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Salmo 104
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
El Salmo 104 de la Biblia (siglo V adC) parece estar inspirado en un antiguo Himno a Atón (1350 adC).
1 Bendice a Yahveh, alma mía. ¡Yahveh, Dios mío, muy grande eres!; De majestad y belleza estás vestido.
2 Envuelto estás de luz como de un manto, despliegas los cielos como lona de tienda;
3 Construyes en las aguas tus altos aposentos; pones las nubes por carroza, caminas sobre las alas del viento;
4 Los vientos te sirven de mensajeros, el fuego llameante, de ministro.
5 Cimientas la tierra afirmada sobre sus bases; no será jamás removida.
6 Lla cubriste con el manto del de océano; ante los montes detuviéronse las aguas.
7 Ante tu amenaza huyen; A la voz de tu trueno se precipitan;
8 Suben a los montes, descienden a los valles, Al lugar que tú les fijaste.
9 Les pusiste término, el cual no traspasen; Ni han de volver a cubrir la tierra.
10 Tú eres el que envías las fuentes por los valles; las cuales corren entre los montes.
11 Abrevan a todas las bestias del campo: apagan su sed los asnos salvajes.
12 Junto a aquéllos habitan las aves de los cielos; que hacen oír su voz entre las frondas.
13 Riegas los montes desde tus moradas: Del fruto de tus obras se sacia la tierra.
14 Haces brotar la hierba para el ganado, Y las plantas para el servicio del hombre; haciendo salir el pan de la tierra.
15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16 Llénanse de jugo los árboles del Señor. Los cedros del Líbano que él plantó.
17 Allí anidan las aves; en los cipreses pone casa la cigüeña.
18 Los montes altos son para los gamos; Las peñas, madrigueras para los tejones.
19 Hiciste la luna para indicar los tiempos, y el sol, que conoce el punto de su ocaso.
20 Pones las tinieblas y viene la noche: En ella corretean todas las bestias del bosque.
21 Los leoncillos rugen por la presa, y solicitan de Dios su alimento.
22 Sale el sol, recógense ellos, Y échanse en sus madrigueras.
23 Entonces sale el hombre a su tarea y su labranza hasta la tarde.
24 ¡Cuán numerosas son, Yahveh, tus obras! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus creaturas.
25 Ahí esta el mar, tan grande y espacioso: En él hay infinidad de seres, animales pequeños y grandes.
26 Lo surcan los navíos; y el Leviatán que modelaste para que juegue con el mar.
27 Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida a su tiempo.
28 Cuando tú se la das, ellos la toman; Abres tu mano, se sacian de bienes.
29 Si ocultas tu rostro, se turban: Si el soplo les retiras, fenecen, Y se tornan en polvo.
30 Sin envías tu espíritu, son creados: Y renuevas la faz de la tierra.
31 Sea la gloria de Yahveh por siempre; Alégrese Yahveh en sus obras;
32 El cual mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y hechan humo.
33 A Yahveh cantaré mientras dure mi vida: A mi Dios celebraré mientras yo viva.
34 Ojalá penetre en él mi discurso: Yo me alegro en Yahveh.
35 Sean borrados de la tierra los pecadores, Y los malvados no existan más. Bendice, alma mía, a Yahveh. Aleluya.