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Teatro romano (Mérida)

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Vista frontal del Teatro Romano de Mérida.

Sitio arqueológico del antiguo teatro romano en la ciudad española de Mérida.

Historia

El teatro romano de Emerita Augusta (Mérida), erigido entre el 16 y el 15 adC., fue patrocinado por el cónsul Agripa, yerno del emperador Augusto. Se levantó en uno de los extremos del recinto urbano, junto al anfiteatro. Mármoles de diversos colores y granito embellecieron el hormigón con el que está construido.

No obstante, los restos actuales responden a la construcción mandada realizar por el emperador Adriano en el año 135 d.C. según el estilo colonial llevado a cabo en la zona occidental del Imperio, junto a otras obras también realizadas en el año 333. Estuvo en uso hasta la segunda mitad del siglo IV cuando la implantación del cristianismo, contrario a las representaciones teatrales, significó el paulatino abandono y ruina del edificio.

Características

Su áforo era de 6000 espectadores, una cifra elevada dentro de los teatros del imperio romano. El graderío o cavea que los albergaba se construyó aprovechando la ladera del cerro de San Albín. Estas gradas semicirculares estaban divididas en tres sectores, separados por pequeños muros, reflejo de las diferencias sociales: la ima cavea era la más cercana al escenario, seguida de la media cavea y de la summa cavea.

Con forma de hemiciclo, a cuyo eje se plantea la escena, su diámetro es de 96 metros quedaba destinada a los espectadores, y su zona central a la orchestra, un espacio para las autoridades, localizado en la parte más baja del recinto. La longitud del escenario de 60 de largo y 7 de profundidad mientras que la altura del frente de la escena (frons scaenae) es de 18 metros.

La parte posterior del escenario quedaba cerrada mediante un gran número de puertas a modo de gran telón. La escena contaba con una alta composición arquitectónica con dos tipos de elementos: los situados al exterior, de orden corintio, con una función principalmente decorativa, y detrás, un pórtico con columnas para enmarcar la acción teatral, dotada de bastidores laterales para el acceso.

Proceso de reconstitución

Los trabajos de excavación comenzaron en 1910 y continuaron hasta 1915, corriendo a cargo del prestigioso arqueólogo José Ramón Mélida Alinari, que llegó a ser Director del Museo Arqueológico Nacional; mientras que la reconstitución de su monumental escena se llevó a cabo entre los años 1916 y 1925 bajo la dirección del arquitecto sevillano Antonio Gómez Millán.

Al iniciar los trabajos el frente de la escena estaba prácticamente deshecho, siendo entonces un montón de ruinas y un gran puzle que había que resolver con el mayor éxito posible. Por entonces en España se debatía entre las distintas teorías sobre actuación en el patrimonio, la restauración o la conservación, lideradas por Lampérez y Torres Balbás, respectivamente. La actuación de Gómez Millán fue más bien de reconstitución, es decir, reponer los elementos existentes en su lugar originario, sin rehacer elementos destruidos, ni conservar manteniendo lo existente no reemplazando lo deteriorado por el tiempo o los hombres.

La gran cantidad de tierra que cubría el monumento fue sin duda la causa de su buena conservación, y también de la aparición de numerosos fragmentos arquitectónicos y decorativos que se lograron recuperar.

En 1914 J.R.Mélida escribió al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes solicitando un arquitecto para la reconstitución del edificio, siendo propuesto para ello en mayo de 1914 Gómez Millán para este trabajo de tan alta importancia artística, pues éste ya había intervenido en obras de patrimonio de la importancia de Itálica o del Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla.

Hasta tres planos de planta diferentes del edificio se fueron sucediendo para los trabajos, que responden a las distintas rectificaciones que de iban acordando entre arqueólogo y arquitecto a medida que se abrían nuevas investigaciones. Ya en 1915 J.R.Mélida publicó valiosos datos sobre el frente de la escena, pues para entonces ya se tenía el basamento, formado por sillería de granito en las puertas, ángulo y zonas donde se asentaban las columnas, y de mampostería en el resto; no formando una fábrica recta sino mixtilínea, con tres puertas (valvas), la central semicircular y cóncava, y las laterales rectas y con forma de entrante en ángulo.

Sobre él se pudo levantar la columnata en doble ordenación, la inferior de mayor altura y ambas de orden corintio, con basa y capiteles de mármol blanco y fustes monolíticos lisos de color azul veteado. Para la elevación de estos fustes se proyectó una armadura de madera, a modo de embalaje, que permitiera trasladarlos por medio de rodillos hasta el lugar asignado para su erección con garantías de éxito.

Por fotografías fechadas que se conservan se puede deducir el ritmo de las obras, pues en marzo de 1921 quedó colocada la primera columna, finalizándose el primer pórtico de cuatro, incluidos sus capiteles, en septiembre de ese mismo año. La ayuda de las fotografías tomadas para ello en el Teatro romano de Dougga en Túnez, de similares características, fueron de gran ayuda en la reconstitución de muchas de las piezas.

Referencias

Artículos relacionados

Mérida (Badajoz)

Bibliografía

  • Lugares de Leyenda. Patrimonio de la Humanidad en España. Planeta de Agostini, S.A., Año 1996.
  • Antonio Gómez Millán (1883-1956). Una revisión de la arquitectura sevillana de su tiempo. Mª del Valle Gómez de Terreros. Fundación El Monte/Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental. Guadalquivir Ediciones. Sevilla, 1993.

Otras fuentes de información

Notas