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Relieve kárstico

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El relieve que se forma sobre rocas masivas calizas, se caracteriza por los procesos de disolución sus formas más características son los lapiaces, las dolinas y los poljés en el exterior, y las cuevas en el interior de la roca.

Concepto

Garganta del río Cares en las proximidades de Caín (León).

El relieve de las rocas carbonatadas es fruto de la disolución. Los principales relieves cársticos se desarrollan, principalmente, sobre calizas y dolomías, ya que son las más abundante (de este tipo) en la naturaleza, aunque también los encontramos en series masivas de evaporitas (yeso, sal gema). Las calizas ricas en impurezas presentan, en los lugares de acumulación, un nivel impermeable de arcillas de descalcificación o terra rossa.

Aunque las formas básicas son las que se presenta aquí, el relieve cárstico en el domino de la selva tropical húmeda tiene alguna peculiaridad destacable.

Un carst consta de formas superficiales (exocarst): lapiaces y depresiones cerradas; y formas subterráneas (endocarst): cavidades subterráneas.

La disolución de las calizas por cursos de agua suele crear incisiones muy profundas en la roca, con paredes verticales y muy próximas. Son producto, tanto de la incisión de las aguas corrientes, como del derrumbe del techo de una galería de una cueva. Se forman, así, hoces y gargantas.

Los fondos de estas gargantas suelen estar ocupados por un río, pero es posible que sea un valle seco, es decir que la corriente haya encontrado un camino subterráneo, y, por lo tanto, ya no siga el camino que originó la garganta. Hoz y garganta son la misma estructura de relieve, sólo diferenciada por la constumbre de la toponimia.


Lapiaz (lenar o karren)

Lapiaz lineal. Foto tomada en Santa Lucía de Gordón (León).

Los lapiaces son cavidades superficiales de dimensiones decimétricas, aunque en profundidad pueden superar la decena de metros. En realidad el lapiaz varía entre unos pocos milímetros, microlapiaz, a varios metros. Se trata de las formas cársticas elementales. Presentan fondos planos y aristas vivas, aunque pueden ser aristas romas.

Cuando se encuentran en pendiente las aristas de los lapiaces pueden presentar cierta continuidad. En ese caso se habla de lapiaces lineales, que pueden adoptar formas sinuosas que asemejan cursos fluviales, incluso se habla de meandros de lapiaz.

Cuando las fisuras configuran una trama cuadrangular definen una mesa de lapiaz, formada por una trama de losas delimitadas por las fracturas.

Las cavidades más o menos circulares se llaman lapiaces alveolares.

En las rocas dolomíticas el lapiaz presenta muros, puentes naturales, pitones y pasillos repartidos de manera desordenada por la región. Se habla entonces de relieve cárstico ruiniforme.


Las depresiones cerradas

Las depresiones cerradas son formas más complejas de relieve cárstico. En principio aparecen por la evolución de un lapiaz.

La dolina es una depresión cerrada, de planta circular o elíptica, con unas dimensiones de entre unos metros y varios centenares de metros. Si tiene un fondo plano y no muy profundo decimos que es una cubeta, o dolina de platillo, que tiene en su fondo terra rossa, lo que impide que continúen los procesos de carstificación. Sin embargo cuando el proceso continúa la dolina adopta un aspecto de embudo, tendremos entonces una dolina de pozo. La dolina de pozo puede comunicar con una sima: cavidad de paredes subverticales que comunica con la superficie. Normalmente las simas comunican con una red subterránea.

La coalescencia de varias dolinas resultan formas compuestas de planta alveolar llamadas uvalas.

Un poljé es una extensa depresión cerrada, de fondo plano, de dimensiones kilométricas, dominada por vertientes escarpadas. La notable planitud del poljé se debe a la acumulación en el fondo de la arcilla de descalcificación. Dentro de un poljé encontramos formas cársticas menores: dolinas y lapiaces. También encontramos grandes cerros residuales, de pendientes acusadas, llamados hums (o cuetos). La existencia de poljés está relacionada con los grandes accidentes tectónicos y la organización de la red hidrográfica. Los poljés, por sus propias dimensiones, necesitan organizar la escorrentía. Al ser una depresión cerrada la evacuación del agua se realiza a través de pozos llamados ponors o sumideros. El ponor comunica el poljé con el exterior, a través de una red subterránea. Dependiendo de la capacidad del ponor, y el aporte de agua, los poljés pueden inundarse, formando lagos temporales, lo que favorece la existencia de un fondo plano.

Relieve cárstico externo

Las cavidades subterráneas

Las cavidades subterráneas (cuevas) son lo más característico del relieve cárstico. Constituyen redes relacionadas con los planos de estratificación y las debilidades tectónicas de la caliza (fisuras, diaclasas, fracturas). Se comunican con el exterior a través de ponors, simas y surgencias.

En principio, su forma general es la de un río subterráneo. La forma elemental es la galería, más o menos horizontal, que localmente se curvan hacia arriba en sifones. La galería puede estrecharse en túneles y pasillos, a menudo ramificados y sin salida. Localmente se desarrollan salas de dimensiones considerables, cuya parte superior forma una bóveda.

Este es un mundo húmedo, y cuando el agua a presión deja de circular por las galerías el agua cae continuamente desde el techo y las bóvedas. Esa agua lleva disuelta caliza, que se precipita formando estalactitas que cuelgan del techo y estalagmitas, que se levantan del suelo. Cuando estas concreciones calizas entran en contacto forman columnas, tabiques y cortinas.

Las aguas cársticas terminan por emerger al exterior por medio de surgencias. El cambio de presión que se produce en las surgencias hace que la caliza disuelta se precipite. Esas concreciones situadas al pie de las surgencias se llaman travertinos. Si la concreción calcárea se consolida sobre órganos vegetales se dice que es una toba. Si la surgencia acceden al exterior a presión y en sentido ascendente se la llama fuente vauclusiana.

La circulación subterránea provoca en la superficie de valles ciegos, unos valles normalmente secos pero que se pueden inundar esporádicamente.

Los ríos que alimentan las cavidades subterráneas pueden ser autóctonos, que proceden de fuentes que surgen al pie de fondos de sacos, o alóctonos, que entran en el macizo calcáreo encajados entre cañones u hoces de paredes abruptas.

Relieve cárstico interno

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas


Otras fuentes de información