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Pablo Guerrero

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Poeta y cantautor extremeño nacido en 1946 en Esparragosa de Lares (Badajoz) y afincado desde finales de los 60 en Madrid desde donde construye una obra marcada por unos textos de gran calidad poética y una búsqueda incansable de nuevas formas musicales. Pablo Guerrero parte de la raíz popular extremeña y castellana para desde ahí ir evolucionando hacía una música cercana a la vanguardia, con elementos del folclore africano, el minimalismo americano,el jazz, el rock, el ambient, la electrónica y una querencia marcada por la música de raíz de los pueblos del mundo.

Pablo Guerrero procede de una familia de campesinos y conoce de primera mano la problemática del mundo rural al que no tardará en cantar, primero en las eras de su tierra natal y luego, más tarde en el Madrid de los últimos 60. Guerrero empieza cantando canciones populares de su tierra -las va recogiendo por los pueblos- y poco a poco va añadiendo alguna de cosecha propia. En el 69 se presenta al festival de Benidorm y queda segundo -con el primer premio a la letra- en la clasificación general con "Amapolas y espigas". A partir de ahí sacará pequeños singles -entre ellos "Amapolas y espigas", "Carro y camino", "Junto al Guadiana" o "Son hombres que se mueren sin haber visto el mar" arregladas por el guitarrista y cantante de tangos Carlos Montero- con canciones propias o de algún poeta extremeño -por ejemplo, Luis Chamizo en "Al pasar po'l arroyo"- hasta llegar al Lp "A cántaros" (72) donde introduce cambios importantes con respecto a su anterior obra. En lo musical: guitarras acústicas y eléctricas, españolas, piano, bajo, órgano, percusiones y alguna viola. Los arreglos austeros e intimistas son de Nácho Sáenz de Tejada (miembro de Nuestro Pequeño Mundo). En lo que respecta a las letras empieza a tener peso el mundo urbano donde vive. Las influencias de estos años son Serrat,Mª del Mar Bonet, Lluis Llach o Raimon entre los españoles; admira a los Beatles y los Rolling Stones entre el pop anglosajón;a los franceses Jacques Brel y Moustaki; sudamericanos como J. Cafrune o Daniel Viglietti entre otros. En el disco "A cántaros" se abre a nuevas influencias -sobre todo al folk norteamericano- como Peter Seeger, Joan Baez, Bob Dylan, Joni Mitchell, Leonard Cohen, James Taylor, Neil Young y Lou Reed del cual admira su fraseo al cantar. En lo poético Guerrero era antes de tocar la guitarra un niño muy ilustrado literariamente (posteriormente estudio magisterio y Filosofía y Letras rama de Literatura) y le han influido una gran variedad de poetas, valgan como ejemplo: Gabriel y Galán, Luis Chamizo, A. Machado, J.R. Jiménez, Miguel Hernández, R. Alberti, Neruda, F. G. Lorca, L. Cernuda J. A. Valente, J. A. Goytisolo. De las generaciones jóvenes disfruta con Álvaro Valverde y L. G. Montero o novelistas como Luis Landero o Muñoz Molina. Sus obras de madurez son un bello ejemplo de cómo cada vez más sus discos se apartan de lo anecdótico, lo superficial y las ideologías de tinte partidista y cerradas. Discos como "A cantaros" donde fragua una de las canciones míticas de la transición española, "A cántaros" ("Tu y yo muchacha estamos hechos de nubes" reza el subtitulo) ya encontramos un cantante preocupado por los textos pero sin dejar lo musical como algo secundario. Su fin es unir la poesía con la música sin que ésta última -la música- empañe o enturbie la palabra poética que ya en sí misma tiene un ritmo y una música interna que Pablo Guerrero extrae con ahínco, paciencia y sabiduría. Caben destacar canciones de esta época como la comentada “A cántaros”, “Buscándonos”, “Para huir de la muerte”, “Hoy que te amo”, la humorístico-satírica “Pepe Rodríguez el de la barba en flor” o “Planeo” entre otras que verdaderamente mantienen un nivel cualitativo envidiable. Este disco se puede encontrar ahora en cedé editado por Rama Lama Music con el título “Pablo Guerrero; Todas sus grabaciones en discos Acción (1969-1972)”.

En el 75 sale a la calle su directo del Olympia de París (“Pablo Guerrero en el Olimpia”), uno de sus mayores éxitos en lo que a ventas se refiere. Con un trío acústico, el propio Guerrero acompañándose a la guitarra, Sáenz de Tejada poniendo los adornos serenos con la guitarra española y M. A. Chastang al contrabajo. Destaca la canción “Extremadura” cantada “a capella” donde consigue en unos pocos versos un resumen histórico-sentimental de la Extremadura triste del momento y su esperanza renovada en otra tierra más libre y plena. Sobrecoge todavía hoy escucharla con ese sentimiento y esa voz árida, telúrica y desprovista de arabescos rimbombantes. También canta entre otras “Emigrante”, “Trilla” (canción de trabajo), “Ecos de sociedad” (otra llena de ironía) y algunas más del disco de “A cántaros”.

Seguirán dos discos claves en la trayectoria musical de Pablo Guerrero de los años 70: En el disco “Porque amamos el fuego” (76) se percibe un pequeño salto cualitativo con respecto al anterior, tanto en lo musical como en los textos esta vez más salpicados de la problemática urbana, ya iniciada en el anterior trabajo discográfico: el mundo de las drogas, la soledad, los perdedores en un mundo excesivamente claustrofóbico y castrante, un guiño a “la revolución de los claveles” en abril del 75 se puede escuchar en la canción “Un rincón de sol en la cabeza”. Es, sin embargo, el amor, la esperanza y la solidaridad en el ser humano lo que siempre está implícito o explícitamente en toda la obra discográfica de Pablo Guerrero. Como colofón pone música a un poema de J. Ángel Valente “Por debajo del agua”. En lo que respecta a lo musical hay un acercamiento al jazz desde la canción popular. El disco suena enérgico y vitalista con ese poso jazzístico. Le ayudan músicos como I. Sáenz de Tejada a las guitarras, el endiablado guitarrista Jean Pierre Torlois, Miguel Ángel Chastang al contrabajo y bajo eléctrico, Jorge Pardo a la flauta y al saxo tenor, también tienen un peso pronunciado la batería y los teclados. Destacan canciones – a parte de las anteriormente dichas- como “”Dulce muchacha triste”, “No estés así” “Tu cuerpo”, “Ven Alberti”, “Teo” o “Y vives con la ventana abierta”.

Su otro disco grande de los 70 es "A tapar la calle" (78) –con un guiño al aniversario del mayo francés- donde hace un acercamiento serio al flamenco desde la perspectiva siempre de la canción popular de Extremadura y su mundo poético poblado de ternura, niños que no quieren crecer, amor a raudales y cantos libertarios. En este disco colabora un guitarrista flamenco, Miguel de Córdoba que cobra bastante importancia en lo musical, a parte de músicos tan buenos como Sáenz de Tejada o Juan Alberto Arteche a la mandolina, guitarra portuguesa, Miguel ángel Chastang (contrabajo) y Javier Estrella a las percusiones. El propio Guerrero toca la guitarra española en este disco. Espectacular sonido acústico donde las guitarras (españolas y flamencas) brillan con luz propia, acercándose a un sonido mediterráneo. Es, según algunos críticos, el mejor disco de Pablo Guerrero de la etapa de los 70. Como canciones importantes –en los discos de Guerrero no suele haber desperdicio- podemos destacar “Paraíso ahora” –toda una declaración de principios con toques poético- surrealistas -, “A tapar la calle”, “Predicción de la fiesta”, “Enredado entre tu pelo”, “Canción ritual que habla de España”, “Ronda del anillo dentro del agua” o “Nana del niño malo”.

En los 80 Pablo Guerrero hace un giro hacia una música todavía más intimista, más introvertida, mucho más centrada en lo sensitivo que en lo ideológico -su obra anterior tenía un poco de carga social implícita siempre teñida de un hondo color lírico (siempre lejos del panfleto y las ideologías de partido) , debido a la coyuntura de aquellos años faltos de libertades- más influido por gente como Pat Metheny, Keith Jarrett,Jan Garbarek, Don Cherrry y Naná Vasconcelos en Codona, cantantes como Sting, Paul Simon, Peter Gabriel, Rickie Lee Jones, Tom Waits, Suzanne Vega, David Sylvian, Daniel Lanois, etc. Y de forma especial disfruta mucho con las voces poco amaneradas de cantantes de música de raíz, de la llamada "world music" o mejor folclórica: flamenco, música africana,árabe, nórdica, etc.

En el 85 el disco de sintetizadores con toques New Age "Los momentos del agua" hecho con dos músicos: Miguel Herrero y Tony Moreno, entre los dos tocan instrumentos como guitarra y guitarra de 12 cuerda sintetizada, teclados, sintetizadores, bajo, batería. Hay canciones mágicas como "La maga de Coimbra", "Buscando a Moby Dick","Evohé" o "Aviso para caminantes que llegan a las orillas de las ciudades sumergidas". Es un disco de transición pero que ya marca un rumbo hacía otras músicas proximas a la música "New Age".Pablo Guerrero se acompaña sólo con guitarra española en "Hechicera". Y en el 88 comienza una trilogía que acabará en el 95 con "Alas, alas": este primer disco producido por Suso Sáiz -productor excelente y guitarrista avezado e inclasificable- de sus siguientes tres trabajos- "El hombre que vendió el desierto", disco enorme con influencias de la música africana, el pop, el minimalismo y el rock aderezado como siempre por su sensibilidad poética y soñadora, donde el individuo y los sentimientos cada vez cobran mayor protagonismo, así como los estados anímicos del cantautor que son retratados en algunas composiciones. Colaboran un lujo de músicos: Suso Sáiz a las guitarras, teclados y programaciones, Eduardo Laguillo en teclados, Tino di Geraldo a la steel drum y batería, Pedro Esteban percusiones varias, Javier Paxariño a los saxos, Maria Villa en los coros y la intervención por vez primera de la ex-cantante del grupo pop Esclarecidos Cristina Lliso. Las canciones adolecen de un cierto tono surrealista, posen un fino simbolismo y son más reflexivas y extáticas en lo emocional. Un ejemplo son: "Dama de medianoche", "Duele la herida", "Ángeles con ojos de amargura", "Luna lucía" o "Suena una música de lobos".

Seguirán discos aún más audaces y más maduros tanto poéticamente como musicalmente: "Toda la vida es ahora" (92)La electricidad etérea y pura, el ambient, la poesía desnuda canta al universo todo en un tono panteísta. Está hecho casi a dúo sólo con Sáiz a las guitarras, sintetizadores, programaciones, ambientes y Tino di Geraldo a los bajos.Luis Pastor, Paco Ibarra, Cristina Lliso e Hilario Camacho aportan voces a este disco de sosiego ensimismado en guitarras siderales.Canciones que podrían representar un nuevo misticismo laico, uan actitud sagrada frente a la vida y las cosas pero sin dios único y creador. Entre algunas podríamos destacar las siguientes canciones: "Zona de luz", "Lobos sin dueño", Límites", "El guardián dormido", "Duerme Lisboa" (dedicada a Jose Afonso),"Toda la vida es ahora" o "Aerolitos". El disco "Alas, alas" (95) representa el encuentro simbiótico entre lo acústico y lo eléctrico, la world Music y la canción de honda raíz popular española, equilibrio perfecto entre música y textos, espléndidas las percusiones de Tino di Geraldo o Jorge Reyes, las guitarras de Sáiz o Lasheras, el piano de Alberto Iglesias o Basilio Martí, colaboran Txetxo Bengoetxea (21 Japonesas),Antonio Vega, Cristina Lliso y Paco Ibarra haciendo voces. Según la crítica especializada nos encontramos ante el mejor disco de los últimos años, el disco estrella de madurez de Pablo Guerrero. Una característica a tener en cuenta, dentro de la carrera discográfica de Pablo Guerrero es que su último disco siempre supera al anterior, en lo musical y en lo textual. De este disco -como de los anteriores- es difícil realizar una selección de las "mejores" canciones pero por poner algunos ejemplos: "Dueña de un reino", "Trabajo de amantes", "Ella es como el agua", "Cuando Orfeo canta su canción", "Laberinto", "Te tengo en todo o casi todo" o la que cierra de forma hipnótica el disco "La ciudad del nómada". En "Sueños sencillos" (2000) Pablo aborda unos textos muy intimistas y optimistas -inicíados en "los moemntos del agua"- desde unos arreglos muy acústicos y sencillos con algunos ecos africanos en los coros y arreglos. Tocan las guitarras Suso Sáiz, Pablo Guerrero y Luis Mendo, al bajo "Tibu" y en el tema "Sueños" un cuarteto de cuerda: el "Joan Valent & Ars Ensemble". En "Para que así me quieras" es el único tema donde Sáiz utiliza la electrónica y las programaciones, aparte de sus estilizadas guitarras varias para acompañar el recitativo contemplativo y amoroso de P. Guerrero. Destacan temas como "Sueños","Cosas sin dueño","Tal vez ahora","Canción de cuna para el planeta tierra","Mi amigo polaco" -con música de J. Bergia- o "Sueños sencillos". En estos dos últimos discos "Alas, alas"" y "Sueños sencillos" cabe destacar la presencia en los coros del cantautor Javier álvarez y Nieves Arilla que ponen el contrapunto angelical a la telúrica y grave voz de Guerrero. Y, por último ,el disco-libro más experimental hecho con el grupo de fusión español "Finis Africae" donde Pablo Guerrero recita sus versos improvisando con los instrumentos del estudio de una forma muy libre, le acompañan los dos miembros de "Finis Africae": Juan Carlos Fernández Puerta y Juan Alberto Arteche. El resultado es el disco-Libro "Los dioses hablan por boca de los vecinos" (2000).

En el 2001 recibe un premio Goya a la mejor canción original por "El bosque animado" coescrita con Luz Casal.

En el año 2002 hace todas las letras del disco "Un barco de sueños" -un disco para niños de todas las edades- donde interpretan y ponen música cantautores varios: Ismael Serrano, Jorge Drexler, Javier Álvarez, Fania, Javier Bergia, Suburbano (Luis Mendo y Bernardo Fuster), Luis Pastor, Luis Eduardo Aute, Imanol y Labordeta.

Lo que destaca de Pablo Guerrero a lo largo de toda su carrera artística es su sencillez, su facilidad para hacer parecer sencillo lo difícil y complejo.. Su enorme imaginación y sensibilidad poética aunada a su afán de búsqueda de nuevos sonidos con los que poder cantar el “alma” de las cosas, la esencia de lo humano y lo cotidiano. Todo ello desde una mente abierta al mundo y un corazón humilde y generoso.Su incansable búsqueda de la belleza y la sencillez es el leitmotiv de su obra. Su voz de barítono grave sabe trasmitir como pocos ternura,amor, amistad, fragilidad, profundidad, magia y la alegría de estar y sentirnos vivos.

Pablo Guerrero es uno de los cantautores más exquisitos que ha dado la penísula ibérica junto a Joan Manuel Serrat, Jose "Zeca" Afonso, Lluis Llach, Jaume Sisa, Luis Eduardo Aute, Javier Bergia, Mikel Laboa, Hilario Camacho o Vainica Doble..., por dar unos cuantos ejemplos de cantautores portentosos. Evidentemente cabrían muchos más como Joaquín Sabina, Javier Krahe, Javier Ruibal, Mª del Mar Bonet, Imanol, Amancio Prada, Ovidi Monllor, Pi de la Serra, Paco Ibáñez.. etc.

Lo que diferencia a Pablo Guerrero del resto de cantautores españoles es su hondo y auténtico enraizamiento con el folflore de su tierra al mismo tiempo que su búsqueda perpetua de nuevas sonoridades cercanas muchas veces a movimientos musicales de vanguardia. A todo ésto debemos añadir su enorme aporte poético a los textos de sus canciones. Pablo Guerrero es poeta primero y, luego, por sensibilidad y circunstancias cantante. Con lo cual tenemos uno de los pocos poetas - verdaderos- que además de recitar sus versos con o sin música, canta. Y de esta forma llegamos al cantautor lírico, profundo e innovador que es hoy en día. Guerrero siempre se ha intentado mantener al margen de la industria discográfica ,-lo cuál tiene un precio- los devaneos del mercado las poses, las modas y el marketing. Eso ha hecho que sus discos cueste un poco verlos en cualquier estante de unos grandes almacenes, su presentación ha sido inexistente siempre en los medios de comunicación "in", se ha descatalogado parte de su obra. Pero hay algo que no le podemos negar: nunca se ha repetido en ningún disco -cosa harto difícil en sí-, siempre ha mantenido una coherencia y una calidad musico-poética por encima de otros con más recursos. La creatividad y la sensibilidad no nos han faltado nunca en sus discos. Y cada disco es una sorpresa y una superación del anterior. Realmente hay muy pocos como Pablo Guerrero.

Pablo Guerrero ha publicado hasta el momento los siguientes libros de poesía: Canciones y poemas (88). Los dioses hablan por boca de los vecinos -disco-libro (1999). Donde las flores se convierten en agua (con fotografías de Antonio Covarsí) (1999). Tiempo que espera (2002). Mi laberinto (2003). Los rastros esparcidos (2003). Y por último, el libro "Pablo Guerrero un poeta que canta" que incluye un recorrido completo por todos sus poemas -anteriores al 2002- y su cancionero completo hasta "sueños sencillos", así como una sucinto acercamiento biográfico al poeta y músico extremeño.

Este 2005 se espera un nuevo disco de Pablo Guerrero llamado "Plata". Esperamos el disco con ilusión, así como también sus próximos libros de poesía.

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