La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Monasterio de San Clemente (Sevilla)

Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.

Saltar a navegación, buscar
Monasterio de San Clemente de Sevilla. Pórtico de entrada a la iglesia visto desde el compás de entrada.

El Real Monasterio de San Clemente de Sevilla, situado en la calle de Santa Clara, muy próximo al río Guadalquivir, es uno de los conventos más emblemáticos del Casco Antiguo de la ciudad

Fundado en el año 1248 por Fernando III el Santo, quien habiendo entrado con sus tropas en la reconquista de ciudad de Sevilla el 23 de noviembre, festividad de San Clemente, convino erigir un monasterio dedicado al Pontífice.

Este monasterio sevillano de más de setecientos cincuenta años de existencia se sitúa hasta el día de hoy en el mismo enclave desde su inicio. El Rey Santo decidió que la orden monástica del Císter femenino ocupara este nuevo monasterio, debido probablemente a que en aquellos momentos ésta era la orden que aparecía más ligada a la familia real. La primera abadesa de la que existe constancia fue una señora llamada Doña Gontrueda Ruiz de León, con la que posiblemente se iniciara la vida de este cenobio femenino.

De notable importancia y relevancia, siempre ligado a la corona y al arzobispado, recibirá en su claustro a las más importantes damas de la sociedad sevillana de los siglos medievales. Tanto es así, que el convento terminó siendo escogido como Panteón Real, iniciándose en ello con la infanta castellana Doña Berenguela, hija primogénita de Alfonso X, quien fue enterrada aquí y descansa en este monasterio. Medio siglo después, la reina de Castilla Doña María, esposa del rey Alfonso XI y madre del rey Pedro I, siguió las pasos de Doña Berenguela, puesto que también fue enterrada en este convento sevillano de San Clamente. Y también Doña Beatriz de Castilla que, no obstante, sería la última en ordenar su entierro mediante testamento en la citada Iglesia del convento.

Portada de acceso al convento desde la calle Santa Clara.

A finales del siglo XVI se realiza una ampliación del convento, pues había que hacer una nueva iglesia más acorde y suficiente en tamaño para el número de religiosas, de manera que ésta pudiera cubrir sus necesidades. Esta remodelación es un claro indicador de la importancia del monasterio, que no solo se observa relevante en los siglos medievales, sino que también se mantiene así durante los siglos posteriores.

Arquitectónicamente se compone de un conjunto heterogéneo de edificaciones construidas en diferentes épocas y estilos, especialmente desde el siglo XVI al XVII. En el monasterio se distinguen tres zonas principales: la zona monacal propiamente dicha, la zona hoy destinada a salas de exposiciones, con entrada independiente desde la Calle Torneo, y la Iglesia; una iglesia a la que se accede a través de un amplio y tranquilo compás con atrio porticado, sombreado por naranjos, damas de noche y jazmines, y donde se concentra la mayor parte del rico patrimonio artístico del monasterio.

Durante el siglo XIII la iglesia primitiva estaba en las dependencias más próximas a la actual calle de Santa Clara, pero en la centuria siguiente, y por necesidades de ampliación de las estancias monásticas, se pasa a la zona donde se encuentra hoy, realizándose un nuevo templo, el actual, que se acaba en el año 1588, siendo consagrada el 30 de septiembre, durante el reinado de Felipe II.

Organizada según una sola nave de dimensiones excepcionales como iglesia conventual, se encuentra cubierta por un magnífico artesonado mudéjar de cinco paños, observándose también paramentos cubiertos en su parte inferior por un conjunto de azulejería cerámica pintada y una valiosa cubierta de madera en el Coro Bajo, obra del siglo XVII.

Exteriormente cuenta con una de las mejores espadañas de la ciudad de Sevilla, un soberbio ejemplar barroco de dos cuerpos de altura y cuatro vanos, profusamente decorado con pilastras, frontones curvos y menudos pináculos, cuyo color blanco contrasta con los tonos pardos de la cubierta de donde emerge.

Una de las joyas que encontramos en el convento, es el Retablo Mayor, que consta de sotobanco y banco, dos pisos de tres calles y un ático. Levantado por los hermanos Felipe y Gaspar de Ribas, puede considerarse como una de las mejores creaciones barrocas sevillanas.

El resto de los retablos de la iglesia, a excepción de uno dieciochesco, son del siglo XVII.

La riqueza artística que ostenta el convento se reparte entre relieves, lienzos, pinturas, esculturas y motivos ornamentales de diversas épocas y artistas, tales como Martínez Montañés, Gáspar Núñez Delgado, Francisco de Ocampo, Francisco Pacheco, Francisco de Paula Escribano o Lorenzo Barba Figueroa entre otros tantos.

Otros tesoros lo conforman la rica colección de orfebrería existente en el monasterio, en la que destacan un copón de plata dorada, joya gótica del siglo XIV, un portaviático de plata y plata dorada que data en 1829, o un ostensorio de oro, plata dorada y perlas, obra de Miguel María Palomino realizado entre 1813 y 1825.

[escribe] Catalogación

[escribe] Referencias


Otras fuentes de información

Notas

Herramientas personales
Espacios de nombres
Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Crear un libro