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Orígenes de la legión romana
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La legión romana (del latín legio, derivado de legere, recoger, juntar, seleccionar) era la unidad militar de infantería básica de la antigua Roma. Consistía en un cuerpo de infantería pesada de unos 4.200 hombres, según el historiador antiguo Polibio,[1] que más tarde alcanzaría entre los 5.200 y 6.000 soldados de infantería, y 300 jinetes para completar un total de entre 6.000, y 6.300 efectivos, según nos cuenta Tito Livio.[2] Las legiones tenían asignado un nombre, y un número; se identificaron cerca de 50, pero nunca llegaron a existir tantas en un mismo momento de la historia de Roma. Usualmente había 28 legiones con sus auxiliares, y se reclutaban más según las necesidades, y la situación en cada momento.
[escribe] Orígenes de la legión romana.
Un historiador romano asegura que, inspirado Rómulo por un dios, instituyó las legiones (el nombre de legión viene de legere (escoger)) y que las compuso de las diferentes armas, de caballería, e infantería.
Aparte de la fábula anterior, es indudable que estos cuerpos se conocieron desde los primeros tiempos de la historia romana, y que lo que caracterizaba las legiones y las distinguía de las otras tropas de ésta nación, era que aquellas sólo constaban de ciudadanos romanos, que poseían algún tipo de bienes, equivalente a 400 dracmas, y en éstas podían entrar toda clase de personas.
Esta unidad militar, en la organización romana, se relaciona con la fortaleza, y enormidad de éste famoso pueblo de la antigüedad. La milicia romana no era una institución individual, ó profesión, ó salida profesional en la antigua Roma, sino que la organización militar estaba íntimamente unida a las instituciones públicas romanas.
La milicia romana, era la organización administrativa, era el Estado Romano, era Roma, y con su elemento activo la legión, llegó a ser un instrumento perfecto y capaz, por su misma constitución e índole, de someter y sojuzgar al mundo conocido.
Además de representar y contener en su propio seno cuantas virtudes, cualidades y habilidades poseía aquel pueblo, no podía obtenerse ninguna magistratura quién no hubiera servido en las filas del Ejército, dando en ésto un ejemplo admirable las familias más pudientes, con mayores patrimonios de Roma, y de mejor linaje. Muchos hombres pertenecientes a estas familias, perecieron como legionarios, en las innumerables batallas, que Roma sostuvo con otros pueblos extraños.
Durante las batallas, las legiones asimilaban en un inteligente proceso de absorción, todo lo que sobresalía de esos pueblos a quienes guerreaban, y adquirían todo lo que pudiera perfeccionar sus instituciones.
Las legiones se organizaron militarmente desde el principio, dividiendo Rómulo a la población en tribus, cada una de las cuales poseía un jefe, y se dividía a su vez, en 10 centurias, y 10 decurias. La centuria era mandada por un centurión, y contenía 100 infantes, y la decuria, era mandada por un decurión, y contenía 10 jinetes.
Comprendía la legión, todas las armas que estaban al uso, es decir, la infantería, la caballería, y posteriormente, con las máquinas de guerra, una especie de artillería de campaña, servidos por individuos elegidos de la misma legión.
Las profesiones venales, que eran consideradas muy razonablemente por los romanos como contrarias al patriotismo romano, abnegado y sacrificado, que es sofocado por el espíritu, de hacer ganancias y de la especulación, ya que éste rechazaba el valor y el entusiasmo, estaban casi reservadas a los libertos, y los que las ejercían eran relegados a las cuatro últimas tribus (denominadas urbanas), que comprendía la masa de la población de la capital. Sin embargo, en caso de urgente necesidad, admitían también en las legiones a los libertos y esclavos.
Es tras el sitio de Veies (406 a.JC.) cuando se considera el punto de partida de la historia militar romana, donde nace la célebre organización legionaria, jalón de la cronología militar romana con el famoso orden manipular, legionario, consular con tres filas de Infantería:
(El arranque de la historia de la guerra, aparece en el 550 a.JC., según Jenofonte, en la Batalla de Thymbra, decidida a favor del ejército de Ciro, con una carga de dromedarios).
[escribe] Referencias.
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Bibliografía
Otras fuentes de información
Notas
