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Perfil de un río

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Corte topográfico que sigue la trayectoria sinuosa de un río.

Las aguas corrientes modelan, por ablación y deposición, un perfil longitudinal de su lecho cuya pendiente tiende a disminuir aguas abajo. El perfil longitudinal, que en realidad no es otra cosa que un corte topográfico, tiene una forma cóncava, pero localmente presenta irregularidades que se expresan en forma de rápidos y cascadas, y tramos de aguas tranquilas.

El perfil longitudinal de un río es muy característico. La línea ideal que dibuja un río desde su nacimiento hasta su desembocadura se llama talweg. Se representa gráficamente como una curva cuya forma ideal es la de una curva exponencial cóncava; hacia arriba en la cabecera y a la altura del nivel de base en la desembocadura. La profundidad y la anchura del lecho aumenta aguas abajo, en la medida que disminuye la pendiente. Esto es debido a que aguas abajo aumenta el caudal, y por tanto la velocidad, por lo que es posible transportar la carga material del río con una pendiente menor.

La curva ideal se alcanzaría en un perfil en equilibrio, es decir en un río en el que no hubiese ni erosión ni acumulación. El perfil de equilibrio se define como una curva regularizada, de forma que en todos sus puntos la velocidad de la corriente asegura el transporte de la totalidad de la carga sólida procedente de la parte superior sin que haya excavación ni acumulación. Esto implica el aumento gradual del caudal, de la carga-masa, y una disminución gradual de la carga-calibre, condiciones que no se dan en la naturaleza.

El perfil real del río es mucho más complejo. En la práctica todos los ríos se apartan de este perfil ideal por diversos motivos: diferencias de caudal, la velocidad y la carga, diferencias de la naturaleza de la roca, cambios del nivel de base y la geometría del canal. El río colector aumenta su pendiente cuando recibe un afluente importante, que le aporta mucho caudal y mucha carga. Sin embargo se reduce la pendiente si el afluente aporta aluviones más finos, o si está menos cargado. La configuración litológica puede determinar la existencia de rupturas de pendiente o estrechamientos del lecho que hacen aumentar la velocidad de las aguas. En este caso se reduce la pendiente y aumenta la profundidad. Lo contrario ocurre cuando el río se ensancha en las rocas deleznables.

Aunque el perfil de equilibrio no es posible en todo el río, sí que existen tramos concretos donde se alcanza, y es que estos son tramos homogéneos, donde las condiciones no varían. Sin embargo, este equilibrio sólo se alcanza durante un tiempo, mientras persistan las mismas condiciones generales del río, es decir, este perfil es móvil, como los factores que lo controlan. Esta movilidad permite el ajuste de la pendiente según las condiciones del lugar y el momento, por ejemplo de una crecida. Ello implica la existencia de un recubrimiento aluvial del lecho que constituye una reserva permanente y no modificable de elementos desigualmente móviles.

La elaboración del perfil de equilibrio depende de las crecidas, ya que es durante ellas cuando se desplazan con competencia los fragmentos más grandes. Estas actúan sobre los perfiles más sinuosos regularizándolos. La regularización consiste en la reducción de las pendientes demasiado fuertes, por ablación, y el aumento de la pendientes demasiado débiles, por deposición. En los sectores de excavación cada punto es rebajado hasta la cota del punto situado aguas abajo: erosión regresiva o remontante. En los sectores de acumulación cada punto se eleva hasta la cota del punto situado aguas arriba: regularización progresiva o descendente. La interdependencia de todos los tramos del río implica que ningún punto aguas arriba podrá alcanzar un equilibrio mientras no se haya alcanzado aguas abajo. La regularización general es, pues, remontante.

El nivel de base es la parte inferior del río, por debajo de la cual no puede descender. Se alcanza, siempre, en la desembocadura. Existen multitud de niveles de base locales, cuando encontramos una ruptura de pendiente negativa, la desembocadura de un afluente en un río o la existencia de una depresión intermedia. El nivel de base general es el de los océanos. Un cambio en el nivel de base implica la modificación del perfil, que cuando llega a la cabecera da lugar a un retroceso de la misma.

Aunque la mayor parte de los ríos presentan un perfil continuo, como el del Ebro, otros presentan un perfil compuesto, como el del Duero, fruto de una captura o de un derrame.

Perfiles de los ríos Duero y Ebro

A lo largo de un río se puede distinguir el curso alto: cerca de la cabecera del río, es el tramo de mayor pendiente y el de mayor capacidad erosiva; el curso medio: tramo intermedio del río en el que el perfil se acerca más a la línea ideal, funciona como zona de erosión o como zona de acumulación dependiendo de las diferencias anuales de caudal del río; y el curso bajo: tramo próximo al nivel de base del río, la pendiente es menor, aunque el caudal es mayor, es la zona de acumulación de la carga sólida erosionada.

Referencias

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Fuentes empleadas y notas


Otras fuentes de información