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Real Fábrica de Tabacos (Sevilla)
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
La Real Fábrica de Tabacos de Sevilla (España), es un magnífico edificio procedente de la arquitectura industrial del siglo XVIII, hoy día la sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla.
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[escribe] Historia
Se trata de uno de los edificios industriales del siglo XVIII de mayores dimensiones y mejor arquitectura de su género en España, a la vez que uno de los más antiguos de esa tipología que se conservan en Europa de la época del Antiguo Régimen. Ajeno a la mentalidad del barroco sevillano de la época, muestra una estética conservadora y clasicista propia de la arquitectura borbónica, aunque en detalles decorativos de su interior, y sobre todo en su portada principal se advierte la impronta del arte barroco local.
La edificación se ubica en extramuros, junto a la Puerta de Jerez, en los terrenos conocidos como de las calaveras por haber sido un antiguo enterramiento romano. Se inicia su construcción en el año 1728, y aunque ya entra en uso en 1757 su acabado total no se produce hasta 1763.
Su diseño y construcción fue debida a ingenieros militares procedentes de España y de los Países Bajos, concretamente: Ignacio Sala, Diego Bordick Deverez y Sebastián Van der Bosch quien, tras 16 años de obras junto a arquitectos y aparejadores locales, consiguió concluir ests enorme edificio. Un especial protagonismo en esta obra la tiene el arquitecto sevillano Vicente Acero, propuesto por Bordick en 1732 para el control, selección y dirección de los materiales a emplear en la construcción de sus muros, pilastras, arcos y otros elementos, para los que se usó la piedra de Morón en sustitución de la piedra martelilla que estaba prevista, por resultar ésta muy frágil y defectuosa.
La planta de este edificio se extiende sobre un rectángulo de 185 x 147 metros, en España sólo superado por El Escorial, que ocupa 207 x 162 m. En él destaca su esquema general de referencias renacentistas, con aires herrerianos en su planta, patios y detalles de remate de las fachadas, sin olvidar las semejanzas con motivos de soluciones dadas por artistas italianos de la categoría de Serlio y de Palladio.
El edificio está rodeado por un foso en la mayor parte de su perímetro debido a su construcción extramuros adosado a parte de las murallas de la ciudad por esa zona. Estas características le hacen merecedor de ser mencionado por el viajero inglés Richard Ford como El Escorial tabaquero y más modernamente como: Palacio de la Industria.
Su estructura se desarrolla en planta rectangular y se ejecuta toda ella en cantería perfectamente aparejada, resultando así una obra acabada y perfecta, que en la actualidad conserva íntegra gran parte de su aspecto original. Su dilatado espacio consta de dos unidades iguales a través de un eje de simetría que corre por una línea continuada de vestíbulos y patios y que vincula sus fachadas norte y sur. Las alas laterales se distribuyen en torno a varios patios menores que iluminan las dependencias interiores del edificio.
[escribe] Composición interior
Un tercio del espacio total se reservaba a funciones burocráticas, administrativas y a la vivienda de los principales funcionarios: el ubicado en la fachada principal. El resto se dedicaba a las funciones de elaboración del tabaco, y así en sus plantas se distribuían molinos, prensa, almacenes y salas de manufactura, quedando los secaderos en las superficies de sus terrazas.
Los molinos y prensas, movidos por tracción animal, estaban en la planta baja, donde asombra el inmenso grosor de sus muros, justificado por la necesidad de mantener en el interior un determinado grado de humedad, proporcionado por canales subterráneos, la mayor parte de ellos naturales, y que luego se distribuían por corrientes de aire estratégicamente dispuestas a través de corredores.
[escribe] Fachadas
Al exterior, sus cuatro largas fachadas tienen un ritmo arquitectónico claramente horizontal. Se articulan a base de pilastras entre las que se sitúan amplios ventanales cuya única decoración es el sobrio frontón triangular en los del segundo cuerpo. Tras la ligera línea de friso se levanta una balaustrada coronada por pináculos y florones que poco alivian la horizontalidad del conjunto; sólo las portadas que se abren al frente de cada uno de sus lados rompen esa monotonía, pero tres de ellas son modernas, labradas hacia el año 1955, cuando el edificio se convierete en sede de la Universidad de Sevilla.
La fachada principal muestra en su virtuosismo escultórico y en su espectacularidad las características propias del barroco local. La realiza el artista portugués afincado en Sevilla Cayetano de Acosta, levantándola en dos cuerpos de altura y rematándola con un frontón triangular partido que aloja en su tímpano un aparatoso escudo real. Ambos cuerpos se elevan con columnas pareadas que se separan de la fachada para dar paso a un solemne balcón central en cuyo dintel figura la inscripción que señala la terminación del edificio, 1757, reinando el monarca Fernando VI.
El remate superior de esta portada es la conocida escultura de La Fama, del propio Cayetano de acosta, convertida hoy símbolo de la Universidad de Sevilla.
[escribe] Catalogación
Bien de Interés Cultural, el edificio de la Real Fábrica de Tabacos está catalogado como Monumento, siendo su declaración oficial publicada en BOE del año 1959.
[escribe] Referencias
Bibliografía
- Arquitectura Barroca de los siglos XVII y XVIII, arquitectura de los Borbones y neoclásica. En: Historia de la Arquitectura Española. Tomo 4. Editorial Planeta. 1986.
- La Real Fábrica de Tabacos. Arquitectura, Territorio y ciudad en la Sevilla del siglo XVIII. José Morales Sánchez. Editado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental con la colaboración de la Fundación Fondo de Cultura de Sevilla, 1991.
Otras fuentes de información
Notas