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Teopisca (Chiapas)

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Índice

[escribe] Historia

Teopisca fue fundada en los picachos de mis Pia y Chenecultie; más tarde, sus habitantes tuvieron que abandonar este lugar a causa de una epidemia que diezmó a la población. Esto les hizo emigrar al norte para poblar una nueva área, a la que le pusieron por nombre Teopisque, pero como volvieron padecer muchas enfermedades contagiosas, optaron nuevamente por emigrar más al norte hasta llegar a establecer en lo que hoy se conoce como Teopisca, que en la lengua náhuatl significa “casa del señor rojo”.

Otra versión que encontramos en la casa de la cultura de esta ciudad, la historia comienza así tem pist ks, se le denomina por primera vez en la lengua náhuatl, que significa “lugar del señor rojo” y que da lugar a su primer asentamiento en tres cerros que rodean al valle: el cerro Pelón, el cerro Chiapas y el cerro Junakerem, de la cultura maya por lo vestigios arqueológicos encontrados que datan de hace unos 2000 años, surge nuevamente la historia en el año de 1947, con el nombre de ostuta conformándose por 15 familias descendientes de los españoles en la conquista, situándose a las orillas del río llamado “el carmen apareciendo una plaga de hormigas grandes y una epidemia de de viruela que trajeron los españoles en la época de la conquista, abandonaron el lugar emigrando más al poniente en el año de 1656, y fundaron a “Teupixquia” que en lengua náhuatl quiere decir “casa de dios”, apareciendo en este lugar muchas enfermedades contagiosas, por lo que desesperados se vienen más al note y fundan un nuevo lugar llamado “Villa de Teopisca”, según sus raíces significa Teo= dios y Pizca= cosecha, dio de la cosecha dándole el título de Villa de Teopisca el 17 de noviembre de 1987.

La primera mención que se hace de Teopisca en la literatura contemporánea data de alrededor del año 1586, cuando fray Alonso Ponce pasó por el lugar en su camino hacia Guatemala. De hecho no entro al pueblo y solamente señala que era "...un pueblo pequeño." No se tiene conocimiento de cuándo se fundó el pueblo, probablemente en el intervalo entre la visita de Ponce y el establecimiento del convento dominico en San Cristóbal a mediados del siglo XVI. A principios del siglo XVII, Teopisca aparece en la lista de los pueblos que estaban bajo su administración eclesiástica. El pícaro fraile dominico, Thomas Gage, estuvo ahí en ca. 1626 y manifiesta que no había nada que valiera la pena en el pueblo como la iglesia, (fig, 147) a la cual se refiere como grande y fuerte y en donde se producía buena música. Es factible que Gage hacía alusión a la iglesia que todavía existe hoy día en la plaza, y no a la que servía a! pequeño pueblo por el que Ponce pasó en 1586. En efecto, hay una iglesia muy pequeña en ruinas de un carácter arquitectónico indefinible, en la orilla occidental de! pueblo. Esta debe haber sido la que brindaba servicio a la comunidad antes de que la que actualmente existe se construyera, probablemente a finales del siglo XVI o principios del XVII.

PERIODO: PALEO-INDIO.

De acuerdo con las investigaciones hechas por don Juan Gonnzález Esponda. Los datos mas antiguos corresponden al periodo pleistoceno, indicando que en el centro de Chiapas- existió cierta población en los bosques y a los márgenes de Teopisca, hacia los anos 30.000 y 14 000 antes de cristo conformada en pequeñas bandas de cazadores recolectores nómadas, con una tecnología lítica denominada pre-puntas de proyectil, que aprovechaban la materia prima local, la mayoría de sus artefactos parecen haber servido para cortar por desgaste y fueron elaborados principalmente a partir de percursión directa.

Pues bien la ciudad de Teopisca, tiene una historia tan profunda como su mismo nombre que proviene del náhuatl y timoxol en tzental (con sus variantes jimoxol y limoxol), que tienen el mismo significado "lugar del señor rojo, según becerra: lo de "rojo" se refiere al color encendido y lo de "el señor" al dios de un día maya llamado "imox" (como en moxviquil cerca de san cristóbal relacionándolo con el fuego).

El pueblo viejo. Cono dicen los actuales pobladores o sea pre-hispanico estaba asentado a un costado del actual panteón, rodeando al mismo tiempo todo el valle en tres cerros importantes en la actualidad como son: el cerro pelón, el cerro juna-kerem y el cerro Chiapas. En donde frans blom identifico vestigios mayas; según la costumbre de la conquista se ubicaron a cortar distancia del asentamiento nuevo - hispano de la actual teopi5ca. En la segunda planada de este alto valle, que se extiende arriba de la retahila de volcanes apagados, estudiados por helbing: como son chenecultic, mispia, la lanza, cerro de carranza y laja tendida. Enfocándose este paisaje a una parte de nombre de Teopisca, por el fuego de sus volcanes y el color "rojo" de la tierra que enfatiza su topónimo.

Otro nombre que 5e le denomino a Teopisca fue el, de "ostuta" que es el segundo nombre después de la llegada de los españoles, pues bien el archivo histórico diocesano se destaca en el un periodo del año 1572 a 1593. Encontrando las firmas de frailes traídos por fray Bartolomé de las casas como fueron: fray juan de guerrero y fray Hieronimo de Vicente, quienes se establecieron en esta ciudad por poco tiempo, pues no pertenecía esta doctrina a su orden.

Como también el franciscano: fray Antonio de ciudad real que llego en 1586. Cuarenta años mas tarde el entonces padre dominico tomas ga-e se sorprende por el tamar'0 documental en tan reducido poblado. Como de su inmenso templo, que tiene casi las mismas dimensiones de la actual catedral de San Cristóbal de las Casas, ya que es el único registro que sobrevive al siglo XVI explica que después de 1572 el pueblo ya estaba evangelizado puesto que los únicos bautizados que allí están consignados fueron tzot-ziles y tzel - tale5 de infantes que no tenían problema para encontrarles padrino de su raza.

Existe pues otro libro que corresponde a la santa visita que menciona mucha peste y mortalidad haciendo que los pobladores emigren mas al norte, iniciándose con extractos de las constituciones del obispo nuñe de la vega, erradicar todo vestigio de idolatría en lo que correspondía el auto sacrificio que tenían por costumbre los mayas que se asentaron en esta bella ciudad, mencionando los materiales que les servia como rito que fueron: lancetas, espinas de maguey y pedernales para incisión. Que se escondían en ceremonias en torno a los muertos. Dentro del mismo libro se lee una nueva peste en el añ0 de 1692 que diezmo a la población y que en el año de 1696 ya era imprescindible tabular el espacio de los muertos dentro de la iglesia de Teopisca, por tal motivo la magnitud de las dimensiones de la iglesia no estaba destinada a los feligreses vivos si no a los parroquianos muertos ya que se cuenta que en ese entonces quien entraba al templo se tropezaba con un santo entierro.

Pues bien dentro de todo este contexto histórico de Teopisca la iglesia de este lugar era el único cementerio tolerado y propenso a los cultos mayas que eran estimados e idolatrados, cuyos ritos se propagaba en torno a los muertos explicando pues su tamaño del templo con el que contamos en la actualidad.

Los manuscritos revelan los dolores de cabeza que la población de Teopisca causo a los religiosos. Por que enseñan como la resistencia maya motivo grandes precauciones y medidas excepcionales de la pastoral, ya que primero fue convertir la iglesia en panteón y luego asignar a Teopisca a la crema y nata de los misioneros como fueron los últimos sobrevivientes de los históricos frailes: lascan-ianos y después abachilleres provinciales, un examinador sinodal y por ultimo un gran comisionado de la santa inquisición en el ano de 1772, huyendo el fiscal por corrupción.

Mencionando en el año de 1778 la única evidencia es que el retablo de la iglesia de san agustín corresponde a los retablos Jesuitas que datan de 1708, mencionados en el inventario de 1767 y fue Sebastian Olivares, Ponce de león quien lo mando hacer y que murió en el año de 1714, por lo tanto este retablo tiene una venerable antigüedad que antes pertenecía a la iglesia de los jesuitas de San Cristóbal de las Casas cuyo santo patrono de esa iglesia era san agustín quien fue trasladado a Teopisca en el año de 1881.

No se necesita mas argumentos para concluir de que nuestra bella ciudad de tem – pist –ka, Ostuta, Teupisqua, o la villa de Teopisca, que fue fundada en el año de 1656, sigue siendo hoy con raíces muy profundas la bella y tranquila actual ciudad de Teopisca.

[escribe] Monumentos y lugares de interés

La iglesia de Teopisca cabe dentro del grupo de iglesias construidas con materiales permanentes, que incluye a las de Iztapa, Chamula, Huixtán y Aguacatenango que substituyeron a las estructuras primitivas del siglo XVI. Los detalles arquitectónicos diagnósticos en los que se basa esta conclusión son la planta sencilla de cajón y, aun más revelador, el diseño del remate -un frontón truncado con campanarios. De igual manera que en Aguacatenango, el remate en Teopisca tiene un par de campanarios cuadrados acompañando a una espadaña con arcos que descansa sobre la porción horizontal del frontón truncado.

También el emplazamiento de los merlones piramidales repite el esquema que puede verse en Aguacatenango, situado tan sólo a unos kilómetros de Teopisca. Como muchas de las iglesias en pueblos de indios, la dimensión del edificio está fuera de toda proporción con el tamaño minúsculo del pueblo y de la congregación de indios tan reducida a la que le correspondía atender, una situación que también prevaleció en el vecino curato de Comitán/ especialmente en los pueblos extintos de Escuintenango, Coapa, Aquespala y Coneta. A igual que estas iglesias, la de Teopisca era la única estructura monumental de materiales permanentes/ un símbolo vivido de la nueva religión, que dominaba toda la vista del pueblo.5 Pero a pesar de su gran tamaño, estas iglesias, incluyendo la de Teopisca, eran excesivamente sencillas en su planta y en su construcción. Las plantas de estas primeras iglesias, originalmente construidas con materiales efímeros durante los primeros días de la evangelización, en la segunda mitad del siglo XVI, persistieron cuando tiempo después se reconstruyeron en escala monumental y con materiales más duraderos y permanentes.

Los materiales permanentes se utilizaron sólo hasta cierto punto, ya que las paredes extremadamente gruesas de Teopisca, así como las de Coapa y Escuintenango, en realidad consistían en dos muros de retendón construidos de piedra colocada en una argamasa de cal y tierra, con un relleno de piedra bruta y barro como núcleo. La pared posterior y !as laterales del edificio en Teopisca son entre 2.00 metros y 2.15 de grueso. Aparentemente los constructores creían que los pesados muros adicionales compensarían la pérdida de estabilidad ocasionada por el uso de barro como ingrediente principal del mortero.

La fachada principal es todavía más pesada. Tiene un grosor entre 3.00 metros y 3.10 metros, sin contar los órdenes aplicados de los pedestales ni la arquería ciega de las pilastras. Para la superficie exterior y para las esquinas se utilizó piedra labrada. El núcleo del muro de la fachada puede suponerse que es igual al de los muros del cuerpo de la iglesia. El ladrillo y la piedra se emplearon para los mertones, los campanarios y la espadaña.

Las dimensiones de la planta no son uniformes, lo que indica la falta de experiencia por parte de los constructores que trazaron la iglesia. Los muros del frente y de la parte posterior del edificio, y los longitudinales de los costados, no se unen en ángulo recto.

El edificio está ligeramente inclinado hacia el poniente, existiendo una discrepancia de 0.80 metros, fuera de cuadro en taparte en que el extremo meridional de la fachada hace esquina con el extremo poniente del muro sur. (Fig. 146) Casi el mismo grado de descuadre se da en la esquina en que el extremo septentrional del muro posterior se une con el extremo oriente de la pared del costado norte, 0.68 metros, una diferencia de 12 cms. Los muros longitudinales varían como unos 10 cms., en extensión, por lo que la planta es un rectángulo con los lados solo aproximadamente paralelos. A ambos costados de la iglesia hay un contrafuerte de manipostería que recibe el empuje del arco toral interior. Cada uno es de aproximadamente 3.15 metros por 1.65 metros por 1.65 metros1 En las esquinas exteriores del fondo hay un par de contrafuertes diagonales para reforzar el ángulo en el que el muro posterior se une con los muros longitudinales. Estos son del mismo tamaño, comü de unos 3.00 metros por 2,10 metros por 2.30 metros, y no están colocados exactamente a un ángulo de 45 grados.

El trazo del edificio es de lo más simple a pesar de su gran tamaño, Las dimensiones exteriores son la siguientes; 59.80 metros de largo; 14.65 metros de ancho a través de la nave; y 16.85 metros a través de la fachada. Su planta es de una sola nave con el presbiterio del mismo ancho. La estructura está cubierta por un techo con la cumbrera corrida a toda su longitud, sin hacer ninguna distinción entre la nave y el presbiterio.

El techo termina en el extremo oriente con un techo de una sola agua, es decir una lima tesa. El artesonado actual fue construido en 1949 y probablemente sigue el diseño de uno más antiguo, posiblemente de fecha colonial. El artesón que va sobre el presbiterio es exagonal, con unaforma de artesa y apegado al estilo mudejar, de manera que el moderno no se ve diferente a los de los ejemplos que se remontan al período colonial.

El espacio interiores interrumpido, con excepción de la proyección de los pitares Que sostienen el arco toral y que dividen la nave del presbiterio Precisamente atrás de la puerta principal hay una galería de madera para el coro. Actualmente se accede a ella por una escalera interior. La entrada al coro se hacía originalmente por medio de unas escaleras que se encontraban en el exterior, un recurso que era común y que puede verse en las pequeñas iglesias de San Nicolás, Cuxtitali y San Diego en San Cristóbal. Esta escalera estaba en proceso de restauración en "1975 y está situada en el ángulo que forman los muros de la nave y el de la fachada.

Las dimensiones del interior de la iglesia son como sigue: la nave varía de 10.40 metros a 10.45 metros de ancho; la longitud de la nave desde dentro del muro de la fachada a los pilares del arco toral es de 40.45 metros, si se mide en el eje; los pilares tienen aproximadamente 1.45 metros de grosor; la longitud media del presbiterio es de 12,75 metros; así que la longitud total del interioren el eje es de 54.68 metros, lo que hace una proporción ligeramente mayor a 1:5. La proporción de la nave es de aproximadamente 1:4. El presbiterio no es cuadrado, 10.45 metros por 12.75 metros, y está cubierto por un artesonado exagonal.

El espacio entre los pilares que sostienen el arco toral varía 10 cms-, del frente a la parte de atrás. La abertura en las esquinas que dan a la nave es de 6.10 metros de ancho, y la que da al presbiterio es de 6.20 metros. El tamaño de los dos pilares no es uniforme. El pilar meridional que se sesga hacia la parte posterior mide 2.20 metros de largo, por 1.48 metros de grueso, por 2.08 metros de largo. El pilar septentrional está sesgado ligeramente hacia adelante y mide 2,15 metros de largo del lado de la nave, por 1.45 metros de grueso, por 2.10 metros de largo en el lado del presbiterio,. Los dos pilares no están alineados en el mismo eje, una muestra más de que los constructores no eran muy experimentados. El hecho de que el arco todavía esté m tal vez se deba a que su empuje es atenuado por los muros, que tienen más de 2.00 metros de grosor, y por los contrafuertes exteriores, de 1.70 metros de profundidad en la parte superior y 2.00 metros en la parte inferior. El constructor tampoco comprendió la mecánica del empuje del arco, ya que construyó los contrafuertes con la dimensión más reducida en la línea de fuerza, unos 3.10 metros de ancho y sólo 1.70 metros de profundidad. Un retroceso a los primeros tiempos de la arquitectura románica en Europa cuando las dimensiones más reducidas del contrafuerte con frecuencia se colocaban perpendiculares a la dirección del empuje de los arcos interiores.

La fachada, como se mencionó anteriormente, es un frontispicio independiente sin ninguna relación, ni en concepción ni en construcción, con el resto del edificio al que encubre La fachada está planeada como una gigantesca cortina escenográfica enfrente de la cual se llevan a cabo las actividades, tanto seculares como religiosas, del atrio / plaza. El efecto teatral de este escenario se acentúa por el hecho de que éste se desplaza de una plataforma escalonada, la lonja, que evoca el escenario de un teatro. El remate, en cuanto a su estilo, es el último en la serie de fachadas del curato de Ciudad Real que incluye Chamula. Teopisca en nahutal y tzimol en tzeltal (con sus variantes moxol y limoxol) tienen el mismo significado de “lugar del señor rojo”. Según Becerra lo del rojo se refiertre al color encendido y lo del señor, al dios de 1 día maya: Imox (cómo Moxviquil cerca de San Cristóbal)relacionado al fuego.

El "pueblo viejo", como dicen los actuales pobladores, o sea el prehispánico, estaba asentado entre el actual panteón y "el Cerro Pelón" en donde Frans Blom identificó vestigios mayas. Según la costumbre de la Conquista, se ubica a corta distancia del asentamiento novohispano de la actual Teopisca, en la segunda planada ocre encendido de este alto valle doble, en balcón sobre la Depresión Central; es una altiplanicie con altitud promedia de 1,800 m.s.n.m. que se extiende arriba de la retahila de volcanes apagados estudiados por Helbíg: Chenecuntic, Mispilla, La Lanza, Cerro de Carranza y Laja Tendida. Este paisaje habla del 'fuego' telúrico y del color 'rojo' de la tierra que enfatiza su topónimo.

Si bien el primer libro de bautizos de Teopisca ha desaparecido (aunque está mencionado explícitamente), un segundo existe en e! acervo del AHD; cubre el periodo 1572-1593. Se encuentran en él las firmas de frailes traídos por Las Casas, como Fray Juan de Guerrero y Fray MÍerónimo de Vicente. Por ahí pasó (sin parar puesto que esta doctrina no pertenecía a su Orden) el franciscano Fray Antonio de Ciudad Rea! en 1586. 40 años más tarde, el entonces Padre dominico Tomás Gage se admira (como nosotros hoy en día) por el tamaño, descomunal en tan reducido poblado, de su inmenso templo que tiene casi las mismas dimensiones que la actual catedral de San Cristóbal.

Esta pregunta se puede proyectar sobre los manuscritos para tratar de conseguir respuestas. El único Registro que sobrevive al siglo XVI enseña que, después de 1572, el pueblo ya está evangelizado puesto que los únicos bautizos que allí están consignados (a veces en tzotzil o tzeltal) son de infantes y que no hay problema para encontrarles padrinos de su raza. La otra fuente es un libro de Santa Visita. También pica la curiosidad porque menciona mucha peste y mortandad; si pues la parroquia se esta despoblando, ¿Porqué tan tamaño templo?

Una posible respuesta esta en los libros de la fábrica donde el obispo apuntaba sus observaciones e instrucciones e inicia con extractos (probablemente los más aplicables Teopisca) de las Constituciones del obispo Núñez de la Vega quien, además de ser un gran constructor peinó su diócesis para erradicar todo vestigio de idolatría (Aubry 1990, 23ss y 1991, 148ss.y 178s.). Si esta lectura es correcta, llama la atención el que el manuscrito del primer volumen (f. 2v) mencione todo el material del autosacrificio de los mayas: lancetas, espinas de maguey y pedernales para incisiones. Otros consejos del mismo obispo en sus primeras visitas (mucho más severas que las siguientes y aquellas de sus sucesores), sugieren que este material y los rituales prehispánícos se escondían en ceremonias en torno a los muertos. Ahora bien, en los folios correspondientes a 1692, se lee que una nueva peste diezmó al pueblo y que, en 1696, ya es imprescindible tabular el espacio .de ¡os '.muertos .dentro.. de la iglesia de Teopisca.

La conclusión lógica es que la magnitud de las dimensiones del templo no estaba destinada a los feligreses vivos sino a los parroquianos muertos. Si entedemos bien la distribución física de los retablos y mobiliario señalados en los libros de fabrica e inventarios, quien entraba en el templo tropezaba con santo entierro y el Altar de las Animas: la iglesia de Teopisca era el único cementerio"-' tolerado en este pueblo propenso a los cultos mayas, estimados idólatras, y cuyos ritos se propagaban en torno a los muertos. Esta circunstancia explica su tamaño.

Evidentemente, una nave no es extensible como un panteón al aire libre. No está excluido que cada tumba tuviese a varios cadáveres de Una misma familia, pero sin que existiera el dato para Teopisca, probablemente al pasó lo que en San Cristóbal en 1780: "suele acontecer (como lo he visto) que para enterrar unos difuntos se desentierran otros abriendo la sepultura" (San Juan de Dios, BAHD I, 3, 21).

Estas aclaraciones inesperadas de los manuscritos son también una respuesta a las preguntas de los restauradores sobre las anomalías de la capilla mayor de Teopisca. Al desnudarla en sondeos explorativos, su conformación arquitectónica, descentrada en relación al resto del edificio, la amplitud excepcional del espacio entre el arco total y el altar, los vestigios de retablos anteriores y nichos, nos llevaron a la hipótesis de una posible capilla abierta. Como, hasta la fecha, no existe evidencia de antecedentes de ello en todo Chiapas, lo más razonable fue de concluir con lo que sugieren los manuscritos: la nave estaba destinada exclusivamente a los muertos pero el culto, la predicación y la asamblea de los escasos vivos se desempeñaban en este presbiterio desproporcionado.

Fuera de las preguntas sobre el tamaño del templo y de las características de su capilla mayor, las pesquizas practicadas en los manuscritos revelan los dolores de cabeza que la población de Teopisca causó a los religiosos, porque enseñan cómo la resistencia maya motivó grandes precauciones, y medidas excepcionales de la pastoral: primero convertir la iglesia en panteón; luego asignar a Teopisca a la nata de los misioneros como fueron, por ejemplo, los últimos sobrevivientes de los históricos frailes lascasianos, y después a bachilleres, provinciales, un examinador sinodal y un gran comisionario de la Inquisición sin éxito aparente puesto que, en 1772, el fiscal huye por corrupción y que, en 1778 y 1792, el poder de los caciques indígenas queda fuera de control y que nadie se confiesa ni comulga. Sin embargo, estas circunstancias que trajeron a Teopisca tan distinguido personal eclesiástico 1-e dieron rango. Prueba de ello es que, una vez retirada a la atención de tos dominicos, sus párrocos son "cutas de Su Majestad", es decir nominados desde España por el Rey después de un concurso de oposición, como si fuera una Vicaría, pero con una diferencia: en caso de conflicto, no dependían de su obispo sino del Soberano; tejos de ser un pueblo cualquiera, Teopisca estaba en la mira de los grandes de Europa.

[escribe] Folclore y costumbres

[escribe] Hostelería

[escribe] Gastronomía

En Teopisca se pueden encontrar una gran variedad de comidas como lo es la cesina que es plato típico de esta ciudad con los chorizos, longanizas y una gran variedad. Su gastronomía es apreciada por lo turistas ya que es muy rica .

[escribe] Heráldica


Este esquema es orientativo, a fin de recopilar los datos esenciales de cada localidad. Se pueden agregar las categorías necesarias, tales como información sobre demarcaciones territoriales (comarcas, concejos, etc.), información sobre la corporación municipal, servicios, accesos, arquitectura local, tradiciones, etc.


[escribe] Referencias


Notas

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