La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Playa

Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.

Saltar a navegación, buscar
Playa de Montijo (Chipiona, España) en bajamar, en la que se puede apreciar la morfología, con la anteplaya, el bajo de playa y el cordón litoral de izquierda a derecha.

Una playa es una acumulación litoral de sedimentos sueltos con tamaños que van desde el grano al bloque. Se encuentran en el espacio en el que los sedimentos son movilizados por las olas. Por lo tanto van desde los puntos más extremos a los que son lanzados los guijarros por las olas más fuertes hasta las profundidades en las que la agitación es capaz de mover el fondo. Las playas sólo están formadas por arenas, gravas o bloques movilizables por la acción de las olas. Las partículas menores de 40 micras son una rareza, ya que la agitación de las aguas las mantiene en suspensión.

Índice

[escribe] Morfología de una playa

En las playas se distinguen diversos elementos morfológicos, el cordón litoral, el bajo de playa y la anteplaya.

El cordón litoral es la parte superior del estero. Su parte culminante se llama cresta de playa, que contiene los fragmentos de mayor calibre, y se sitúa por encima de las pleamares que tienen lugar con el mar en calma. En su cara externa aparecen gradas de playa, escalonadas, que se corresponden con sucesivas crestas de playa formadas en diferentes momentos. En su base pueden existir surcos espaciados regularmente y delimitados por lomas terminadas en punta, que forman crecientes de playa. Esta estructura puede haberse quedado separada del relieve litoral, en este caso suele encerrar una marisma o una laguna.

Ripple marks de una playa.

El bajo de playa viene marcado por una atenuación de la pendiente. Está formado por elementos más finos y se desarrolla desde la parte inferior del estero hasta el límite de las bajamares. Si es arenoso o limoso aparecen pequeños surcos muy móviles llamados ripple marks. Las ripple marks son pequeñas ondulaciones que se forman en depósitos de arenas y limos no consolidados que están sumergidos en un fluido en movimiento. Se forman, pues, tanto por la acción de las aguas como por el viento, pero sólo las ripple marks formadas por el agua tienen carácter morfogenético, ya que las que se forman por el viento son muy inestables. Las marcas están orientadas en paralelo a la dirección del flujo y se encuentran siempre en la zona inundada. Las ripple marks provocadas por las olas son simétricas entre sí, mientras que las formadas por corrientes constantes son asimétricas, más tendidas en la dirección de las corrientes. Los surcos pueden adoptar otras formas, lobuladas, que pueden ser alunadas si se abren en la dirección de la corriente o linguales si se abren en dirección contra corriente. Si el flujo se encuentra con un obstáculo las ripple marks dibujan surcos romboidales alargados llamados losange (Diamante).

La anteplaya es la zona que está permanentemente sumergida. En ella aparecen barras y surcos prelitorales, que se disponen paralelamente entre sí y en dirección oblicua al trazado de la costa. Los surcos son acanaladuras transversales que aparecen entre ellos canalizan el agua mar adentro. Se trata del mecanismo que desaloja de la costa el agua llegada en superficie. Durante las bajamares las partes superiores de las barras y surcos pueden quedar al descubierto y estos aparecen inundados por láminas de agua llamadas bacas.

Todos los elementos de la playa se organizan según un perfil transversal más o menos regular. Su pendiente varía en función de la topografía subyacente pero siempre es muy suave. En las arenas la pendiente suele ser de unos dos grados, y en las gravas puede llevar hasta los 20º.

Como hemos visto la mayoría de los materiales de las playas los aportan las aguas corrientes, pero su organización morfológica depende de la dinámica marina. La continua trituración de los fragmentos les confiere una facies pulida y brillante. Los fragmentos más angulosos se pierden, por lo que una de las características de los depósitos marinos es la redondez de las gravas y cantos. Una de las originalidades de los depósitos marinos es el entrecruzamiento de los lechos superpuestos, producto de la indefinición de la corriente. Los depósitos marinos presentan un calibre de todos sus elementos muy similar en cada sector, esta homometría es producto de la eficacia y constancia de los mecanismos de transporte marinos.

La formación de una playa es producto del oleaje y las corrientes de deriva. Son estas las que transportan los materiales aportados por las corrientes fluviales a lo largo de la costa. En el primer momento la acción de las olas se ve frenada por la acumulación de depósitos a cierta distancia de la costa. Se forman así bancos litorales que acaban por emerger. Es entonces cuando el oleaje ataca el depósito remodelando su configuración y desplazándolo hacia la costa. La fuerza del swash es mayor que el flujo del retorno, lo que empuja el depósito en avances sucesivos hasta lograr un perfil de equilibrio en el que el flujo de retorno y el swash se compensan. Este perfil depende de la fuerza de las olas y el calibre de las partículas, así que es muy inestable.

Los oleajes normales sólo movilizan arenas, mientras que los oleajes de los temporales movilizan gravas y cantos, que pueden implicar modificaciones apreciables de las playas. Los oleajes normales aportan material a la playa, engrosándola y levantándola, mientras que los fuertes desalojan, mar adentro, arena de la playa. Cuando un oleaje muy fuerte desaloja la arena de la playa hasta mostrar el sustrato en el que se asienta se observa un pequeño escarpe que marca el límite entre el continente y la acción de las olas. El equilibrio de las olas constructoras y destructoras depende del carácter del clima y sus variaciones estacionales.

Playa.jpg

El tamaño del sedimento va a depender de la fuerza del oleaje en la playa. Si es una playa de alta energía, por lo general el sedimento va a ser grueso. Mientras que en playas de energía baja o media baja, los sedimentos van a ser finos y medios, aunque puedan presentar clastos debido a la acción de temporales y marejadas.

[escribe] Tipos de playas

La forma de una playa depende de cómo las corrientes de deriva litoral y el oleaje distribuyen los sedimentos. A pesar de la variedad podemos distinguir varios tipos de playas agrupados en dos familias: playas libres y playas bloqueadas, dependiendo de si los sedimentos se encuentran atrapados por la topografía o no.

[escribe] Playas libres

Entre las playas libres distinguimos: playas de cola de cometa, que se desarrollan detrás de un obstáculo, islote o escollo, debido a la reducción de la velocidad de la corriente de deriva tras el obstáculo y en paralelo al oleaje medio. La cola de la playa puede alcanzar la costa si se encuentra próxima. El punto de contacto puede colmatarse con lo que se forma una playa de tómbolo. Las playas de tómbolo unen la costa con un islote. Si el obstáculo es suficientemente grande se crea una playa de tómbolo en cada lado, dejando en el centro una laguna. En mares con mareas vivas las playas de tómbolo se ven interrumpidas por pasos. Si la corriente de deriva es muy fuerte la playa de tómbolo se reduce a una playa de espiga, que se forma por la destrucción del depósito. Por último, si los aportes sedimentarios son muy abundantes se forma un cordón litoral por delante de la playa de espiga. Se forman así tómbolos triples.

[escribe] Playas bloqueadas

Playa de Monsul. Ejemplo típico de playa adosada a la costa.

Las playas bloqueadas se disponen perpendicularmente al oleaje medio. Entre las playas bloqueadas distinguimos: las playas adosadas a la costa; suelen tener forma de arco y son muy estables. Se sitúan en ensenadas abiertas entre promontorios. Las playas de ensenada son continuamente enriquecidas por aportes, ya que no pueden desalojar partículas. En costas acantiladas de trazado rectilíneo es más difícil a formación de playas. Se forman, no obstante, playas de tránsito, que se desplazan a lo largo de la corriente de deriva a impulsos discontinuos. Por el contrario, en las costas bajas sin acantilados las arenas colmatan las pequeñas irregularidades lo que hace aparecer playas largas y rectilíneas. Estas playas tienden a conformarse de manera rectilínea aún cuando existan entrantes, bahías. En el contorno de los entrantes aparecen flechas, depósitos adosados al litoral por uno de sus extremos. En ellos se acumulan arenas que forman fondos altos. Sobre ellos, las olas de temporal favorecen la aparición de grandes ondulaciones paralelas a las olas, llamadas barras de antecosta. El oleaje normal las amontona haciéndolas emerger y formando las flechas. La flecha termina en una especie de gancho curvado hacia el interior. En la zona interior el gancho existe un punto muerto móvil llamado fulcrum. Esta movilidad permite la formación de sucesivas flechas superpuestas.

Las flechas pueden adoptar diversas posiciones con relación a la línea de costa: oblicuas cuando el oleaje medio es también oblicuo a la línea de costa; flechas de centro de bahía, dispuestas de espaldas a la línea de costa, y dejan pasos para las corrientes de marea; flechas de entrada de bahía, que se desarrollan desde uno de los extremos, es la más común, y tienden a transformarse en flechas de obstrucción, que encierran lagunas. No obstante, las corrientes entre la bahía y el mar abierto dificultan en cierre completo de la flecha. En los estuarios es la corriente fluvial la que mantiene abierto el paso. Este tipo de flechas reciben el nombre de poulier, y el canal abierto el de musoir.

Las barras de antecosta, cuando emergen, forman cordones litorales libres, lidos. Con el tiempo estas barras alcanzan las puntas salientes de la costa y dejan encerradas lagunas y albuferas. Estas barras también tienen un dibujo arqueado, debido a que las corrientes son más fuertes en el centro que en ellos extremos. No obstante, estas barras están rotas por pasos, grau, que permiten el intercambio del agua entre la laguna y el mar.

[escribe] Influencia del dominio morfoclimático

A pesar de que estas formas de playa se desarrollan en todas las latitudes también existen peculiaridades debidas al dominio morfoclimático.

Las playas de los dominios de la zona fría se ven favorecidas por la abundancia de materiales sueltos, aunque de gran tamaño y a pesar de la presencia de hielo en la línea de costa, que dificulta la formación del depósito.

Las playas de los dominios de la zona tropical húmeda se caracterizan por su longitud y la finura de sus materiales, aportados por los grandes ríos. Las acumulaciones alcanzan rápidamente su equilibrio y permiten el desarrollo de grandes flechas y cordones litorales que encierran un rosario de lagunas, llamadas restingas. En estas playas es frecuente el gres de playa, una especie de arenisca formada por arena, conchas y gravas más o menos cementados por calizas. Estos depósitos están ligeramente inclinados hacia el mar, con el mismo ángulo que el de la playa.

Las playas de los dominios de la zona templada tienen gran cantidad de formas heredadas, sobre todo de formaciones periglaciares y glaciares. Pero además, las características del oleaje varía con las estaciones, lo que provoca períodos constructivos y destructivos, y gran movilidad de los depósitos.

[escribe] Referencias

Notas

Artículos relacionados


Otras fuentes de información

Herramientas personales
Espacios de nombres
Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Crear un libro