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Patrimonio histórico

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En España se denomina patrimonio histórico o también patrimonio histórico-artístico al conjunto de bienes, tanto materiales como inmateriales, acumulados a lo largo del tiempo. Estos bienes pueden ser de tipo artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, documental, bibliográfico, científico o técnico. Esta diversidad del tipo de bienes que comprende, explica que últimamente el término tienda a sustituirse por que el de «bienes culturales», acepción más reciente y de uso internacional.

En España el patrimonio histórico-artístico se halla regulado por la Ley 16/1985, de 25 de junio de 1985, del Patrimonio Histórico Español. Algunos de los aspectos y disposiciones más importantes de esta ley son:

  • Integran el Patrimonio Histórico Español los inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico. También forman parte del mismo el patrimonio documental y bibliográfico, los yacimientos y zonas arqueológicas, así como los sitios naturales, jardines y parques, que tengan valor artístico, histórico o antropológico.
  • Los bienes más importantes deben ser inventariados en un registro general y declarados de interés cultural y no podrán ser exportados.
  • Los propietarios o poseedores de otros bienes de más de cien años de antigüedad precisarán para su exportación autorización de la administración del estado.

Historia

El patrimonio en el mundo

Aunque el organismo que más ha hecho por el patrimonio es la UNESCO, esta institución no es la única, ni la primera, surgida en defensa de los bienes culturales mundiales.

Ya la Sociedad de Naciones, creada tras la I Guerra Mundial, contaba con la «Oficina Internacional de Museos» y el «Instituto de Cooperación Internacional», dos instituciones dependientes de la denominada «Comisión Internacional de Cooperación Internacional» de la que eran filiales. Uno de los trabajos más importantes llevados a cabo por la primera de aquellas filiales fue la realización de la Conferencia de Atenas en octubre de 1931, cuyas conclusiones se plamaron en la llamada «Carta de Atenas», dedicada a la conservación del patrimonio arquitectónico.

Más tarde se organizó un grupo internacional de expertos que tenía como tarea el preparar un texto de un tratado internacional para la protección de obras de tipo histórico y artístico, pero debido al estallido de la II Guerra Mundial los trabajos quedaron paralizados. La preparación de aquel texto se basó en el «Pacto Roerich», tratado multilateral firmado en Washington, DC en 1935 que tenía como objetivo la protección en caso de guerra de determinados bienes muebles e inmuebles.

La creación de la ONU tras la II Guerra Mundial implicaría un nuevo avance en la protección de los bienes culturales, pues cinco meses después de su fundación en junio de 1945, la ONU crea un organismo especializado en temas de cultura, la UNESCO, que tiene entre sus principales cometidos la conservación del patrimonio cultural. Para ello cuenta con la colaboración de diversas organizaciones no gubernamentales especializadas, entre las que se hayan la «Oficina Internacional de Museos» (heredera de la que existió con la Sociedad de Naciones y conocida por sus siglas en inglés: ICOM), el «Consejo Internacional de Monumentos y Sitios» (ICOMOS) y el «Centro Internacional de Estudios para la Conservación y Restauración de los Bienes Culturales» (ICCROM).

Sin duda una de las medidas tomadas por la UNESCO que han tenido más repercusión ha sido la creación en 1972 de la figura de «Patrimonio Mundial Cultural y Natural» y la inclusión de numerosos bienes mundiales excepcionales en esta categoría, también conocida como «Patrimonio Cultural de la Humanidad», «Patrimonio Común» y más coloquialmente como «Patrimonio de la Humanidad», y en el que tienen cabida desde obras humanas a parajes naturales de singular importancia.

El patrimonio en España

Los primeros balbuceos en cuanto a protección del patrimonio histórico en España datan del siglo XVIII y están ligados a la monarquía borbónica y a algunos intelectuales ilustrados. Fruto de estas inquietudes fue la creación de las Reales Academias, pioneras en ocuparse oficialmente de temas culturales.

En 1779 se dicta, mediante Real Orden, la primera norma para la protección de bienes culturales del país. En ella queda prohibida la exportación, incluso a provincias de ultramar, de pinturas, objetos artísticos, libros o manuscritos de autores fallecidos o antiguos escritores españoles.

Otro hito importante en la historia del proteccionismo respecto de los bienes culturales españoles fue la Instrucción de 6 de junio de 1803, en la que se encargaba a la Real Academia de la Historia la conservación de monumentos antiguos. Un paso más supuso la creación en 1844 de las Comisiones de Monumentos provinciales y la Comisión Central, a imitación de las creadas poco antes en Francia.

Ya durante el siglo XX las medidas irán en aumento, algunas de las cuales son:

  • 1900: se centralizan las competencias en materia de patrimonio histórico en la Dirección General de Bellas Artes.
  • 1911: Ley de Excavaciones Arqueológicas.
  • 1915: Ley de Conservación de Monumentos Histórico-Artísticos.
  • 1926: Decreto Ley sobre el «Tesoro Artístico Nacional».
  • 1933: Ley de Patrimonio Artístico Nacional.

Esta última ley fue de una gran importancia, pues sus postulados estuvieron en vigor durante casi cincuenta años, la mayor parte del tiempo bajo un régimen político totalmente diferente al que la había promulgado. Se trató de una ley muy porgresista y vanguardista para la época, algunos de cuyos criterios estaban basados en la «Carta de Atenas» de 1931. Durante aquellos cincuenta años la normativa no hizo sino profundizar, mejorar y actualizar sus planteamientos, como ocurrió con la ley de 22 de diciembre de 1955 (usos inadecuados de los monumentos) y la de 22 de julio de 1958 (monumentos provinciales y locales).

Con la llegada de los nuevos tiempos y la democracia se hace necesario un nuevo marco legal, que tras varios intentos, culmina con la aprobación en 1985 de la «Ley de Patrimonio Histórico Español».

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • Alfredo J. Morales, Patrimonio histórico-artístico. Madrid, Ed. Historia 16, 1996. ISBN 84-7679-314-6

Otras fuentes de información