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Monasterio
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
Lugar donde vive una comunidad de monjes.
Aunque existen monasterios en otras religiones, como pueden ser los lamasterios budistas, el nombre se aplica preferentemente a congregaciones que profesan el cristianismo.
Los monasterios surgieron por la necesidad de los cenobitas o monjes por encontrar un lugar para compartir y llevar una vida de aislamiento y oración, tanto en el cristianismo como en otras religiones. La solución arquitectónica fueron estos edificios donde pudieron organizarse y llevar la vida que habían elegido.
Los monasterios tienen su origen en la Antigüedad pero su época de apogeo fue la Edad Media cuando se perfeccionaron los ambientes arquitectónicos y se dieron una serie de avances que fueron evolucionando de acuerdo con los tiempos.
Los monjes que se agrupaban en los monasterios renunciaban a los bienes materiales del mundo y su única aspiración era la oración y en algunos casos el trabajo de la tierra; también pedían limosna para subsistir. Con el tiempo sin embargo los monasterios fueron cambiando, convirtiéndose algunos en edificios suntuosos donde se acumulaban obras de arte y lujosas ornamentaciones. Esta contaminación fue debida a los laicos, los grandes señores y reyes que con sus donaciones y regalos pretendían comprar las oraciones de los monjes en pro de la salvación de su alma. Muchos de los grandes monasterios que se conocen y que son dignos de admiración por su arquitectura comenzaron siendo humildes cenobios edificados únicamente como cobijo de los monjes.
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[escribe] Historia y evolución
Desde tiempos antiguos han existido hombres que han sentido la necesidad de retirarse de la vida en sociedad y habitar en lugares apartados y solitarios, dedicándose a la oración y a la meditación. Se les ha llamado eremitas o anacoretas o ermitaños. Generalmente los ermitaños elegían una cueva para vivir o se construían una humilde cabaña. Junto a esta celda, edificaban otra que utilizaban como oratorio. Cuando algunos de estos eremitas alcanzaban fama de santidad se les unían otros con el fin de estar cerca del santo. Estos recién llegados se edificaban unas cabañas cerca del primer ermitaño, formando así una incipiente comunidad; al conjunto se le ha llamado lauras. Llegó un momento en que fue necesario organizar a toda aquella gente y estos fueron los comienzos de los cenobios (más tarde monasterios), lugar de vida retirada en común de los eremitas o ermitaños que pasaron a llamarse después cenobitas, monjes y frailes. Se carecterizan estos cenobios por su pobreza y austeridad y por su ambiente de oración y santidad. No se conservan restos de los primitivos cenobios y sólo han perdurado algunos rupestres, edificados en la propia roca. Habitaban siempre fuera de las murallas de las ciudades, hasta que poco a poco se fueron aproximando, y entrado el siglo V los cenobitas empezaron ya a situar sus cenobios dentro del cerco de la ciudad.
En el siglo IV hubo gran cantidad de monasterios, sobre todo en la Galia gracias a san Martín de Tours que fue una figura destacada del monacato de esa época. Ninguno de estos monasterios ha llegado hasta nuestros días pero se sabe cómo estaban edificados por un manuscrito del año 400 del biógrafo del santo que describe perfectamente el primero de todos ellos. Era un espacio cerrado por una cerca y en el recinto estaban adosadas a ella las celdas de los monjes. En el centro se alzaban varias construcciones: un edificio de dos plantas; en la de abajo vivía San Martín con algunos compañeros y en la de arriba estaba el refectorio. Estaba también la iglesia y un lugar donde se guardaban las reliquias y otro que servía de enterramiento. En este mismo siglo IV, san Basilio (c.329-379) fundó algunos monasterios en Oriente y redactó una regla.
Entre los siglos IV y V san Agustín fundó varios monasterios y escribió las reglas más antiguas que se conocen. No hay restos arquitectónicos.
[escribe] Siglo VI: san Benito
En el año 530 san Benito (Benito de Nursia), comenzó la construcción de un monasterio en Montecasino (Italia), cuya trascendencia fue enorme. La promulgación de su regla y la creación de la orden benedictina, le convirtieron en el gran impulsor de los monasterios en occidente, que conocerían una etapa de fuerte expansión por Europa a partir del siglo XI, gracias a los monjes de la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña. La apelación de «benedictino» para esto monjes procede del nombre latino de su fundador: Benedictus, que significa «bendecido».
[escribe] Siglos VI y VII: Hispania
En el siglo VI florecieron en Hispania los primeros monasterios con comunidades dobles de hombres y mujeres cuyo origen hay que buscarlo en los monasterios de tipo familiar fundados por matrimonios. También se dio un tipo de monasterio peculiar, de monjas solitarias encerradas en sus propias casas. El clero redactó las reglas hispano godas para los monjes hispanos que estuvieron en vigor hasta el siglo XII en que fueron sustituidas por la reforma cluniacense y la liturgia romana. En el siglo VII, san Isidoro escribió una regla inspirada en el monacato oriental. En estos escritos se recoge la descripción de cómo deben ser las distintas partes de un monasterio: debe ser un recinto amurallado con una sola puerta de entrada y un postigo que dé al huerto. Debe estar alejado de la ciudad para que sea lugar de recogimiento y oración. Las celdas de los monjes deben estar cerca de la iglesia para que les sea fácil acudir pronto a la oración. No habla de ninguna sala capitular por lo que se supone que las reuniones las hacían en el coro de la iglesia.
[escribe] Siglo XI: Cluny
Los monasterios cluniacenses estaban enclavados en el campo, de cuya labor, en un principio, obtenían sus monjes los medios para subsistir de acuerdo con la máxima de San Benito de «ora et labora» (ora y trabaja). Así pues, estos monasterios, además de la iglesia, el claustro, el dormitorio, el refectorio, y otras dependencias para la vida monacal, contaban con dependencias para la actividad económica, tales como graneros, establos, lagares, etc.-
Los benedictinos cluniacenses o monjes negros, por el color de su hábito, fueron los difusores del arte románico en Europa.
[escribe] Siglo XII: el Císter
A finales del siglo XI los monasterios cluniacenses benedictinos se habían convertido en verdaderos centros de riqueza y poder. Surgió entonces una reforma en Citeaux (Borgoña) donde el monje Roberto y algunos seguidores decidieron poner de nuevo en práctica las ordenanzas de la regla de San Benito que habían sido olvidadas o que no se cumplían. En 1112 el monje Bernardo (de gran personalidad y poder de convicción), acompañado de 30 monjes jóvenes llegó a Citeaux donde estaba la primera fundación y a partir de ese momento se sucedieron rápidamente los nuevos monasterios llamados cistercienses por su lugar de origen.
La arquitectura de estos monasterios fue característica de esa nueva orden de monjes, acoplándose las formas tradicionales románicas con soluciones del primer gótico. Muchos historiadores dicen que se trata de un estilo de transición entre el románico y el gótico pero los grandes especialistas aseguran que no existe un estilo artístico del Císter.
Las iglesias de estos monasterios prescinden de toda iconografía y el esquema del conjunto de edificios sigue una rígida normativa en todos los países. Cada dependencia resulta funcional y destinada a facilitar el cumplimiento de los preceptos de la regla.
La fundación del monasterio cisterciense se hacía en lugares apartados de la sociedad. Los estatutos de la orden son claros al respecto: «No se construirán nuestros cenobios en ciudades, villas o castillos, sino en lugares remotos al paso del hombre...Se instalarán en lo posible donde haya agua para el molino y los huertos, de manera que no sea necesario a los monjes vagar de por fuera». Se instituía de esta forma la clausura en los monasterios cistercienses.
La distribución de las distintas dependencias del monasterio cisterciense seguía un esquema rígido, idéntico en cualquier lugar, a fin de que el monje forastero se sintiese como en su lugar de origen. Junto a la iglesia se construía el claustro desde el que se accedía a otras dependencias. Sus cuatro lados o pandas, reciben el nombre de su respectiva dependencia más destacada. En la panda de la sala capitular se suelen encontrar también la biblioteca, el locutorio, la escalera de acceso al dormitorio de los monjes, y el pasillo que conduce a la huerta. En la panda del refectorio flanquean a este la cocina y el calefactorio. La cilla tiene su propia panda. La panda del mandatum es la adosada a la iglesia, denominándose así por celebrarse en ella el ritual del lavatorio de pies o mandatum todos los sábados y el Jueves Santo.
[escribe] Disolución de monasterios
El origen de las disoluciones y desamortizaciones de los monasterios puede encontrarse en los años de la Revolución Francesa. Entre 1789 y 1791 fueron entregadas al nuevo gobierno las propiedades de la Iglesia al tiempo que se anulaban las órdenes monásticas y eran abandonadas sus sedes.
[escribe] Monasterios de mujeres
Los monasterios de mujeres datan del siglo IV. San Antonio Abad edificó en Egipto uno de estos monasterios y puso a su hermana a dirigirlo como superiora. San Basilio (patriarca del monacato oriental), fundó varios monasterios para mujeres jóvenes en Capadocia (actual Turquía) y otros enclaves. A partir de entonces se multiplicaron en Oriente estos cenobios y a principios del siglo V algunos contaban con más de 200 monjas. San Jerónimo da fe de los cenobios de mujeres en Occidente. En Roma, en Galia y en Milán se fundaron varios bajo la dirección de San Ambrosio, Atanasio y Eusebio.
En la Galia del siglo V existían también cenobios de mujeres. El más célebre fue el monasterio de San Ambrosio donde se recluyó su hermana Marcelina con una compañera llamada Cándida. San Ambrosio atestigua en sus escritos que allí llegaban mujeres de lugares lejanos para recibir de sus propias manos los hábitos (entonces era el velo): De Placentino sacrandae virgines veniunt, de Bononiensi veniunt, de Mauritania veniunt ut hic valentur. (Ambrosio De Virgin. Lib. I cap. 10).
[escribe] Las reglas monásticas
Las reglas eran las ordenanzas escritas que los monjes de las distintas órdenes monacales debían seguir. Se iniciaron cuando los cenobios crecieron en número de monjes y hubo necesidad de una cierta organización. Muchas de estas reglas se conservan y gracias a ellas se tiene noticia de la arquitectura y disposición de algunos monasterios ya desaparecidos. Figuras importantes de la Iglesia Católica como San Agustín, San Benito, el monje Roberto y San Bernardo, San Bruno, San Basilio, y otros más. Las reglas estaban compuestas por capítulos que solían leerse en los monasterios en la sala capitular. En ellos se iba dictando una serie de normas a seguir, tanto de carácter espiritual como práctico y sobre la vida de los monjes (vestuario, comida, horas de sueño, trabajo, etc.).
[escribe] Forma arquitectónica de los monasterios cristianos
La parte más importante del monasterio es la Iglesia, o casa de Dios. En uno de sus costados se adosaba el claustro que, en los otros tres lados tenía las dependencias y alojamiento de los monjes. Entre estos locales, había dos fundamentales: la sala capitular, que muy a menudo estaba cubierto con nueve bóvedas de planta cuadrada y, por lo tanto tenía cuatro columnas, y el Refectorio, donde comía la comunidad. Además estaban las celdas, que a veces eran personales y otras un gran dormitorio común, y alguna capilla pequeña, más los correspondientes almacenes. En ciertos monasterios era muy importante la cocina y así se enseñan algunas en las visitas turísticas, como dignas de ser visitadas, por su tamaño o por su decoración.
Fuera de esta estructura, los monasterios crecían, a veces con nuevos claustros y, además, solían disponer de terrenos para huerta, de donde obtenían una parte importante de los suministros.
También podían presentar otras dependencias como el armariolum o armarium donde se depositaban tanto los libros litúrgicos para los actos religiosos de cada día como los libros de lectura de los monjes. Cuando los monasterios acumularon una buena cantidad de libros y legajos, tuvieron necesidad de construir una biblioteca y el armarium quedó como un hueco obsoleto; en algunas ocasiones se utilizó para poner un altar de devoción. El scriptorium era el lugar donde se copiaban los libros, el locutorio, dónde los monjes hablaban en privado con el abad o con los extraños al monasterio, la botica, el calefactorio y otras dependencias para los novicios o los monjes legos. No faltaba el cementerio.
Como grandes explotaciones agropecuarias que los monasterios resultaban a veces, también disponían de lagares, bodegas, establos, graneros, pajares, molinos, almacenes, fraguas y talleres artesanales.
Otras dependencias que podían albergar los monasterios eran las enfermerías, hospederías para transeúntes y peregrinos, incluso a veces escuelas.
[escribe] Monasterios orientales
Hay que buscar el origen de estos monasterios en las primeras comunidades de Egipto, a partir de los seguidores de San Antonio Abad que se retiró al desierto en el año 270 para vivir como eremita. Su vida y su ejemplo atrajeron multitud de nuevos eremitas dispuestos a seguirle. San Pacomio, ya en el siglo IV organizó a estos monjes solitarios formando varias comunidades de unos 40 individuos y poniendo al frente de cada vivienda como director, al monje de más edad. Redactó una regla que la leyenda decía que le había sido dictada por un ángel. Este tipo de cenobio o monasterio se difundió rápidamente por Asia Menor, Palestina, Siria, Grecia y Mesopotamia.
En Capadocia (Asia Menor, actual Turquía), San Basilio el Grande (330-379) fue el pionero del monacato. Después de su visita a los famosos eremitas de Egipto decidió adoptar él mismo este tipo de vida y se retiró a Neocesarea en la región del Ponto donde escribió su regla de vida monástica. Fundó después varios monasterios que siguieron dicha regla, cuyos monjes fueron llamados "monjes basilianos". La regla de San Basilio es seguida todavía por algunos monjes católicos romanos y por otros ortodoxos.
En un momento determinado de la historia del Imperio Romano, el monacato oriental trasladó su eje al Monte Athos en Grecia y a Constantinopla en Asia Menor, desde donde se difundieron los monasterios por tierras de Rusia hasta llegar a orillas del Pacífico. Se trata del monasterio bizantino.
[escribe] Monasterios de pueblos eslavos
El cristianismo ortodoxo contó desde antes del siglo XIV con un buen número de creyentes en las llanuras de Valaquia (al norte del Danubio y sur de los montes Cárpatos y en las montañas de Moldavia (al este de Europa) aunque no se organizaron como iglesia hasta entrado el siglo XIV. Los monjes del monte Athos habían difundido el misticismo y la oración por estas tierras y habían fundado una serie de monasterios; los monasterios búlgaros fueron especialmente reconocidos en la ortodoxia cristiana, sobre todo los de la época bizantina.
[escribe] Otros monasterios
- Monasterio cartujo
- Monasterio de las órdenes mendicantes
- Monasterio bizantino
- Monasterio búlgaro
- Monasterio cartujo
- Monasterio de las órdenes mendicantes
- Monasterio hispano
[escribe] Monasterios descritos en la enciclopedia
- Monasterio de Santa María de Huerta
- Monasterio de Santo Toribio de Liébana
- Monasterio de San Millán de Yuso (La Rioja)
- Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)
- Monasterio de El Escorial
- Real Monasterio de Santa María de Guadalupe
- Monasterio de San Juan de Rila