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Primera Carta a los Tesalonicenses

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Carta escrita por Pablo de Tarso en invierno del año 51, dirigida a la comunidad de Tesalónica, fundada en el año 50. Es el documento más antiguo del Nuevo Testamento.

Escribe desde Corinto

Pablo cuenta haber encontrado fuerte oposición, sufrimientos e injurias en Filipos. Después, actuó en Tesalónica con éxito, dirigiéndose en especial a los paganos, a quienes dio un trato paternal, “suave y enérgico”. A continuación, la comunidad de Tesalónica sufrió persecución. [1]

Mientras está en Atenas le llegan noticias preocupantes, razón por la cual había optado por quedar solo en la metrópoli, enviado a Timoteo, pero éste ha regresado con buenas noticias. Parece escribir desde la vecina ciudad de Corinto, según Hechos 18,1.5. Les expresa su deseo de volver a Tesalónica. Remite la carta a través de Timoteo. [2]

Cuestiones dogmáticas

Esboza algunos dogmas del cristianismo.

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros gracia y paz. (1 Tes 1, 1)
Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra entre tanta lucha con la alegría del Espíritu Santo. (1 Tes 1, 6)
... cómo abandonando los ídolos, os volvisteis al Dios vivo y verdadero, y vivir guardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro. (1 Tes 1, 9b-10)

Según autores pertenecientes a la apologética católica, aunque no se nombra en todo el Nuevo Testamento a la Santísima Trinidad, se señala que ya en esta carta se habla del Espíritu Santo, de Dios Padre y de su Hijo. De la afirmación monoteísta de un sólo Dios vivo y verdadero. De la esperanza en la segunda venida de Jesucristo, y de su papel redentor.

Kyrios

Se da a Jesús el título de Señor, que era habitualmente utilizado para dirigirse al dios nacional en los países del entorno de Judea (Egipto, Mesopotamia, etc.). Esta misma palabra (Kyrios) es la que se utiliza en la Biblia de los Setenta para traducir el tetragrama YHWH (Yahveh) que representa al Dios de Israel. Este hecho promueve la teoría de que ya en esta fecha Pablo de Tarso daba carácter de divinidad a Jesús. Hay autores que niegan esta posibilidad, aduciendo que el título de Señor también se daba tanto a los reyes y soberanos, como a los dioses personales del helenismo. Algunos defienden que Pablo diviniza a Jesús precisamente por influencia helenística, al modo de Dioniso. Otros, como Crossan, inciden en el hecho de que Pablo no abandona nunca su monoteísmo judío y que Jesús es proclamado Señor y Salvador con los mismos títulos que se daban al César de Roma.

La resurrección de los muertos

Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con Él. (1 Tes 4, 13-14)

Se afirma la creencia en la resurrección de los muertos.

Creían en esos momentos que la segunda venida de Cristo era inminente. Se preocupaban y entristecían porque algunos seres queridos morían sin haber visto llegar a Jesucristo en la gloria del final de los tiempos. Por esta razón, Pablo continúa:

Esto es lo que os decimos como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues Él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. (1 Tes 4, 15-17)

Manifiesta que, a pesar de la inminencia del fin de los tiempos, no deben abandonar sus trabajos ni vivir a costa de nadie. [3]

Organización de las comunidades

Un pequeño grupo de personas parece trabajar velando por el «orden de la comunidad». (1Tes 5,11-15)

Jesús en la primera carta a los Tesalonicenses

Jesús de Nazaret en su aspecto humano, no era de interés para Pablo, aportando escasos datos biográficos. Pueden extraerse los siguientes en esta carta:

  • Dios ha resucitado a su Hijo Jesús de entre los muertos (1Tes 1,10)
  • En Judea los judíos mataron al Señor Jesús (2,14-15)
  • Jesús ha muerto y resucitado (4,14)
  • Jesucristo murió por nosotros (5,9-10)

Algunos exégetas[4] advierten que la cita de 1Tes 2,14-16 hay una interpolación posterior al año 70, tanto por su rencorosa referencia a los judíos como "los otros" (olvidando que Jesús y Pablo eran judíos), como por su referencia al castigo que habían de recibir.

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

  1. 1Tes 1,5-9; 2,2.11-12.14; 3,4
  2. 1Tes 2,17-18; 3,1-2.4-5
  3. 1Tes 4,3.6.911; 5,14
  4. Birger Pearson, citado en J.D.Crossan, J.L.Reed "En busca de Pablo" Ed.Verbo Divino. 2006

Bibliografía

  • J.D.Crossan, J.L.Reed "En busca de Pablo" Ed.Verbo Divino. 2006
  • Etienne Charpentier, Régis Burnet. "Para leer el Nuevo Testamento". Ed.Verbo Divino. 2006
  • Biblia para la iniciación cristiana. Nuevo Testamento. Ed.Secretariado Nacional de Catequesis. Madrid, 1987. ISBN 84-7141-008-7