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Sancho IV de León y Castilla

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Sancho IV

Sancho IV (1258-1295), rey de León y de Castilla, llamado el Bravo. Hijo segundo de Alfonso X el Sabio y doña Violante, princesa de Aragón e hija de Jaime I el Conquistador.

Sancho IV se casó con doña María de Molina en el año 1282. Tuvieron dos hijas: Beatriz de Castilla que casó con Alfonso IV el Bravo de Portugal e Isabel, que casó con don Juan de Bretaña. Tuvieron también un hijo, Fernando, que sería el futuro rey y heredero Fernando IV de León y Castilla, llamado el Emplazado.

El primogénito del rey Alfonso X el Sabio, don Fernando el de la Cerda, no llegó a reinar pues murió antes que su padre. El rey Sabio dejó dicho en su testamento que el reino debía pasar a su nieto primogénito de la Cerda y al mismo tiempo desheredaba a su segundo hijo, Sancho. Pero nada de esto ocurrió.

Sancho se alzó como rey sin respetar la voluntad de su padre y fue coronado en Toledo en el año 1284. Fue reconocido por la mayoría de los pueblos y de los nobles, pero al mismo tiempo hubo un grupo bastante numeroso de partidarios de los infantes de la Cerda que reclamaban el acatamiento del testamento en cuestión. Durante todo el reinado de este monarca hubo luchas internas y peleas por alcanzar el poder. Uno de los personajes que más discordias provocó fue el infante don Juan (hermano de Alfonso X) y a su causa se unió el noble don Lope de Haro. El rey Sancho hizo ejecutar al de Haro y mandó encarcelar a su tío el infante don Juan. También, según cuentan las crónicas, dio la orden de ejecutar a 4.000 seguidores de los infantes de la Cerda, pasándolos a cuchillo, en la ciudad de Badajoz, a 400 en Talavera y a otros muchos en Ávila y Toledo.

Después de estos acontecimientos, perdonó a su tío don Juan, quien al poco tiempo volvió a sublevarse, ocasionando el conflicto de Tarifa. Don Juan llamó en su ayuda a los benimerines de Marruecos y sitiaron la plaza que estaba defendida por su gobernador Guzmán el Bueno, señor de León. Allí ocurrió el famoso acto heroico y la muerte inocente del hijo de Guzmán. La plaza de Tarifa fue fielmente defendida y los benimerines regresaron a su lugar de origen. Se desbarataron de esta manera los planes del infante don Juan y los del rey de Marruecos, que pretendía una invasión.

Cuando subió al trono de Aragón el rey Jaime II hubo un acercamiento con Sancho IV y los dos reyes unidos dieron un nuevo impulso a la Reconquista.

El rey Sancho IV fue un gran amigo, además de tutor del personaje histórico conocido como el Infante don Juan Manuel

Sancho murió en el año 1295, dejando como heredero a su hijo Fernando de nueve años, que reinaría como Fernando IV de León y Castilla. Dejó también la herencia de las disputas y rivalidades con los infantes de la Cerda y sus partidarios.

[escribe] Pequeña anécdota

El rey Sancho IV andaba de cacería por tierras zamoranas cuando levantó una perdiz en un cerro que llamaban el Raposero. La perdiz se fue a refugiar en una hiniesta (retama) y cuando el rey fue en su busca para cobrar la pieza encontró en el lugar la imagen de una Virgen. Llamaron a las autoridades eclesiásticas y decidieron depositarla en la iglesia de San Antolín en Zamora. Impresionado por el suceso, el rey mandó que se edificase un templo en el lugar del hallazgo y además concedió un privilegio para 12 pobladores que serían desde ese momento vasallos de la Reina de los Cielos, con la particularidad de que debían avecinarse en ese sitio. Así se hizo y los 12 pobladores llegaron desde Palencia y dieron origen a un poblado llamado La Hiniesta, lugar que existe hoy en la provincia de Zamora.


La imagen que se ve aquí se encuentra en el Retiro de Madrid, en el paseo de la Argentina, conocido popularmente como paseo de las estatuas. Forma parte de una serie de estatuas dedicadas a todos los monarcas de España, mandadas hacer para la decoración del Palacio Real de Madrid en el reinado de Fernando VI. En un principio la idea era que adornasen la cornisa del palacio. Los autores son Olivieri y Felipe de Castro. Parece ser que nunca llegaron a su destino y se instalaron en distintos lugares de la ciudad (plaza de Oriente, El Retiro, puerta de Toledo) y algunas se llevaron a otras provincias. Los reyes del reino de Navarra se enviaron a Pamplona, y están colocados en el paseo de Sarasate.

[escribe] Referencias

Notas

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