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Ordenador central

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Los ordenadores centrales o mainframes son ordenadores grandes, potentes y caros usados principalmente por grandes compañías para el procesamiento de grandes cantidades de datos, por ejemplo, el procesamiento de transacciones bancarias. El término apareció a principios de los setenta con la introducción de ordenadores más pequeños como la serie DEC PDP, que fueron conocidos como miniordenadores, por lo que los usuarios acuñaron el término ordenador central para describir a los tipos de ordenadores más grandes y antiguos.

Descripción

La capacidad de un ordenador central no se define tanto por la velocidad de su UCP como por su gran memoria interna, su alta y gran capacidad de almacenamiento externo, sus resultados en los dispositivo E/S rápidos y considerables, la alta calidad de su ingeniería interna que tiene como consecuencia una alta fiabilidad y soporte técnico caro pero de alta calidad. Estas máquinas pueden funcionar y funcionan durante años sin problemas ni interrupciones y las reparaciones se realizan mientras están trabajando. Los vendedores de ordenadores centrales ofrecen servicios especiales. Por ejemplo, si se rompe el ordenador, el vendedor ejecutará las aplicaciones de su cliente en sus propios ordenadores sin que los usuarios lo noten mientras que duran las reparaciones. La independencia interna de estos ordenadores es tan grande que, por lo menos, en un caso conocido, lo técnicos podían cambiarlos de sitio desmontándolos pieza a pieza y motándolos en otro lugar, dejando mientras tanto las máquinas funcionando. El cambio de un ordenador a otro en este ejemplo se produjo de manera transparente.

A menudo, los ordenadores centrales soportan miles de usuarios de manera simultánea que se conectan mediante falsos terminales.

Algunos ordenadores centrales pueden ejecutar o dar cobijo a muchos sistemas operativos y por lo tanto, no funcionan como un ordenador solo sino como varios ordenadores virtuales. En este papel, un ordenador central por sí solo puede remplazar docenas o cientos de pequeños ordenadores personales, reduciendo los costes administrativos y de gestión al tiempo que ofrece una escalabilidad y fiabilidad mucho mejor. La fiabilidad se consigue por la independencia de sus componentes internos señalada anteriormente, y la escalabilidad se logra porque los recursos físicos del ordenador pueden ser redistribuidos entre los terminales virtuales según las necesidades. Esto es mucho más difícil de hacer con ordenadores personales, porque para quitar o añadir nuevos componentes físicos hay que desenchufar el ordenador muchas veces y las limitaciones de dichos componentes son mucho mayores. Cuando un ordenador central actúa como el centro de operaciones de muchos terminales virtuales, puede ofrecer la potencia necesaria para dichos ordenadores pero también la flexibilidad de las redes de ordenadores personales.

Actualmente, los ordenadores centrales de IBM dominan el mercado, junto con Hitachi, Amdahl y Fujitsu. Los precios no suelen ser menos de varios cientos de miles de dólares.

Historia

Muchos fabricantes producían ordenadores centrales en los sesenta y los setenta. En los días de gloria, eran conocidos como IBM y los siete enanitos: Burroughs, Control Data, General Electric, Honeywell, NCR, RCA y Univac.

Pero una demanda escasa y la gran competencia provocó una gran temblor en el mercado. RCA fue comprado por Univac y GE también abandonó. Honeywell fue comprado por Bull, Univac se unió a Sperry para formar Sperry/Univac, que más tarde se unió con Burroughs para formar Unisys Corporation en 1986, (conocido como apareamiento de dinosaurios). En 1991, AT&T poseyó durante un breve tiempo NCR.

Las empresas se dieron cuenta de que los servidores basados en diseños de microordenadores de menor coste se podían instalar con un coste mucho menor y ofrecer a los usuarios locales un mayor control de sus propios sistemas, y los falsos terminales empleados para conectarse a los sistemas de ordenadores centrales fueron reemplazados gradualmente por los ordenadores personales. En consecuencia, la demanda cayó en picado y las instalaciones de ordenadores centrales se restringieron sobre todo a las instituciones financieras con necesidades de procesamiento de grandes cantidades de datos. Durante un tiempo, existió un consenso dentro de los analistas de la industria de que el mercado de los ordenadores centrales estaba terminado, ya que las plataformas de ordenadores centrales eran sustituidas por redes de ordenadores personales. Esta tendencia terminó en 1990 ya que las empresas encontraron nuevos usos para sus ordenadores centrales porque ahora podían ofrecer servidores web con una potencia similar a la de cientos de pequeños ordenadores personales, pero con mucha menos electricidad y costes administrativos.

Otro factor que aumentó en la práctica el uso de ordenadores centrales fue el desarrollo del sistema operativo Linux, que es capaz de ejecutarse en muchos sistemas de ordenadores centrales diferentes, directamente o, más frecuentemente, a través de una máquina virtual. Esto permite a los ordenadores centrales aprovecharse de la experiencia en programación y de las comunidades del mercado de los ordenadores personales.

Comparación con los superordenadores

La distinción entre superordenadores y ordenadores centrales no es muy sencilla, pero generalmente se puede decir que los superordenadores se centran en los problemas limitados por la velocidad de cálculo mientras que los ordenadores centrales se centran en problemas limitados por los dispositivos de E/S y la fiabilidad. En consecuencia :

  • los superordenadores suelen explotar paralelismos masivos, a menudo con miles de procesadores, mientras que los ordenadores centrales tienen un solo o un pequeño número de procesadores (como mucho varias docenas).
  • debido al paralelismo visible al programador, los superordenadores son muy complicados de programar; en los ordenadores centrales, el limitado paralelismo (si existe) está normalmente escondido del programador.
  • los superordenadores son optimizados para cálculos complicados que tienen lugar sobre todo en la memoria, mientras que los ordenadores centrales son optimizados para cálculos simples que implican grandes cantidades de datos externos a los que se accede desde bases de datos.
  • los superordenadores suelen dedicarse a la ciencia y al ejercito, mientras que los ordenadores centrales suelen dedicarse a las empresas y las aplicaciones administrativas del gobierno.

Referencias

Fuentes empleadas y notas