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Los desposorios de la Virgen (1504)
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
Obra de Rafael pintada al óleo sobre tabla en 1504, con unas dimensiones de 1´70 x 1´17 m. Se encuentra en la Pinacoteca Brera de Milán.
Pertenece a la etapa juvenil del autor, siendo ejecutada durante su estancia en Città di Castello. Fue realizada para el Altar de los Desposorios, ubicado en la iglesia de San Francisco de Città di Castello, poco antes de su periodo florentino (donde recibiría la influencia directa de Leonardo) y muestra muchos rasgos de su primera etapa influida por Perugino. En efecto, la referencias a la obra de este maestro titulada La entrega de las llaves (1481-82) son claras en el cuadro. La perspectiva, la composición simétrica y la elegancia de Perugino, son claramente perceptibles, aunque la composición se ha simplificado y se ha logrado conectar más las figuras con el espacio circundante. Así pues en la obra de Rafael las figuras de primer plano están dispuestas según una curva que repite, ampliándola, la de la columnata, pero mientras la columnata forma una curva cerrada hacia el interior, las figuras lo hacen hacia el exterior, creando un ritmo de curva y contracurva que, sin embargo, se conectan por medio de las líneas de perspectiva del pavimento, que además actúan regulando los intervalos entre las cabezas y los intercolumnios, creando así una composición armónica. Junto esto la luz, el juego de figuras y vacíos, así como la sabia combinación de colores, contribuyen a crear un espacio más real, fluido y unitario que el de Perugino quien lo hace «construido todavía sobre planos paralelos» a decir de G.C.Argan. Según este mismo autor, Rafael aquí ha planteado un problema en pintura del que los arquitectos de la época también se ocupaban:«la síntesis de organismo lineal y central», entre la perspectiva geométrica y la empírica, plana y curva. En fin, percepción racional y empírica (razón y sentidos) conciliadas, integradas y llevadas a la unidad. El punto de vista está ligeramente elevado sobre las figuras, como si las viesemos un poco desde arriba (una especie de lo que se donima «picado»), proporcionando mayor sensación de tridimensionalidad. Rafael consigue superar así la frialdad geométrica y matemática de la perspectiva lineal típicamente quattrocentista. También está relacionada la obra con la del mismo título de su maestro en Perugia, sin embargo, el templo que aparece en el fondo de las obras de Perugino (que simboliza a la Iglesia, la Ley y la Tradición) está más relacionado con la obra de Brunelleschi (es también más quattrocentista) que el de Rafael, claramente relacionado con el Templete de San Pietro in Montorio realizado en Roma por Bramante en el año 1502. Por otra parte, las figuras son menos simétricas en la obra de Rafael.
El templo muestra una maravilla de exactitud en el dibujo, que pone de manifiesto las excelentes dotes de Rafael para la arquitectura, sin descuidar el diseño de las figuras, en las que igualmente resaltan su gran maestría y cuidado como dibujante.
La iconografía está tomada de Perugino, aunque algo más simplificada. En el centro el sacerdote y a ambos lados María y José , acompañados respectivamente-de las Vírgenes de Israel y los pretendientes rehusados. Al fondo el templo, que Rafael lo quiere representar como el Templo de Jerusalén y lo hace de planta poligonal (centralizada), casi circular, pues presenta 16 lados, y rodeado por un pórtico de columnas mezcla de orden dórico romano (toscano) y pequeñas volutas jónicas, sobre el que se eleva el cuerpo del edificio, cubierto con una cúpula esférica (media naranja). Pero el edificio, además de símbolo, es también objeto plástico, puesto que actúa de punto clave de la composición espacial, que como antes se ha dicho, está formada por figuras en primer plano, vasto espacio en perspectiva y templo al fondo.
La preocupación por el espacio -un espacio además amplio-, la belleza idealizada y, en fin, el lenguaje comprensible, sereno y armónico, son manifestaciones visibles de la «gracia» característica de esta y otras obras del «Divino» Rafael.
Como curiosidad señalar que Rafael firma y fecha el cuadro mediante una inscripción en el friso sobre el arco central (RAPHAEL VRBINAS M DIIII = Rafael de Urbino 1504).
Otra curiosidad está en los pies de Sán José. En su pie izquierdo pueden contarse 6 dedos. No porque realmente los tuviese sino porque la tradición asociaba a esta anomalía la capacidad para un sexto sentido y una capacidad para interpretar sueños proféticos. Rafael pintaría posteriormente seis dedos en la mano derecha del Papa Sixo IV en la obra "La Madonna de San Sixto (1516)".
