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Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

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La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se funda en Madrid en el año 1752.

[escribe] Historia

Sus orígenes se remontan hasta el reinado de Felipe III, cuando se pide en las cortes la constitución de una academia de Bellas Artes, llegándose entonces a redactar incluso un borrador de ordenanzas y condiciones, y siendo en aquella época el conde-duque de Olivares uno de sus grandes defensores. No obstante por desacuerdos entre los propios artistas la idea no prosperó, impidiéndose así que España hubiese tenido ya por esas fechas una academia para la enseñanza de métodos y reglas teóricas y prácticas para el dibujo, que de haber sido posible se hubiera adelantado a la Royale Peinture et Sculture de París, fundada en 1660.

Pasarían décadas sin que prosperase la idea, hasta que el arquitecto de origen asturiano Juan de Villanueva intentara reunir en 1709 -en plena Guerra de Sucesión española- a sus colegas con la idea de iniciar la ansiada academia, ahora bajo un monarca (Felipe V) que procedía de un país donde la institución ya funcionaba como el organismo más importante en materia de artes plásticas de todo el país, dictaminando toda un conjunto de modas, técnicas y pensamiento estético.

Algo más tarde, en 1726, Francisco Menéndez lleva hasta la imprenta una Representación al rey exponiendo los beneficios que se obtendrían tras la fundación de una Academia de las Artes al modo de las existentes en Roma, París o Florencia. Pero el carácter fuerte de Menéndez y la unión entre los artistas extranjeros de la cámara real volvería a hacer fracasar la ansiada fundación, que finalmente sería llevada a cabo por éstos.

Así, sería el italiano Giovanni Domenico Olivieri, arquitecto y escultor, quien tomaría la iniciativa de montar en su taller, en el arco de palacio, una escuela de dibujo que luego se convertiría en lugar de tertulia de distintos artistas y personajes importantes, como el marqués de Villadarias a partir de 1741, el cual le daría carácter oficial de juntas públicas, redactándose en mayo de 1744 las normas por las que se regiría una junta que conduciría a la tan esperada Academia de arquitectura, escultura y pintura.

[escribe] Constitución y estatutos

El rey Felipe V aprobaría el reglamento en Aranjuez en julio de ese mismo año, quedando Olivieri como director general, como protector el marqués de Villadarias, y como viceprotector don Fernando Triviño, secretario del Consejo de Indias. Cinco días después llegaría la primera reunión, constituidos ya los nuevos académicos. En total seis de los trece primeros miembros eran extranjeros, incluido su director Olivieri, quedando los cargos distribuidos del siguiente modo:

Tras varias reuniones más, La primera Junta preparatoria general y pública se celebraría el 1 de septiembre en el salón asignado por Felipe V de la Casa de la Panadería con la presencia de importantes personajes de la vida política y social de España. Se examinaron los primeros doce alumnos y se otorgaron las primeras pensiones de estudio para Roma.

Nuevas circunstancias retrasarían la definitiva constitución de la Academia. En enero de 1748 se eligió para su resolución de nuevo a tres extranjeros: Olivieri, Sacchetti y Van Loo, aún todavía pasarían tres años más para la firma real, que no se produciría hasta el día 8 de abril de 1751, quedando oficialmente fundada la Academia por Real Decreto el 12 de abril de 1752.

Sus estatutos serían luego ampliamente reformados en el año 1757, siendo imprimidos en esa fecha por vez primera, con preámbulo del rey Fernando VI.

La constitución de esta Academia de San Fernando coincidiría con la aparición de distintas publicaciones de traductores, tratadistas y estudios de historia, que infuirían en gran medida en el cambio de directrices en el arte en nuestro país. Así, se traduce a importantes clásicos como Vitruvio, Vignola o Palladio, lo que daría como consecuencia una vuelta progresiva a los cánones clasicistas en la arquitectura. Al mismo tiempo, obras de opinión de autores como Diego de Villanueva o Antonio Ponz, en las que se hacía una cruzada sin tregua contra el barroquismo, el rococó y sus excesos en el arte, tratarían de prefijar los esquemas racionalistas clásicos mediante un programa de formación de los arquitectos dentro de la Academia.

Otros importantes hombres de la cultura del momento intervienen en este proceso, como:

La Academia conocería un fuerte incremento de alumnos durante la segunda mitad de dicho siglo, de tal manera que ello obligó a buscar una nueva sede más amplia, abandonando la Real Casa de la Panadería una vez que se realizó la compra (1773) del antiguo Palacio de Goyeneche, en la Calle Alcalá, cuya fachada y portada reformaría Diego de Villanueva sólo dos años más tarde.


[escribe] Referencias

Bibliografía

Otras fuentes de información

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