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Principios de la legión romana

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La legión romana (del latín legio, derivado de legere, recoger, juntar, seleccionar) era la unidad militar de infantería básica de la antigua Roma. Consistía en un cuerpo de infantería pesada de unos 4.200 hombres, según el historiador antiguo Polibio,[1] que más tarde alcanzaría entre los 5.200 y 6.000 soldados de infantería, y 300 jinetes para completar un total de entre 6.000, y 6.300 efectivos, según nos cuenta Tito Livio.[2] Las legiones tenían asignado un nombre, y un número; se identificaron cerca de 50, pero nunca llegaron a existir tantas en un mismo momento de la historia de Roma. Usualmente había 28 legiones con sus auxiliares, y se reclutaban más según las necesidades, y la situación en cada momento.



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Éste artículo, forma parte de la serie:
Legión romana
... a.JC. – 476 d.JC.

Legión romana (Institución)
Introducción, Historia, Orígenes,
Bases y fundamentos, Principios,
Capacidad de adaptación,
Evolución en el tiempo, Reformas,
Herencia, Legado
Legión romana
Legión romana terrestre
(Organización interna, Estructura,
Funciones, Comunicaciones, Logística)
Legión romana naval
(Organización interna, Estructura,
Funciones, Comunicaciones, Logística)
Reclutamiento
Reclutamiento: (Instituciones de reclutamiento,
Selección de legionarios, Entrenamiento,
Ejercicios de combate,
Derechos y deberes del legionario)
Reclutamiento: (Instituciones de reclutamiento,
Selección de legionarios, Entrenamiento,
Ejercicios de combate,
Derechos y deberes del legionario)
Aportes de la legión romana
Instalaciones militares, Instalaciones de salud,
Instalaciones de seguridad, Comercio,
Otros aportes económicos
Estrategias y Tácticas
Estrategias de guerra terrestre,
Estrategias de guerra naval
Estrategas
(Emperadores, Cónsules,
Generales, Almirantes)
Tácticas de Infantería
Tácticas de Caballería
Tácticas de Sitio
Tácticas de Ocupación
Tácticas Navales
Grados y funciones militares
Grados Oficiales (Alto Mando),
Grados Oficiales,
Grados Sub -Oficiales,
Grados de tropas
Funciones de Oficiales (Alto Mando),
Funciones de Oficiales,
Funciones de Sub -Oficiales,
Funciones de tropas
Vestuario
Vestuario terrestre
(Vestuario común, Calzado,
Vestuario de combate)
Vestuario naval
(Vestuario común, Calzado,
Vestuario de combate)
Armas
Armas de mano: (Armas arrojadizas,
Armas blancas, Armas contundentes,
Otras armas, Escudos)
Armas terrestres
(Armas de Sitio, Catapultas,
Ballestas de Sitio)
Armas navales
(Armas de Sitio, Catapultas,
Ballestas de Sitio)
Clases y tipos de legiones
Clases de legiones terrestres
(Legiones romanas, Legiones auxiliares,
Sub -unidad #01, Sub -unidad #02)
Clases de legiones navales
(Legiones romanas navales,
Legiones auxiliares navales,
Sub -unidad #01, Sub -unidad #02)
Campañas militares
Guerras, Batallas
Símbolos
Estandartes, Insignias, Águilas,
Otros símbolos
Personajes destacados
Emperadores, Generales, Héroes de guerra,
Santos y Mártires, Otros personajes
Documentos
Documentos oficiales, Partes de guerra,
Nombramientos de autoridades,
Otros documentos
Referencias
Fuentes bibliográficas, y otras, Referencias II,
Referencias III, Lista de artículos (completa)
Ensayos


Principios militares, de la legión romana.

Artículo desarrollado → Principios militares.
Artículo desarrollado → Organización de la legión romana.
Artículo desarrollado → Disciplina en la legión romana.
Artículo desarrollado → Ejército consular romano.


En resumen de ésta introducción de la legión romana, se ha decir que se incubó en Roma, una predisposición a la guerra, de forma metódica, con una fe ciega en la fuerza propia, más una esperanza, de altos destinos

Se estableció como principio la guerra, como medio de ejecución de la milicia, con una organización rigurosamente militar, donde el Senado de Roma, que era un cuerpo deliberante, ponía en práctica, los principios que fundan los imperios, y de su seno salían los generales de las legiones, y los embajadores, y en el salían los planes de guerra y conquista.

A los enemigos se les subyugaba, amenazaba, y amoldaba, y si seguían resistiendo, se les borraba del mapa, ó se les exterminaba, e incluso los amables dioses griegos, perdieron su alegria cuando se les encerró en el Capitolio romano (los romanos, más que amar a sus dioses los temían).

Y desde la edad de 17 años, y hasta los 50 años, los ciudadanos romanos, pertenecían a las legiones, y el que no había servido, en 10 campañas, no podía aspirar a las altas dignidades, de modo que el romano, era un hombre político en la guerra, y un militar en el Senado, y los reyes se inclinaban al embajador, que podía disponer de un ejército, y decidir la suerte de un Reino, con su voto en el Senado, y con las tropas en el campo de batalla, y las principales centurias, se componían de hacendados, hombres experimentados en la guerra, y en los negocios extranjeros y domésticos, y los votos de la última, compuesta de proletarios, no tenían importancia en la plaza pública, y muchas veces no eran admitidos, y todas estas circunstancias, las conducía previsora, con pulso firme y templado, y de forma grandilocuente del Senado, dando a la Constitución de la República, un caracter de consistencia, y permanencia.

Roma se resistió a las viscicitudes, de muchos siglos, a las calamidades de las guerras, y aún a la degradación de las costumbres públicas, y a las innovaciones introducidas por los emperadores, y con una administración de justicia, no sólo severa, sino también absoluta, como lo indicaba su máxima favorita: Fiat justitia et ruat caelum, que era la primera consecuencia benéfica.

Los pueblos conquistados, derivaban del nuevo yugo que se les imponía, y también dando como frutos, también que muchas naciones, y pueblos extranjeros, se dejaban incluso someter, no sólo por la fuerza de las armas de las legiones, sino por el respeto que les inspiraban un gobierno, que parecía dirigido por un cónclave de dioses, y con la creencia de que Roma, había sido la elegida por el Destino, para civilizar y dominar el mundo.


Principios Estratégicos.

Roma, tiene que crear desde su nacimiento (754, ó 753 a.JC.), su organización militar, y su táctica, y la carencia de marina, y de todo contacto con la civilización griega, que no conoció hasta mas tarde, le da un sello duro de vigor, y originalidad, y los oscuros y reiterados esfuerzos, de las primeras generaciones romanas, para ensanchar en el Lacio, el círculo de su dominación, la agitación interior, una fe en la propia fuerza, estimulada por la esperanza de grandes conquistas, contribuyeron que Roma fuera incubando, desde su primera infancia, una predisposición a la guerra metódica, estableciendo como principio la guerra, como medio de ejecución de la milicia, y la forma política, que mas podía adaptarse en el comienzo de Roma, a los instintos y aspiraciones de aquel pueblo, fue la monarquía.

Con el transcurrir del tiempo, no pudo ya acomodarse esta forma monárquica algo rígida, con la puntillosa dignidad del romano engrandecido, y el último rey, Tarquino "El soberbio", es precipitado del trono, por el pueblo en el año 245, de la fundación de Roma.

En los dos siglos y medio de monarquía, Roma adquiere toda la vitalidad necesaria, para continuar otros 5 siglos, bajo la forma republicana, su método sistemático de guerra, y dominio, y dos cónsules electivos, sustituyen al monarca, y en los grandes conflictos el dictador, asume en sí todos los elementos de gobierno. A los 7 años de derribado el trono, ya se hace preciso que el hacha del dictador, sustituya al cetro apenas roto del rey, en las repetidas conmociones, entre patricios y plebeyos, hacen estallar en la política, y en los continuos peligros militares, que les ofrecen los indómitos, y guerreros, pueblos vecinos.

La legión, cuerpo de tropa romana, compuesta de caballería e infantería, que varió según los tiempos, y circunstancias, en su composición, fue utilizada como unidad principal, en la organización militar de Roma, y se relaciona de tal manera, cuanto respecta a la fuerza, y grandeza de Roma, con una parte muy activa, e importante, en el proceso de desarrollo, y enaltecimiento del pueblo conquistador romano, que revela ya un orden de ideas, más elevado y complicado, que la otra gran unidad militar de la antigüedad, la falange griega, y se compenetraba la milicia romana, con el modo de ser, de todo el organismo social, y político, de la ciudad del Tíber.

Había debido Roma sus primeros progesos a la guerra, merced al esfuerzo, y valor individual de sus creadores, ensanchado mas tarde su modestísimo territorio, con el tomado por los pueblos vecinos, y civilizaba por medio de la conquista, esparciendo su territorio, convirtiendo el mundo conocido, en un todo homogeneo, y compacto, con sus legiones, que eran los realizadores de ese plan grandioso, y los que aumentaban la imagen de Roma, conquista tras conquista, en todos los territorios sometidos, a la sombra de sus águilas, y con las virtudes que la guerra engendraba, alcanzando prestigio, y fuerza, y solidez, y poder, en sus instituciones militares, que se concretaban en la solidez, y poder de la legión.

Todo municipio, toda colonia, era una Roma en pequeño, y los pueblos más tenaces, en su resistencia a Roma, acababan por impregnarse del espíritu, que residía en el Capitolio, y llegó a constituir en el discurso de los tiempos, una de las naciones mas grandes.

La hostilidad de algunos pueblos, contra la superioridad romana, se convertía en una adhesión ciega, en una fidelidad obstinada, cual se reflejó en las hogueras de Numancia, y Sagunto, y gobernando con arte, los pueblos conquistados, y con la legislación política, y civil, y en ciencia militar, en organización religiosa, y en todos los demás ramos, que modificaban la suerte, de las naciones, imprimiéndoles un carácter indeleble, romano, la superioridad de Roma, con respecto a otros pueblos, ó naciones, era tan indudable como también diríamos, excesiva con una piedra primigenia, de la organización romana, en torno de la cual, se fueron agrupando, todos los elementos de su grandeza, que fué la inmemorial división, de sus primitivos pobladores, en patronos, y clientes, como una disposición que fué absolutamente necesaria, para introducir algún orden, y alguna subordinación, en la masa heterogenea, que la casualidad, y el ansia de botín, congregaron fortuitamente, en las siete colinas, a las orillas del Tíber, encerrando dos fecundas ideas:

  • La importancia, y predominio de la propiedad territorial.
  • La veneración de la antigüedad de las familias, inseparable del culto a la patria.

De los actos heroicos, y las grandiosas proezas, que trajo consigo la inflexible unidad de propósito, su perfección en las leyes, la incomparable disciplina militar, y otras cualidades morales, que forjaron ese carácter exclusivo de los romanos, y también donde había una institución, una superioridad era buscada, examinada, y puesta en práctica, y lo que se concebía estratégicamente, luego si se podía tácticamente, se proseguía y ejecutaba, y la batalla constituía el acto principal, de una operación militar con una Roma sabia, activa, vigorosa, como gran estratega que era, con sus instituciones militares, que eran el arquitecto del futuro imperio.

A destacar también, la política del Senado de Roma, fundamentalmente en la época republicana, que se caraterizó por lo siguiente:

  • Ser esencialmente nacional, y la cosa militar, estaba imbuída de la cosa pública, la milicia, con todo los demás, era la administración, era el Estado, era Roma, y el asombroso resultado de esta milicia, era su ejército activo: el inimitable instrumento, de ese ejército activo, era la legión (elección, " a militibus legendis"), que relevaba un órden de ideas mas vasto, complicado y fecundo, que el de la falange griega, dictada por ideas mas tácticas y mecánicas.
  • La religión, las ciencias, las artes, la vida entera, se sometía a un solo fín: la política y si Grecia, espontánea y reflexiva, inspiraba afecto y cariño, Roma, inspiraba admiración y asombro.
  • Concentró en sí, bajo la República, el viejo espíritu romano.
  • Sus tendencias, necesariamente aristocráticas, se contabalanceaban con las conquistas, que iban efectuando el pueblo o sea los tribunos, los comicios por tribus, y los plebiscitos.
  • En política exterior mostró:
    • El Senado ponía en práctica, los principios que fundan los Imperios, y las virtudes que la guerra engendraba, asimilando todo lo provechoso, para su constitución militar, y de ahí también, esa política hábil e inflexible, que rehusaba la paz, despues de una derrota romana, o entrar en conciertos con un enemigo, en tanto que pisase suelo patrio (2ª Guerra Púnica).
    • A los más dignos, se les otorgaba honores, y mando.
    • Ninguna magistratura, podía ser aspirada por aquel, que no hubiera servido en el ejército.
    • El Triunfo se concedía, por las victorias que engrandecían, o aumentaban el territorio, pero no por las victorias, que recobraban el suelo perdido. No había Triunfo, por las victorias en las guerras civiles, fuera el resultado que fuera, y si duelo popular.
    • Los cónsules, y procónsules, se esforzaban en ser útiles a la patria, sin faltas de susceptibilidad: hoy en el primer puesto del mando, mañana en el segundo, sirven con la misma abnegación, bajo las órdenes al que al día antes mandaban (Flaminio despues de su magnífica victoria de Cynoscéfalo contra los griegos, bajo al grado de tribuno de soldados).
    • Un infatigable y continuado, espíritu de conquista.
    • Se mostró duro, y sin escrupulos, para con los enemigos.
    • Hábil política para los que se le sometían.
    • Merced a lo cual la ciudad de Romulo, logró el dominio del mundo.


Principios Tácticos.

Y la táctica romana, que era el albañil, que fué edificando fundamentalmente con su Milicia, la legión romana, a lo largo de los siglos, con paciencia, y prudencia ese Imperio, y ningún pueblo, preparó la guerra con mayor prudencia, ni la hizo con mayor audacia, y fortuna que Roma, ya que muchas veces en la dirección de la batalla, se revelaba el genio militar, del general en jefe, con la inspiración del momento, y la serenidad del juicio, y decisión, ya que muchas veces no era del más valiente, ni del más inteligente, sino del más afortunado, la conclusión de la victoria, con un principio fundamental, en sus operaciones militares, que era la de intentar conducir, el núcleo principal de su milicia, a los puntos decisivos empeñando bien de sus soldados, poniéndolos en acción con unión, y energía, como la herramienta principal de sus triunfos, la legión romana.

En el largo sitio de Veyes, del 405 al 395 a.JC., significó el arranque histórico, formal, y verdaderamente militar de la organización legionaria (Orden legionario, manipular, y consular), con sueldo fijo, no suspendiendo la campaña en invierno, y una tenacidad que tenía un objetivo, no fugaz, ni pasajero, como una algara, o correría, sino el de extender la frontera romana, por la parte de Etruria, hasta la selva Ciminia, perdiendo el carácter denso, y falangista, de los primeros tiempos de Rómulo, y Servio Tulio, tomando el orden más abierto, y manipular, con sus tres líneas al tresbolillo de Hastarios, Príncipes, y Triarios (o Pilanos), e incluso de una cuarta, y quinta linea, con los rorarios, y accensos, disposición perfecta de combate, con la que llevaron a cabo, audaces y atrevidas empresas, y que recibieron su última perfección, en la 2ª Guerra Púnica, y Yugurta (Ya en tiempos de Adriano, emperador de Roma, a principios del siglo II de nuestra Era, se tiende otra vez al retroceso, al orden denso o muralla, a la falange primitiva, con un incremento de la codicia, la molicie, y la indisciplina, de las tropas romanas).


Orden más usual de combate de la legión romana.

El Orden usual de la legiones, consistía en el hecho, de que se descomponía bajo el aspecto táctico, y orgánico, en pequeñas tropas, ó trozos, en tres lineas manipulares, ó subdivididas, ajedrezado al tresbolillo, después del 406 a.JC., dislocado, agresivo, móvil, flexible, adaptable a todos los terrenos, consistente, vigoroso, con esa maniobra legionaria, de tres tentativas de Fortuna, por su capacidad de reiteración, de restablecer tres veces el combate, con los Hastarios en la primera fila, los Príncipes en la segunda, y los sólo 600 Triarios en la tercera fila, para no prodigar, y desprestigiar las Tropas de Preferencia, confiándose más en las virtudes militares, que en factor número de combatientes, de esta tercera linea, organizándose, fragmentándose, y encajonándose en los 10 manípulos, y 20 centurias, empezando el combate los Hastarios, los cuales si no podían romper la linea enemiga, los Príncipes les hacían pasar a su retaguardia, por los claros de la línea, y luchaban en su lugar, colocándose entonces los Hastarios, detras de aquéllos, y extenso, y escalonado, cuando las tres filas de Hastarios, Príncipe (Milicia)s, y Triarios ó Pilanos, se juntaban con gran facilidad, para formar en momentos críticos, o batalla igualada, solo una linea llena, continua, conjunta, dura, firme, sólida, más numerosa y temible, durante todo el transcurso de la batalla, ante los ojos atónitos de sus enemigos, ya que los Triarios, como Tropa de Preferencia, ó de Reserva, de los soldados más avezados, y veteranos de la legión romana, entraban cuando la fortuna se declaraba también, contra los Príncipes, retirándose estos poco a poco, de la primera línea hasta llegar a los citados Triarios, en el momento supremo, de mas peligro en el combate, momento a veces rápido y fugaz, pero solemne y decisivo, y de un sólo envite, estaba a veces en juego, el honor, y la supervivencia del pueblo romano, aterrorizando, infundiendo miedo que contenía, y detenía la moral del enemigo, el cual veía como los Triarios, se levantaban de repente, uniéndose a los Hastarios, y Príncipes, que los recibían en los intérvalos, de sus filas, con esta nueva fila mas terrible, en todo el transcurso de la batalla, que se alzaba súbitamente delante del ejército enemigo.

Según Nicolás Maquiavelo, analizando este orden de batalla legionario flexible, suelto y adaptable a todos los terrenos, dejó escrito lo siguiente: Este método de reformar tres veces la línea de batalla, debe hacer a un ejército casi invencible, porque sería necesario que la Fortuna, le abandonase tres veces consecutivas, y que el enemigo tuviese gran superioridad, de fuerza y de valor, para mantener tantas veces su ventaja. La falange griega, no tenía este método de restablecer el combate, aunque contase con gran número de jefes, y de soldados: nunca formaban más que un solo cuerpo de batalla. Sus filas no se complementaban, como las líneas de los romanos, bien que el soldado se reemplazara individualmente. Los romanos comenzaron por imitar la falange, y formaron por de pronto, su legión tomando aquella por modelo, pero muy luego abandonaron este sistema, y dividieron su legión en cohortes, y manípulos, juzgando que un ejército tenía tanto mas vigor, cuanto mayor era el número de sus esfuerzos diversos, y mayor número de cuerpos diferentes, tenía con vida, e impulso particular. El historiador Rocquancourt, también alabó el mecanismo de combate, de la legión romana con estas palabras: ¡Cuan admirable es el reparto, y colocación de estos distintos combatientes. Que cosa mas imponente, que estas tres lineas dispuestas, a reunirse o sucederse!.


Diferencias en orden de batalla, entre la falange griega, y la legión romana.

Este órden de batalla, si bien igual al de los griegos de la segunda época, por la distribución en centro y alas, era distinto enteramente, y original de los romanos, por lo siguiente;

  • Los griegos hacían depender el éxito de su combate, más que en la destreza de los falangistas, en el impulso brusco, de sus cerradas falanges, y la falange una vez rota, o dividida por un accidente del terreno, no podía resistir, a la carga de un cuerpo regularmente aguerrido, y no podía defenderse aisladamente, o en pequeños pelotones (Batalla de Taurasium, perdida por Pirro; la batalla de Cinocéfalo, perdida por Filipo II, en Macedonia; la batalla de Pidna, perdida por Perseo).
  • Los soldados romanos, tomando la distancia de tres pasos de hombre a hombre, para manejar las armas, hacían depender el éxito, mas que del choque ciego, de las masas de combatientes, de la destreza individual, y apoyo recíproco del soldado.


Principios Disciplinarios.

La palabra disciplina, abarcaba la organización, la composición, el reemplazo, los ascensos que era uno de los más poderosos, resortes de su disciplina, por el escaso numero de grados, fecundo estímulo para sus grandes empresas, la instrucción, la moral, la estrategia militar, la táctica, la logística, la castramentación, un tipo inmortal de férrea disciplina, que permitía al soldado romano, entereza ante el peligro, y en la adversidad, diligencia, y le hacía casi imperturbable en los choques, y oportuno en su ímpetu, y aumentaba su destreza corporal, y cogía firmeza, aplomo, constancia, entereza, perseverancia, que endurecía, y robustecía al legionario, y lo hacía denodado, intrépido, resuelto, atrevido, valeroso, que era el ánimo, y aliento, que despreciaba el miedo, y el temor, en las empresas, y resoluciones, con gran tenacidad, e inquebrantable en sus obligaciones, pues duros eran todos los trances de las guerras, que sostuvieron con otros pueblos, ó reinos.

Estas legiones, defendían, y protegían librando de todo daño, ó peligro a Roma, y aunque tuviese auxiliares, y aliados, sabía y podía el soldado romano, remover la tierra, alzar murallas, y llevar sus armas, y muchas veces para cubrirse, y ahorrar sangre, realizaban enormes obras de circunvalación, y contravalación, como la que hizo Julio César, en Alesia, y en que la idea, envolvía algo más que la ciencia, y la disposición, u ordenamiento táctico, que penetraba en la moral militar, y se rozaba con la parte penal, de la cual se ofrecía como manifestación clarisima, por virtud de esta disciplina, disciplina que creaba, educaba, conducía, y entrenaba, y aunque los generales, de las legiones romanas, cometiesen en ocasiones grandes faltas, por considerables que fuesen, los reveses producidos, jamás debería conceptuarse la situación desesperada, si la disciplina entendida, en la forma romana, se mantenía vigorosa como el poder que resucitó de Roma, aniquilada, y casi destruida por Aníbal, y los cartagineses, y Breno con los galos, y perfecta la romana observancia, de una severisima disciplina, "maravilla de disciplina", no siendo fácil hallar, en los fastos de la historia, nada comparable a aquella rigidez extremada, que distinguía a la milicia, del pueblo, que fue Señor, del mundo conocido.

También que se apoderaba de la moral del soldado, esta disciplina, para infundirle una confianza absoluta, atrevido en el combate, e inalterable al peligro, cumpliendo la voluntad de su centurión, que mandaba sujetarse a él, y ejecutar sus preceptos. y hacerle sensible a los efluvios, de los otros mandos de la legión romana, que veían, juzgaban, combinaban, y ejecutaban lo planeado (Como la famosa frase de Julio César, en una de sus campañas, en la que venció fácilmente, y dijo esa inmortal frase: Vine, ví y venci), y ejecutando la Victoria, concluyéndola, y aprovechándola, y se ocupaban de la conservación, y bienestar de sus soldados y añadir lo siguiente:

  • Justos y sobrios, en la distribución de recompensas, como severos en la aplicación de los castigos.
  • Los Tribunos imponían multas.
  • El centurión castigos, y usaba el centurión un sarmiento para dar palos, y si el castigado levantaba la mano al centurión, sufría la muerte.
  • También estaba el diezmar, o de soportar en una tropa, uno de cada diez para morir, en caso de que una tropa, comprometía los intereses del Estado, por su desobediencia, o flojedad en el combate.
  • Las recompensas se concedían proporcionalmente, a la naturaleza de la acción, estimándose muy especialmente, la corona obsidional, la corona cívica, la corona mural, la corona vallar, etc..
  • Al general, que merecía los honores del triunfo, se le otorgaba la corona triunfal.


Principios Instructivos.
Artículo desarrollado → Derechos y deberes en la legión romana.
Artículo desarrollado → Derechos y deberes del legionario romano.


Todo ello era un sistema calculado, sistemático, artificioso, manifiesto de la genial rusticidad romana, y los juegos gimnásticos en las márgenes del Tíber, eran un campo diario, y permanente de severa instrucción física, y psicológica para afrontar, con ciertas garantías de éxito, el combate contra los ejércitos enemigos, el taller de precisión, de donde salía de una pieza, fundido y troquelado, el adusto legionario, y todo en Roma era grande, compacto, cosmopolita, permanente, y progresivo.

Los alistados en la legión romana, hacían tres juramentos en diversas épocas, que eran los siguientes:

  • El de la obediencia, que se hacía el mismo día de elección, y en el mismo templo, y juraba, reunirse, separarse, y hacer cuanto el cónsul les mandase, y no faltar a la República hasta la muerte.
  • El dia al que a cada legionario, se les designaba su centuria, y decuria, juraba no abandonar su lugar, sino para herir al enemigo.
  • El primer día de campamento, juraban no cometer hurto en el ejército, ni en diez mil pasos al contorno, ni a cosa alguna tocar, cuyo valor excediere de un sestercio.


Principios de alistamiento.

El alistamiento, antes de las reformas de Mario, se hacia del modo siguiente:

  • La República estaba dividida en tres grandes jerarquías: senado, orden ecuestre, y plebe y solo daban tropas las dos últimas.
  • El orden ecuestre, formado por los ciudadnos más ricos, y esclarecidos de Roma, era el que por el general daba la gente para la caballería.
  • La plebe servía en la infantería, por lo común, y los menos acomodados, o más viciosos, se destinaban a las escuadras marítimas.
  • La edad inferior para el servicio era los 17 años.
  • La duración era 10 años en la caballería, y 20 años en la infantería.
  • El servicio militar no era de obligación constante, pues los alistados seguían en sus casas, y debían presentarse, en caso de llamamiento por los "pesquisidores", que en tales casos, corrían los campos para correr aviso.
  • Cada año solían formarse en Roma, 4 legiones de tropas de 4.200 hombres ,y 300 caballos, y cada legión tenía 6 tribunos, por lo que bajo la dependencia, de los 2 cónsules de la República, existían generalmente 24 tribunos, aunque este número fue tan variable, según las urgencias, como las legiones que se alistaban.
  • Cuando había de realizarse el alistamiento, los 35 pregoneros, de las 35 tribus, en que Roma estaba dividida, anunciaban a las tribus respectivas, el día y hora de reunión, para el alistamiento, asi como el lugar de la elección, que solía ser en el Capitolio, donde estaba el Templo de Júpiter, y alguna vez en el Campo de Marte.
  • Cuando Roma llegó a extender mucho sus conquistas, aumentó la dificultad de componer las cohortes, de sólo ciudadanos romanos, como en un principio, y ocurrió lo siguiente:
    • Se dividió su ejército.
    • Milicia urbana, que era la de los ciudadanos.
    • Milicia legionaria, que era la de las provincias dominadas.
    • En épocas de apuro, también se alistaban los esclavos, como en la segunda guerra púnica, en tiempos de Mario.
  • Escipión, al ir contra Numancia, creó para su Guardia, una cohorte compuesta de 500 de sus más allegados, y de ahí tomaron después orígen, las célebres cohortes pretorianas.


Principios Tradicionales: Los Fasti, y Libri Annalis.

Los hechos, y hazañas más memorables, se redactaban en un calendario, llamado Fasti, y en los Libri Annalis, y todos los derechos, todos los deberes, y todos los vínculos sociales, tenían por sanción, y por apoyo la tradición venerable, de las generaciones pasadas, inseparable esta veneración de la antigüedad de las familias, del culto a la patria, y heroísmo, y el espíritu de libertad, e independencia, que predominaba en este conjunto de instituciones rutineras, fué también el origen, de las grandes acciones, de las portentosas hazañas, que ilustraban estos fastos de la República, y para honrar las proezas, ó actos heroícos, de un ciudadano romano, se utilizaban también inscripciones cívicas, que se fijaban en los Templos, ó Monumentos, como el de...

  • L.C. Escipión, cónsul en el 298 a.JC., esculpida su inscripición en su sepulcro, de estilo dórico, con versos saturnicos, héroe de guerra, contra los samnitas, que también era una herramienta poderosa, que se utilizaba para elevar el alma, e inducirla a la práctica, de las acciones generosas, que ofrecía por recompensa, de éstas el homenaje de su consagración, para admiración, goce, y disfrute de sus contemporáneos y al reconocimiento de la posteridad, enalteciéndose, y perpetuándose en la memoria, de las futuras generaciones, como modelos a imitar, y poner en práctica.


Principios patrióticos: Devoción.

Realizaban los romanos, la devoveo, ó devoción, que era ofrecer con voto, una acción por la cual se consagraban, y sacrificaban por la patria, con la proeza, por ejemplo de Regulo, que prisionero en Cartago, se erige en portavoz de las condiciones de paz, volviendo a Roma, pero con el juramento hecho, de regresar a Cartago, con lo negociado, pero no admitiendo el Senado, las condiciones contrarias al poderío, y al honor de la patria romana, volviéndose a Cartago, que le espera una muerte segura, ó la política hábil, e inflexible de rehusar la paz, después de una derrota, ó entrar en conciertos con el enemigo, mientras pisase suelo patrio, como cuando el gran Pirro escribió al cónsul P.V. Levino, que se ofreció a ser árbitro, entre Roma, y Tarento, pero Levino respondió que Pirro, debía salir de Italia, y regresar inmediatamente a Epiro, que los romanos, arreglaban los asuntos ellos mismos, a pesar del mejor ejército de Pirro.


Principios Jerárquicos.

La jerarquía en la legión, se imponía por si misma, y el cumplimiento del deber, se convertía en costumbre, y se elegía la muerte, antes que caer con deshonor, en el campo de batalla, y al soldado que abandonaba filas, ó el campo de batalla, sólo le esperaba el suplicio, y el deshonor, y a los que huían, se les aplicaba el ser diezmados, y tan fuertes, y duras eran las exigencias, de la disciplina romana, que la Historia, transmite hasta nuestros días.

Otros ejemplos terribles, de las sentencias ejecutadas, en sus propios hijos, por M. Torcuato, por Junio Bruto, por el dictador Postumo, que acreditaban hasta que punto, a los deberes con la patria, se posponían, y sacrificaban las más delicadas, y tiernos sentimientos del hombre, y la aplicación de las tremendas leyes, de aquella disciplina sin par, producía castigos tan horrendos, como los siguientes:

  • El efectuado con la Legión de Campania, destruída lentamente, y condenada a quedarse sin sepultura, por el mismo pueblo de Roma, que a razón de 50 legionarios por día, hizo morir a los 4000 soldados, que la constituían acusados, del delito de haber saqueado sin orden, la ciudad de Regio.
  • Por tanto la victoria, en ciertos casos, era peligrosa, y muchas veces mortal, a los que contra las órdenes la ganaban, y los efectos de aquella terrible disciplina, se manifestaba con un carácter particular, que se derivaba de una autoridad penal ilimitada, que imponía la obediencia ciega, en provecho, y aras de la patria romana.
  • Y el vigor de estos procedimientos, era tal que la reincidencia de una falta, por ligera que fuere, era castigada, con la pena de muerte, que lograba la sumisión absoluta, del legionario, y como otra parte el orgullo, y la propia estimación de aquellos soldados, con esa aureola de invictos en muchas batallas, que se correspondía a la naturaleza, de las grandes empresas, por ellos realizados.
  • Otro original caso, de la célebre legión, cuyos individuos piden arrodillados a César, que les imponga el más terrible de los castigos, por el mismo, por llamarles desdeñosamente quirites, ó paisanos en vez de milites, ó soldados.
  • Otro con el prestigio de la superioridad moral romana, para ganarse el apoyo de los españoles, contra Cartago, en la que Escipión, devolvió una rehén mujer, a su marido, y le dijo: Os devuelvo vuestra esposa, dijo a Aluco, pues he creído ver en ella, un presente digno de usted, y de mí, y si me juzgáis honrado como mi padre, y mi tío, lo fueron para los pueblos, de vuestro país, quiero que os convenzáis, de que en Roma, hay muchos hombres, que se nos parecen, y de que no existe un país en el Universo, a quién más debéis de temer por adversario, y desear más por amigo.
  • En el siglo III a.JC., a pesar de que Levino, con sus enfrentamientos contra Pirro, resucitó la disciplina, y valor a sus legiones, tras la derrota en el río Sivis, fueron castigados por sus derrotas, todo el invierno, acampados en las montañas de los Samnitas.
  • También la resistencia heroica del Capitolio, después de que Breno, y los galos entrasen en Roma, pero tras 7 meses de asedio, desistieron a cambio, eso sí de una indemnización en oro, en la que Breno, pronunció esa famosa frase, de Ay de los vencidos, pero que no tardaron en recuperar con Camilo, y sus tropas romanas, venciendo a los galos.
  • Tiempo después, y la distancia jerárquica, se conseguía sin códigos, ni reglamentos, ya que se establecía por sí misma, y el jefe de la legión romana, que tenía su orbe, ú órbita como un círculo, ó esfera de deberes, funciones, atribuciones, que debía con el pensamiento, abrazar el teatro de la guerra, atravesando en ocasiones, las lineas enemigas (Como el cónsul Neron contra Aníbal), descubriendo sus puntos débiles, ó sus alianzas, pedía con toda holgura, imprimir a su voluntad, el movimiento de la maquinaria legionaria, seguro del juego perfecto, de todos sus engranajes, ya que los romanos aprendieron, que todo ejército, como máquina destinada a operar, los movimientos militares, y el logro de sus conquistas, se componía de partes diferentes, y de su buena composición, y conveniente arreglo, dependía su perfección, reuniendo como propiedades esenciales, la agilidad, y la fuerza, con ejemplares soldados, preparados con valor, osado, e intrepidez belicosa, y excelentes mandos, conseguir logros formidables.
  • Ante las obligaciones de la patria, solo se veía caer, el brazo de la autoridad ilimitada, sobre la obediencia absoluta, ya que en Roma, la guerra no sólo era sistema, sino esencia.


Principios en la construcciones defensivas romanas, y campos atrincherados.

Las construcciones defensivas romanas, responden más al sistema, que los romanos aprendieron de los antiguos pobladores de Italia, y éstos de los pelasgos, o griegos primitivos.

Según Vitrubio, para hacer las murallas de una ciudad fundada, se realizaba lo siguiente:

  • Para hacer las murallas, se levantaban dos sólidos muros de ladrillo.
  • El intermedio se macizaba de tierra apisonada.
  • Otras veces todo el muro era una masa de mortero.
  • De ambos, o de piedra se hacían los revestimientos.
  • De piedra son las murallas de Pompeya, en las que el lado que mira al campo, esta escarpado, y tiene contrafuertes.
  • El muro que quedaba, de la parte interior de la ciudad, era mas alto que el de la parte exterior.
  • La terraza estaba protegida por almenas.
  • Las torres que de distancia en distancia, unían los muros, eran las que comunicaban con dicha terraza.
  • En tiempos de Aureliano, el muro tenía por la parte interior, unos contrafuertes, sobre los que volteaban unos arcos, que sostenían la terraza, y esta estaba provista también de almenas, y quedaba una galería, que era muy útil para la defensa.

Los campos atrincherados, establecidos para proteger, las fronteras del territorio romano, y utilizadas como plazas de armas, para las grandes concentraciones de tropas, tuvieron suma importancia, en el arte militar de los romanos, y eran a modo de castillos de planta cuadrada, cuyas murallas estaban hechas de piedras irregulares (Ejemplo el campo de Gamzigrad en Serbia, que sirvió para la defensa del Valle de Timok: forma un cuadrilátero irregular, de másde 400 metros de ancho, por mas de 500 metros de largo, flanqueada de torres redondas, de 54 metros de diametro y otras mas pequeñas ).

En los recintos fortificados, había puertas flanqueadas de torres, que difieren de las puertas griegas, en el empleo de la bóveda, y las puertas eran de tres tipos:

  • La forma mas sencilla, era un arco resaltado, en el espesor del muro, o que se repetía en los dos frentes de una torres (Ejemplo la puerta de Perusa).
  • Las puertas de dos arcos eran muy raras, y estaban decoradas al exterior (Ejemplo la "Portam Maggiore" de Roma).
  • Las más frecuentes, las puertas de tres arcos (Ejemplo la puerta de Aosta y Herculano en Pompeya), el del medio mas ancho, y alto que los otros dos, con estas utilidades, aquél era arco por donde pasaban los vehículos, y caballeros, y los otros dos arcos pasaban las personas a pie.

También decir que estas tropas, que estaban estacionadas en las fronteras, organizando estos campos atrincherados, semejantes a pueblos fortificados, se destinaron a ellos, máquinas destinadas a defender, estas nuevas fortalezas, que eran atacadas, con análogos métodos de combate, y cada centuria tenía su balista, para la defensa de campamentos. Según Vegecio, había 55 balistas por cada legión, más 10 onagros o grandes balistas, una por cada cohorte.


Principios Imperiales.

Los territorios conquistados por las legiones, ya en época imperial, hacía que la autoridad de los emperadores, se infiltrara en toda la extensión de sus dominios, y se ejercía con la misma facilidad, en las orillas del Tajo, que en el Tíber, y las legiones imperiales, no servían más que combatir, al enemigo exterior, y raras veces sucedía que el magistrado civil, se viese en el caso, de requerir el auxilio de las armas, y en éste estado, de seguridad general, el príncipe, y el pueblo, consagraban su tiempo, y sus recursos, a la mejora y adorno, del Imperio, y las majestuosas ruinas esparcidas en Italia, y en las regiones de Occidente, y Oriente, denuncian el genio, el poder, la magnanimidad de una gran nación, y muchas tenían utilidad pública, y costeadas por patriotas particulares romanos.


Vencer, batir, o derrotar al enemigo.

Otro, quizá, con gracia inimitable
la faz esculpirán en bronce o piedra
defenderán las causas más dudosas,
el mapa sideral dibujarán,
y del orto y ocaso de los astros
podrán determinar la hora puntual;
pero, oh romano, tú, cuán diferente
eres en tu misión, tú, vigilante
y atento estás mirando a las naciones
que esparcidas se ven hoy a lo lejos
y unidas han de ser bajo tu cetro
Sea tu genio, pues, el de imponerles
el gobierno de paz a los vencidos
demostrando piedad al alma humilde
y abatiendo a los hijos del orgullo


Virgilio

Aprendieron los romanos al poco tiempo de empezar a guerrear con vecinos belicosos e indomables, la milicia romana, que al enemigo en batalla (para los romanos, batuator significaba gladiador, de batuor, golper, en cambio batalla, era pugna, pars, pars est belli sicut praellium pars est pugna), sólo se le podía hacer tres cosas:

  • Vencerle, y hacerle abandonar el campo de batalla.
  • Batirle forzando su retirada, con pérdidas considerables entre muertos, heridos, ó prisioneros.
  • Derrotarle obligándole a la dispersión, y a su retirada por todas partes.

No obstante se prefería la derrota del enemigo, ya que así se destruía completamente, un ejército, ó la rendición incondicional de éste, ya que batido ó vencido, podía quedar en el estado de reponerse, y batido un ejército, podía emprender la lucha, con nuevas opciones, y vencido, iniciar el ataque proximo inmediato, y en ocasiones, hacer pasar por el yugo, al enemigo, que consistía este acto, en una horca material, ó figurada por 3 picas, la cual hacían los romanos, desfilar por ignominia a los vencidos, y desarmados, ó debelar al enemigo, vencerle, aniquinarle, reducirlo a la ruina, y desolación.


Afirmación del derecho de guerra.

El derecho de guerra, se afirmaba cuando los feciales, arrojaban un dardo ensangrentado, sobre el territorio enemigo, con un absoluto mando superior, y absoluto de los jefes militares, y no sólo conquistaba, sino también utilizaba la intervención, que era el acto, de inmiscuirse en los asuntos, ó intereses de otros, que se hacia para hacer predominar, la voluntad de Roma, sobre otras naciones.

Intervenía pues en intereses, en pueblos ajenos, terminados por la conquista, de los países atacados, ó socorridos, y en ocasiones participaba, en guerras de devastación, vastatio, con la total destrucción, de todos los objetos materiales de un pueblo, ó reino, ó nación enemiga, de forma sistemática, y ordenada, guerras a sangre y fuego, y a veces devastar, era un principio táctico, con una voluntad de antemano, de un aplicar sistema cruel, y preconcebido a los enemigos, como con:

  • Jerusalem, en el año 71 d.JC., con Tito, que quedó prácticamente destruída, y algunas torres, y casas, que Tito había perdonado, fueron asoladas por el Emperador Elio Adriano, en el 436 d.JC., pues hizo edificar en su lugar, otra ciudad que llamó, Elia Capitolina, en honor de Jupiter Capitolino, y cuya entrada fue prohibida, a los judíos, bajo pena de muerte,
  • O con Cartago, en la que se enfrentaron dos ciudades, ó Imperios, y también dos pueblos, uno con raíces indoeuropeas, Roma, y otro semítico, Cartago, y quién venciera sería el juez del destino, del mundo conocido, el genio de la guerra romano, contra el genio de la industria, navegación, comercio cartaginés, con una de las batallas más decisivas de la antigüedad, la de Metauro, un enfrentamiento que dejo huella imperecedera, en la historia del mundo, y quizás la legión romana, la milicia mejor organizada, instruida, maniobrera, conducida, utilizada, y disciplinada de cuantas, se hayan conocido, en la noche de los tiempos.


La Paz.

Antiguamente el caduceador, era el rey de armas, heraldo, internuncio que publicaba la Paz, y llevaba en la mano una vara, que llamaba caduceo:Al modo que los romanos distinguían, con diferentes símbolos a sus feciales, y caduceadores (Solís:"Historia de N. Esp."). Tito Livio dejó escrito lo siguiente:Asdrubal...ingretores esset, caduceatorem missil.

Los griegos tenían el caduceo, que era una vara lisa y redonda, rodeada de dos culebras, que llevaban los embajadores de los griegos, como insignia de Paz, y también pintaban con ella al dios Mercurio.


Principios en la constitución de ejércitos.

Definición de ejército, según autores clásicos.

  • Vegecio: Un cuerpo compuesto de legiones, de tropas auxiliares, y de hombres de caballería para batir la guerra.
  • Cicerón: Un cuerpo compuesto de seis legiones, con un gran número de tropas auxiliares, tanto de infantería como de caballería.
  • Polibio: El ejército romano, consistía ordinariamente en diez, y seis mil ciudadanos, y veinte mil auxiliares, más ésto no impide que se llame ejército a un número inferior.
  • En el Digesto, se da este nombre de ejército a una sola legión.


Tipos de ejércitos romanos.

Desarrollaron los romanos, pequeños ejércitos, con estas características:

  • Consulares, facilitando el manejo, y la composición, y la subsistencia del mismo, y no dependiendo de grandes contratistas, con la envidiable rapidez de sus empresas.
  • Se socorrían mejor, en caso de necesidad, por haber varios a la vez, y no de gran tamaño, que los hacia lentos, y costosos de mantener, con la pérdida de vigor, solidez, movilidad.
  • Con ejercitos auxiliares, que eran ejercitos extranjeros, al servicio de la legión romana.
  • Ejercitos de socorro, para romper el cerco, a una plaza fortificada, con guarnición romana, y librarla del ataque del enemigo, con expediciones de castigo, para someter pueblos belicosos, y conflictivos.
  • Con ejercitos de invasión, que era el destinado a operar fuera, y lejos de Roma, para sojuzgar a otros pueblos extranjeros, y ejercitos beligerantes, que era parte del ejército permanente, y activo consular en Roma.
  • Organizando ejercitos de reserva, para prevenir reveses, y avivar el espíritu militar.
  • Ejercitos de bloqueo, y desembarco.
  • Ejercitos en las colonias, para guardar las colonias, y a combatir en ellas, y en los limites fronterizos.
  • Ejercitos de sitio, para apoderarse de una Plaza.

También los romanos,, tenían el arte de formar, los proyectos de guerra, y de hacerlos encuadrar, con los medios de que el Estado dispone, y de ponerlos en uso con inteligencia, y economía, para alcanzar el éxito, y de ejecutar los designios proyectados.

Toda guerra romana, es característica de invasión por iniciativa, actividad, agilidad, sorpresa, y tino, aunque también emplearon tácticas evasivas, y de aburrir, y molestar al enemigo, como las que utilizó Fabio, contra Aníbal, sabedor de la incapacidad de enfrentarse, contra su ejército a campo abierto, ó retardar calculadamente la victoria, como Julio César, en sus campañas en Las Galias, y todas las naciones vencidas, amalgamadas en una masa compacta, abandonaban las esperanzas, y aún el deseo, de recobrar su independencia, y apenas consideraban su propia existencia, como distinta de Roma.


Principios en la composición de la legión romana.

Anterior a las reformas de Mario.

Artículo desarrollado → Composición usual de la legión romana.


  • Rómulo.
    • Al principio de su Reinado tuvo 3.000 hombres de infantería y 300 caballos.
    • En la guerra contra los Sabinos se llegó a 6.000 hombres cunado se les unieron los Antemnates y Rómulo llegó a tener 20.000 hombres de infantería y 800 caballos.
    • A la muerte de Rómulo las tropas romanas y aliadas eran de 46.000 hombres de infantería y 2.000 de caballería.
  • Despues de la expulsión de los reyes.
    • La legión llegó a 4.200 hombres de infantería, sin aumentar los caballos con 300 jinetes que se llamaban "justus equitatus".
  • En la guerra contra los galos, Lucio Furio Camilo, levantó 10 legiones en la proporción anterior dicha, que fue la misma con Severo Tito Manlio y aumentada bajo Quinto Fabio que levantó 4.000 hombres de infantería y 600 de caballería.
  • Cuando Aníbal, y la 2ª Guerra Púnica.
    • Cuando Anibal destruyó Sagunto, y marchó hacia Italia, los cónsules Cornelio y Sempronio, levantaron 6 legiones, cada una con lo siguiente:
      • 4.000 infantes, y 300 caballos.
      • Aliados de Roma: 44.000 hombres de infantería, y 4.000 hombres de caballería.
  • En el consulado de L. Postumio Albino, y T. Sempronio Graco, una legión llevada a Silicia, por T. Manlio Torquato, era de 5.000 infantes, y de 400 caballos.
  • En lo sucesivo de la historia romana, el autor halló lo siguiente:
    • En España, 6.000 hombres de infantería, y 300 caballos, e igual número de infantería aliada latina, con 800 caballos.
    • En África, bajo P. Scipion, las legiones de 6.200 infantes, y 300 caballos.
    • En Asia contra Antioco, bajo los dos Escipiones, dos legiones romanas, y dos legiones latinas, cada una de 5.400 hombres.
    • En Liguria, 4 legiones romanas, de 5.200 hombres de infantería, y 300 caballos, cada una con el número acostumbrado de aliados, a saber 15.000 hombres de infantería, y 800 hombres de caballería.
    • En la España Citerior, una legión romana de 5.200 infantes, y 400 caballos:
      • Con un suplemento de 1.000 infantes, y 50 de caballería.
      • 7.000 aliados infantes latinos, y 300 caballos.
      • Se llamó a las tropas romanas, a las aliadas, y al suplemento, cuyo número formando dos legiones, ascendían a más de 10.500 hombres de infantería, y a 600 de caballería romana, con 12.000 aliados latinos, y 600 caballos.
    • En Cerdeña, e Istria, dos legiones de a 5.200 hombres de infantería, y de 300 de caballería, y 12.000 infantes aliados latinos, y 600 caballos, y en España, una legión, y 300 hombres de caballería, y 5.000 infantes aliados, y 250 caballos.
    • Bajo el consulado de CN. Cornelio, y de Q.Petilio, 4 legiones nuevas, enviadas a Liguria, con 10.000 infantes aliados, del nombre latino, y 600 caballos, y para España, un suplemento de 3.000 infantes romanos, y 200 caballos.
    • En Córcega, bajo el pretor M. Atilio, una legión nueva de 5.000 infantes, y 300 caballos, y en España un suplemento de 3.000 infantes romanos, y de 150 caballos, con 5.000 aliados latinos y 300 caballos.
    • Bajo el consulado de L.P. Albino, y de M.Popilio Lanas, 4 legiones nuevas, enviadas a Liguria, con 10.000 infantes aliados, y 600 caballos, y para España, un suplemento de 3.000 infantes romanos, y 200 caballos.
    • En la guerra de Macedonia contra Perseo, con P. Licinio, 2 legiones romanas, de a 6.000 hombres, y de 300 caballos, cada una con 1.600 infantes aliados, y 900 caballos, más los 600, que había llevado M. Scinio.
    • En Italia, 2 legiones romanas, de 5.000 hombres, y 1.200 infantes aliados, y 600 caballos.
    • En Macedonia, bajo Q.Mario, un suplemento de 6.000 infantes romanos, y otros tantos de aliados latinos, 250 caballos romanos, y 300 aliados, con orden de licenciar a los veteranos, de suerte que hubo en cada legión lo siguiente:
      • 6.000 infantes, y 300 caballos.
      • En Italia, 2 legiones de a 5.200, y 300 caballos; y de aliados 10.000 infantes, y 600 caballos.
      • Se levantaron además para las urgencias, 4 legiones con 10.000 y 6.000 hombres, de infantería aliada latina, y 1.000 caballos.
      • En España, un suplemento de 3.000 infantes, y 600 caballos, repartido de tal suerte que cada legión, fuese lo siguiente:
        • 5.000 hombres, y 300 caballos.
        • Se añadieron 4.000 infantes aliados, y 300 caballos.
    • Posteriormente, otra vez en Macedonia, un suplemento de 7.000 ciudadanos romanos, y 200 caballos, con 6.000 aliados latinos, y 400 caballos repartidos de suerte con lo siguiente:
      • Hubiese en esta Provincia, 2 legiones de 6.000 infantes.
      • 300 caballos.
      • El resto se distribuyese, en las guarniciones.
      • Los soldados, que no estuviesen en estado de servir, se les licenciase.
      • Se ordenó a los aliados, una leva de 10.000 infantes, y 900 caballos, y estas tropas se unieron a las de Anicio, con 2 legiones mas, de 5.200 hombres (para Macedonia), y 300 caballos cada una.
      • Licinio, fue enviado a esta Provincia, con 2 legiones, 10.000 infantes aliados, y 600 caballos.
    • Lúculo, llevó contra Mitridates, 5 legiones que componían, 30.000 hombres de infantería, y 1.600 caballos.

Sobre la composición de los ejércitos romanos señalar lo siguiente:

  • Sobre la caballería romana, y los ejércitos combinados, decir lo que sigue:
    • En la legión, la proporción de la caballería, varió de un décimo, a un veinteno.
    • Lo mismo, con corta diferencia, en los ejércitos combinados, de Romanos y aliados, es decir, de un décimo a un décimo nono.
    • La caballería romana, se empleba las más de las veces, como caballería ligera, que su uso en los campos, que estaban siempre atrincherados, y se limitaban a hacer lo siguiente:
      • Patrullas.
      • Reconocimientos.
      • Se necesitaba menos número, que en tiempos posteriores, como a finales del siglo XVIII, y además de la caballería de línea, era ya a finales del siglo XVIII, menester mayor número de jinetes, en la caballería ligera, que en los ejércitos romanos, para guardar el ejército, por todo su frente, reconocer al enemigo, y cubrir las marchas.
  • Sobre el número de soldados, decir que a veces los ejércitos, inferiores en número, que el contrario combatían con mas ardor, y los muy grandes se confiaban, más al número de soldados, que a la ciencia militar, y estos pequeños ejércitos, como usualmente los romanos, tenían una grandeza de proyectos, que los hacían audaces. Quinto Fabio, levantó 4.000 infantes, y 600 caballos, para ir a hacer la guerra contra Etruría, y dejó dicho:Quiero mas traer los ricos, que llevar muchos, y los romanos comprendieron, y Vegecio dejó escrito lo siguiente:
    • No es el número de combatientes, quien da la victoria.
    • Aquellos innumerables pueblos armados, por los Reyes de Asia, desaparecieron como los torrentes, y perecieron menos por el arte militar de sus enemigos, que por su número.
    • Un gran ejército, tenía muchos embarazos, como los siguientes:
      • Marchas lentas.
      • Sus bagajes expuestos, cuando pasaban accidentes naturales, como lagos, ríos,... etc..
      • Sus largas columnas, se veían fatigadas por pocos enemigos.
      • Díficil la manutención de los soldados, con víveres y agua, para un gran número de hombres.
      • Las acciones valerosas, se prodigaban menos.
      • Las acciones cobardes, se ocultaban más, en estos grandes ejércitos numerosos.
      • El terror se comunicaba con mayor rapidez, en los ejércitos numerosos.
      • El desorden era mayor, y a veces irreparable.
      • La fuga era mas larga.
      • La dispersión era infinitamente mayor, que en un ejército de tamaño medio, o pequeño.
      • La carnicería, por decirlo así, era sín limites en ejércitos, basados fundamentalmente en el número de combatientes, como igualmente las ventajas del ejército victorioso.
  • Los romanos pues preferían, instruídos por la experiencia, ejércitos no muy numerosos, sino fuertes por el ejercicio y disciplina, y compesaban su falta de soldados, con hábiles generales, y mejor composición de las tropas:
    • En las gueras menos considerables, empleaban 10.000 infantes, y 600 caballos.
    • Contra enemigo más poderoso, enviaban 20.000 infantes, y 1.200 caballos.
    • A enemigo más feroz, marchaban 2 ejércitos, y estaba dispuesto que cada cónsul, cuidasen que la República, no recibiesen daño alguno.
  • No obstante lo dicho, si Roma empleó al principio, pequeños ejércitos, fue también, más lo citado anteriormente, porque sólo tuvo que combatir sucesivamente, con pequeñas naciones, y cuando las circunstancias mudaron, Roma fue alterando sus principios, y ya contra una Cártago con grandes ejércitos, los de Roma se aumentaron, y su número se acrencentó en lo sucesivo, hasta el de sus enemigos, y a proporción de la extensión del Imperio.
    • Los grandes ejércitos, según hombres ilustrados de Roma, servían mas bien, para favorecer el exceso de la ambición, y el despotismo interior, para oprimir a los pueblos más que preservarlos.
  • Este aumento, fue efecto de su ambición, y algunos estudiosos dicen, que fue una de las causas de la ruina, y caída de Roma, pero para otros quien destruyó su disciplina, y ciencia militar fue lo siguiente:
    • La avaricia.
    • Las vejaciones.
    • Injusticias.
    • Saqueos de los generales.
    • Pillajes de los Gobernadores de las Provincias.
    • Un pequeño número de ciudadanos, engreídos del título de patricios, miraron como honrosa una vida ociosa, y despues de haber usurpado, muchos mas bienes que los que necesitaban, para gozar de los verdaderos dones de la Naturaleza, emplearon este producto de su iniquinidad, en procurarse bienes fantásticos, y los artesanos de lujo, se multiplicaron ya que reducidos a la pobreza, aplicaron su industria, a hacer cosas de mucho lustre, para tentar con ellas, a los que poseían riquezas, y los que lo consiguieron, imitaron bien pronto la vanidad patricia, y el lujo se extendió a toda la nación, y todo lo que tenía mucho lustre fue preferido, hasta a las verdaderas necesidades, contentándose con un mezquino alimento, por vestirse de seda, y el dinero destinado a los baños, que conservaban la salud, se empleó en vestirse de púrpura, y entonces la delicadez, y la ociosidad, hicieron terribles progresos.
    • Asi que un ciudadano, se vió con bastantes riquezas, para mantener su familia honrosamente, esto es, sin trabajo, su mujer, e hijos se hicieron ociosos, y les fue indispensable gran número de ciudadanos, y de esclavos. Un hombre solo, tuvo la necesidad de otros cientos, con la precisión de mantenerlos. Ya no era posible, alistar un artesano, cuya ausencia habría reducido, a tantos ciudadanos, que eran precisos a este artesano. Así el lujo, cortó una parte de los nervios de la República, quedándole menos brazos para su defensa, y esta desgracia no fue sola, ni la mayor de las que padeció.


Posterior a las reformas de Mario.

Artículo desarrollado → Orden de Mario.
Artículo desarrollado → Fuerzas del Ejercito romano a inicios del Imperio.
Artículo desarrollado → Decadencia de la milicia romana.


Resumen.

Sirve lo dicho, para formar una clara idea, de la organización, composición, táctica, y buen orden de los ejércitos romanos, por lo siguiente:

  • Tenían los romanos por aliados, las mejores tropas del mundo.
  • Valor, constancia, y fortaleza de sus instituciones.
  • Espíritu patriótico, y ese amor a la patria, era entre los romanos, un sentimiento más vivo, más sagrado, y sobre todo más exclusivo, que entre los griegos, que demandaban los griegos sin repugnancia, y sin remordimiento el socorro extranjero, cuando se veían echados de su país, pero el hijo de Vetulia, entre los romanos no tenía imitadores.
  • Hombres eminentes, cuya enumeración es la de todos los generales, y Roma era "una", todos sus ciudadanos eran soldados, sus primeros magistrados, eran sus generales en jefe, y la guerra, que empobrecía a otros Estados, o pueblos, la enriquecía a ella, porque para Roma, la guerra no solo era método, sino esencia, al ser un Estado eminentemente militar, y el cuidado que tenía de incorporar, asi los pueblos vencidos, le suministraba en cada victoria, la garantía de otra nueva.
  • Su gobierno, que tenía equilibrados, los poderes del pueblo, y los patricios.
  • Fortuna y audacia, y según La Roche Aynaud, ninguna nación preparo la guerra, con tanta prudencia, ni la hizo con tanta audacia, y según F.W. Robertson, no solo eso: El valor romano era, no mera bravura animal, sino deber, obediencia a la voluntad, sacrificio personal por el bien público (como era el valor del espartano en sus mejores tiempos, entre los griegos). Las legiones romanas conquistaron el mundo, no unicamente por su disciplina, no por su empuje, ni por su audacia, sino por su fuerza moral, por su desprecio del dolor, y porque preferían la muerte al deshonor. Una inquebrantable fidelidad al deber, fue el hechizo que obligó, a las fuerzas del mundo entero, a postrarse ante Roma: tal fue el extraño poder que llevó a ésta siempre victoriosa a la conquista..
  • Todo ello les hizo árbitros, de los destinos del mundo.
  • Tenían la caballería asiria, persa, tesaliana, y númida.
  • Tenían la infantería española, y los honderos mejores del mundo de las Baleares.
  • Tenían los arqueros de Creta.
  • Tenían los carros falcados de Asia.
  • Tenían los navios de Rodas.
  • Ingenieros esclarecidos.
  • Tenían los elefantes de África.
  • Un ejército como el romano, no muy numeroso de soldados, pero si altamente disciplinado, y formado de antemano, era más capaz de defenderse, y aún de conquistar, que otros ejércitos que solo confiaban, en un mayor número de combatientes. Es decir, eran mas útiles ejércitos medianos, para grandes conquistas, que los de grandes proporciones, y según Vegecio: los Grandes Imperios se han perdido siempre por sus tropas innumerables.
  • Sus ejércitos fueron dirigidos, por una habilísima política, que lo conquistaron todo, y formaron la legión romana, sobre el modelo de la falange, y la divirieron luego en cohortes, y manípulos, considerando que un ejército, tenía tanto más vigor, cuanto más impulsos diversos encerraba en sí, o más cuerpos diferentes, constituidos con su propia vida, con impulsos particulares, y esta disposición de combate, alternaba al mismo tiempo, el orden cerrado, o dividirse en partes segun las circunstancias.
  • Los romanos sometieron al mundo, porque entre ellos, todo se hallaba organizado para la guerra, y porque sus guerras eran siempre, un objeto grande o util, y la política, religión, virtudes, pasiones, etc., todo tenía aquella tendencia, todo el mismo objeto, fuerte y previsor, y tanto la aristocracia romana, fuerte y previsora, como los Comicios del pueblo, tenían la misma necesidad de gloria, el mismo deseo, de extender los límites de la República, o de hacer el mundo tributario del Capitolio, exaltando todos los espíritus, dirigiendo todas las acciones, e inflamando todos los corazones.
  • Su marina, compuesta de gabarras, leburnas del Adriático, de las galeras tirremes de Corinto, despues de la de todas las órdenes, llegó a un grado de esplendor admirable.
  • La fortificación que empezó, con simples parapetos, que se defendían en la escalada, con dardos y combustibles, que tuvo después matacanes, para defender mejor a los sitiados, torres después para flanquear los frentes, cubos o torreones, almenas, aspilleros, y torres albarranas, llegó bajo los romanos, a un grado de perfección superior, a tiempos posteriores con los godos, o francos.
  • La ciencia de los ingenios, también se perfeccionó con las máquinas terribles, los arietes, las mantas, los testudos, los cuervos, la catapulta, y también dió mayor extensión, al sistema de la fortificación.
  • Las minas, proporcionaron el invento de poner las murallas en cuentos, es decir, se abrían largas galerías, desde el campo hasta la muralla, se cavaba el cimiento de esta, cubriendo con manta a los minadores, y se iban supliendo los cimientos que se cavaban, con puntales o cuentos, y se prendía fuego, huían los ingenieros, y luego que los puntales se quemaban lo suficiente, a debilitarse para no poder sostener el muro, se deplomaba este, y con el todos sus defensores.
  • En cuanto al número de legiones, durante mucho tiempo, un ejército romano, o consular, se componía de 4 legiones, con la aparición del temible Aníbal en Italia, determinó la creación de 25 legiones, César en la guerra de las Galias, solo reunió mas que 12 legiones, en la batalla de Farsalia, aparecieron 30 legiones, cuando murió Cesar habían 39 legiones, con Augusto se elevó a 45 legiones, y en la época de la decadencia, se aumentó el número de legiones, y no podía ser de otro modo, cuando se llegó a exceder de 400.000 hombres, el efectivo total de las tropas de Roma, incluyendo este contingente, la cifra de las legiones auxiliares.
  • El orden general que se observaba en las batallas, el ejército romano era el siguiente:
    • El total del ejército, se dividía en cuatro grandes partes, tres de ellas para el combate en línea, con los hastarios, príncipes, y triarios, y una, los vélites, para pelear en orden abierto, con sus hondas, y flechas.
    • Las tres partes principales de combate, componían el cuerpo del "centro", y dos cuerpos para las "alas", o "cuernos", colocada a la misma altura que el centro, para sostener sus flancos.
    • En cada cuerpo se formaba tres filas, con la siguiente composición:
      • Componían la primera fila, los manípulos de hastarios, con la distancia de tres pasos cada uno, de su inmediato.
      • Componían la segunda fila los príncipes, colocados unos de otros, a igual distancia, y cubriendo los claros de la primera fila.
      • La tercera fila se formaba por los triarios, a igual distancia unos de otros, en frente de los claros que dejaban, los príncipes en la segunda linea, y cubriendo a los hastarios.
    • La caballería cubría las alas, colocada a retaguardia para protegerlas, y cargar por los intérvalos de ellas, y el centro, y detrás del centro, estaba el generalísimo, legado, o cónsul, con su guardia particular y escogida, que le seguía en las batallas.
    • Destacar la buena distribución de aquellas filas, y la facilidad para reemplazarse, y con los intérvalos en las lineas, resolvieron desde luego los romanos, el difícil problema táctico del paso de las lineas, tan útil entonces.
    • No obstante, si los intérvalos en las lineas, proporcionaban esta ventaja táctica, llevaban en sí el inconveniente, de dejar una infinidad de flancos, que eran las partes débiles, de su orden de batalla, y por eso tuvieron que adoptar a veces, el "órden en línea continua", ya contra los galos, que siempre trataban de introducirse por los claros, para batir por retaguardia los manípulos.
  • Con la institución de la cohorte con Mario, ocurrió lo siguiente.
    • Primeramente decir, que cuando empezaron las guerras, en las llanuras de la Galia Cisalpina, se comprendió que hacía falta, un elemento más fuerte que el pelotón, o manípulo, de 120 a 180 hombres, y de ahí las reformas de Mario, y formaron las cohortes, o cuerpos, de 300 a 450 hombres.
    • Aventajó la cohorte al manípulo, desde un punto de vista táctico, por lo siguiente:
    • Quedaba disminuido en sus lineas, el número de intérvalos, quedando asi disminuídos el de los flancos, que eran los puntos débiles.
    • Además, lo que se llama "unidad de fuerza", en los ejércitos:
      • No debía ser demasiado grande, ya que un jefe solo no puede dominarla a la vez, hacer oir su voz, y mantener la disciplina.
      • Ni demasiado pequeña, porque se entorpecía con la multiplicidad, la comunicación pronta de las órdenes, y afectaban a los movimientos, que carecían de viveza, y armonía los movimientos, y las líneas adolecían, de una profusión de subdivisiones, que las hacían ondulantes e inseguras.
    • La cohorte por tanto, reunía en alto grado, los límites ventajosos de una buena "unidad de fuerza", que era la verdadera base de la organización, y de la fuerza colectiva.
  • En la época imperial, el ejército imperial, ya formaba en orden de batalla por cohortes.
  • El uso de las máquinas de guerra, introdujo también cambios notables, en la profundidad del orden de batalla, y fue preciso reducir la profundidad de las legiones, para que fueran menos numerosas las bajas, que ocasionaban las máquinas.


Referencias.

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Fuentes empleadas y notas

  1. Polibio, Historias, VI, 20,8.
  2. Tito Livio, Ab Urbe Condita, XLIII, 12,4-5.

Bibliografía

  • Fuentes bibliográficas, y otras.
  • Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, 1887-90, Barcelona.
  • Enciclopedia moderna: Diccionario universal..., 1851, Madrid.
  • Encyclopedia MetódicaMadrid,,1789-92 (Arte militar).
  • Jose Almirante; Diccionario militar, 1869, Madrid.

Otras fuentes de información