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República romana (Antigüedad)

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La República romana fue una forma de gobierno de la Roma Antigua en vigencia desde 509 adC hasta 27 adC.

Marco histórico

Tras la expulsión del último rey, Roma se constituye en una República gobernada por una serie de magistrados escogidos anualmente por los ciudadanos romanos de entre los notables que forman el Senado (que es quien detenta el poder de facto).

El año 510 adC es el de la caída de la monarquía y el triunfo de la república. El mando militar y político pasó a los magistrados electos y de duración limitada: los cónsules (367 a.C.). Estos magistrados tenían imperium, pero con limitaciones. La magistratura duraba un año, y al cesar se le podían pedir responsabilidades. Al ser elegidos los magistrados dependían de los electores. Y por último las magistraturas eran colegiadas, con lo que varias personas ejercían la misma función con idéntico poder. Sin embargo, la magistratura preponderante fue el praetor máximus, jefe del ejército. A mediados del siglo V a.C. aparece como magistratura suprema un colegio de diez miembros: el decemvirii, para redactar el Código Penal. Inicialmente, los magistrados eran nombrados por sus predecesores, pero en el siglo V a.C. se comienzan a votar. Con la desaparición de la monarquía, el poder del Senado se robustece. El Senado está constituido por 300 senadores, representantes de las familias más ricas, y no tenía funciones específicas. Sus miembros eran nombrados por los magistrados, con carácter vitalicio (desde finales del siglo IV a.C. durante cinco años). La intervención popular en la vida política creció.

Sin embargo, fue la aristocracia la que dominó la vida pública, al monopolizar el consulado. El pueblo estaba al margen de la política, hasta que los plebeyos ricos consiguieron que se creará el cargo del tribuno de la plebe, que comenzaron siendo dos y llegaron a ser diez. El tribuno de la plebe tenía la capacidad de vetar cualquier decreto. Los tribunos eran elegidos en los comicios tributos, el pueblo reunido por tribus, en los plebis scita. Gracias a las presiones de los tribunos de la plebe la ley se plasma por escrito en la ley de las Doce Tablas (451-450 a.C.), con lo que cayeron las prerrogativas de la aristocracia. El derecho romano será una de las contribuciones más destacadas del legado de Roma a Occidente. No obstante, el Derecho que lega Roma no se basa en este Código, sino en las recopilaciones de Justiniano, en el siglo IV: el Digesto o la Pandectas o compilación de la jurisprudencia; el Código o recopilación de las leyes, o constituciones imperiales (en las que se incluyen las leyes que promulga Justiniano); las Instituciones, que recopilan los principios elementales del Derecho; y las Novelas, que recopilan las leyes promulgadas después de publicados las otras tres colecciones. Además, están las interpolaciones, que son pequeñas reformas o innovaciones.

En estas condiciones, Roma comienza la construcción de un imperio, conquistando la península itálica, y entrando en guerra con Cartago en Hispania y con Grecia en el Peloponeso.

Magistraturas e instituciones republicanas

El poder en la República era ejercido por los magistrados. El magistrado tenía impérium, es decir, poder público; aunque los magistrados menores tenían potestas. Las magistraturas se ejercían durante un año, al final del cual se les podía pedir cuentas. La más alta magistratura fue el consulado. Siempre hubo dos cónsules que daban nombre al año. Tuvieron el mando militar y político. En circunstancias excepcionales podían ser sustituidos por un dictador, con plenos poderes, durante seis meses.

Otra alta magistratura fue el pretor, para la administración de la justicia. Hubo dos pretores, uno para los ciudadanos romanos y otro para los peregrinos.

De vital importancia para la vida en Roma fue la magistratura del censor, que elaboraban el censo en el que se clasificaban a los ciudadanos en función de su clase, y en el que estaban censados los páter familia. Esta era la base del reclutamiento militar y del derecho al voto.

Un cargo muy importante, no una magistratura, fue la del tribuno de la plebe, de gran influencia política, sobre todo ante el Senado. Gozaba de inviolabilidad, y podía convocar la asamblea de plebeyos: los plebis scita.

El Senado fue el órgano de gobierno por excelencia. Lo constituían unos 300 senadores, aunque fue aumentando con las crisis de la república. Sus miembros pertenecían a la clase alta, y eran elegidos por los magistrados. Los altos magistrados también tenían derecho a pertenecer al Senado. Esto hizo del Senado una institución oligárquica. Fue fundamental en la creación de leyes, ya que controlaban su presentación ante la asamblea popular.

Por último está la asamblea popular o comitia. En la asamblea popular se reunían las curias (las centurias, desde la reforma de Servio Tulio). La clase ecuestre tenía su propia asamblea, así como la plebe. En los comitia se votaban leyes y magistrados, y a los jueces de los tribunales. Esto no quiere decir que la república fuese un régimen democrático, ni siquiera a la manera griega. La asamblea popular era la que realmente hacía las leyes.

Guerras de expansión

Guerras Samnitas

Guerras Samnitas (343 adC - 291 adC)

La guerra contra Pirro de Epiro y Tarento

Guerra contra Pirro de Epiro y Tarento (281 adC a 272 adC)

Las Guerras Púnicas (264 adC - 146 adC)

La primera Guerra Púnica transcurre principalmente en la isla de Sicilia, territorio que se disputan el emporio comercial del norte de Africa Cartago y la naciente potencia del Mediterraneo occidental Roma. A pesar de carecer inicialmente de una flota y de experiencia en guerra naval, los romanos consiguen forzar un armisticio por el que Cartago cede a sus pretensiones sobre Sicilia y el norte de Hispania.

En el año 219 adC se produce la ofensiva de Aníbal contra Roma. Tras destruir Sagunto, ciudad hispana aliada de los romanos, marcha sobre roma con su ejército a través de la Galia Narborense. Burla la vigilancia de las legiones romanas y cruza el Ródano. Tras una penosa marcha a través de los Alpes, consigue llegar a la Galia Cisalpina (Norte de Italia) y se enfrenta a las legiones en las inmediaciones del río Trebia.

Publio Cornelio Escipión. En el 195 adC, los romanos dividen el territorio ibérico en dos zonas: la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior.

Las guerras griegas

La conquista de Hispania

El sometimiento total de la península se inicia en el año 133 adC (caída de Numancia) y continúa hasta la derrota definitiva de las tribus Cántabras y Astures en Mons Vindius (19 adC)En una campaña iniciada por el propio emperador Augusto, tras lo cual se divide en tres provincias: Bética, Tarraconense y Lusitania, organización que perduró hasta el Bajo Imperio.

Consecuencias de la expansión territorial

La expansión territorial transformó radicalmente la sociedad romana, su economía y sus relaciones comerciales. El número de esclavos aumentó. Se convirtió en un fenómeno masivo por los prisioneros de guerra que se hacían entre población civil de las regiones conquistadas. El aumento de la esclavitud posibilitó la explotación latifundista directa. Pero, la abundancia de esclavos favoreció su maltrato y las consiguientes rebeliones. Además, el uso de esclavos no favoreció el desarrollo tecnológico. El trato de los esclavos será muy diferente según donde se empleasen. Las peores condiciones las tenían los mineros y las mejores los domésticos, que según su preparación se les confiaba hasta la administración de la casa y la educación de los hijos. También fueron artesanos y labradores. Si la familia era rica, su status económico y social podía ser superior al de algunos hombres libres.

En las tierras conquistadas, los romanos se repartían las propiedades, lo que permitió crear grandes latifundios con propietarios absentistas, pero también pequeños propietarios libres entre los veteranii. El impacto de las guerras púnicas permitió la creación de latifundios en Italia, a través de la subasta de tierras para obtener fondos, y la creación de un proletariado rural de jornaleros y colonos pobres.

La afluencia a Roma de ricos botines favoreció la actividad comercial. Era común que a las legiones les siguiesen comerciantes, que se instalaban en las cercanías de los campamentos. Además, la seguridad dentro del territorio dominado por Roma era notable. Por otro lado, Roma creó un sistema de comunicaciones terrestres, con las calzadas, puentes, etc., que fue muy útil a los comerciantes. El creciente dominio de Roma les llevó, también, a controlar los mares, y a comenzar el comercio marítimo, muy arriesgado pero muy rentable. El desarrollo económico favoreció la especialización y aparecieron los artesanos y los banqueros, en las ciudades. Todos ellos tendieron a asociarse en colegia para defender sus intereses y asistirse mutuamente.

La sociedad romana evolucionó con el desarrollo económico.

Se estructuró en una serie de estratos marcadamente verticales, diferenciados por la posición que ocupaban en el proceso de producción, que tenían intereses antagónicos.

La nobleza senatorial era la clase más elevada, y la menos numerosa. La formaban las familias cuyos miembros pertenecían al Senado. Sus rentas patrimoniales son inmensas, gracias a su riqueza inmobiliaria, pero no podían ejercer el comercio. Eran los típicos terratenientes absentistas. Gastaban sus fortunas en las campañas electorales y tendieron a formar una oligarquía muy cerrada.

El segundo estrato lo formaba la orden ecuestre. Los caballeros desciende del primer ejército romano. Tenían grandes privilegios, como la formación de un grupo electoral propio. La manutención del caballo corría a cargo del Estado. Lo constituían familias con un patrimonio muy grande, ya que eran elegidos por el censor entre las familias ricas. Además, podían dedicarse al comercio. En general, vivían fuera de Roma. A pesar de su fortuna, no se les permitía acceder al Senado.

El pueblo está formado por los hombres libres de Roma. Es un grupo muy heterogéneo en el que hay grandes diferencias de patrimonio. Son comerciantes, artesanos, propietarios de tierras, labradores, colonos, asalariados y hasta la aristocracia de provincias. Estos grupos tienen intereses contrapuestos y enfrentados, por lo que será una clase con poca cohesión social. En el estrato más bajo están los esclavos, como hemos visto.

Además, en Roma hay otra contraposición: la diferencia entre campo y ciudad. Toda la vida se centra sobre la ciudad, que es la que tiene más peso en la política y en la economía. El campo está dominado por las oligarquías terratenientes.

El fin de la república

Expansión de la República Romana en la Primera Centuria a.d.C: Rojo:La República romana entre 70 a.d.n.e Azul:Las conquistas de Pompeyo entre 64 y 60 a.d.n.e Amarillo:Las conquistas de César, entre 58 y 46 a.d.n.e Verde:Los estados vasallos de Roma 44 a.d.n.e

La expansión territorial hizo necesaria la creación de un Estado centralizado y fuerte para mantener las conquistas. La república estaba inmersa en una serie de guerras civiles que la debilitaban. Las tensiones sociales comprometían la estabilidad de las instituciones. Para resolver estos problemas se acudió al nombramiento de dictadores, a la manera de los tiranos griegos. En el 133 adC Tiberio Graco promovió, como tribuno de la plebe, una reforma agraria, continuada diez años más tarde por Gayo Graco. Sin embargo, acabarían asesinados en el curso de una revuelta social.

Con motivo de la guerra contra Yugurta, Gayo Mario reclutó un ejército pagado por el Estado: el Ejército se hacía profesional. Mario venció en la guerra a Yugurta, a los teutones, a los cimbrios, a Mitrídates y, también, en la guerra social. Al ascenso de Mario y su política demagógica se opuso Sila, favorecido por la aristocracia, con lo que estalló una guerra civil. Mario murió en el 86 a.C. y Sila llegó a Roma apoyado por Pompeyo y Craso. Sila se hizo nombrar dictador vitalicio aterrorizando al pueblo. El poder recayó en el Senado, al que dominaba totalmente. Pero, con el tiempo, Sila perdió el favor del Senado y se retiró, muriendo en el 79 a.C. Fueron Pompeyo y Craso quienes recogieron su legado, en contra de la ley. Catilina intentó dar un golpe de Estado, pero fue descubierto por Cicerón.

En este ambiente, medra en la política Julio César, de familia noble y con relaciones con Pompeyo. César fue elegido cónsul en el 59 a.C.

Pompeyo promovió un pacto secreto con Craso y César, formando un Primer Triunvirato, y en el 56 adC se repartieron el imperio. César conquista las Galias. Craso muere en el 53 adC, lo que significaba que César y Pompeyo se enfrentarían por el poder. En el 52 adC Pompeyo fue nombrado cónsul único y se le ordenó a César regresar a Roma. César se negó y Pompeyo recibió el encargo de defender la República romana, en el 49 adC. César atacó Roma con sus tropas, y en el 48 adC. venció a Pompeyo. La Guerra Civil entre César y Pompeyo concluye con la derrota de Pompeyo en Farsalia y su huída a Egipto, donde es decapitado por un temeroso Ptolomeo (hermano de Cleopatra).

En el 46 adC se hizo nombrar dictador y en el 45 adC se hizo transferir todos los poderes, fue dictador vitalicio, cónsul, imperator, praefectus morum y pontifice maximo con lo que tenía derecho a transmitir su cargo por herencia, que confió a Octavio. La república había terminado.

César utilizó sus poderes para realizar una reestructuración total del Estado. Debilitó al Senado quitándole la potestad de declarar la paz y la guerra, y la custodia del tesoro público. Tomó medidas populistas para arrinconar a la aristocracia, como la paridad jurídica entre los ciudadanos. Se hacía llamar divus y pidió al Senado el título de rey fuera de Roma. Pero César fue asesinado en el 44 adC., cuando se iba a votar la cuestión.

Tras la muerte de César se formó un Segundo Triunvirato con Octavio, Marco Antonio y Lépido. Se reparten sus áreas de influencia dentro del Imperio. Tras la retirada de Lépido, Octavio queda con todo el Oeste, incluyendo Italia, y Marco Antonio con El Este. El inevitable enfrentamiento concluirá con la victoria de Octavio en la batalla naval de Actium, iniciando el época imperial.

Referencias

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Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • Codoñer, Carmen y Fernández-Corte, Carlos;Roma y su Imperio; Editorial Anaya, 1991

Otras fuentes de información