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Pintura renacentista

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La pintura renacentista en Italia

La pintura es lo más innovador del arte del Renacimiento, puesto que no se conocen los modelos clásicos. Se inventa una perspectiva tridimensional, se usa técnica del sfumato para dar cierta perspectiva aérea, y se pinta sobre todo tipo de superficies. La perspectiva, la composición, el color y la luz son los elementos que centran las preocupaciones formales.

El Quattrocento destaca por su observación de la naturaleza y el paisaje, la plasmación del movimiento y la ampliación de los temas. Aparece el desnudo, el cuerpo humano se representa en sus proporciones correctas.

El centro más importante es Florencia, en donde trabajan, entre otros pintores menos conocidos, Fra Angelico, que es uno de los pintores más importantes. Es el campeón de la doctrina tomista, oficial. Destaca por sus paisajes y su sentido compositivo: La Anunciación, El descendimiento de la cruz, La coronación de la Virgen por su hijo y La Virgen entronizada con el Niño; Masolino de Panicale, aún con tendencias góticas: San Juan bautizando a Cristo, Pecado original, La expulsión del paraíso; Tomaso Masaccio trabaja en Florencia en la búsqueda de las proporciones y la perspectiva. Sus obras tienen un profundo sentido humano: Crucifixión, frescos de la capilla Brancacci de Florencia. Paolo Uccello es otro de los grandes pintores. Destaca por el carácter geométrico y el dominio de la perspectiva en sus cuadros: San Jorge y el dragón, Diluvio, Milagro de la Hostia profanada; fray Fillippo Lippi: Coronación de la Virgen, Nacimiento. Andrea Castagno evoca el clasicismo con las arquitecturas en sus obras: La últimq cena, Sibilas y Varones Ilustres. Piero della Francesca utiliza la luz como elemento de configuración espacial a través de la gradación tonal, sus figuras son escultóricas: La Virgen de la misericordia, El Nacimiento, La Resurrección, retratos del condotiero Federico de Montefeltro y de Batista Sforza. Sandro Botticelli es el pintor más famoso de la época. Tiene una marcada tendencia al arabesco, la línea ondulante y el dibujo. Utiliza modelos religiosos, paganizándolos según la filosofía platónica. El nacimiento de Venus es su obra más representativa, pero también pinta entre otras muchas obras La Virgen de la granada, La Virgen del magníficat, La adoración de los Reyes Magos, La primavera, o el retrato de Lorenzo el Magnífico. Y Fillippino Lippi nos ofrece temas casi exclusivamente religiosos, como La aparición de la Virgen a san Bernardo, San Pedro y san Pablo ante Nerón o La crucifixión de san Pedro. Otros pintores son Benozzo Gozzoli, Luca Signorelli: Educación de Pan, Andrea Verrocchio: El bautismo de Cristo, Doménico di Tomaso Bigordi (Ghirlandaio), Pietro Vannucci y Bernardino di Betto.

En Venecia se desarrolla una escuela que anuncia el barroco. En contra de lo que pasa en Roma, esta escuela se fijará en los detalles insignificantes. Aquí destaca Giovanni Bellini, con un profundo sentido del color, ya que utiliza la técnica del óleo. Sus paisajes son evocadores: Oración del huerto, La fiesta de Baco. También destacan Jacobo Bellini: Milagro de Santa Cruz, Vittore Carpaccio: Vida de santa Úrsula, y Antonello da Messina: Retrato de un Desconocido. Otros centros menores son Siena: Francesco di Giorgio Martini; y Padua: Francesco Squarcione, Andrea Mantegna y Vicenzo Foppa.

El Cinquecento es la edad de oro del Renacimiento. En los cuadros aparecen diferentes motivos, pero el principal se encuentra en primer plano, lo anecdótico desaparece, las arquitecturas se reducen al mínimo. Se rinde culto a la belleza. El arte de componer consiste en la ordenación de unas pocas masas dentro de esquemas geométricos sencillos. Hay una cierta distorsión del lenguaje clásico, se utiliza el escorzo y la desproporción. Se valora la luz en el sfumato, una técnica en la que se confunden figura y fondo. Destacan los pintores como Leonardo da Vinci y el ideal humanista que representa; es uno de los más grandes pintores del arte universal. Entre la muchas grandes obras de Leonardo destacan: La Virgen de las rocas, La Virgen y el Niño, La última cena, La adoración de los pastores y La Gioconda. Rafael Sanzio, que representa la perfección clasicista por su identificación ética y estética, y su armonía. Es un gran dibujante y fija el tipo iconográfico de Virgen con el Niño. De Rafael destacan obras como: El sueño del caballero, Las tres Gracias, La Madona del jilguero, La Virgen del gran duque, El descendimiento de la cruz, El triunfo de Galatea, Historia de Psiquis, La Madona de san Sixto y grandes retratos como los de Julio II, León X y El Cardenal. Miguel Ángel Buonarroti destaca, como en todo, pero con un lenguaje más manierista. Pinta el conjunto de la Capilla Sixtina, con La creación, La separación de la luz y las tinieblas, La expulsión del paraíso y El juicio final, su gran obra, pero también: La Sagrada Familia, Cristo crucificado y Nuestra Señora de Brujas. Sus figuras tienen un aspecto escultórico y monumental, adoptan posiciones difíciles y desequilibradas en escorzo y movimiento, que ofrecen soluciones nuevas al problema de la perspectiva. Miguel Ángel está a caballo entre la estética clásica y la manierista.

Pero no sólo en Roma hay grandes pintores. Otro gran centro se sitúa en Venecia. En la escuela de Venecia destacan Giorgio de Castelfranco, Giorgione, trabaja en Venecia, en un ambiente burgués que refleja en sus cuadros, con la ropa lujosa y los ambientes domésticos. Utiliza elementos atmosféricos y contrastes marcados de luces y sombras. Entre sus obras destacan, Tres filósofos, La tempestad se acerca, El juicio de Salomón, Venus dormida, Concierto campestre y La Virgen de las cerezas. Tiziano Vecellio es otro de los grandes pintores del período, y el más celebrado en todas las cortes reales. Toca todos los temas, incluso el desnudo femenino, La Venus de Urbino, Danae recibiendo la lluvia de oro, Venus y el amor y los retratos de Alfonso de Ferrara, Hipólito de Medici, el Marqués de Mantua, Carlos V, Felipe II y un Autorretrato. Su obra es ingente, y en ella se encuentran todos los estilos, ya que llegó a vivir cien años. Paolo Caliari, el Veronés que también reflejará el lujo veneciano. Sus cuadros presentan una profunda sensación escenográfica. Emplea gamas frías y cultiva, principalmente, temas religiosos, Jesús en las bodas de Canaán, Coronación de la Virgen, Comida en la casa de Simón, El hallazgo de Moisés en las aguas, Venus y Adonis. Jacobo Robusti, Tintoretto, se caracteriza por el tratamiento anatómico y las posturas forzadas, las figuras alargadas y los contrastes de luces y sombras. Pinta muchos cuadros religiosos, El lavatorio, Adán y Eva, Adoración del becerro de oro, Milagro de san Marcos, Antonio y Andrea, Autorretrato. Otros pintores venecianos son Jacobo Bassano: La vendimia, Palma el Viejo (Jacobo Negreti): La adoración de los pastores, Academia, París Bordone: Diana y sus ninfas, Alessandro Moreto: Jesús en el desierto, Sebastiano del Piombo: Jesús con la cruz a cuestas, y Lorenzo Lotto: Micer Masilio y su esposa.

Otro gran centro se sitúa el Florencia, donde trabajan Antonio Allegri, el Correggio. Este es el pintor más destacado, que trabaja en Parma, y se caracteriza por la sensualidad y la gracia, y los temas mitológicos y alegóricos: Cacería de Diana, Cristo transfigurado, La asunción de la Virgen, Virgen con el Niño, Io, Danae y Antílope, Gamínedes. También destacaron fray Bartolomeo della Porta: retrato de Lucrecia de Fede, y Andrea del Sarto: Madona de las arpías.

El manierismo presenta un lenguaje más complejo, de colores decorativos y un tanto anticlásico. El pintor manierista más importante fue Miguel Ángel, pero destacaron otros, como Jacobo Carrucci, Pontormo: El santo entierro, Ángelo Cosimo, Bronzino, retratos de Alejandro de Medici, el Duque de Urbino y Cosme I, Francesco María Mazzola, Parmigianino: Madona del cuello largo, y Camilo Bocaccino, entre otros.

La pintura renacentista en Europa

En Europa destaca Francia, donde trabajan Leonardo da Vinci y Andrea del Sarto, que crea la escuela de Fontainebleau. Sin embargo, los pintores franceses tienen muchos convencionalismos góticos. Jean Cousin: Juicio final, Jean Clouet, retratos, como los de Francisco I o Carlos IX y Dama del baño, Antoine Caron: Augusto y Sibila, y Corneille de Lyon, retrato del Duque de Montpensier. Sin embargo, aquí trabajan Leonardo da Vinci, La Gioconda, Andrea del Sarto, La caridad, Francesco Primaticcio y Giovanni Rosso.

En los Países Bajos se sigue notando la influencia flamenca. Hieronymus van Aeken, el Bosco cierra la última fase del gótico e inicia el Renacimiento. Destacan Joachim Patinir: Paisaje con la huida a Egipto, Quintín Metsys: italiano, Velo de santa Verónica, Viejo enamorado, Marius van Reymerswale: Los cambistas, Jan Gossaert: Adoración de los Reyes Magos, Bernard van Orley: Virtud de la paciencia, Pieter Brueghel el Viejo: El empadronamiento en Belén, El triunfo de la muerte, y Antonio Moro: retrato del Duque de Alba, entre otros muchísimos pintores de calidad.

En Alemania el protestantismo tiene una etapa de cierto rechazo iconográfico, y continúa el gótico internacional, aunque destaca la figura de Alberto Durero, que se sitúa entre lo flamenco y lo italiano, San Juan y san Pedro, Adán y Eva, San Jerónimo en su celda, Martirio de los diez mil cristianos, Autorretrato. Otros pintores son Matías Griunewald: Tentación de san Antonio, Hans Holbein el Joven: retratos de Enrique VIII, Erasmo y de Nicolás Kartzer, Lucas Cranach el Viejo: Adán y Eva, El descanso de Diana, Conrad Witz: La pesca milagrosa, Stephan Lochner: La Virgen de la rosaleda.

La pintura renacentista en España

España está profundamente influida por lo italiano. Los pintores viajan a Italia. Podemos distinguir tres escuelas: la valenciana, la andaluza y la castellana.

En la escuela valenciana destacan pintores como Vicente Masip: Bautismo de Cristo, y Juan de Juanes: San Esteban, Inmaculada Concepción, La cena. Esta escuela es la que antes adopta la estética italiana.

En la escuela andaluza destacaron Pedro de Campaña, de origen holandés: Descendimiento, Luis de Vargas: retablo de La generación terrestre de Cristo, Pedro Machuca, conocido arquitecto: Madona del sufragio, y Luis de Morales: Ecce Homo, Virgen con el Niño, que en realidad trabaja en Badajoz. Esta escuela se centra en torno a Sevilla, la ciudad más grande de España y el puerto de América.

En la escuela castellana destacan pintores como Pedro Berruguete, con sus fondos dorados y su detallismo; murales de la capilla de San Pedro en la catedral de Toledo, Juan de Borgoña, de influencia flamenca, sala capitular de la catedral de Toledo, Alonso Sánchez Coello con su frío distanciamiento, pintor de la Corte: Joven desconocida, Juan Fernández de Navarrete, el Mudo, influenciado por Tiziano, con sus efectos dramáticos: El bautismo de Cristo, El martirio de Santiago, Juan Pantoja Cruz: que trabajó en El Escorial, Gaspar Becerra y Antonio Moro.

Pero el pintor más genial del momento es Domenicos Theotocopoulos, el Greco, con sus figuras alargadas, sus imágenes dramáticas, su color luminoso, luz y color, y el espacio antinatural y sin perspectiva, plenamente manierista. Será el primer paladín de la contrarreforma: Los mercaderes expulsados del templo, El martirio de san Mauricio, El caballero de la mano en el pecho, El entierro del conde de Orgaz, Pentecostés, entre otras muchas obras.

Referencias

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Fuentes empleadas y notas


Otras fuentes de información
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