La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Lasca

Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.

Saltar a navegación, buscar
¡Estamos trabajando en ello!
¡Estamos trabajando en ello! El iluso redactor actual de esta página cree que la acabará algún día. Por el momento se encuentra en plena redacción de los contenidos de este artículo.
Lasca de sílex en cuyo dibujo es posible apreciar lo afilado de su borde. Vemos su cara dorsal (con negativos de lascados anteriores), el talón y la cara ventral con el concoide y las ondas de fractura

Una lasca, en sentido amplio, es cualquier producto de la talla intencional por el ser humano de una roca, que se desprende de la masa pétrea (que, en sentido general llamamos núcleo, pero que puede ser un bloque de piedra, un guijarro o un utensilio en proceso), y que adquiere forma de esquirla cortante. La talla puede realizarse golpeando directamente con un percutor (de piedra, de asta, de madera o, incluso, de metal), o golpeando indirectamente con un cincel (que, también puede ser de asta o de metal), o al someter la pieza-núcleo a una fuerte presión con una púa o compresor. Las lascas tienen formas y tamaños muy diversos, desde los microscópicos, hasta los que superan los 30 centímetros; pero, en general, comparten una serie de caracteres comunes que permiten reconocerlas como tales[1].

Por otro lado, las lascas pueden ser un objetivo buscado por el tallista o, por el contrario el desecho resultante de fabricar una pieza nuclear (por ejemplo, un bifaz). Asimismo, las lascas pueden ser útiles per se, sin modificación alguna, en bruto (pues tienen, generalmente, un filo natural muy agudo y efectivo), o pueden recibir una transformación hasta convertirse en un utensilio concreto (una raedera o un raspador, por ejemplo), entonces se habla del retoque de las lascas. Es decir, a menudo, las lascas son soportes para fabricar una enorme variedad de utensilios.

Índice

[escribe] La rotura de una lasca y su características

Cara inferior o ventral de una lasca, con su característica forma de concha de bivalvo

A raíz de las investigaciones se sabe que los tallistas prehistóricos (o los que tallan a la manera prehistórica aunque sea en periodos subactuales, por ejemplo los trilleros) eligen, como materia prima, rocas duras criptocristalinas de rotura concoidea. Esto es, rocas con una estructura amorfa, pero homogénea en la que, durante la talla, se producen ondas vibratorias que se transmiten de igual modo en todas direcciones (el vidrio doméstico sería un buen ejemplo, si tiene el grosor adecuado, para ver las características de la fractura concoidea[2]). La talla origina diferentes tipos de ondas, entre las que nos interesan, por ser más fuertes, las longitudinales: es decir, la onda de choque y la onda de fractura (la primera es más rápida que la segunda). Estas ondas suelen seguir una pauta muy común, dejando, al propagarse, unas marcas características en la zona de desgarro, por ejemplo la que da nombre al tipo de fractura, el concoide, o los bordes: las aristas extremadamente afiladas de la propia lasca, que son la razón de que éstas hayan sido fabricadas desde la Prehistoria más remota.

Negativo de lascado

El «concoide» es la parte más notoria de la cara inferior (o ventral) de la lasca; esto es, la superficie a lo largo de la cual se produce la fractura que separa la alsca del núcleo. Veamos su descripción[3]. El «punto de impacto» que, en realidad, es una pequeña superficie, cuasi circular, o elíptica en la que el percutor entra en contacto con la roca; es el origen desde el que se desarrolla un tronco de cono (que los especialistas llaman «cono de percusión»), que se va abombando hasta adquirir una forma similar a la concha de un molusco bivalvo, de ahí el nombre de concoide[4]. Después, la curva de la cara inferior se suaviza hasta casi desaparecer. Por el contrario, en el núcleo queda la impronta de la lasca, el llamado negativo de lascado (o, simplemente, lascado), que tiene la misma morfología pero inversa: un contraconcoide más o menos pronunciado y, a continuación, una superficie sutilmente cóncava.

Dado que las rocas raramente carecen de impurezas o fisuras, la onda de fractura suele sufrir alteraciones que, lejos de ser un inconveniente, permiten estudiar mejor la talla a la manera prehistórica. Así, aparecen diversas señales muy útiles en el estudio de los artefactos prehistóricos tallados. En líneas generales los elementos más comunes son:

Lasca de Sílex.png

[escribe] Anatomía de una lasca

Se considera que una lasca completa tiene tres caras[5]:

Hay más tipos de talón, pero éstos son los fundamentales.
Ejemplo de los ejes técnico y morfológico en una lasca prehistórica desviada

La posición de la pieza a dibujar o a analizar varía según los diferentes autores o según la descripción del tipo de útil, dependiendo de la presencia o no de retoque, tanto como del tipo de soporte, alternándose, a veces, entre los dos. Para una lasca sin retocar el punto de impacto y la dirección de percusión (al ser extraída las lasca) se utilizan como guía para orientarla en su estudio, de modo que se coloca, convencionalmente, con dicho punto de impacto hacia abajo y viendo su cara superior o dorsal. De este modo, la parte del talón y sus proximidades, que debería quedar hacia abajo en los dibujos, se denomina «zona proximal», y el extremo opuesto, que quedaría hacia arriba, recibe el nombre de «zona distal», siendo la «zona mesial» la que queda en medio de la anteriores. Sin embargo, para facilitar la interpretación y la comprensión de un útil plasmado en un dibujo, es necesario adoptar un cierto número de símbolos, y definirlos claramente, ya que, hasta ahora éstos no son de aplicación universal[8]. El eje que domina la orientación, y que coincide con la dirección de percusión en el lascado, se llama «eje técnico»[9]. Esta orientación convencional de la lasca nos indica, además, cual es el «borde derecho» y cual es el «borde izquierdo», cuya denominación no cambiará aunque estudiemos la lasca desde otros puntos de vista.

[escribe] Clases de lascas

Hemos definido las lascas sensu lato como un producto cualquiera de la talla; pero, en sus investigaciones, los especialistas (tipólogos líticos) discriminan diferentes clases de lascas según los factores tenidos en cuenta al analizarlas. Por ejemplo, si ahora enunciásemos las variantes regionales, cronológicas o culturales, la lista sería interminable, por eso son más accesibles los puntos de vistas más universales:

Desde el punto de vista de la morfología lítica tenemos las lascas sensu stricto (incluimos aquí ciertos tipos de lascas triangulares que, a veces, se denominan, puntas), las hojas (o láminas) y las hojitas (o laminitas). La opción más clásica sea, quizá, la de François Bordes, que separa las lascas de las hojas por medio de la proporción longitud/anchura.[10]: si la longitud de la pieza, medida según su eje técnico, es el doble o superior a su anchura, se trata de una hoja. Esta misma definición es aceptada por una gran parte de tipólogos (entre ellos Brézillon[11], el equipo de Jacques Tixier[12] y otros...). Leroi Gourhan, quizá a causa de su mayor inclinación por la cultura Magdaleniense, es más exigente, proponiendo los siguientes «módulos de talla» para las lascas[13] (simplificado):

Aparte, distingue los tamaños: tomando un gran número de productos de talla de todos los continentes considera que cualquiera que supere los 15 centímetros es ya muy grande, los 8 centímetros son el tamaño medio (para lascas y hojas), siendo las lasquitas y las hojitas inferiores a 2 ó 3 centímetros en su medida mayor.

Desde el punto de vista de la tecnología lítica se separan las lascas denominadas vulgares (aquéllas de las que se desconoce su posición en la cadena operativa pero que pueden ser utensilios funcionales), las «lascas características» (las que sí tienen un lugar conocido dentro de la cadena operativa) y los desechos y accidentes de talla, algunos son también «desechos característicos», por lo que han sido cuidadosamente clasificados. Además, estarían los materiales residuales de la talla sin más, comúnmente, lascas excesivamente pequeñas, esquirlas o trozos y astillas sin forma concreta (para los que, a veces, se usa el galicismo «débris») No obstante, hay que aclarar que cualquier lasca ordinaria es un útil potencial.</div>

Como hemos dicho, las llamadas lascas vulgares son aquéllas cuya situación en la cadena operativa se desconoce, son las más comunes pero, incluso entre ellas, pueden distinguirse variedades (por ejemplo por tamaño, como ya se ha comentado), o por la cantidad y localización de corteza natural de la roca soporte («córtex»), destacando las lascas con una característica forma de gajo de cítrico, con córtex en un lateral, más o menos perpendicular al plano de aplastamiento de la lasca (como si tuviera una cuarta cara, aparte de la dorsal, la ventral y el talón; cara que, a menudo se llama «dorso natural»).

Las lascas características, en cambio, tienen una posición conocida dentro de la cadena operativa gracias a las cicatrices especiales que tienen (una lasca que resulta de la extracción de un núcleo; una lasca que resulta de la talla de un bifaz; o una lasca de retoque, etc.); pero, como hay infinidad de cadenas operativas según las coordenadas culturales o geográficas o cronológicas, su enumeración resulta inabarcable. En líneas generales podemos distinguir tres grandes grupos:

[escribe] Los útiles sobre lasca

La versatilidad de las lascas (en sentido amplio), y la capacidad de los artesanos prehistóricos para darles la forma y el tamaño, requerido hacen que éstas sirvan de soporte a prácticamente cualquier tipo de útil de piedra tallada. Desde los más antiguos artefactos como los cantos tallados (cuya definición parece entrar en contradicción con el hecho que que algunos de ellos se elaboraron sobres lasca), hasta los espectaculares cuchillos de las grandes civilizaciones antiguas (aztecas, egipcios, megalíticos europeos..., todos tienen esa característica común), pasando por los bifaces achelenses, las raederas musterienses, las puntas del Paleolítico Superior y de la cultura Clovis, los microlitos epipaleolíticos, los dientes de hoz neolíticos, las puntas de flecha calcolíticas, y un larguísimo etcétera, hasta llegar a los pedernales de fusil o las chinas de trillero.

[escribe] Referencias

Artículos relacionados


Otras fuentes de información

Notas

  1. Inizan, Marie-Louise; Reduron, Michel; Roche, Hélène y Tixier, Jacques. Technologie de la pierre taillée (Préhistoire de la pierre taillée, nº 4), CNRS-CREP, Meudon, 1995. ISBN 2903516049.  (página 33)
  2. Cómo fabricar puntas de flecha prehistóricas con una botella de cerveza, en inglés.
  3. Bertouille, Horace. Théories physiques et mathématiques de la taille de outils préhistoriques, Cahiers du Quaternaire, nº 15, Editions du CNRS, 1989. ISBN 2222043778. 
  4. Concoide viene del griego κογχοειδής: «con forma de concha» (κóγχη significa molusco, en griego). A menudo como sinónimo se utiliza el término «bulbo» (y su complementario el «contrabulbo»); aunque sea una palabra aceptada, es preferible usar concoide a bulbo
  5. Benito del Rey, Luis y Benito Álvarez, José-Manuel. Métodos y materias instrumentales en Prehistoria y Arqueología. Tomo II.-Tecnología y tipología, Gráficas Cervantes, S.A. (Salamanca), 1999. ISBN 8495195054.  (páginas 109-121)
  6. la representación del talón abajo o arriba del dibujo o de la fotografía de una lasca es un convecionalismo que depende de las escuelas, en algunos casos, el talón se representa hacia arriba
  7. La zona del núcleo destinada a recibir los golpes para obtener lascas se llama «Plataforma de percusión», pues bien, el talón es el trozo de esa plataforma que se desprende con la lasca
  8. Andrefsky, William Jr.. Lithics. Macroscopic approaches to analysis, Cambridge University Press, Nueva York, 2005. ISBN 13-978-0-521-61500-6. . Página 22.
  9. El «eje técnico» es un concepto científico importante, ya que condiciona todo el estudio de la lasca. En circunstancias normales, extracientíficas, orientamos las cosas según su eje mayor y su plano de aplastamiento; así, determinamos su longitud, su anchura y su grosor. Pues bien, el eje técnico no tiene, necesariamente que coincidir con el eje mayor de la lasca (lo que en tipología lítica se denomina «eje morfológico»), de modo que puede darse el caso de ciertas lascas cuya anchura supere a la longitud: por estar orientadas según el «eje técnico» de la misma, y no según su «eje morfológico». Por otro lado, las medidas tomadas según el «eje técnico» sirven para determinadas clasificaciones de lascas, en sentido amplio: Bordes, François. Typologie du Paléolithique ancien et moyen, Impriméries Delmas, Burdeos, 1961. (página 6). 
  10. Bordes, François. Typologie du Paléolithique ancien et moyen, Impriméries Delmas, Burdeos, 1961. (página 6). 
  11. Brézillon, Michel. Dictionaire de la Préhistoire, Librairie Larousse, París, 1969. ISBN 2030754374.  (página 135)
  12. Inizan, Marie-Louise; Reduron, Michel; Roche, Hélène y Tixier, Jacques. Technologie de la pierre taillée (Préhistoire de la pierre taillée, nº 4), CNRS-CREP, Meudon, 1995. ISBN 2903516049.  (página 149)
  13. Leroi-Gourhan, André; Bailloud, Gérard; Chavaillon, Jean y Laming-Emperaire, Annette. La Prehistoria, Editorial Labor (Barcelona), Quinta decisión de 1980. ISBN 8433593099.  (páginas 162-163)
  14. El seudoburil de Siret recibe el nombre de uno de los pioneros españoles de la arqueología de principios del siglo XX, Luis Siret, ya que fue el primero en describirlo y en darse cuenta de su parecido a cierto tipo de útiles líticos, los buriles, hasta el punto de que podían engañarle a él mismo, ya que creyó que era algo intencional: Siret, Luis, "Le coup de burin moustérien", Bulletin de la Société Préhistorique Française , Tome 30, páginas 120-127, 1933.
Herramientas personales
Espacios de nombres
Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Crear un libro