Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid

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Planta de la catedral y capillas de la colegiata. Las salas del museo son las marcadas desde el nº 11 en adelante.
El Museo Diocesano y Catedralicio se encuentra en el espacio comprendido por las cinco capillas que quedaron sin derribar, procedentes de la antigua Colegiata de Santa María, más un pequeño rincón del claustro que fue demolido. Estas capillas rodeaban la iglesia por tres de sus lados y fueron fundadas como capillas funerarias. Debidamente restauradas en los años 60 del siglo XX y al gusto purista de la época, conservan parte de su original aspecto salvo en los nichos, cuyos huecos en la mayoría de los casos se han aprovechado para exponer esculturas. Está compuesto por obras de arte procedentes de conventos o parroquias desaparecidas en la propia ciudad o en la provincia. La iniciativa y fundación se debe al que fue arzobispo de Valladolid José García Goldáraz que lo inauguró en 1965.

Vestíbulo

Se entra en recodo a una pequeña estancia que formó parte del proyectado crucero de la catedral herreriana. En la pared sur puede verse el arranque de uno de los pilares donde se apoyaría un arco fajón. Aquí se guarda la sillería gótica del siglo XVI y sus paneles, perteneciente a la antigua colegiata y que se utilizó en la catedral herreriana hasta la invasión de los franceses. Es una sillería que procede del Salón de Grados del Colegio de San Gregorio (sede del museo de escultura, año 2008). Está decorada con la flor de lis de las armas heráldicas de fray Alonso de Burgos, fundador del Colegio.

Junto a la entrada hay un Ecce Homo de Juan de Juni (1540) procedente de la cartuja de Aniago.[1]

En la misma vitrina se encuentran los bustos de otro Ecce Homo y de la Dolorosa, del escultor Pedro de Mena. En la pared hay un relieve con el tema de Llanto sobre Cristo muerto, de Francisco de la Maza. Puede verse también la custodia de plata y marfil de Félix Granda.

Capilla de San Llorente

Antes de 1319 existía esta capilla con esta advocación y el Cabildo colegial la utilizaba como Sala capitular. Según la documentación su estado empezó a deteriorarse hacia 1331 debido tal vez a su abandono por causa de la construcción del claustro, hasta que en 1345 la tomaron bajo su protección los hermanos Pedro Fernández y Joan Gutiérrez, personajes importantes de la época de Alfonso XI, vinculados a la Hacienda de Castilla.[2] Fue capilla funeraria por excelencia con sus paredes llenas de arcosolios cuyos huecos se conservan aunque hayan perdido toda decoración gótica.

Es de planta rectangular que se cubre con dos magníficas cúpulas mudéjares de yesería (una esférica y otra octogonal) adornadas con motivos geométricos de lacería, mocábares y piñas pinjantes.

Puede verse el víctor en la pared.
En el siglo XV la capilla pertenecía al doncel Juan Manso. Durante un tiempo el recinto fue utilizado para los exámenes de Licenciados de la Universidad. De esa época queda en la pared el vestigio de un victor perteneciente al doctor Sobrino en 1576. Cuando la catedral herreriana estuvo ya al uso se utilizó esta pieza como sacristía.

Cuando se ocupó como sala del museo, se quiso restituir el ambiente funerario para el que fue creada, con la colocación de dos sepulcros medievales de piedra caliza procedentes del monasterio cisterciense de Palazuelos (Valladolid), con los yacentes y escenas de duelo en sus laterales. En los nichos o arcosolios de las paredes se colocaron esculturas de diversos tamaños y procedencia y en las paredes se colgaron lienzos.

En esta sala se encuentran muchas obras de arte, sobre todo esculturas entre las que hay varias del escultor Alejo de Vahía. Se describen algunas de ellas:

  • Cuatro tallas de Alejo de Vahía: San Pedro, San Pablo, Anunciación y ángel.
  • Piedad o Llanto sobre Cristo muerto, relieve de Isidro de Villoldo del siglo XVI.
  • San Martín y el pobre, primera obra documentada de Gregorio Fernández (1606).
  • Cristo anónimo del siglo XIII

Sala capitular

Se accede desde la capilla de San Llorente. Su espacio pertenece a una de las crujías del claustro desaparecido. Fue sala capitular a partir del siglo XVII. Es de planta rectangular y se cubre con yeserías barrocas. Está amueblada y rodeada por la sillería de los frailes del monasterio de San Benito con 35 sitiales,[3] colocada en este lugar cuando fue despojado el convento por la Desamortización. Es obra de Felipe de Espinabete que anuncia ya el clasicismo.

Algunas obras expuestas:

  • Sobre el altar, crucifijo de Gregorio Fernández (siglo XVII), con grandes melenas posteriores, desnudo integral tapado por paño de pureza. Es igual que el que existe en el monasterio mercedario de Nuestra Señora del Conjo en Santiago de Compostela.
  • Sillería de Felipe de Espinabete con 35 sitiales, hecha en nogal.
  • Lienzos de los apóstoles en las paredes, obra de Cristóbal García Salmerón. Fue donación de la familia Venero Loyba.
  • Ecce Homo de Gregorio Fernández, obra maestra. Fue un encargo de Bernardo Salcedo cuya carta de donación de conserva; es la primera vez que se ve documentado el lugar de nacimiento de Gregorio Fernández  :
[…] es obra de Gregorio Fernández natural de Sarria […]

Procede de la actual iglesia de San Nicolás de Valladolid y se encontraba en estado lamentable.

Capilla de Santo Tomás

Cobija el tesoro de obras de plata de la catedral. Esta capilla estuvo arruinada en 1333 y fue rehecha por la donación de García Pérez de Valladolid, Alcalde del Rey. Es de planta rectangular y cubierta con dos bóvedas de crucería. Tenía su acceso directo desde la iglesia colegial mediante un arco que aun puede verse desde el exterior, donde están las ruinas de la colegiata.

  • En el primer arcosolio puede verse un sagrario del siglo XVI con una labor de orfebrería muy delicada.
  • En el segundo se muestra una Virgen con Niño, de Pedro de Sierra, del siglo XVIII.
  • Los arcosolios siguientes están ocupados por una buena muestra de la orfebrería de la catedral del siglo XVI y XVII: cruces parroquiales, cruces procesionales, candelabros del siglo XVIII y otro sagrario obra del vallisoletano Miguel Fernández.
  • En otro arcosolio está la imagen de Santa Teresa con el Niño en brazos, pbra de Pedro de Sierra, siglo XVIII.
  • Sobre el arco-puerta está colocado un cristo del siglo XIII, anónimo, cabeza inclinada, tres clavos, paño de pureza hasta las rodillas ribeteado por una cenefa.
  • Santa Ana Triple, anónimo del siglo XV.
Retablo de Santa Ana.
La pieza más importante es el retablo de pintura dedicado a Santa Ana que antiguamente estuvo en la capilla de los Tovar de la iglesia de La Antigua. Sus tablas fueron atribuidas al maestro de Gamonal, pintor que trabajó en la provincia de Burgos a finales del siglo XV. El frontal del altar donde está este retablo es de azulejería vallisoletana. Está compuesto por dos cuerpos divididos con doseletes más la predela, y tres calles. En la calle del centro hay una imagen de la Virgen con Niño quedando el hueco del segundo cuerpo vacío.

Otro retablo importante expuesto aquí es el de San Miguel, atribuido al maestro de Osma (de 1500), pintado sobre una única tabla, de tres calles y dos cuerpos. Este retablo perteneció a la iglesia parroquial de Corrales de Duero (Valladolid) y fue restaurado en Madrid en 1972.

La calle central ocupa el espacio de los dos cuerpos:

  • En el centro está San Miguel vestido de guerrero y pesando las almas al tiempo que clava su lanza en el cuerpo del demonio. La balanza tiene un hombre y una mujer. Se distingue muy bien el enlosado de baldosas en perspectiva.
  • Arriba a la izquierda, un combate entre San Miguel y los ángeles rebeldes.
  • Arriba a la derecha, el arquero del pastor Gárgano que recibe en un ojo la flecha envenenada que anteriormente había lanzado este pastor contra el toro descarriado de su manada.
  • Abajo a la izquierda el obispo de Siponto extrae la flecha del ojo del pastor.
  • Abajo a la derecha, un cortejo con el Obispo a la cabeza, va en procesión hacia la cumbre del monte hasta llegar a la entrada de la cueva donde se refugió el toro, para bendecirla.
Retablo de San Miguel

Leyenda del San Miguel y el pastor Gárgano

En la Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine se narra la historia del pastor Gárgano de Siponto (Italia), sucedida a finales del siglo V. Gárgano había ido en busca del toro que se había escapado de la manada y lo encontró a la entrada de una cueva en el monte Gárgano y le disparó una flecha, pero milagrosamente la flecha se volvió contra él y se clavó en su ojo, siguiendo las instrucciones del arcángel San Miguel, que había elegido esa cueva para morar como eremita. El pastor recurrió al obispo quien con sumo cuidado pudo arrancar la flecha con las instrucciones de San Miguel.

Después de estos sucesos el obispo fue en comitiva a visitar el lugar para bendecirlo como milagroso. Allí mismo se levantó un altar que dio lugar a una ermita en honor de San Miguel, que con el tiempo se convertiría en el santuario de San Miguel Arcángel en el llamado Monte de San Angelo en Gargano (Italia). La devoción a San Miguel estuvo muy extendida por todos los pueblos españoles desde antes del siglo X. Los caballeros templarios tenía al arcángel como uno de sus patrones y lo era también de la cofradía de los Escuderos de Valladolid.

Rincón del claustro

Se accede a este espacio a través de dos arcos apuntados que fueron nichos funerarios en la capilla de Santo Tomás y que se abrieron a modo de puertas de paso. Llamado así por ser el único vestigio que se conserva del claustro de la colegiata. Se cubre con bóveda de crucería. En la pared de la izquierda puede verse la portada cisterciense que comunicaba desde el claustro a la nave sur de la colegiata. Su ornamentación es de lo más puro y severo con sus arquivoltas adornadas con dibujos geométricos de cabezas de clavos, dientes de sierra, rombos y moldura de toro. Cobijado por este arco cisterciense está colocado un relieve con el tema de Llanto sobre Cristo muerto del maestro de San Pablo de la Moraleja, año 1500.

Otras obras expuestas:

  • Piedad, de Simón de Colonia, siglo XV.
  • Retablo de pintura sobre tabla de un seguidor de Pedro Berruguete.
  • En el hueco de la puerta cisterciense hay una Llanto sobre Cristo muerto, de Pablo de la Moraleja.
  • En el centro hay una maqueta de la catedral, del siglo XVII, de un proyecto que no llegó a ejecutarse. Esta maqueta variaba en parte las trazas de Herrera.
  • Al fondo, retablo de San Juan Bautista, de los talleres de Amberes (Bélgica), anterior a 1504.

Descripción del retablo de San Juan Bautista

Está concebido en forma de políptico, trabajado en madera de cedro policromado, con puertas pintadas al óleo sobre tabla provenientes de los talleres de Amberes en Bélgica, atribuidas al maestro del Tríptico de Morrison. Tiene tres calles, la del centro ocupada por una sola imagen; un banco o predela con pinturas en las alas de las puertas y escultura en el resto; un ático con la escena del bautismo de Jesús. El retablo procede de la iglesia de El Salvador de Valladolid.

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Calle de la izquierda (de arriba a abajo)
  • Nacimiento de Juan Bautista
  • Predicación
  • Prendimiento y cárcel
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Calle de la derecha (de arriba abajo)
  • Degollación. Al soldado le falta la hoja de la espada.
  • Presentación a Herodes por Salomé de la cabeza degollada de Juan Bautista. A la figura le falta la bandeja donde se depositó la cabeza.
  • Entierro de Juan Bautista.
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Ático
  • Bautismo de Jesús. A ambos lados están las figuras de Santa Catalina y Santa Bárbara.

Banco o predela

Son pinturas de un seguidor de Pedro Berruguete. Representan los retratos de los miembros de la familia del fundador de la capilla donde estuvo el retablo, Gonzalo González de Illescas: a la izquierda está la esposa María Estrada con sus hijas y las esposas de sus hijos. A la derecha está don Gonzalo con todos sus hijos.

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Las esculturas representan los temas de:
  • Lavatorio de los pies
  • Piedad
  • Última cena
  • Joven tenante con escudos de armas de los fundadores

Capilla de San Blas y San Juan Evangelista

Esta capilla es de planta rectangular, cubierta con bóveda de crucería cuyos arcos se apoyan sobre capiteles policromados. Se construyó entre 1333 y 1337 delante de la torre románica anulando de este modo su función de torre-pórtico. En la pared este puede verse la entrada y el arranque de la torre que se alza todavía medio ruinosa y que se ve desde el espacio de las ruinas de la iglesia de la colegiata.

Su patrono fue el arcediano Juan Rodríguez a quien se le exigió que:

[…] en ssomo de la dicha capiella que fagades casa para cabildo do nos ayuntemos nos el dho. Cabildo cuando ffezieremos cabillo […]
Custodia de Juan de Arfe.
En el hueco de la torre se guarda la custodia de Juan de Arfe de 1590. El autor se muestra como un verdadero escultor. Las figuras son de pequeño formato, sobre todo las de Adán y Eva. Esta obra fue pagada día a día por los canónigos de la catedral utilizando plata vieja.

La custodia se apoya sobre un zócalo también de plata del siglo XVII. Se sacaba en procesión montada en un carro especial que está documentado. El conjunto está colocado sobre un paño antiguo que corresponde a parte de una gigantesca colgadura de la catedral de Segovia, de 1608, que actualmente (año 2008) se encuentra decorando un castillo en Francia.

Otras obras expuestas

  • Retablo con pinturas sobre tabla, del maestro de Portillo.
  • Llanto sobre Cristo muerto, de Alejo de Vahía.
  • Cabeza decapitada de Juan Bautista, obra de Juan de Juni, 1545.
  • Varias vitrinas con obras de marfil y objetos litúrgicos.

Capilla de Santa Inés

Es de planta rectangular y estuvo cubierta por un artesonado de madera policromada. En su restauración se puso otro artesonado compuesto de varias secciones. Se entraba directamente desde la nave del Evangelio de la iglesia de la colegiata a través de un arco de medio punto mudéjar.

Algunas obras expuestas

  • En el centro puede verse un sepulcro de piedra caliza de un caballero del siglo XIII.
  • Ecce Homo de Alonso de Rozas con un manto rojo y las manos cruzadas por las muñecas, de fines del siglo XVII.
  • Descendimiento de Juan Picardo, siglo XVI
  • Calvario con piezas de origen distinto en que se ve al buen y al mal ladrón.



Referencias

Artículos relacionados


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Bibliografía

Notas

  1. Fue un monasterio cartujo donde la Inquisición tuvo una de sus plazas fuertes, situado en el término de Villanueva de Duero (Valladolid).
  2. Se conserva la escritura firmada por los dos hermanos y el Cabildo para la restauración de la capilla. Mantuvieron la misma advocación, añadiendo la de Corpus Christi.
  3. La sillería de los padres (que no frailes) del monasterio de San Benito se encuentra en el Museo Nacional de Escultura (Valladolid).