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Lenguas amerindias

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En comparación con otros continentes, el continente americano presenta una riqueza lingüística única, aunque no hay acuerdo total respecto de la clasificación de las lenguas, pertenecientes a muchas familias (o troncos). No pocas de ellas ya han desaparecido (y siguen desapareciendo en el presente) por los avatares de la conquista y la colonización y la correspondiente aculturación; otras, no obstante, han logrado sobrevivir y muestran todavía considerable vitalidad, como, por ejemplo, el quechua, el náhuatl y el guaraní (las dos primeras eran lingua franca de extensos imperios y las tres fueron utilizadas en el proselitismo de los sacerdotes católicos españoles). Estas pueden tener un futuro más promisorio por su implantación histórica y el caracter de lengua oficial en varios países y regiones, lo que implica una mayor difusión y un cambio en la percepción social de su uso.

Las lenguas amerindias se hablaban desde el actual territorio de Canadá, hasta las tierras de la Patagonia de Chile. Hoy en día, en todos los países de la región se habla alguna lengua indoeuropea, y en algunos países, en el mejor de los casos, las lenguas indígenas tiene un estatus de segunda clase. Se estima que hay seiscientas lenguas amerindias en la actualidad, habladas por alrededor de dieciocho millones de personas, lo que daría un promedio de 30.000 hablantes por lengua; sin embargo, las realidad es diferente. Las dicisiete lenguas mas habladas tienen más de 100.000 hablantes, es decir el 90% de la población que habla alguna lengua amerindia, habla alguna de las diecisiete lenguas amerindias mayores.

Clasificación de las lenguas americanas

La clasificación de las lenguas amerindias no comenzo mucho después que las del resto del mundo, a pesar de ser, relativamente, el territorio más recientemente descubierto. La primera lengua amerindia registrada por un europeo, al parecer fue el laurentiano, (lengua irikiana). Desde esa época, diferentes lenguas de Norteamérica fueron clasificadas en familias, no sin dejar atrás numerosoas controversias. Al comienzo del siglo diecinueve, las lenguas de la costa atlántica se documentaron de manera mas rigurosa. El trabajo en las lenguas de la actual California comenzó en el siglo XIX con los trabajos del cura español Felipe Arroyo de la Cuesta.

El primer intento sistemático de clasificación de las lenguas de América del Norte fue hecho por Albert Gallatin, en 1836. En este trabajo pionero, Gallatin identificó 26 familias entre las 81 tribus estudiadas.

El año 1891 se publicó The American Race, el primer intento de clasificación de las lenguas de todo el continente, en donde su autor, Daniel Brinton, buscó plasmar la idea de que «la identidad física de los americanos esta bien ilustrada por sus lenguas».

A diferencia de lo que sucedió en Norteamérica, donde la discusión fue rica y sustancial, las lenguas de Sudamérica fueron pobremente estudiadas. El trabajo de Brinton fue seguido por el trabajo de Chamberlaine (1903) que identificó 53 y posteriormente (1913) 83 familias, Paul Rivet que en 1924 clasificó 77 familias y Cestmir Loukotka (1935, 94 familias, 1944 114 familias). La mayoría del trabajo que se ha hecho en Sudamérica es producto de la investigación del Summer Institute of Linguistics.

Clasificación de Greenberg

Una de las clasificaciones propuestas es la del lingüista americano Joseph Greenberg, quien también ha hecho aportes importantes en las clasificaciones de las lenguas africanas y oceánicas. Para sus clasificaciones, Greenberg ha utilizando la comparación multilateral, que consiste básicamente en recolectar listas de palabras, restringidas a vocabulario básico, de cuantos idiomas sea posible. Ese vocabulario puede ser léxico o gramático, luego se comparan los grupos y se dividen según las similitudes de los grupos comparadas, dividiéndolas en diferentes niveles. Este sistema es bastante confiable para lenguas recientes, pero no así con lenguas mas remotas o en las cuales se cuente con material insuficiente.

Según Greenberg, todas las lenguas de América pueden ser agrupadas en tan solo tres familias genéticas:

  1. la Esquimo-aleutiana, con diez lenguas , con un total de 85.000 hablantes.
  2. la familia na-dene , que consiste de tres lenguas independientes (haida, tlingit, eyak) y de la familia atabascana, con alrededor de 300.000 hablantes. El navajo es la lengua atabascana mas hablada, con 120.000 hablantes.
  3. El amerindio, para todas las demás.

La clasificación de Greenberg se basa en un extenso trabajo de recopilación de listas de palabras de más de 250.000 entradas léxicas, tomadas de 3000 fuentes diferentes. En su trabajo de 1987, Greenberg expone más de 300 etimologías que conectan diferentes lenguas desde Canadá a Chile. Ruhlen (1987) considera que la evidencia es tal, que la rama (philum) amerindia puede tomarse como establecida. No obstante, en la actualidad, esta propuesta se haya desacreditada y la mayoría de los lingüistas considera que el método de Greenberg no es satisfactorio para probar las relaciones entre lenguas.

Referencias

Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

Autores

  • Eduardo Rivera. Doctorando en linguistica Universitat de Barcelona, España