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Lenguaje del arte

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El arte tradicional estaba obsesionado con la reproducción fiel de la realidad. En los estudios de pintura se dedicaban cuatro años a aprender la técnica del dibujo, y otros cuatro años a aprender la propia técnica de la pintura. Pero la fotografía acabará con todo esto, ahora hay un modo de reproducir la realidad fielmente, y mecánico, al que no se le puede hacer la competencia sino es con el color. Por lo tanto, para que la pintura continúe teniendo sentido, es necesario potenciar el color y romper con la figuración, es preciso encontrar un nuevo lenguaje, la semántica profunda de la pintura y de todo el arte, tratar de descubrir las leyes que rigen la comunicación por signos y figuras, la expresividad de la línea y el color.

Se hace necesario interpretar la obra de arte según el contexto en el que se realiza, se hace preciso conocer las otras obras del autor, su pensamiento a cerca de la obra de arte; y también otras obras de arte contemporáneas y de otros autores. El objeto físico se concibe como objeto estético en atención a sus cualidades formales y, sobre todo, por los aspectos dinámicos de expresión e interpretación. El objeto es pensado de forma diferente, según las leyes internas que dan la pista de la interpretación pero sin renunciar a la intuición. ¿Porqué dos obras formalmente iguales una es inolvidable y se queda permanentemente en nuestra retina y la otra no? Kandinsky afirmará que por sus aspectos espirituales.

Existen diferentes interpretaciones de una misma obra de arte. Cada uno ve cosas diferentes según las vivencias personales y el conocimiento del lenguaje codificado en esa obra. Se analizan la forma y el contenido, si es posible distinguirlos, el soporte, el color, el dibujo, el volumen, la perspectiva, el tema, la composición interna, etc. Pero todo esto es lo que hace iguales a todas las obras de arte. La genialidad de una sobre lo anodino de otra está, no en lo que es igual, sino en lo que es diferente.

La obra de arte es una estructura dinámica que necesita de la interpretación, de la interacción activa con el observador. Este es un debate muy profundo entre la figuración y la abstracción. ¿Cuánto más se parezca una obra de arte a la naturaleza, es más fácil o más difícil que el espectador sea capaz de captar los aspectos psicológicos? Según Kandinsky la figuración dificulta la apreciación de los aspectos pictóricos, porque llevan implícitos otros mensajes además de los puramente estéticos. Es necesario tener actitudes mentales diferentes a las habituales cuando observamos una obra de arte.

La obra de arte es intencional, busca expresar algo, o provocar sentimientos y ciertas reacciones como placer, angustia, miedo, etc. Esto implica una formación ideológica del artista y del observador, y una recreación de la obra cada vez que se ve, convirtiéndose, así, el espectador en artista. Esta es la diferencia entre una obra muerta y una obra viva, la consecución de ese objetivo.

Con las nuevas tecnologías la obra del artista deja de ser única. La fotografía, el cartel y la reproducción hacen perder exclusividad a la obra, pero no por ello su fuerza expresiva.

El debate entre las obras figurativas y las no figurativas está en la forma artística. Se trata de saber cómo organizar la materia, cuál es el orden dentro de la composición y cuál su estructura, y si seguir o no los modelos científicos. Son funciones plásticas de elementos referenciales que hacen alusión a la cultura o al mundo visual real.

Pero existen también funciones autónomas que crean sensaciones independientemente, porqué apelan al subconsciente: el color, la cercanía o la lejanía, la intensidad, etc. Las obras de arte tienen muchos significados, que se pueden descubrir en la propia obra o en los textos literarios referentes a ella, y que aportan nuevos puntos de vista.

Desde el punto de vista semántico se tiene en cuenta un haz temático primario en el que se reconoce la obra y la semejanza con otras imágenes conocidas. También hay un haz temático convencional en el que aparecen los significados añadidos por la historia, la crítica y las convenciones sociales. Además, hay un haz temático intrínseco que hace referencia a la iconografía cultural de los símbolos. Y por último, hay un haz temático sintagmático en el que aparecen el significado de la propia composición, su estructura y la psicología del creador y el observador.

Cada época tiene unas normas estéticas en las que se reconoce. Son los estilos artísticos sobre los que se estudia en la Historia del Arte, y que una vez conocidos entran a formar parte del acervo cultural que ayuda a la interpretación de la obra de arte en nuestros días. El culto al individualismo es propio del siglo XIX y XX y ha significado la ruptura de la unidad de estilo. Se prima la innovación ante todo, y la genialidad del artista.

Por último, la función del arte en nuestros días es la expresar la cultura y la sociedad en la que vivimos, con códigos más o menos universales que van más allá del lenguaje. Su estudio resulta fundamental para comprender lo que los hombres piensan: de su época, sobre sí mismos, Dios, la naturaleza, las instituciones, etc. El arte ayuda a comprender cómo era el mundo de épocas pasadas cuando estas eran presente, pero, además, ayuda a entender la sociedad actual.

Referencias

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Notas