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Legión romana
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La legión romana (del latín legio, "leva militar", "conscripción", derivado de legere, "recoger, juntar, seleccionar") es un término que puede aplicarse tanto como una traducción de legio ("conscripción", o "ejército"), a todo el ejército romano, y también, más estrechamente (y más comúnmente), a la infantería pesada, que era la unidad militar básica, del antiguo ejército romano, en el período de la República Romana tardía, y el Imperio Romano. En este último sentido, se componía de varias cohortes, de infantería pesada, conocidos como legionarios. Casi siempre fueron acompañadas por una, o más unidades adjuntas de auxiliares, quienes no eran ciudadanos romanos, y proveían de caballería, tropas rankeadas, y hostigadores, para complementar, la infantería pesada de la legión.
El tamaño de una legión típica, varió a lo largo de la historia, de la antigua Roma, con complementos de 4.200 legionarios, y 300 equites, en el período de la República de Roma (la infantería fue dividida en 30 manípulos, de 120 legionarios cada una), -según el historiador antiguo Polibio,[1]-, a 5.200 hombres, más auxiliares, en el período imperial (divididos en 10 cohortes, 9 de 480 hombres cada uno, más la primera cohorte, sosteniendo a 800 hombres), -según nos cuenta Tito Livio.[2]-.
Así las legiones no fueron ejércitos permanentes, hasta las reformas de Mario (hacia 107 a.JC.), y por tanto fueron creadas, usadas, y desbandadas otra vez; varios cientos de legiones fueron nombradas, y numeradas, a lo largo de la historia romana. Hasta la fecha, alrededor de 50 han sido identificadas. En los tiempos del Imperio romano temprano, habían usualmente cerca de 25-35 legiones en pie, más sus Auxiliares, con más reunidas asi haya sido necesario[3].
Por los enormes éxitos militares, de la República Romana, y el Imperio Romano, la legión ha sido durante mucho tiempo considerada, como el primer modelo antiguo, para eficiencia, y habilidad militar.
Índice |
[escribe] Historia.
- Artículo desarrollado → Historia de la legión romana.
- Artículo desarrollado → Reformas a la legión romana.
- Artículo desarrollado → Evolución de la legión romana.
- Artículo desarrollado → Campañas militares romanas.
Originalmente, en la época de los reyes, la legio englobaba al ejército romano en su totalidad, compuesta de ciudadanos romanos reclutados para las armas. En algún momento, posiblemente al comienzo de la República Romana, la legio estaba subdividida en dos legiones separadas, cada una bajo mando de uno de los dos cónsules. En los primeros años de la República, cuando las campañas militares romanas estaban centradas principalmente en rechazar multitud de invasiones, no se sabe a ciencia cierta si el poder militar de las legiones fue desplegado completamente en su conjunto. Las legiones se organizaron de un modo más formal en el siglo IV a.JC., cuando las guerras en las que Roma se veía involucrada, se hicieron más frecuentes, y estratégicamente mejor planificadas, y la armada consular se dividió en dos legiones. Los tribunos militares, aparecieron después del año 331 a.JC.. La organización interna de la legión fue más sofisticada, que la clásica falange, que pasó al sistema de cohortes, manípulos, y centurias. Más tarde, durante el Imperio, la legión era comúnmente reforzada por tropas aliadas, las allae. Estas tropas eran reclutadas entre mercenarios, o entre pueblos cuya habilidad bélica era bien conocida en el mundo antiguo, como los jinetes númidas, o los honderos baleares. Su función era generalmente la de actuar como auxiliares de las tropas romanas, principalmente legionarios.
Durante los períodos finales de la República Romana, y la Roma Imperial, las legiones desempeñaron un rol político importante, al tiempo que se profesionalizaban completamente. Sus acciones podían asegurar el destino de un Emperador romano, o destruirlo. Un ejemplo es la caída de Vitelio, en el Año de los cuatro emperadores, decidida en el momento que las legiones del Danubio, eligieron apoyar a Vespasiano. Cerca del siglo I a.JC., la amenaza demagógica de las legiones quedó claramente identificada. Los gobernantes no podían alejarse de sus provincias con sus Legiones. Cuando Julio César cruzó el río Rubicón, para dejar sus provincias, y trabarse en armas en Italia, se precipitó una crisis constitucional.
[escribe] Supremacía.
En la Batalla de Cynoscéfalos, en el año 557 de la Fundación de Roma, (año 197 a.JC.), se evidenció la primacia de la legión romana, comandada por T.Q. Flaminio, contra la falange griega o macedónica, comandada por Filipo V de Macedonia.
La supremacia, y excelencia de la legión romana, se confirma en la Batalla de Pydna en el año 586 de la Fundación de Roma, (año 168 a.JC.), al vencer las tropas romanas, comandadas por P. Emilio, a las griegas de Perseo, cayendo como prisionero el ilustre historiador, Polibio.
Antes de estas dos batallas, con la derrota de Pirro de Epiro, en el 275 a.JC., ante el ejercito romano de C. Dentato, en Benevento, la exigente, y refinada civilización griega, cayó ante la naciente bravura del pueblo romano, y Pirro dijo:
- Sería el dominador de la tierra, con soldados como los romanos.
- Las cabezas cortadas de mis enemigos romanos, renacen de su propia sangre.
El secreto de las victorias de los romanos, no se encerraba tanto en la composición, de un número elevado de guerreros en sus ejércitos, como el arte que poseían, y aplicaban, y nada había más ingenioso que la disposición de la legión, y todo en ella estaba calculado, todo previsto, así en el orden de defensa, como de ataque, y la diferencia entre los métodos de guerra, entre la falange griega, y la legión romana, hay que buscarse en el carácter, aspiraciones, y modo de existir, de ambos pueblos. Grecia estaba dividida en Estados, y como la primera necesidad era la defensa, de ahí el orden principalmente defensivo de la falange, y los romanos eran un pueblo conquistador, desde su infancia, ávido siempre de conquistas, buscando comunicación con otros pueblos, y he aquí la índole de su táctica, el orden alternado, soluble, y eminentemente movible de la legión.
[escribe] Factores en el éxito de las legiones.[4]
- Como Montesquieu escribiera: "Debería ser notada que la principal razón, para que los romanos se volvieran en los amos del mundo era ésta, habiendo peleado sucesivamente, contra todos los pueblos, ellos siempre entregaron sus propias prácticas, tan pronto ellos encontraron otras mejores.".[5]
Ejemplos de ideas que fueron copiadas y adaptadas, incluyen armas como el gladius (iberos), y el diseño de barcos de guerra (cartagineses), así como las unidades militares, como caballería montada pesada, y arqueros a caballo (persas).
- La organización romana fue más flexible que aquella de muchos oponentes. Con el tiempo, las legiones efectivamente manejaron los desafíos, que van desde la caballería, a las guerrillas, ó a la guerra de sitio (ó asedio).
- La disciplina romana, la organización, y la sistematización sostenida, de la efectividad en combate, durante un largo período. Estos elementos aparecen en toda la legión, en entrenamiento, logística, fortificación de campo, etc.
- Los romanos fueron más persistentes, y más dispuestos a absorber, y reemplazar las pérdidas en el tiempo que sus oponentes. Guerras con Cartago, los partos, y fuerzas bárbaras ilustran esto.
- El liderazgo romano fue mixto, pero con el tiempo fue a menudo efectivo, para asegurar el éxito militar romano.
- La influencia de los militares romanos, y la cultura cívica, como puede contemplarse, particularmente, en la infantería pesada legionaria, que dió a los militares romanos, consistente motivación, y cohesión.
- Estricta, y más importantemente, la uniforme disciplina, hecha comandando, manteniendo, y reemplazando legionarios romanos, un mucho mayor y consistente ejercicio.
- Equipamiento militar romano, particularmente armaduras, fue más gruesa y por lejos, mucho más ubicua, especialmente en la época de la República tardía/Imperio temprano, que en la mayoría de sus oponentes. Soldados equipados con escudos, cascos, y una altamente efectiva armadura corporal, dándoles una mayor ventaja sobre guerreros protegidos, en muchos casos, con nada más que sus escudos, particularmente en un combate prolongado.
- Las habilidades de los ingenieros romanos, sin paralelo en la antigua Europa, y su dominio de ambos, tanto ofensivas, como defensivas, en la guerra de sitio, especialmente la construcción, y la investidura de fortificaciones, fue otra gran ventaja para las legiones romanas.
[escribe] Organización.
- Artículo desarrollado → Organización interna de la legión romana.
En la República, la existencia de las legiones fue efímera. Con excepción de las Legiones I a IV, que formaban la armada consular (dos por cónsul), las otras unidades se reclutaban por campaña. El carácter permanente tuvo lugar fundamentalmente por cuestiones internas; en particular para garantizar su lealtad al Emperador, y no a sus generales. Durante el Imperio, la legión fue estandarizada, con símbolos, y una historia individual, en donde los hombres servían con orgullo. Las legiones eran comandadas por un legado, o legatus. Rondando los treinta años de edad, usualmente serían senadores por tres años. Los subordinados inmediatos del legado, serían seis tribunos militares elegidos, -cinco oficiales regulares y el sexto, un noble representando al Senado-. Había un grupo de oficiales prestando servicios médicos, ingenieros, cronistas, y el praefecti castrorum (prefecto o comandante de campo), que había servido como primipilum, o primer centurión, siendo éste un personaje muy respetado. Por debajo del primipilo se hallaban los centuriones, que tenían como subordinado a un optio. Por debajo se hallaba la masa de legionarios, entre otros especialistas como sacerdotes y músicos.
A mediados de la República, las legiones se componían de las siguientes unidades:
- Caballería o equites.
- Infantería liviana o velites.
- Infantería pesada.
[escribe] Disciplina legionaria.[4]
- Artículo desarrollado → Condecoraciones militares romanas.
- Artículo desarrollado → Castigos en la legión romana.
La disciplina militar de las legiones, fue bastante dura. Regulaciones fueron muy estrictas, y con una amplia gama de castigos, que podía ser inflingido a un legionario que lo rompió. Muchos legionarios, se volvieron devotos en el culto de la diosa menor Disciplina, cuyas virtudes de frugalidad, severidad, y lealtad, fueron centrales para su código de conducta, y modo de vida.
[escribe] Adiestramiento.
- Artículo desarrollado → Entrenamiento de las legiones romanas.
El adiestramiento cumplía dos funciones: fortalecer el cuerpo, y enseñar las técnicas de combate individual, y formaciones.
Las marchas eran una parte muy importante, debido a su importancia táctica ya que, cuanto más rápido se marchase, antes se entraría en combate. Las marchas se hacían regularmente sin importar el tiempo. Todos los soldados, iban cargados con un equipo de unos 25 kg, y recorrían una distancia de 30 km. en cinco horas.
Los legionarios también aprendían a construir campamentos, donde pernoctar tras las jornadas de marcha.
Otra parte del entrenamiento era, sin duda, el aprendizaje de las formaciones, ya que eran éstas, las que diferenciaban una legión romana, de un grupo de bárbaros. Los legionarios sabían ejecutar relevos de líneas, formaciones de tortuga o testudo, y despliegues de todo tipo.
Los legionarios se ejercitaban con armas falsas lastradas, para que de esa manera las armas normales, les resultaran más ligeras.
Por último hay que hablar de la disciplina. A los legionarios se les enseñaba a obedecer ciegamente las órdenes, siendo aquellos que las desobedecían, severamente castigados mediante linchamientos, apedreamientos, o diezmos, ejecutados por sus propios compañeros.
[escribe] Rangos legionarios.[4]
- Artículo desarrollado → Grados militares de la legión romana.
- Artículo desarrollado → Grados de oficiales en la legión romana.
- Artículo desarrollado → Grados de sub-oficiales en la legión romana.
- Artículo desarrollado → Grados de tropas en la legión romana.
...
[escribe] Sueldo.[4]
Desde el tiempo de Cayo Mario en adelante, los legionarios recibieron 225 denarios al año (equivalentes a 900 sestercios); esta tasa básica se mantuvo sin cambios hasta Domiciano, quien los aumentó a 300 denarios. A pesar de la inflación constante durante el siglo segundo, no hubo más aumentos, hasta el tiempo de Septimio Severo, quién la aumentó a 500 denarios al año. Sin embargo, los soldados no recibieron todo el dinero en efectivo, así como el Estado, deducía del salario, con un impuesto sobre su vestuario, y los alimentos. Con este salario, un legionario en campaña activa, podría esperar agregar el botín de guerra, desde los cuerpos de sus enemigos, y como botín desde los asentamientos enemigos. Esclavos también podían ser reclamados, desde los prisioneros de guerra, y divididos entre la legión, para su venta posterior, lo que permitiría un suplemento mayor, a su salario regular.
Todos los soldados legionarios, podían también recibir, una suma considerable de dinero, en el final de su período de servicio: 3.000 denarios, desde la época de Augusto, y/o una parcela de buenas tierras de cultivo (tierra buena tuvo mucha demanda). Más tarde, bajo Caracalla, la praemia fue aumentada a 5000 denarios.
[escribe] Símbolos.
- Artículo desarrollado → Símbolos de la legión romana.
Desde la reforma de Mario, —alrededor del año 104 a.JC.-, se ha venido priorizando en el seno de la legión, una de las enseñas tradicionales, que estos cuerpos solían llevar al campo de batalla. Se trata del águila, que se impone como símbolo legionario por antonomasia, desplazando al lobo, al toro, al jabalí, y al caballo, muestras de animales totémicos, pertenecientes a una sociedad campesina. Las águilas se realizan en metales nobles, —plata primero, oro después—, y se guardan celosamente en el "aedes signorum", o santuario del campamento. La pérdida de las águilas, como les sucedió a Craso, o Marco Antonio, en Oriente, o a Varo entre los germanos, es el mayor deshonor, que puede sufrir un cuerpo legionario. El suboficial a cargo del águila, era el "aquilifer".
A mayores, existen otro tipo de estandartes, como los "signa", "imagines", "vexilla", o "dracones". El "signum" es el estandarte de cada centuria: rematado en forma de asta, o mano, —en recuerdo del antiguo manípulo—, se decoraba con guirnaldas, cruces, y discos. En los cuerpos auxiliares los "signa", incluyen imágenes de los emperadores, con lo que el segundo tipo de estandartes, -las "imagines"-, es privativo de las legiones. Por su parte, el "vexillum", es la bandera que marca la posición del general, en el campo de batalla, pero también es la enseña de los destacamentos irregulares, por lo que éstas reciben el nombre de "vexillationes". Se cuelgan de una barra cruzada al mástil de la enseña. El "draco" es una cabeza de animal en bronce, con las fauces abiertas a la que se añade, un tubo de colores, y que al agitarlo producía un ruido sordo. Los portadores de estas enseñas eran, respectivamente, los "signiferes", "imaginiferes", "vexillarii", y "draconarii".
El culto a las enseñas, se realizaba con carácter permanente, mediante la deposición en el "aedes", sin embargo existen ocasiones especiales, en las que se honran los "signa", y "vexilla" (Rosalia Signorum), las águilas legionarias (natalis aquilae, Honos Aquilae),...
[escribe] Referencias
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Bibliografía
- Fuentes bibliográficas, y otras
- History of the Art of War. Vol 1. Ancient Warfare, Hans Delbrück
- Roman Warfare, Adrian Goldsworthy
- History of Warfare, John Keegan
- The Roman Army, and Greece and Rome at War, Peter Connolly
- The Encyclopedia Of Military History: From 3500 B.C. To The Present. (2nd Revised Edition 1986), R. Ernest Dupuy, and Trevor N. Dupuy.
- War, Gwynne Dyer.
- The Evolution of Weapons and Warfare, Trevor N. Dupuy.
- Flavius Vegetius Renatus, De Re Militari (with English translation on-line)
- Julius Caesar, The Gallic War
- William Smith, D.C.L., LL.D.: A Dictionary of Greek and Roman Antiquities, John Murray, Londres, 1875.
- The Punic Wars, Adrian Goldsworthy.
- Carnage and Culture, Victor Davis Hanson
- The Fall of the Roman Empire: The Military Explanation, by Arther Ferrill, 1988
- The Complete Roman Army, by Adrian Goldsworthy
- The Military System Of The Romans, by Albert Harkness
- From the Rise of the Republic and the Might of the Empire to the Fall of the West, by Nigel Rodgers
- The Roman Army at War 100 BC - AD 200 (Oxford, September 1998) by Adrian Goldsworthy
- Service in roman army, R. Davies, Edinburgh, 1989
- El ejército romano, Adrian Goldsworthy, Akal, Madrid, 2005
- El ejército romano, Yann le Bohec, Ariel, Madrid, 2004
- Historia de la Guerra, John Keegan, Planeta, Barcelona, 1995
- Para el título de contenido: "Los españoles y la milicia romana",y el de "Categorías militares de los romanos" Enciclopedia moderna:Diccionario universal de literatura, ciencias, artes, agricultura, industria y comercio, 1851, Madrid, editado por F. de Paula Mellado por un colaborador de la EL.
Otras fuentes de información
- El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Wikipedia, publicada con licencia CC-BY-SA 3.0.
modificado, y adaptado para la EL.
Notas
- ↑ Polibio, Historias, VI, 20,8.
- ↑ Tito Livio, Ab Urbe Condita, XLIII, 12,4-5.
- ↑ Véase Legión romana: evolución en el tiempo, para un catálogo de legiones conocidas en la República tardía, Imperio temprano, e Imperio tardío, con fechas de existencia, emblema, y locación (ubicaciones) de despliegue
- ↑ a b c d El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Wikipedia, publicada con licencia CC-BY-SA 3.0.
modificado, y adaptado para la EL. - ↑ Montesquieu C., Considerations on the Causes of the Greatness of the Romans and Their Decline, Hacket, 1999, p.24
