuentes de información
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