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Santoña (Cantabria)
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
Localidad de la provincia de Cantabria, España.
Santoña es una villa que se encuentra en la zona oriental de Cantabria (España), situada en la bahía de su nombre, al pie del monte de Santoña conocido vulgarmente como monte Buciero[1]. Dista unos 45 km de la capital, Santander (Cantabria). El municipio de Santoña está limitado al norte por la playa de Berria, al sur por la playa de San Martín, al este por el monte de Santoña y al oeste por el puerto pesquero y la nueva sección de puerto deportivo que a su vez tiene al oeste las marismas. En muchos documentos antiguos se cita a la ciudad con el nombre de Puerto o Puerto de Santoña.[escribe] Geografía
Ubicación: Está situada a 43º27' de latitud Norte y 3º29' de longitud Oeste, a ? metros sobre el nivel del mar.
La acción del curso bajo del río Asón formó la llamada ría de Treto que desemboca en el estuario y cuyos sedimentos de abundantes limos formaron el ecosistema de la marisma santoñesa.
[escribe] El monte de Santoña
El monte de Santoña ocupa una superficie mayor que la mitad del total del Municipio. Hasta muy entrado el siglo XX sus laderas estaban distribuidas en terrazas que se aprovechaban para el cultivo. En el siglo XXI (2008) su vegetación es de sotobosque y matorral, con laureles, endrinos, avellanos, tejos y madroños. La base del monte por el lado que da al mar está configurada por una costa irregular y sinuosa que ofrece un gran acantilado. Rodeando el monte por su lado sur se encuentra la playa de San Martín, que es la entrada a la bahía. Frontero a esta playa aparece un arenal llamado El Puntal, perteneciente a la localidad de Laredo. Con la playa de San Martín comienza la ciudad por la parte sur.Las alturas destacadas de este monte son:
- Monte Buciero propiamente dicho, uno de los puntos más elevados con 367 m. con el nombre de esta elevación se ha generalizado vulgarmente todo el monte de Santoña.
- Pico Ganzo, que pertenece al Buciero, con 376, donde está el vértice geodésico.
- Monte de Berana, con 248 m; se encuentra a espaldas del fuerte de San Martín.
- Monte Rabona, hacia el este, con 288 m.
- Atalaya, al norte de Rabona, con 314 m.
- Punta del Águila, al norte del monte de Santoña, con 246 m.
- Parte este de la playa de Berria sobre la cual se alza el antiguo sitio militar llamado Batería de la Cueva.
- Punta del Águila, lugar que se aprovechó para colocar la Batería del Águila.
- Punta de El Pescador, donde se encuentra el faro norte llamado Faro de El Pescador. Este faro ha sido restaurado y abierto al público para su visita en julio de 2008. Una de las habitaciones se dedica a pequeña exposición de pintura.
- Ensenada del Arco.
- Punta de la Mula.
- Punta de El Caballo, donde se encuentra el faro del este llamado Faro del Caballo. Hacia el sur se encuentra la Batería de San Felipe.
- La Marana.
- Punta de El Fraile, que es una aguja caliza que se separa ligeramente del acantilado.
- Ensenada conocida con el nombre de playa de la Redonda.
- Punta de San Carlos, donde se construyó el fuerte de San Carlos.
- Punta de Galbanes, con la batería de Galbanes.
- Fuerte de San Martín delante del cual se termina la playa de San Martín que ocupa todo el lado sur de Santoña.
Los acantilados son rocosos y escarpados y su vegetación varía según esté la zona más o menos alejada del mar. En las partes más altas puede crecer el matorral bajo formado por brezos y tojos, mientras que en la parte baja del monte existe una vegetación que soporta bastante bien la salinidad cercana del mar.
La fauna ha sido desde siempre rica y variada. Hay mamíferos (zorro, tejón, comadreja), reptiles (lagarto verde, víbora), aves, tanto de tierra adentro como marinas (gaviotas, alcatraces, cormorán, frailecillos ostreros, etc.)
La composición caliza del monte ha dado lugar a la formación de cavernas y torcas que han sido agujeros especialmente atractivos para los hombres prehistóricos que dejaron en ellos la huella de su paso ampliamente estudiada por los especialistas con la ayuda y soporte de la Universidad de Cantabria. Son varias las cuevas descubiertas y estudiadas (detalladas en la sección de Prehistoria).
En el límite oeste del Municipio se encuentra otro monte llamado el Brusco, de una altitud de 250 m y hacia el suroeste el monte Montehano, ya en el municipio de Escalante, donde está el convento del mismo nombre. En este convento están sepultados los restos de Barbara Blomberg, madre de don Juan de Austria.
[escribe] La playa de Berria
Se encuentra en el norte de Santoña. Se formó por los arrastres que depositaron dos corrientes de mar de dirección contraria, N-S y S-N. Santoña era en la antigüedad casi una isla y sus aguas vertían por esta parte de la playa, pero se colmató la salida del agua por la acción de los vientos, formando un banco de arena y una línea de dunas con vegetación que fueron impidiendo el desagüe hacia el mar por el norte y formaron así un istmo. Parece ser que el canal que atraviesa las marismas llamado Canal de Boó, era el que efectuaba dicho desagüe. Las marismas son de un gran valor ecológico, reserva natural y zona protegida. Abarcan 3.500 hectáreas en las que están comprendidas una parte de Noja, Colindres y Limpias, además de la gran extensión de la propia Santoña.Superficie: ? km²
Vías de acceso:
Clima:
[escribe] Población
12000
Gentilicio: Santoñés
El municipio de Santoña está formado por tres núcleos de población: Santoña, El Dueso y Piedrahita. El Dueso y Piedrahita son dos barrios[2] mientras que Santoña forma el núcleo principal. En la Edad Media el poblamiento principal de Santoña estaba compuesto por barrios próximos unos de otros y unidos por una serie de caminos que iban a dar a la calzada principal. Esta calzada empezaba en la iglesia de Santa María de Puerto y llegaba hasta las afueras del término municipal.
Este núcleo urbano está situado al pie de la gran elevación al este, conocida como Monte de Santoña.
[escribe] Economía
Un 10,1 % de la población del municipio se dedica al sector primario, un 15,2 % a la construcción, un 27,9 % a la industria y un 46,8 % al sector terciario.
Tradicionalmente Santoña ha sido un puerto pesquero de gran importancia y a su amparo se ha desarrollado la industria conservera que en el presente está a la cabeza de la economía.
[escribe] El puerto de Santoña
El puerto de Santoña (sus diques, sus muelles, pantalanes, atraques, etc.) fue configurándose desde el siglo XIX hasta llegar a la estructura que presenta en el año 2008. La base de toda esta estructura hay que buscarla en las obras de cimentación de los diques mandados hacer por orden del Gobierno con la participación económica del Ministerio de Marina y del Ministerio de Guerra y en el proyecto militar de construir una escollera en la playa sur (del Pasaje). La infraestructura creada con fuertes inversiones por el Gobierno en general y los militares en particular (dársena, escolleras, terrenos para la expansión de la población, extracción de piedra y puesta a punto desde las canteras) dio como resultado un puerto con unas características especiales que le hacen ser uno de los más importantes de la costa cantábrica en su aspecto de puerto pesquero.
[escribe] Los astilleros del Encinar
Desde la Baja Edad Media se venían construyendo en Santoña embarcaciones destinadas a la pesca y al tráfico comercial. Estas actividades fueron creciendo durante los siglos XV XVI y con ellas la demanda de barcos. Por otra parte, en el siglo XVII hubo un aumento en la actividad de los astilleros como consecuencia la construcción de galeones para la Armada Española que tenía lugar en Colindres. Estos galeones eran conducidos por la ría hasta llegar a Santoña donde se les daba el toque final de aparejos para la navegación. Los carpinteros de ribera santoñeses (aquellos que se dedican a hacer trabajos de carpintería en los astilleros) tenían fama de su buen hacer y eran requeridos y muy apreciados. Su fama se desarrolló a lo largo de los siglos XVI y XVII. Junto a ellos había todo un grupo de especialistas relacionados con el trabajo de terminación y puesta a punto de los galeones.
Los astilleros destinados a estos menesteres estaban situados en el arenal de la ribera sur, lo que hoy es el Pasaje. Tomó el nombre de El Encinar por la plantación de encinas que servían de protección a la zona.
Durante los años 1717-1718 Santoña vivió tiempos muy prósperos al establecerse en la villa un Real Astillero con el proyecto de construir 15 navíos para la Armada de Felipe V. Con este motivo se empezaron las obras de unos diques permanentes, bajo la supervisión de los comisionados reales Pedro Boyer y Cipriano Autrán. Mientras se llevaba a cabo la obra con bastante prisa, en el astillero de El Encinar estaban construyendo los navíos, los mismos que fueron quemados por la expedición anglo-francesa en su incursión de 1719 al mando del caballero Quire (o Guiry). Quemaron también el material almacenado para la construcción de otros 7 barcos y se llevaron como botín, entre otras cosas, 50 cañones en activo.[3] Tras estos desastres, en 1724 se inició el proyecto de ejecutar grandes diques en que se pudieron construir hasta 8 navíos para la Armada, por considerar estos astilleros poco protegidos. En 1734 hubo un proyecto más ambicioso de tres diques destinados a barcos de guerra, pero las obras no pasaron de los cimientos. A partir de entonces los astilleros santoñeses se dedicaron sólo a los barcos de pesca y mercantes, volviendo a lo que había sido tradicional.
[escribe] Muelle-escollera del sur
En 1855 se presentó el proyecto para construir una escollera en la parte sur de Santoña (lo que hoy es el Pasaje), que sirviera al mismo tiempo como muelle. El proyecto, que comprendía la construcción de rampas, escaleras y machinas para facilitar el atraque y carga y descarga de barcos de pesca y mercantes, se aprobó en 1862 y una Real Orden del 13 de febrero de ese mismo año dispuso que los costes corrieran a cargo del Ministerio de Guerra. El muelle-escollera recorrería el gran tramo sur, desde el fuerte de San Martín hasta el edificio de la cárcel (ubicado frente al actual puerto deportivo, en terrenos donde después se construirían edificios de fábricas y otros menesteres). En 1865 se terminaron las obras de relleno y escollera, aunque quedó un espacio sin rellenar entre la línea de costa y la escollera, espacio conocido como la charca o la maruca que años más tarde sería el secadero de redes y en la actualidad son pistas deportivas.
[escribe] Negociaciones
En 1895 el Ayuntamiento de Santoña firmó un documento de permuta con los militares por el cual (además de otros asuntos) el muelle sur-escollera pasaba a ser propiedad municipal. Pero más tarde se vio el gran esfuerzo de mantenimiento que esto suponía y en 1907 el Ayuntamiento negoció con el Estado cediéndole la escollera para que así costease parte de las obras realizadas y su mantenimiento. Por su parte el Ayuntamiento facilitaba la construcción del nuevo penal (El Dueso). El Estado se hizo cargo de los muelles, escollera, machina y mantenimiento de obras.
[escribe] Dársenas del oeste
El plan de obras para la construcción de las dársenas del oeste había sido aprobado en 1842. El proyecto comprendía una dársena cerrada para uso de la marina de guerra y otra abierta que se destinaría a los barcos pesqueros y mercantes. Hasta 1867 no hubo ningún tipo de acuerdo y negociación para el comienzo de las obras. En ese año se resolvió que el Ministerio de Guerra aportaría el 50 por ciento del costo y el Ayuntamiento el otro 50 por ciento. De las dos dársenas proyectadas solo se edificó la destinada a barcos civiles. Las obras se terminaron en 1870 y es lo que se conoció durante muchos años como muelle viejo.Con el transcurso de los años y el aumento de la flota pesquera el muelle viejo se quedó pequeño y anticuado, razón por la cual el Ayuntamiento quiso ampliarlo y construir uno nuevo a continuación. Hasta 1954 no se iniciaron las obras de la nueva dársena llamada muelle nuevo o norte. Además de la obra principal se llevaron a cabo otras secundarias muy necesarias, como fueron las rampas, escaleras de hierro, machinas, dragados y aguadas para suministro de agua a los vapores.
[escribe] Las machinas
La primera machina construida en 1902 en la escollera o muelle sur se hizo de madera y se situó frente a la actual calle de Rentaría Reyes. En 1923 se construyó otra machina más cerca de la plaza de toros. En su momento supuso una gran ayuda para determinados barcos no muy grandes que amarraban en ella y realizaban labores de carga y descarga. Esta machina del Pasaje fue todo un símbolo para la ciudad. Con el tiempo se fue quedando pequeña y obsoleta y se fue arruinando su estructura. En el año 2006 fue demolida para construir en el mismo lugar otra más sólida, a imagen y semejanza, más como monumento al pasado que como algo práctico. En ella está situada la estatua del pescador de sulas[4] (obra de José Cobo Calderón). En esta machina nueva puede verse alguna vez una embarcación cargando o descargando mercancía. Pero en realidad tanto esta machina como la anterior que se había quedado vieja para lo que mejor sirve es para el baño y los juegos de la chiquillería del pueblo que tradicionalmente la han venido utilizando a modo de trampolín.[escribe] Conclusión
Toda la infraestructura portuaria realizada en diversas etapas a expensas del Estado y su Ministerio de Guerra quedó como base importante y necesaria para el desarrollo final del puerto santoñés. Sin aquellas inversiones estatales, el Ayuntamiento nunca habría podido hacer frente a gastos tan elevados.
En los últimos años del siglo XX comenzaron las obras de reestructuración del puerto actual. Se hicieron muchos cambios en el llamado puerto viejo que se dejó como espacio para el puerto deportivo y otros cambios en el muelle norte, que cobija las grandes embarcaciones de pesca y comercio. Se hicieron además obras de adecentamiento y edificios nuevos necesarios para la vida portuaria.[5]En cuanto al muelle-escollera sur había dejado de existir como astillero o como punto de amarre desde hacía mucho. En su lugar existe la playa que comienza en San Martín limitada a todo lo largo por el Pasaje o paseo marítimo. A la altura del monumento de Juan de la Cosa está el embarcadero de la barcaza que hace el trayecto hasta Laredo y del barco turístico que hace el recorrido por la bahía.
[escribe] La industria conservera salazonera
A partir de los últimos 20 años del siglo XIX comienza una época de transformación y desarrollo en el sector industrial y pesquero que continúa durante los 30 o 40 primeros años del siglo XX. Este desarrollo se debió a una serie de circunstancias favorables de las que cabe destacar las adecuadas infraestructuras conseguidas en el puerto, la llegada de industriales y salazoneros italianos y la desgravación del impuesto sobre la sal a partir de 1869.
Durante todos estos años el puerto de Santoña estuvo considerado como el principal puerto pesquero conservero y salazonero, aunque todavía no había entrado la industria de la anchoa fileteada y conservada en aceite. Paulatinamente fueron tomando importancia las empresas de salazón y conserva mientras que las de escabechado mostraban un franco retroceso, aunque hubo fábricas que continuaron con este sistema a la vez que con la salazón y conserva. La salazón tanto de marcas italianas como españolas se exportaba a Italia por vía marítima: Génova, Nápoles, Livorno.Tanto las fábricas como las viviendas de los conserveros fueron apareciendo en la zona destinada para esta industria, delimitada por una línea desde la dársena de la calle de Juan de la Cosa, Rentería Reyes, Ribera (hoy Juan José Ruano), Abad Paterno hacia el norte hasta llegar a la calle de La Verde. La calle llamada de la Ribera fue sede de bastantes fábricas, tanto en el pasado como a mediados del siglo XX. Uno de los conserveros que tuvo aquí su factoría fue Vella que levantó en 1910 un gran edificio con fábrica, oficinas y vivienda. Otro conservero importante de esta calle fue Germán Bravo, en 1982, proveedor de la Real Casa y que obtuvo premios en varias exposiciones. Después de la Guerra Civil Española tuvo su fábrica en esta misma calle, haciendo esquina con la plaza de Abastos el conservero de anchoas en aceite Juan Collado, cuya producción era prácticamente exportada al extranjero.[6] En el solar de la fábrica se encuentra hoy un supermercado.
[escribe] Fabricantes y salazoneros italianos
Uno de los primeros salazoneros en llegar a Santoña fue Giovanni Vella Scatagliota, trabajador de la empresa italiana Angelo Parodi fu Bartolomeo, en 1868. Al principio los italianos eran asentadores que compraban la salazón y otras conservas elaboradas por los santoñeses, como es el caso de Angelo Parodi que poseía una gran flota. Fue muy importante la intervención de comerciantes catalanes que, actuando como delegados, dieron lugar a las relaciones con empresas italianas para compras y otras gestiones.Años más tarde llegaron salatoris y profesionales procedentes de distintas ciudades de Sicilia, como Palermo, Porticello, Terrasini, Santa Elia, Catania y Trápani. Al principio estos salazoneros venían sólo a la temporada de la costera del bocarte[7] para regresar a su tierra después de terminada la labor del salazón y conserva, pero poco a poco se fueron afincando en Santoña y reclamaron a su familia, formando así una colonia de italianos que supo integrarse con toda normalidad en el pueblo, hasta tal punto que la generación siguiente ya fue considerada santoñesa realizándose matrimonios entre unos y otros. En Santoña, en la actualidad existen bastantes descendientes de aquellos italianos pioneros de la salazón, manteniéndose así los apellidos como Vella, Cefalú, Oliveri, Orlando, Brambilla y tantos otros. Desde 1900 a 1936 llegaron al número de 42 industriales italianos.
[escribe] La industria del filete de anchoa en aceite
La salazón es una técnica de semiconserva, por tanto perecedera. La salazón de la anchoa puede almacenarse y esperar su salida pero no por mucho tiempo. A finales del siglo XIX y principios del XX las anchoas se vendían en salazón a la industria de hostelería y a los restaurantes de Italia, donde procedían a la segunda elaboración que consistía en limpiarlas y sobarlas, añadiendo una cobertura de aceite o algún otro producto. De esta manera se presentaban al consumidor. La Primera Guerra Mundial afectó el transporte marítimo y con ello las exportaciones, todo lo cual repercutió en el almacenaje de la salazón. Se corría el peligro de perder las grandes producciones y era necesario buscar una solución. La solución vino dada por el salazonero y pionero Giovanni Vella Scatagliota, oriundo de Trápani. Este profesional se inventó en 1915 la solución de preparar los filetes de anchoa en la propia fábrica, sobándolos y dándolos un cubrimiento, primero de mantequilla y pasado el tiempo, de aceite de oliva, tal y como se presentaban para el consumo. Con este doble trabajo, primero salazón y luego preparación y soba de la anchoa se podía tener listo el producto sin miedo a que se echase a perder en los barriles de exportación.
Para llevar a cabo la fabricación del filete de anchoa in situ, Vella tuvo que hacer un replanteamiento de su fábrica, además de ampliar el periodo laboral, lo cual supuso un gran avance en la economía de las gentes trabajadoras que se vieron con unos contratos anuales en lugar de ser temporales. Tras el periodo de salazón venía el de preparación y soba de los filetes y después el enlatado, clasificación etc. La idea cundió pronto y muchas de las fábricas santoñesas dejaron de ser solamente de salazón para evolucionar añadiendo el proceso del filete en aceite. Una vez elaboradas así las anchoas se exportaban al gremio de hostelería de toda Europa y de Estados Unidos. El consumo nacional llegó años más tarde.[8]
A partir de los años 50 se extendió en España el consumo del filete de anchoa en aceite. La mayor expansión se dio entre los años 1960 y 1970, siendo por entonces Cantabria y en especial Santoña, la principal región exportadora de la anchoa en salazón y en aceite. Contribuyeron a este auge las buenas costeras que se dieron en esos años. Además de las grandes fábricas aparecieron las llamadas fabriquines, pequeñas industrias familiares que aparecían y desaparecían según las situaciones. En 1960 aparecieron 118 de estas fabriquines, 28 de las cuales pertenecían a súbditos italianos.
A partir de 1970 se empezó a encarecer la anchoa, decreciendo el mercado de hostelería. Por entonces los fabricantes lanzaron su producto al consumo directo de compradores particulares, en pequeños formatos que tuvieron un gran éxito. Pero los problemas internacionales de limitaciones en captura, los problemas nacionales de salarios, costo de los materiales etc., dieron lugar a una etapa de decadencia.
En los años 1990 el sector conservero afrontó la crisis con grandes esfuerzos y con la ayuda y subvenciones de la Administración y del Gobierno de Cantabria, haciendo inversiones en la construcción de nuevas fábricas con mejores instalaciones. Estas nuevas fábricas se levantaron en el polígono industrial fuera del casco urbano tomado parte en la Asociación de Fabricantes.
Al comenzar el siglo XXI se manifestó la crisis de la costera dando lugar a la importación de la anchoa proveniente de otros mares. La producción del filete de anchoa presentada en formatos de diferente calibre es en estos primeros años del siglo XXI un gran éxito comercial, pese a todas las vicisitudes por las que está pasando el gremio.
[escribe] Historia
[escribe] Prehistoria
Se sabe que hubo asentamientos en el Paleolítico y en el Mesolítico. En el monte Buciero se han encontrado yacimientos que se han catalogado como del periodo Magdaleniense Superior y Epipaleolítico. Se han encontrado vestigios en la cueva de San Carlos, La Horca del Fraile, la Fragua, la Higuera y otras. La Universidad de Cantabria tiene establecido un programa de prospección arqueológica por toda la zona.
Las cuevas y refugios prehistóricos que se han descubierto y han sido estudiados hasta la fecha en el Monte de Santoña son:
- Cueva del Perro
Tradicionalmente era utilizada para cobijo de los rebaños de cabras que se apacentaban en el monte. Su descubrimiento como abrigo prehistórico fue debido al interés y estudio de un grupo de aficionados integrado en su mayor parte por maestros nacionales que solían frecuentar el monte en largas caminatas. En 1984 un santoñés llamado Antonio Vinatea Cagigas, gran conocedor de la zona les puso sobre aviso de la existencia de la cueva. El grupo de maestros descubrió en ella gran indicio de huellas prehistóricas pero en un principio mantuvieron el secreto temiendo que su divulgación desatara una excesiva curiosidad y visitas indiscriminadas que a la larga dañarían el hallazgo. Pasado algún tiempo decidieron comunicar el descubrimiento al Ayuntamiento de Santoña que trató el asunto en la Comisión Permanente en fecha del 16 de febrero de 1984. La Comisión informó al Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Cantabria. La prensa dio también la noticia y la cueva fue objeto de varias catas realizadas por estudiosos y aficionados.
El abrigo de la Cueva del Perro está situado a 50 m sobre el nivel del mar y a unos 200 m al este del fuerte de San Carlos, en el acantilado del sureste del monte. La parte inferior estuvo habitada en el Paleolítico (periodo Magdaleniense final) y en ella se encontraron raspadores, buriles y puntas azilienses. Otros restos encontrados demuestran que sus habitantes utilizaron ocres naturales y otros colorantes para sus tareas. En una de sus paredes pueden verse grabados lineales y profundos. El estudio de estos elementos dio a conocer la época de transición del Paleolítico Superior final al Mesolítico, siendo el primer yacimiento costero de Cantabria de estas características.
El grupo de maestros ya citado se interesó por la cueva de San Carlos donde encontró otros vestigios prehistóricos. A raíz de estos descubrimientos la Universidad de Cantabria se interesó con más atención y se realizaron una serie de estudios y exploraciones por el monte, lo que dio lugar al descubrimiento de otras cuevas.
- Cueva de La Fragua
Los hallazgos encontrados corresponden al Magdaleniense Superior. Sus habitantes (8900 adC) se dedicaban a la recolección de caracoles terrestres. En esta cueva se encontraron vestigios de hogueras, huesos y otros utensilios. Hacia el año 6400 la cueva debió ser habitada por hombres cazadores y mariscadores de roca.
- Cuevas de los Cuartos I y II.
- Cueva del Fortín de San Carlos.
- Cuevas de la Hiedra II y III.
- Cueva de la Peña de la Horca del Fraile con un interesante ajuar de cerámica decorada.
- Cueva Oscura.
- Cueva de la Varilla del Faro del Pescador.
- Cueva de Traslaencrucijada.
- Cueva de Santa María de Puerto, situada al pie del monte y detrás de la iglesia, lugar muy conocido desde siempre por los vecinos de la zona, del barrio de Santoñuca.
Según los estudiosos de estas cuevas, el modo de vida de sus ocupantes era la caza de animales que el propio monte proporcionaba, así como ofrecía abundancia de frutos y productos vegetales. También se dedicaban al marisqueo y a una incipiente pesca fluvial. El monte les ofrecía suficiente leña para el fuego.
[escribe] Los romanos
La romanización fue muy importante en todo el territorio. Los romanos siguieron aquí la misma táctica que en el resto de la península: trazar calzadas y establecer puertos comerciales marítimos como el de Portus Vereasueca, Portus Blendium y Portus Victoriae Iuliobriguensium. Este último se cree que pueda ser o bien la ciudad de Santander o tal vez Santoña. Lo que sí es cierto es que entre los siglos I y IV existía en el lugar ocupado por Santoña un puerto romano situado estratégicamente para el comercio con el sur de la Galia. La arqueología ha dado bastantes datos al respecto; se cree que estaba ubicado donde se encuentra hoy la iglesia románica de Santa María del Puerto. Entre otros objetos interesantes se han encontrado anzuelos romanos hechos en hierro y en bronce. Había una actividad pesquera muy importante así como la recolección de moluscos que se exportarían a lugares del interior.
[escribe] Hallazgos arqueológicos
Al hacer en 1986 unas obras de abastecimiento de agua en la zona de la iglesia y al abrirse para ello unas cuantas zanjas, salieron a la luz junto al pórtico unos fragmentos de época romana. Al mismo tiempo y en el espacio del jardín donde ahora están colocadas las campanas de la torre ya desaparecida se halló el fondo de una taza de terra sigillata, pieza de lujo que se fabricaba en el sur de la Galia con el sello (sigillum) del alfarero conocido como Iulius. Al poder datar esta pieza y otras más que fueron apareciendo, los arqueólogos tuvieron base para fechar la ocupación de una colonia romana establecida al amparo del puerto, en la segunda mitad del siglo I después de Cristo.
En la parte derecha del jardín apareció el yacimiento más valioso: un nivel romano intacto, un verdadero tesoro para los arqueólogos que lo calificaron como “el nivel romano más sellado de Cantabria”; se encontraron cerámicas de ajuar diario de terra sigillata, decoradas y muy bien trabajadas. Junto a la cerámica aparecieron monedas de los emperadores de los siglos II y III. Estos restos de ajuar diario, más las teselas de mosaicos, más los fragmentos de vidrio, más los estucos pintados al estilo pompeyano, más pequeñas joyas personales, fíbulas y agujas, todo esto, vino a demostrar un rico nivel de vida de aquellos ciudadanos romanos. También se aparecieron aparejos de pesca.
Las excavaciones fueron efectuadas por el Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, con la ayuda del Ayuntamiento. Los sondeos dieron la cifra de varios miles de metros cuadrados del habitat romana, lo que demuestra un establecimiento de cierta importancia. Santoña debió evolucionar favorablemente al amparo del puerto romano y con la caída del Imperio sufriría el mismo declive que el resto de las provincias. En el caso de Santoña este fenómeno se encuentra evidente en la capa de arena de dunas encontrada en el jardín de la iglesia, por encima del nivel romano. Esto indica que a partir de ese nivel no hubo continuación de asentamiento humano; las arenas estériles prueban el despoblamiento de los siglos posteriores hasta llegar al humus superior con indicios de edificaciones y enterramientos.
[escribe] Edad Media
En el siglo VIII con el reinado de Alfonso I de Asturias hubo un auge de repoblación. Así se cuenta en la Crónica de Alfonso III. La repoblación en la Alta Edad Media se hacía a partir de los monasterios y uno de los más antiguos fue el de Santa María del Puerto que dio origen real a la villa de Santoña en el siglo IX. Está documentado que Sancho III de Navarra concedió el primer fuero o coto en las posesiones del monasterio en el año 1047. La población de la villa siguió los mismos avatares que la vida del monasterio hasta el siglo XV en que su poder había ya disminuido.
A mediados del siglo IX la costa cantábrica sufrió los saqueos y correrías de los normandos. Su objetivo era ocupar Galicia con el fin de tener una buena base desde la cual poder hacer sus incursiones por la costa atlántica. Santoña en este sentido era un puerto estratégico, por lo que trataron de invadirla en varias ocasiones hasta que finalmente lo consiguieron sentando sus bases durante 10 años.
Posiblemente la entrada de Santoña en la historia como núcleo establecido y organizado se deba a la repoblación en torno al monasterio de Santa María de Puerto. De los orígenes del monasterio se sabe poco y relacionado con leyendas, pero sí está documentada la intervención del abad Paterno que llegó a Santoña hacia el 1038, restauró el edificio, reorganizó la comunidad religiosa y llevó a cabo una intensa tarea de repoblación. Así fue como aumentó el número de habitantes, se levantaron casas, se cultivó la tierra y comenzó para Santoña la verdadera vida como población. Muchos historiadores consideran al abad Paterno como el verdadero fundador de Santoña.
Tradicionalmente se dice que Santoña tuvo un papel muy importante en la conquista de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III el Santo, participando con tropas por tierra y con una escuadra por mar, al mando de Ramón Bonifaz (primer Almirante de Castilla). La contribución de los santoñeses quedó plasmada en el propio escudo de la villa donde aparece abajo una nave y a su derecha una torre que se dice es la torre del Oro de Sevilla.[9]
[escribe] Linajes santoñeses
Según el historiador Lope García de Salazar,[10] en Puerto[11] hubo desde antiguo dos linajes:
- Linaje de los De la Cosa.
- Linaje de los Laverde (o La Verde).
Ambos linajes pertenecían a su vez al bando de Trasmiera llamado bando de los Negretes perteneciente al linaje de los Agüero. Pero a fines del siglo XIV estos dos linajes santoñeses se independizaron el uno del otro:
- El linaje de los De la Cosa se unió a los linajes de Isla llamados Castillo y Sánchez de Aro.
- El linaje de los Laverde (o La Verde) se asoció con los Maeda, otro linaje santoñés muy antiguo.
Los dos linajes, De la Cosa y Laverde mantuvieron entre sí guerras banderizas por la obtención de la hegemonía de la villa, manteniendo a veces verdaderas batallas campales; estas refriegas duraron hasta finales del siglo XV cuando fueron eliminadas por la política de los Reyes Católicos y por la imposición de la Santa Hermandad.
[escribe] Edad Moderna
En el siglo XV ya hay asentadas en Santoña familias de marinos que comercian con Francia y Flandes, como la familia del Hoyo, que tenía su clientela en Brujas. De una de estas ilustres familias que habitaba en el barrio llamado de La Cosa procedía el navegante Juan de La Cosa, geógrafo y patrón de la carabela Santa María.
Los siglos XV-XVI fueron muy importantes para el desarrollo de la villa. El descubrimiento de América trajo fortuna para oña a partir del momento en que Juan de la Cosa fue contratado por Colón para formar parte de su expedición. Después y a lo largo de los años la disposición de la bahía favoreció el comercio de cabotaje y las relaciones comerciales. La villa era conocida como Puerto. Según describe Pascual Madoz, en los años 1844 y 1845 se registraron en la Aduana unas mil entradas y salidas de buques con productos procedentes de distintos puntos geográficos. Pero con el incremento del tonelaje y el calado de los buques más modernos, el puerto se volvió inadecuado, cediendo su importancia a otras grandes bahías como la de Santander y Bilbao. De esta forma el ritmo comercial se vio disminuido desde principios del siglo XX.
[escribe] Siglos XX y XXI
Santoña es tradicionalmente una villa marinera y ha basado su economía en la pesca y sus sectores derivados y así siguió después de que los grandes barcos mercantes desaparecieran de su puerto. Al amparo de la pesca empezaron a aflorar las industrias conserveras que dieron vida a la villa y que en la actualidad son una parte muy importante de la economía. Las primeras fábricas de conserva fueron abiertas por empresarios italianos. La materia prima era la anchoa; los italianos tenían una gran tradición en la conserva de este pescado, pero la especie que se da en el Mediterráneo no es tan buena como la capturada en aguas del Cantábrico y ésta fue la razón de que muchos de ellos inmigraran a la villa de Santoña. Fueron los italianos quienes enseñaron a los santoñeses la técnica en el preparado, la salazón y la soba de la anchoa (o bocarte, como se le llama en esta tierra). En los años 70 y 80 del siglo XX hubo un pequeño paréntesis en esta industria, pero después comenzó otra vez a estar en auge y en los primeros años del siglo XX han proliferado las grandes y pequeñas fábricas de conserva.
[escribe] Anécdotas históricas del siglo XX
[escribe] Lindbergh
A las 4 de la tarde del 11 de nov de 1933 amerizó en la bahía de Santoña el aviador estadounidense Charles Augustus Lindbergh[12]. El aviador y su esposa Anne Spencer Morrow estaban realizando una vuelta al mundo en su hidroplano Albatros. Ese mismo día habían salido del lago Constanza en Suiza con la intención de llegar hasta Lisboa, pero las condiciones atmosféricas obligaron al piloto a pedir ayuda y permiso para un amerizaje forzoso, para lo que se puso en contacto con el embajador americano en Madrid. Éste a su vez pidió permiso al Gobierno español para que Lindbergh pudiera amerizar en cualquier punto del Cantábrico. Fue así como el piloto llegó a la bahía de Santoña ante el asombro de la gente que en ese momento paseaba por el Pasaje. El marinero Zoilo Fernández se acercó con su lancha al hidroplano y trasladó a Lindbergh a tierra.Fue conducido a la cercana fábrica de Albo donde se encontraba Roberto González de Córdoba que hablaba inglés y que podía servir de intérprete. Venancio Albo se prestó a ser su anfitrión ofreciendo su casona edificada en la calle de Alfonso XII. Tras estas gestiones se dirigieron de nuevo al Albatros donde esperaba la esposa de Lindbergh con el equipaje. Después de hacer las oportunas maniobras para dejar el hidro bien amarrado en lugar seguro y bajo la vigilancia del Cuerpo de Carabineros, volvieron a tierra. Por la noche se desató una galerna y el ancla del hidroplano garreó por lo que Lindbergh tuvo que ocuparse nuevamente del aparato y asegurarlo con la ayuda de dos marineros, mientras gente voluntaria alumbraba la faena con los faros de sus automóviles.[13]
Al día siguiente, domingo, a las 12 de la mañana, Lindbergh y su esposa acompañados de la familia Albo se dirigieron al Ayuntamiento, recibiendo a su llegada una fuerte ovación de casi todo el pueblo que había acudido a la plaza. Fue todo un acontecimiento. Fueron recibidos por todas las personalidades de Santoña, militares y civiles y fueron invitados en el salón de sesiones a un ágape que, según las cuentas registradas en los archivos del Ayuntamiento fue un gasto extra que el municipio tardó un año en poder pagar. A continuación fueron acompañados a una visita turística.[14]
Por parte del Gobierno y altos cargos de la Aeronáutica Militar Española, recibió Lindbergh telegramas y cartas de simpatía y ofrecimientos constantes de ayuda. El lunes 13 de nov, Lindbergh y su avión ya estaban preparados para emprender el vuelo. El pueblo santoñés en pleno acudió a la despedida. A las 10:50 el Albatros, tras hacer unas evoluciones para calentar motores, emprendió el vuelo rumbo a Lisboa. Hizo un alto en el río Miño, cerca de Tui, desde donde mandó un telegrama a la familia Albo. El día 17 en el Ayuntamiento de Santoña en sesión plenaria fue leída (traducida) por el alcalde Gumersindo Valle la nota de agradecimiento[15] que el aviador había dejado:
[escribe] Ramón Franco
El domingo día 8 de julio de 1934, a las 10:30 de la mañana, amerizaba en la bahía de Santoña la escuadrilla nº 6 de hidros del comandante Ramón Franco que tenía su base en Los Alcázares (Mar Menor (Murcia). A la escuadrilla le acompañaba la Patrulla del Grupo nº 10 del Atalayón de Melilla. Estaban realizando un viaje de reconocimiento por la costa española con el propósito de estudiarla para fines militares. La escuadrilla fue recibida por las autoridades civiles y militares, organizando actos festivos y homenajes en los que participó todo el pueblo.
La escuadrilla levantó el vuelo el miércoles 11, en marea baja y viento racheado del sureste, lo que dificultó el despegue. La despedida fue multitudinaria y la gente disfrutó con las evoluciones artísticas con que les regalaron los pilotos en el aire antes de partir. El periódico de la villa había escrito esta reseña:
[escribe] Construcción de una muralla
Hacia el año 1861 se consideró oportuna la construcción de una muralla; en 1895 se declaró la obra como inútil. El proyecto inicial era que partiendo del fuerte de San Martín, recorriera todo el lado sur, siguiera por el lado oeste hasta rematar (a lo largo del lado norte), en la batería de la Cueva, situada en el extremo este de la playa de Berria. De todo este recorrido sólo llegó a levantarse un km por todo lo largo del Pasaje, más dos baluartes y los cimientos de un tercero. Uno de estos baluartes estaba en el lugar que después ocuparía el monumento a Carrero Blanco y el otro en lo que hoy es Parque infantil. Los cimientos del tercero están bajo la actual plaza de toros.
En vista de la inutilidad de la muralla y de los gastos que acarreaba su construcción, el Ayuntamiento decidió el cese de las obras. Para recuperar en parte los gastos, el pleno municipal aprobó la venta del material de piedra cuyas condiciones fueron fijadas por la comisión de Fomento. Además, el Ayuntamiento empleó parte de la piedra para la construcción de la escollera, edificar la plaza de toros (1903-1907) y ampliar algunas calles como González Ahedo, en este caso con escombros. Por otro lado cedió mucho material (piedra y escombros) a Obras Públicas de la Provincia que se encargaría del arreglo del muelle-escollera y del relleno de la Maruca.
Muchos particulares compraron piedra del desmonte de la muralla, como el salazonero Giovanni Vella, que empleó los sillares adquiridos para los muros de la fábrica de la empresa Parodi.[16]
[escribe] Santoña como Villa Real
[escribe] Antecedentes históricos
Se considera al abad Paterno como el verdadero fundador de la villa de Santoña por ser él quien llevó a cabo en el año 1038 el resurgimiento y restauración del monasterio de Puerto, la reorganización de su vida religiosa, la repoblación de gentes y la puesta en marcha de una importante economía agrícola. Los problemas que el abad pudo tener para llevar a cabo tal empresa fueron subsanados por el rey García de Nájera quien otorgó un fuero llamado "Privilegio Viejo de Santoña", con fecha de 1074, que hizo de Santa María de Puerto un abadengo cuyo señor sería el abad y sus sucesores.[17] En este fuero se confirma a Paterno como abad de Puerto, se establecen las posesiones del monasterio y se concede inmunidad jurisdiccional, refugio y franquicias.
[escribe] Pertenencia a Nájera
Desde la época de los reyes asturianos las comarcas cántabras de Liébana, Asturias de Santillana, Campoo y Trasmiera pertenecían al reino de Asturias. Después fueron patrimonio de los condes de Castilla y de los reyes de Navarra. El rey de Navarra Sancho III el Mayor (también conocido como Sancho Garcés III de Pamplona) heredó el condado de Castilla siendo por tanto dueño de las comarcas cántabras aquí citadas. A su muerte repartió el reino entre sus hijos, con el consiguiente enfrentamiento entre García de Navarra y Fernando de Castilla. García de Navarra (conocido también como García Sánchez III el de Nájera), creó el obispado de Nájera, incluyendo en este obispado algunas zonas de la Castilla condal, entre otras el abadengo de Puerto, que pasó a depender del monasterio de Santa María la Real de Nájera.
La historia sigue con Fernando I de Castilla, que al vencer en la batalla de Atapuerca a su hermano García el de Nájera, incorporó a su corona los territorios cántabros anexionados anteriormente a Navarra, con excepción de Trasmiera, por lo que Puerto, que pertenecía a Trasmiera, siguió estando sujeto a Nájera. El sucesor de Fernando I en el reino de Castilla fue su hijo Sancho II el Fuerte. Este rey recobró el territorio de Trasmiera y desde ese momento el monasterio de Puerto dejó de pertenecer a Nájera, hasta que Sancho III el Deseado cedió de nuevo en 1158 el monasterio de Santa María de Puerto a Raimundo, abad de Santa María la Real de Nájera.
Las relaciones entre Puerto y Nájera no fueron nunca muy amistosas. Tanto la nobleza santoñesa como el abad del monasterio hicieron todo lo posible por romper el vínculo de unión. En el siglo XV se llevó una petición al respecto a los Reyes Católicos que fue desestimada. En el reinado de Felipe II, el monasterio de Santoña consiguió la independencia del de Nájera así como el status de Villa Real.
[escribe] Evolución hacia Villa Real
Durante toda la Edad Media, las ciudades, villas o núcleos de población regidos e integrados por monasterios eran lugares eclesiásticos y deudores de dichos abadengos, es decir, todas las ventas y derechos recaían sobre el monasterio. Así era la costumbre y así eran las leyes hasta el reinado de Felipe II. Este rey tuvo necesidad en un momento dado de sanear la Hacienda y uno de los objetivos para este fin fue la enajenación de villas y lugares eclesiásticos para lo cual tuvo que pedir el visto bueno al papa Gregorio XIII quien otorgó el permiso enviando un Breve Apostólico el 6 de abril de 1574. En este documento se daba permiso para que dicha enajenación pudiera tener lugar sin el consentimiento de los abades.
Según la ley vigente, el Concejo y los vecinos de los lugares en venta o enajenación tenían el derecho de comprar a su vez la Jurisdicción Real y esto fue lo que hizo el Concejo de Santoña, que siguiendo estas normas y reuniendo el dinero necesario consiguió que se llevara a cabo el asiento de venta el 20 de mayo de 1579, entre Santoña y la Corona, representando al Concejo Pedro Solórzano y Juan del Castillo que entregaron a la Corona 16.000 maravedises por cada uno de sus vecinos, tanto del núcleo de la población como de los barrios y aldeas, pagando además una buena cantidad al monasterio de Nájera, que desde ese momento dejaba de tener poder sobre el abadengo de Santa María de Puerto. El 4 de junio de 1579, Felipe II firmó la Cédula Real, tras lo cual Santoña quedó incorporada a la Corona como Villa Real. Tomó posesión de la Jurisdicción en nombre del rey, Gonzalo de Salamanca.
Después de las firmas, el escribano Juan del Castillo y el comisario del rey Gonzalo de Salamanca convocaron al Concejo. Hubo una sesión especial en que se celebró una ceremonia de reconocimiento del Rey como señor de la villa, además de hacerse los repartos y nombramientos de varios justicias, oficios públicos, etc. El Concejo tomó posesión de los barrios de El Dueso, Piedrahita, Margotedo y Fuentecilla. El pregonero lanzó la noticia de que Santoña era a partir de ese día Villa Real, advirtiendo además que ya no había que abonar rentas a Nájera.
Transcurrieron así 36 años pero por una mala economía y muchas deudas contraídas, la villa de Santoña se vio en la necesidad de vender y enajenar de nuevo la Jurisdicción, no sin gran oposición de un gran número de vecinos cuyo optimismo les llevaba a creer que podrían superar la crisis. Compró la Jurisdicción el duque de Lerma que pudo sacar de apuros a sus habitantes durante 90 años.[18]
En el siglo XVIII y bajo el reinado de Felipe V, la villa volvió a comprar la Jurisdicción Real por el importe de 12.000 ducados. El 10 de septiembre de 1705, el rey otorgó una Real Facultad por la que de nuevo Santoña era Villa Real, con todos los beneficios que ello pudiera llevar.[19]
[escribe] Configuración urbana
A finales del siglo XIX Santoña ofrecía un aspecto de población anclada en el pasado, con calles o callejones estrechos que a veces no tenían salida, plazuelas, casas humildes, etc. lo más significativo del pueblo eran sus huertas, tanto las de las casas como las situadas en zonas especiales; casi todas las casas estaban rodeadas de una tapia que envolvía una huerta grande o pequeña, según las casas. En esa huerta se cultivaba de todo pero en especial naranjos y limoneros. Los barrios de Santoñuca, La Cosa, La Verde y El Cantal estaban formados por agrupaciones de casas sin estructura urbana; había algunas calles como Alfonso XII, Manzanedo, Ribera (que después pasó a llamarse Juan José Ruano), Santander cuyo trazado suponía ya una determinada configuración.
A comienzos del siglo XX Santoña fue cambiando su estructura urbana: se prolongaron o se abrieron nuevas calles, se derribaron y se construyeron edificios, se mejoró el alumbrado, el alcantarillado y el abastecimiento de agua, se hicieron mejoras en las secciones de bomberos, Cruz Roja, limpieza pública y pompas fúnebres, estableciendo un servicio especial y concesión de sepulturas gratis a los vecinos pobres, a los soldados y a los presos. Fueron apareciendo plazas amplias y jardines. Hubo en esos años enajenaciones de terrenos, expropiaciones forzosas, permutas, etc. Se construyeron bloques de viviendas y casas de dos pisos, algunas ya derribadas y otras que se conservan, todas ellas ajustándose a las nuevas ordenanzas de luz, ventilación, cocina, chimenea y retrete. Hacia 1919 el Ayuntamiento construyó una serie de casas que fueron llamadas casas baratas y casas para pescadores. A este avance se unió la iniciativa privada como las asociaciones El Progreso y Unión Santoñesa, La Maruca o la aportación del general Salinas Setién que junto con su esposa Carmen Monjón fue el promotor del llamado Corredor en la actual calle de Ortiz Otáñez. El Ayuntamiento en agradecimiento le dedicó por aquella zona la calle de la Dársena que pasó a llamarse del General Salinas.Las huertas llegaron intactas hasta los años 60 del siglo XX en que comenzó la verdadera urbanización. A lo largo de todo este siglo fue cambiando el aspecto de la ciudad, consolidando el trazado de sus calles y edificando viviendas y nuevas fábricas. Todo con el sacrificio de las huertas que fueron desapareciendo una a una para dar paso al nuevo urbanismo.
[escribe] Plaza de San Antonio
- Artículo desarrollado → Plaza de San Antonio (Santoña).
Está en el centro geográfico del pueblo y es también al centro social. Se empezó a estructurar y configurar a partir del año 1880, bajo la dirección del arquitecto municipal Alfredo de Escalera. Se organizaron también los accesos de las calles a la plaza y se la fue dotando de mobiliario urbano. En la actualidad todas las calles que desembocan en esta plaza son peatonales, al menos en un buen tramo.
[escribe] Penal de El Dueso
- Artículo desarrollado → Penal de El Dueso (Santoña).
Es una prisión ubicada en el terreno donde se hallaba a principios del siglo XIX el fuerte llamado Imperial o Napoleón. A principios del siglo XX estos terrenos pertenecían al Ministerio de la Guerra y eran conocidos como Fuerte y Plaza de Armas del Dueso. (El Dueso es un barrio del municipio de Santoña). La nueva construcción se llevó a cabo en 1907, levantando una serie de edificios que en principio acogerían a los penados de los presidios de África. En el siglo XXI es un penal para presos comunes.
[escribe] El cementerio
El primitivo cementerio se encontraba situado junto a la iglesia de la Virgen del Puerto.[20] En 1884 el Ayuntamiento solicitó a la Diputación un proyecto de edificación de un nuevo cementerio para la villa. Fue preciso ponerse de acuerdo y pagar indemnización a los Ministerios de Gobernación y Guerra[21] así como a algunos particulares, propietarios de otros terrenos necesarios. El lugar designado por el Ayuntamiento se llamaba el Sondón, al este de la playa de Berria.Las obras se terminaron en diciembre de 1890. En años posteriores, el cementerio se fue ampliando con otras construcciones: capilla, depósito de cadáveres, puertas, camino de acceso, etc. A partir de 1920 se fueron realizando más obras de mejoras y ampliación. Se aprovecharon las verjas de hierro de la puerta del matadero para colocarlas como puerta de acceso al cementerio.
[escribe] Plaza de abastos
En 1903 se había desmontado en Santander el Mercado de Atarazanas. Años más tarde, el Ayuntamiento de Santoña propuso la compra de los materiales del desmonte para organizar un mercado estable ya que se venían haciendo las ventas en la plaza de la villa, cada domingo, alquilando el propio Ayuntamiento a los vendedores unos bancos de madera donde depositar la mercancía. En 1908 los materiales fueron trasladados por mar desde Santander y se depositaron en la plaza de toros a la espera de ser colocados en su lugar definitivo. El lugar definitivo fue la llamada plaza de San Felipe (hoy plaza de Mola). Las obras de adaptación se terminaron en 1912 y el reloj y la campana se colocaron en 1913.Alrededor del edificio fueron apareciendo los puestos de los aldeanos y lugareños que cada sábado vendían su mercancía de hortalizas, costumbre ésta que aun perdura.
[escribe] El Teatro Casino Liceo
En 1850 se creó una asociación llamada Sociedad Casino Liceo. En 1862 dicha Sociedad compró unos terrenos para poder edificar un edificio que sirviera para las actividades del Casino Liceo. En este edificio tuvo cabida también un teatro que disfrutó desde sus comienzos con muchos éxitos entre los santoñeses. Fue entonces cuando cambió el nombre a Teatro Casino Liceo. En el Casino se organizaban también bailes, carnavales y fiestas patronales. En 1908 comenzaron las sesiones de cine que continuaron paralelamente con las obras de teatro hasta los años 80 del siglo XX en que comenzó la decadencia, hasta el punto que no se abrían ya sus puertas salvo para algunos bailes de sociedad. La decadencia del inmueble (que cerró definitivamente las puertas) fue haciéndose patente hasta que en los primeros años del siglo XXI el Ayuntamiento firmó un acuerdo con la Sociedad para hacerse cargo del Teatro Casino por un plazo de 30 años y realizó su restauración y rehabilitación que consistió en ampliación moderna del edificio y consolidación del viejo respetando su estructura. La sala de cine volvió a abrirse al público, se reanudaron las obras de teatro y se diseñó una plataforma que sustituyera las butacas de patio en caso de necesidad para bailes y otros eventos. También se acondicionó para personas discapacitadas.[22][escribe] Monumentos y otros lugares de interés
[escribe] Santa María del Puerto
- Artículo desarrollado → Santa María del Puerto (Santoña).
Es la parroquia y única iglesia del pueblo, sin contar con los templos particulares e colegios y otras instituciones. Data de la primera mitad del siglo XIII. Fue uno de los primeros monasterios de Cantabria junto con el de San Vicente de Fístoles en Esles de Cayón. El monasterio tuvo un amplio dominio jurisdiccional hasta el siglo XVI. A partir del siglo XI dependió del gran monasterio de Nájera, por decisión del rey. Así se mantuvo hasta el siglo XIX en que desapareció con la Desamortización de Mendizábal.
[escribe] Casa-palacio de los marqueses de Chiloeches
- Artículo desarrollado → Palacio de Chiloeches (Santoña).
[escribe] Palacio de los marqueses de Manzanedo y duques de Santoña
- Artículo desarrollado → Palacio de Manzanedo (Santoña).
[escribe] Los fuertes
- Artículo desarrollado → Fuertes de Santoña (Cantabria).
La situación de la ciudad de Santoña se considera privilegiada como posición estratégica para impedir el acceso a la bahía. Sin embargo hubo que construir edificaciones militares para poder defender la plaza en momentos de invasión. En 1639 hubo en efecto una invasión francesa y por ese motivo, años después, se empezó a planificar un sistema defensivo que sustituyera las frágiles defensas anteriores, que culminó con las construcciones del fuerte de San Martín y de San Carlos. Así la entrada a la bahía quedó bien protegida.
Pero el acceso por el norte, por la playa de Berria estaba totalmente desprotegido. En 1719 las tropas francesas entraron de nuevo por la parte del Brusco. Fueron precisamente los mismos franceses quienes comenzaron la edificación de los fuertes en esta parte de la ciudad, con motivo de su ocupación durante la Guerra de la Independencia. Se edificaron los fuertes llamados Mazo e Imperial o Napoleón. El fuerte llamado Imperial o Napoleón fue convertido en 1907 en las nuevas edificaciones para el actual penal llamado El Dueso, y el nombre de Napoleón pasó al otro fuerte, al que se llamaba Mazo.
[escribe] Fuerte de San Carlos
Está situado en la falda del monte y suponía la primera barrera para la entrada a la bahía. Su estructura está situada en dos niveles. La parte de abajo está construida con sillares de piedra caliza. Tiene una galería corrida, en forma de ele, con vanos abocinados especialmente pensados para las armas de artillería. Sobre esta parte hay una terraza muy amplia donde se encontraban los cañones. En el nivel superior se conservan todavía algunos edificios rectangulares utilizados para vivienda; uno de ellos probablemente era un polvorín.[escribe] Fuerte de San Martín
Fue la segunda barrera de fuego, en la falda del Buciero. Construido en forma de uve, con dos pisos superpuestos que se comunicaban por una escalera de caracol interior. Se conserva todavía un edificio exento que se conoce como casa de oficiales. El fuerte está construido con grandes sillares de piedra arenisca por el frente sur y de caliza por el frente oeste. En el siglo XXI es propiedad del Ayuntamiento. Está reconstruido y rehabilitado para Centro Cultural y para sede de la Escuela-Taller de rehabilitación del Patrimonio.[escribe] Fuerte de Napoleón
Llamado anteriormente fuerte de Mazo. Se encuentra protegiendo la parte norte de la población. Es más pequeño que los anteriores. Fue construido con la piedra que se extrajo para hacer la explanación del risco. Tiene una estructura amurallada rectangular. Se conservan también las ruinas de dos edificios que servían como alojamiento de los oficiales y de la tropa. Este fuerte nunca fue terminado. Se trataba de una gran obra sólida, con varios edificios, construida bajo la supervisión del conde de Cafarelli, que fue comandante general de las tropas de Napoleón en el norte de España. Tomó la plaza de Santoña y para proteger la parte norte y la playa de Berria mandó construir este fuerte.
[escribe] Estatuaria urbana
[escribe] Monumento a Juan de la Cosa
Se encuentra en el paseo Marítimo, conocido como el Pasaje. Fue construido en el año 1949 por el arquitecto Hernández Morales. Está compuesto por dos grandes columnas dóricas que simbolizan las columnas de Hércules y donde pueden verse los emblemas de los Reyes Católicos. Sobre las columnas se alza una carabela, la Santa María, cuyo armador fue Juan de la Cosa.
[escribe] Monumento a Luis Carrero Blanco
Este monumento lo mandó erigir el Ayuntamiento de Santoña en 1976. Está dedicado a Luis Carrero Blanco, que fue presidente del Gobierno español en época de Franco y fue muerto como consecuencia de un atentado terrorista. El escultor fue Juan de Ávalos. Es un monolito de piedra y tiene un ángel de bronce en la parte frontal que mira al mar; en el monolito y más abajo del ángel hay una placa conmemorativa con un bajorrelieve del Almirante Carrero Blanco. Está levantado sobre doble basa; en la primera descansa una media nave también de piedra. Sobre la segunda basa se encuentran unas figuras en bronce que representan las cuatro virtudes teologales (Fe, Prudencia, Fortaleza y Justicia).
[escribe] Los primeros periódicos de Santoña
Desde fines del siglo XIX Santoña tuvo su propio periódico donde se escribía sobre la vida y acontecimientos del pueblo. Este periódico se llamaba El Eco de Santoña. Se estrenó el 10 de diciembre de 1891, siendo su propietario y director José Bravo. Salía cada 3 meses. Colaboraban Emilio Pascual y Luis, hijo de José Bravo. Los primeros 2 años la publicación salió de la imprenta de A. Quesada en Santander. Cuando en Santoña se inauguró la primera imprenta, cuyo propietario era Ricardo Meléndez, salió un número extraordinario de este periódico.
En 1893 Fernando Bravo Moreno compró El Eco, haciendo equipo con Emiliano Pascual Rodríguez y su hijo Luis Pascual Ruiz. Tras un paréntesis de 2 años el periódico reapareció el 9 de agosto de 1906 bajo la dirección de Ricardo Meléndez, el propietario de la imprenta de Santander. En esta segunda época se convirtió en Semanario de intereses locales, en competencia con el nuevo periódico El Avisador con el que mantuvo algunas diferencias. Dejó de existir el 9 de mayo de 1912.
Otro periódico fue El Avisador que se anunciaba como semanario de intereses de Santoña y su comarca y empezó a editar el 19 de mayo de 1895.[23] Su director y propietario era Fermín Hernández. Uno de sus redactores fue Anselmo Ortiz Dou que escribía con el pseudónimo de Sancho Abarca. Su información se basaba sobre todo en los intereses de los pescadores. En 1903 apoyó la campaña del duque de Santoña que se presentaba a diputado por el distrito de Castro Urdiales.
Hubo otros periódicos de corta vida, llamados:
- La Voz Montañesa
- La Voz del Pueblo
- El noticiero santoñés
- Portus Victoriae
[escribe] Heráldica
El día 5 de agosto de1925 se firmó en Madrid un documento en el que se describía y se certificaba el escudo de Santoña. En esta descripción se aseguraba que la nave que se ve en el último cuartel, acostada a un castillo sobre una roca, y que rompe una cadena, hace referencia a la toma de Sevilla. La descripción y certificación corrieron a cargo del Cronista Rey de Armas de número del rey Alfonso XIII, Luis Rubio y Ganga. El documento fue copiado por el artillero José Méndez de San Julián y Ferrer de San Jordi, en letra gótica sobre pergamino y se puede ver, enmarcado, en la iglesia de Santa María del Puerto de Santoña.
[escribe] Lugareños ilustres
- Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo
- Simón de Rentería, obispo, contrario a las reformas del Trienio Liberal
- Juan Manuel de Manzanedo, comerciante y banquero del siglo XIX
- Ramón Ortiz Otáñez, marino del siglo XVIII-XIX.
- Luis Carrero Blanco, militar y político español, presidente del gobierno del franquismo
[escribe] Gastronomía
Tiene gran parentesco con la gastronomía asturiana y vasca y una mezcla de elementos castellanos. Se apoya sobre todo en el pescado.
- Caracoles a la santoñesa
- Bocartes o anchoas al estilo de Santoña
- Sardinas rellenas a la santoñesa
- Lenguado a la santoñesa
- Marmite santoñés
[escribe] Fiestas locales
- Carnavales, de mucha tradición. Declarados de Interés Turístico. con el Juicio en el fondo del mar y el entierro del besugo.
- Fiestas patronales durante la primera quincena de septiembre. Procesión marítima por la bahía con los barcos engalanados, toros y regatas.
Código postal: 39740
[escribe] Referencias
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Bibliografía
- Campuzano Ruiz, Enrique. Cantabria. Pas y Miera. Trasmiera, Patrimonio Artístico Religioso, 2002. ISBN 84-931754-5-5.
- Ayuntamiento de Santoña. Santoña guía turística, Librería Estudio. ISBN 84-85429-.
- Gutiérrez Bicarregui, José Luis. Santoña, su historia, Casa de Cultura de Santoña, 2008. ISBN 84-921851-3-9.
- Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico estadístico-histórico de España. Santander. Editado en Madrid, 1845-1850.
Notas
- ↑ El Buciero es una de las elevaciones que hay dentro de la extensión del monte de Santoña, pero su topónimo se ha extendido de tal forma que las gentes llama Buciero a todo el monte.
- ↑ En todos los municipios y localidades de Cantabria existen los barrios. Son pequeños núcleos de población, separados del núcleo principal y a veces bastante diseminados.
- ↑ Puede verse más información en Fuertes de Santoña (Cantabria) #Contexto histórico
- ↑ Pescado pequeño y plateado que se encuentra en la bahía y que suelen pescar los niños y aficionados.
- ↑ Noticias de obras.
- ↑ El origen de esta fábrica se debió a Soledad Otero (llamada "la Collada", esposa del industrial Bernardo Collado. Su hijo Juan Collado la relevó. La marca de conservas Collado incluía también la de conservas La Soledad.
- ↑ En términos pesqueros se llama costera a la temporada de pesca de una especie: Costera del bonito, Costera de la anchoa.
- ↑ Luis Javier Escudero Domínguez, Historia de los salazoneros italianos en Cantabria. Marzo 2007.
- ↑ La participación de Puerto en estos sucesos, como núcleo social, no está documentada; la heráldica se refiere a tantas otras participaciones que tuvo Santoña a lo largo de la Historia de España: Florentino Antón Reglero, capitán de la M.M.E. en Santoña, una heráldica municipal acorde con su tradición marítima (1998).
- ↑ Libro de las bienandanzas e fortunas
- ↑ Santoña fue conocida como Puerto o Puerto de Santoña.
- ↑ Conferencia sobre la estancia de Lindbergh en Santoña.
- ↑ GUTIÉRREZ BICARREGUI, JOSÉ LUIS. Santoña, su historia, Casa de Cultura de Santoña, 2008.
- ↑ Archivo Municipal de Santoña.
- ↑ Actas municipales de sesiones plenarias y de la Comisión de Fomento.
- ↑ Este edificio subsistió hasta el año 2006. En su solar hay un inmueble que lleva el nombre de Residencial Parodi.
- ↑ El Privilegio Viejo fue reafirmado a lo largo de la historia, siendo el último rey Felipe IV, en 1647.
- ↑ Por esta venta, la Hacienda Pública de Felipe III recibió como comisión 400 ducados.
- ↑ Jurisdicción, señorío y vasallaje de ella misma; derecho de elegir cargos oficiales.
- ↑ Lo habitual en todas las iglesias españolas era que los enterramientos se hicieran en su entorno.
- ↑ El lugar elegido estaba situado en el frente de tierra de la Plaza de Armas
- ↑ Fernando Sánchez Rebanal. Historia del teatro en Santoña. Ayuntamiento de Santoña. Comisión de Cultura, 2006. ISBN 84-934934-0-6
- ↑ El último ejemplar se editó el 9 de agosto de 1910.
Este esquema es orientativo, a fin de recopilar los datos esenciales de cada localidad. Se pueden agregar las categorías necesarias, tales como información sobre demarcaciones territoriales (comarcas, concejos, etc.), información sobre la corporación municipal, servicios, accesos, arquitectura local, tradiciones, etc.