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Movimiento Moderno

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Corriente arquitectónica aparecida en las primeras décadas del siglo XX, que marca una ruptura radical con las formas compositivas tradicionales. Se caracteriza por sus plantas y secciones ortogonales, la ausencia de decoración en las fachadas, y los grandes ventanales horizontales divididos por perfiles de acero.

Por extensión se conoce como movimiento moderno a todas las artes que aparecen después de las vanguardias históricas y hasta los años 90 del siglo XX.

El racionalismo del movimiento moderno

El racionalismo es la arquitectura de nuestro tiempo. La vivienda que utilizamos en las ciudades, los conceptos urbanísticos, y el mundo artificial que nos rodea cotidianamente es de concepción racionalista.

La arquitectura racionalista se caracteriza por la desornamentación decorativa, la sinceridad de los materiales (que alcanza su máxima expresión en el brutalismo de Auguste Perret), y los volúmenes de geometría perfecta, cubos y prismas cuadrangulares. El racionalismo rompe con el pasado en sus símbolos y su lenguaje. La forma es consecuencia de la función. El racionalismo triunfa sin paliativos porque ayuda a las nuevas tecnologías y se sirve de ellas, de la industria, y además ayuda a optimizar el precio del suelo en los países capitalistas. Sin embargo, el racionalismo no pretende limitarse a construir edificios, sino que es toda una nueva concepción de la ciudad como centro urbano, mercado y lugar de habitación. Propone dividir la ciudad en espacios funcionales, pero organizados racionalmente y no dejando a las fuerzas del mercado capitalista la organización de la ciudad. Esta concepción de la urbe, dividida funcionalmente, tiene gran peso en las ciudades actuales, aunque no se han podido librar del peso de la historia, ni del imperio del mercado del suelo.

El racionalismo nace con la influencia decisiva de la Bauhaus y el arte abstracto de Kandinsky, Malévich, Mondrian y Klee. Pretende liberar al arte de toda ideología, a través de la ciencia y las matemáticas, pero al mismo tiempo hacerlo accesible a todos en igualdad de condiciones, libre de las fuerzas del mercado, lo que le acerca al socialismo.

La figura más representativa del movimiento moderno es Le Corbusier. Para Le Corbusier cada casa es una máquina para vivir. La técnica se une a la tecnología en los edificios para hacer más cómoda la vida. El edificio debe identificarse con su entorno, y debe tener un espacio verde a su alrededor, para integrar la naturaleza con la vivienda. Esta identificación con su entorno natural le acerca a los utópicos del neoclasicismo, y al organicismo de Wright, un arquitecto estadounidense que construye casas de campo integradas en la naturaleza hasta perderse.

Todas estas ideas sobre el arte moderno se recogen en el CIAM, Congreso Internacional de Arte Moderno, celebrado en Atenas en 1933.

Auguste Perret (1874-1954) es el primero en utilizar el hormigón armado de manera integral en un edificio de viviendas, aunque no inventa su técnica ya que venía siendo utilizada en obras de ingeniería. Lo que sí hace es utilizarlo como elemento arquitectónico dejándolo a la vista. Número 25 de la calle Franklin en París, teatro de los Campos Elíseos, reconstrucción de Le Havre, Notre-Dame de Le Raincy.

En Alemania aparece un movimiento arquitectónico expresionista, cuyos edificios asemejan cuerpos vivos. Entre estos arquitectos destacan Hans Poelzing (1869-1936): depósito de agua de Posen, Fritz Hoeger y Erich Mendelssohn, almacenes Peterdoff en Stuttgart.

Walter Gropius (1883-1969) es uno de los primeros y más importantes arquitectos del movimiento moderno. Fue el fundador de la Bauhaus y uno de sus miembros más destacados, así como su animador e ideólogo. Comienza interesándose por las viviendas normalizadas y las casas baratas para los obreros. En 1911 construye la fábrica Fagus, que es toda una revolución en la concepción de los grandes espacios. Utiliza grandes superficies acristaladas y suprime los soportes de ángulo, utilizando, y reinventando, el muro cortina, un muro que cubre la fachada sobresaliendo algo de los soportes de los edificios. En 1914 construye la fábrica modelo de la exposición Werkbund, en la que utiliza una serie de cajas en jaula, dispuestas en alto y que sirven de oficinas acristaladas. En 1926 construye la sede de la Bauhaus de Dessau, muy influido por el cubismo pictórico. En 1938 se instala en Estados Unidos huyendo de los nazis. Construye en Harvard, donde da clases, un conjunto de dormitorios para estudiantes. En 1963 construye el edificio de la Pan Americana (Pan-Am) en Nueva York, un auténtico símbolo de los rascacielos dedicados íntegramente a oficinas.

Otro de los grandes arquitectos racionalistas es Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969). En 1930 es director de la Bauhaus, su último director. Mies van der Rohe estudia las posibilidades técnicas de los nuevos materiales y los prefabricados. Su funcionalismo es muy riguroso, pero también muy elegante. Es un auténtico maestro en la creación de espacios abiertos con sólo uno o dos muros. Entre 1919 y 1923 proyecta construir un rascacielos de cristal y un edificio de oficinas de hormigón recubierto de cristal, pero la industria no está preparada para proporcionarle los materiales. En 1929 construye el pabellón alemán de la Exposición Internacional de Barcelona, una auténtica joya del racionalismo más austero. Su estética esta influida por el constructivismo de Mondrian. En 1938 también emigra a EE UU huyendo de los nazis. Aquí realiza múltiples obras. Por fin en 1951 levanta su edificio soñado, un edificio de cristal que consta de una planta rectangular y un prisma, el edificio Seagram en Nueva York, que termina en 1958.

En Estados Unidos también hay grandes arquitectos racionalistas. El más representativo de ellos es Frank Lloyd Wright (1867-1959), que trabaja en Chicago, y conoce la arquitectura del hierro y del cristal. Su arquitectura se caracteriza por la integración orgánica del edificio y la naturaleza, tanto por sus formas como por los materiales que utiliza. Son típicas sus casas de campo, de techos bajos y amplias salas: Museo Guggenheim, casa Kaufmann.

Le Corbusier (Charles Edouard Jeanneret) (1887-1965) es el gran teórico del movimiento. Nace en Suiza, pero trabaja en todo el mundo. Es un gran activista del movimiento moderno que divulga los principios del racionalismo por todo el planeta. Concibe una sociedad nueva para la que hace falta una nueva ciudad. En 1928 publica en la Revista de Occidente Arquitectura de la época maquinista, en donde resume su ideología arquitectónica: construcción sobre pilotes para permitir un jardín en el suelo, aprovechamiento de las terrazas como espacio verde, plano libre, ventana continua en horizontal, fachada cortina e independiente, etc. En los años veinte construye varias villas e iglesias con estas premisas. En 1933 promueve la Carta de Atenas, que recoge los principios del CIAM, los cuales serán decisivos para la construcción de la ciudad moderna: segregación funcional del lugar de trabajo, ocio, transporte, vivienda, mercado y centro cívico y de cultura (que debe ser el centro de la ciudad). Le Corbusier lleva a la práctica la construcción por módulos, unidades de habitación, en el bloque de apartamentos que construye en Marsella en 1947, todos ellos iguales y cúbicos. Inventa, también, el dúplex. Su obra contiene muchos edificios famosos, como la casa Citroën que construye en 1921. Obras suya son villa Savoye en Poissy, villa Stein en Graches, Notre-Dame de Haut en Ronchamp, Tribunal Supremo de Chandigarh.

Alvar Aalto (1898-1976) es un finlandés que, junto a Wright, es el representante más destacado de la arquitectura orgánica. Construye en la naturaleza y en armonía con ella. Su obra más significativa es el sanatorio de Paimio, en el que los bloques están separados funcionalmente y unidos por pasadizos elevados o subterráneos en diferentes pabellones. Otras obras suyas son el Ayuntamiento de Saynatsaelo, Caja de Ahorros de Helsinki, Ópera de Essen, Museo de Arte de Bagdad.

Otros arquitectos importantes son Tony Garnier: ciudad industrial de Lyon, Adolf Loos (1870-1933): villa Steiner, almacenes Michaelerplatz, Hendrik Petrus Berlage: Bolsa de Amsterdam, Jacobus Johannes Pieter Oud, Marcel Breuer y Philip Johnson.

En España el racionalismo entra por medio del grupo GATEPAC (Grupo de artistas y técnicos españoles para el progreso de la arquitectura contemporánea) que introducen los ideales del CIAM. Aquí encontramos a García Mercadal: rincón de Goya en Zaragoza, cine Fígaro en Madrid, Sánchez Arcas: cine Coliseo en Madrid, Carlos Arniches: Residencia de Señoritas de la calle Miguel Ángel, José Manuel Aizpurúa, Josep Lluis Sert: ciudad de reposo en Gavá y en Castelldefels, Germán Rodríguez Arias: edificio Astoria, Raimon Duran i Reynals y Josep Torres Clavé: Dispensario Central Antituberculoso. Todos ellos trabajaron, fundamentalmente, durante la segunda República.

Durante el franquismo destacaron Miguel Fisac, Francisco Javier Sáenz de Oiza, Javier Carvajal, Oriol Bohigas, Ricardo Bofill, Fernando Higueras y José Rafael Moneo, alguno de los cuales trabajan aún.

Algunos españoles, que trabajaron sobre todo en el extranjero son Eduardo Torroja (1899-1961): mercado de Algeciras, tribunas del hipódromo de la Zarzuela, puente de Martín Gil sobre el Esla, Club Tachina en Caracas, Josep Lluis Sert (1902-1983): embajada de Estados Unidos en Bagdad, Fundación Miró en Barcelona, Félix Candela, José Antonio Corrales, que trabajó conjuntamente con Vázquez Moreluz: Pabellón de los hexágonos (1958), Casa Huarte en Madrid (1965), Unidad Vecinal Elviña (1964-65) en La Coruña, sede de Bakunión (1972-73) en Madrid, Facultad de Informática de Málaga (1989-95).

En el Tercer Mundo hay que señalar las construcciones de Ciudad de México, con Félix Candela: Palacio de los Deportes de Ciudad de México, como figura más importante. La creación de Brasilia, con arquitectos como Oscar Niemeyer, Lucio Costa y Eduardo Alfonso Reidy. También veremos algunos de los edificios más altos del mundo, como la torres Petronas en Kuala Lumpur (Malasia) (452,60 metros).

También hay que reseñar la labor de la reconstrucción de Japón tras la segunda guerra mundial, con arquitectos como Kenzo Tange: complejo olímpico de Tokio, Kiyonori Kikutake: Ciudad marina, Masato Otaka y Arata Isozaki.

La arquitectura racionalista es imitada y repetida en todo el mundo, por todas partes y por todos los arquitectos, gracias a las publicaciones que permiten construir a los arquitectos de segunda clase como si fuesen de primera. Los arquitectos trabajan mucho en el Tercer Mundo, ya que aquí hay menos limitaciones legales para construir, y dinero suficiente. Su difusión es tan grande y profunda que es la que hoy configura la ciudad contemporánea, la ciudad en la que vivimos diariamente. Lamentablemente, los ideales del CIAM se han quedado en una técnica constructiva que permite aprovechar al máximo el precio del suelo, lo que ha dado a nuestras ciudades un aspecto claustrofóbico.

Referencias

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Otras fuentes de información

Notas