La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es
Santísima Trinidad
Distinción de tres personas divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en una sola y única esencia. Es un dogma de las mayorías de las religiones cristianas, especialmente del cristianismo católico y del ortodoxo.
Uno de los concilios que establecieron formalmente el dogma trinitario fue el Concilio de Constantinopla (Año 381 d.C.) e incluido el filioque en el Concilio de Toledo XI, celebrado en el año 675, como respuesta frente al arrianismo y al gnosticismo presentes en la España visigoda del siglo VII.
Se afirma que hay un solo Dios conformado por tres personas:
Índice |
Dios Padre
No procede de ninguno, ni tampoco fue creado ni engendrado, y del cual procede el verbo eterno, emana el Espíritu Santo y al hijo a través de su espíritu lo engendró de su misma substancia.
Dios Hijo
Es el que procede del Padre, pero sin principio y sin disminución subsiste en la misma divinidad, en que es igual y coeterno al Padre junto a su Espíritu; y que aún es de naturaleza humana, quien fue engendrado por el Espíritu Santo.
Espíritu Santo
Es interpretado desde dos puntos de vista: 1) Para los católicos orientales es la tercera persona de la Trinidad que emana de Dios padre, engendró al hijo y con el padre y el hijo comparte una misma divinidad; y 2) para los católicos occidentales también es la tercera persona de la Trinidad, engendró al hijo y procede tanto del Padre como del Hijo, y con estos dos es de una misma substancia.
Un solo Dios
Se afirma la existencia de tres personas distintas que constituyen un solo Dios.
Origen:
El vocablo trinidad proviene del latín trinus, equivalente a triple (tres en uno); y tiene como analogía a la trilogía griega del filósofo Platón, que viene a representar un conjunto de tres:
1) Dios, ser absoluto y causa primera.
2) Logos, o razón universal; y
3) Anima Mundi, alma universal.
Al extinto Quinto Séptimo Florencio, mejor conocido como Tertuliano y quien en vida se destacara como abogado, previstero y escritor se le atribuye ser el iniciador del vocablo trinidad, ya que en el 315 d.C., la llegó a teorizar con el denominativo de “Trinitas”, una hipótesis de que los tres son uno por unidad de sustancias.
Cronología de la Trinidad:
Concilio ecuménico de Nicea: Credo de Nicea.
Constantino el Grande debido a las constantes contiendas religiosas que amenazaban el orden y la estabilidad de su dominio, se vio obligado a convocar un concilio general, que se realizó en Nicea, actualmente (Iznik), ciudad de Asia Menor, en el territorio de la actual Turquía, el 20 de mayo de 325 d.C., con el propósito de establecer la paz religiosa y la unidad de la iglesia cristiana, dada la contrariedad existente entre dos grupos: los arrianos y el grupo liderado por el obispo de Alejandría, Alejandro, y su discípulo y su sucesor Atanasio. Este concilio fue presidido por Constantino el Grande y por el Obispo Osio de Córdova.
Entre otras razones, las controversias a resolver en dicho concilio eran: el primer grupo de los aquí nombrados representados por el Presbítero Arrio y por el obispo Eusebio de Nicomedia, decían que Cristo había sido la primera creación de Dios antes del inicio de los tiempos, pero que habiendo sido creado no era Dios mismo. No obstante el segundo grupo defendía que Cristo era Dios por tener doble naturaleza, la humana y la divina.
Consecuencias de las deliberaciones:
Dada la mayoría prevaleciente del segundo grupo y que contando con la anuencia de Constantino el Grande, se obtuvieron los siguientes resultados:
1) La concertación del primer símbolo de la fe “El Credo de Nicea”, creencia inconclusa de la Trinidad en donde se reconoció la divinidad del Hijo de Dios; y
2) El establecimiento de otros 20 acuerdos, que entre menores peculiaridades y la condena al arrianismo, imponían mayores reglas a todos los obispos, a los diáconos, a los sacerdotes y a los clérigos de la iglesia católica.
Concilio ecuménico de Constantinopla: Credo Niceno-Constantinopolitano.
A pesar de que la Trinidad no aparece señalada como tal en las Sagradas Escrituras, y menos poder evidenciarse de que haya sido predicada como doctrina por los Apóstoles de Jesucristo, aconteció que el grupo influyente, cual contando con la anuencia y el apoyo imperial, la establecieron bajo el denominativo del segundo símbolo de la Fe o credo oficial de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, en el concilio de Constantinopla, realizado entre mayo y julio del 381 d.C., bajo el mandato de Teodosio, y presidido sucesivamente por los obispos: Timoteo de Alejandría, Melecio de Antioquia y Gregoriano Nacianceno y su sucesor Nectario de Constantinopla. Y a cuyo concilio el Papa Dámaso no mandó representación.
En ese concilio se formuló la segunda parte del conocido símbolo de la fe “el Credo Niceno- Constantinopolitano”, que concluyó determinando la divinidad del Espíritu Santo y dándole la misma igualdad de Dios y de Cristo. Con lo cual se completó y se estableció formalmente la doctrina de la Trinidad. No obstante, para los opositores no era aceptado, y por ende se acarrearon una cruel persecución. Tal era el caso de las sectas o tendencias religiosas conocidas como arrianismo, apolinarismo, priscilianismo y macedonianismo.
Tres de entre los 5 acuerdos, que a los efectos del concilio de Constantinopla se cuentan:
1) Ampliación del Credo Niceno, con la determinación de la divinidad del Espíritu Santo.
2) La condena del arrianismo, el macedonianismo y el apolinarismo (Regla “Canon 1”).
3) La condena del Priscilianismo doctrina que defendida por Prisciliano, fue considerada herética.
Tras el concilio Niceo-Constantipolitano hubo otros concilios ecuménicos, con el fin de condenar lo que consideraban ser herejía, porque ponían en peligro la creencia sobre la Trinidad. Estos concilios en orden de importancia son:
a) Concilio de Éfeso (Año 431 d.C.).
El concilio de Éfeso se realizó en varias sesiones entre los meses de Junio y Julio (Año 431 d.C.), fue convocado por el papa Celestino I, bajo el auspicio del emperador Teodosio II y presidido por el patriarca Cirilo de Alejandría. Este concilio fue Proclamado por todas las iglesias de Oriente en contra de la doctrina del Obispo Nestóreo, ya que además de rechazar a maría el titulo de "madre de Dios" (tehotokos), por considerar que era simplemente el medio materno de Cristo hombre (Christotokos), no atribuía a Jesucristo ser hijo de Dios sino su portador.
A pesar de que Nestóreo fue condenado al destierro a Petra (Arabia) por el Emperador Teodosio II, no dejó de propagar su doctrina mayormente en la India, China y Persia. La doctrina de Nestóreo quien muriera en Egipto (Año 451 d.C), todavía persiste en Turquía, Siria, Irán e Irak, como consecuencia del metropolitano de Seleucia Ctesfonte, Bársumas, que después de separarse del Patriarcado de Antioquía constituyó la nestoriana Iglesia Nacional Persa.
b) Concilio de Calcedonia (Año 451 d.C.).
Concilio este que fue convocado por el emperador de Oriente, Marciano, y que también se realizó en varias sesiones entre los días 8 de Julio y Primero de noviembre de 451 en la iglesia de Santa Eufemia de Calcedonia, Barrio de Constantinopla, ubicado en el lado asiático del Bósforo, bastante cerca de la residencia imperial. La convocatoria fue a petición del Papa San León I el Magno, para deliberar sobre las pugnas existentes sobre la naturaleza Divina y Humana de Jesucristo o de una sola naturaleza. Este concilio contó con 520 obispos, incluidos tan sólo 7 occidentales, y se condenó al monje bizantino Eutiques, quien profesando Monofisismo (monos, “único”,) una sola naturaleza, afirmaba que la humanidad de Cristo se combinaba con la deidad como una gota de miel mezclada con el océano.” En este Concilio fueron invalidadas las Actas del Conciliábulo de Éfeso celebrado en el año 449 d.C., y se destituyó a Eutiques y a Dióscoro. La sexta sesión proclamó:
“Un solo y mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, posee la humanidad y la divinidad completas…en dos naturalezas, sin confusión y sin cambio, no separadas y no desunidas, sino unidas en una sola persona”.
Dicho de otra forma: proclamó que Cristo fue siempre desde la Encarnación enteramente Dios y enteramente Hombre”. Contrariamente la Iglesia Armenia, la Iglesia copta y la Iglesia jacobita, contadas entre algunas comunidades cristianas orientales rechazaron las declaraciones de fe conciliares.
Concilios de Toledo:
En virtud de la fe y en la lucha contra lo que la iglesia católica ha considerado son herejías, se celebraron en Toledo un total de 18 concilios, siendo de mayor trascendencia el III concilio (Año 589 d.C.), y de mayor desacuerdo entre los griegos y los latinos el concilio XI (Año 675 d.C.).
a) Concilio III de Toledo (Año 589 d.C).:
Aconteció que en la mañana del día domingo 18 de mayo de 589 d.C., comenzó a realizarse en la ciudad hispana de Toledo, el III concilio, el cual se convocó por iniciativa de San Leandro de Sevilla y de Eutropio abad del monasterio Servitano, y tras la lectura de los concilios de Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia, se hizo una confesión con la que se prohibió el seguimiento o enseñanza de doctrinas distintas a las profesadas en estos concilios, con la pena de ser anatema.
Confesión esa que fue rubricada, proclamada y firmada por el Rey Visigodo Recaredo, y aún refrendada y también rubricada por la Reina Baddó, haciéndose pública, clara y precisa de su esposo. Esta confesión al mismo tiempo la suscribieron los obispos presentes, que entre ellos el obispo de la ciudad de Tortosa, quien en resumen de lo que formuló, dijo que había creído en dicha fe desde que entró en la iglesia católica.
El Concilio III de Toledo es de gran trascendencia, por cuanto no solo se consiguió la retractación de los arrianitas con la conversión del Monarca y la Nobleza visigoda a la fe católica, sino que también la unidad de los pueblos de España y por supuesto la pacificación de los hispano-romanos y visigodos, libres ya en ese tiempo de la disidencia religiosa.
No obstante los logros alcanzados en dicho concilio por la conversión en esa región de los arrianitas y con la formulación de un credo supuestamente más acorde que parecía resolverlo todo, tuvieron a punto de perderse totalmente por la cruenta invasión que en el año 716 d. C., los musulmanes hicieran a casi toda la Hispania; y que a pesar de este pequeño fortín, se vinienron recuperando paulatinamente por los pueblos esforzados y persistentes en la unidad, para mantener la fidelidad a lo que fue, aportó y significó aquel hecho espiritual de trascendencia histórica del III Concilio Toledano.
b) Concilio XI de Toledo (Año 675 d.C.):
Por otra parte en el concilio XI de Toledo que se llevó a cabo el 7 de noviembre de 675 en la Iglesia de Santa María, y en el que se asumió entre otras cosas, una concepción de la Trinidad más que todo occidental y fuertemente rechazada por la mayoría de los teólogos bizantinos, se llegó afirmar la divinidad del hijo en contra del arrianismo, pero en este caso a semejanza de lo que ocurrió en el concilio de Toledo (año 589 d.C.), se alteró el Credo Niceno-Constantinopolitano con la inclusión del filioque, que es una combinación de palabras en latín que significa (y del Hijo): Credo in spiritum Sanctum qui ex Patre Filioque procedit ("Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo ").
Lo cual a lo largo de la edad media revistió un desacuerdo de los griegos contra los latinos, en que ello fue asumido de una manera unilateral y representando a la vez un peligro a la primacía del Padre, quien es la fuente de la deidad, puesto que somete al Espíritu Santo a una condición de sumisión al hijo y a la iglesia.
La diferencia existente entre los griegos y los latinos, precisamente por la alteración del Credo Niceno-Constantinopolitano, se procuró resolver sin éxito en el Concilio de Ferrara-Florencia en 1439; y que actualmente de haber transcurrido muchísimos años de este acontecimiento, todavía persiste el problema del concilio XI de Toledo, puesto que los orientales señalan que fue admitido como ecuménico sin el correspondiente acuerdo ecuménico
Desarrollo y asentamiento de la Trinidad:
Dasarrollo.
A los fines de querer dar un carácter filosófico y sicológico a la Trinidad, esta llegó alcázar un gran desarrollo en el aristotelismo de la Edad Media, y en lo consiguiente haciéndose inevitable que la teología se adjudicara un papel concentrado en el orbe erudito europeo.
Ya sea en las escuelas monásticas, en las catedralicias o en las universidades de la época, la teología o mejor conocida como “el estudio formal de la religión”, dominó como la “soberana de las ciencias". En éste sentido se subraya:
"en el estudio de la teología, dados los intentos de emplear la razón a los métodos teológicos primarios de la iglesia ortodoxa, se obtuvo un resultado importante en los inicios del Siglo XI".
Era pues del escolasticismo la inquietud primordial de avenir fe y razón para comprobar que, lo que se creía estaba en concordia con la razón. Para esto se planteó un interrogante, presentar citas contradictorias sobre esas cuestiones (fe y razón) y después llegar a conclusiones.
Asentamiento:
En 1272 d.C., la Trinidad tuvo un determinado asentamiento, debido al filosofo santo Tomás de Aquino en la universidad de París, que dada la necesidad de los escolásticos (filosofía escolástica) en armonizar la revelación cristiana con la teoría de Aristóteles “el filosofo”, que consistía en su pensamiento racional, de no por la revelación y de la mortalidad del alma individual, y que pregonada por los averroístas contradecían las enseñanzas de la iglesia Católica, tuvo gran éxito en decir que las verdades derivadas de la razón y las verdades obtenidas por la fe no podían estar en conflicto entre sí.
La creencia en la Trinidad, a pesar de llegar a tener cierto desarrollo y asentamiento en el siglo XII, tuvo una considerable decadencia a medianos del siglo XV, por el golpe fatal que los turcos otomanos dieran al Imperio oriental romano.
Conclusión:
Es un hecho cierto que la creencia en la Trinidad Teológica tuvo un gran arraigo bajo el símbolo del credo Niceno-Constantinopolitano y por los siguientes concilios ecuménicos en contra de las llamadas heregías, pero a pesar de esto luego en el año 675 d.C., dados los resultados del Concilio XI de Toledo, se suscitó una discrepancia entre griegos y latinos por la inclusión del filioque. También se concluye diciendo que aún de haber tenido la Trinidad Teológica un gran desarrollo en el aristotelismo de la edad media y posterior asentamiento en el año 1272, gracias a Tomás de Aquino, sufrió un enorme debilitamiento por la caída del Imperio romano de oriente (Año 1453), de la Edad Media, causada por los turcos otomanos.
Referencias
Bibliografía
- Conferencia Episcopal de Enseñanza y Catequesis. Biblia para la iniciación cristiana. Artes Gráficas EMA. Madrid, 1987. ISBN 84-7141-006-0
- Xabier Pikaza. Enquiridion Trinitaris. Secretariado Trinitario, Salamanca 2005.
Otras fuentes de información
Notas