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Las señoritas de Avignon (1907)

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Las señoritas de Aviñón.

Obra de Picasso, su título en francés es Les demoiselles d'Avignon.

Este cuadro, marcó el comienzo de su Época Negra, y los críticos del siglo XX han querido ver en él la clave para hablar de cubismo, del cual el artista español es el máximo exponente. Picasso rompe aquí con el realismo y rompe con las leyes de la perspectiva establecidas desde el Quattrocento. La obra tuvo un total rechazo. Sin embargo, Picasso -intuyendo su importancia- continuó investigando. El tiempo le daría la razón y la obra cambiaría el curso de la Historia del Arte muy poco tiempo después. Se la considera el inicio del cubismo.

Datos técnicos

Otros datos

  • Fue pintado durante los meses de junio y julio de 1907.
  • En 1916 fue expuesto por primera vez, en el Salon d'Antin.
  • El crítico y escritor francés André Salmon describe por primera vez el cuadro en 1912.
  • En 1920, André Salmon publica por primera vez el título del cuadro.
  • A principios de los años 20 la obra fue adquirida por Jacques Doucet y exhibida en 1925 en el Petit Palais.
  • En 1937 lo compró en París Germain Seligmann, por 150,000 francos. Después estuvo expuesto en la galería estadounidense Jacques Seligmann, en una exposición titulada 20 Years in the Evolution of Picasso 1903-1923.
  • Más tarde lo compró el Museo de Arte Moderno de Nueva York por 28.000 dólares, gracias a las donaciones de Lillie P. Bliss (18.000 dólares), Germain Seligmann y cesar de Hanke (10.000 dólares).

El título

Picasso no ponía casi nunca título a sus cuadros hasta bien pasado el tiempo, a veces hasta dos años después de ser pintado. En el caso de esta obra ocurrió lo mismo, cuando Picasso presentó la obra a sus amigos era una obra sin título. No hay datos fidedignos y escritos sobre esta cuestión pero se cree que fue su amigo Apollinaire quien le dio el título de El burdel filosófico y después André Salmon lo llamó Les demoiselles d'Avinyó, una calle de Barcelona, en la que había prostíbulos. Salvo aquellos amigos, nadie conocía tal calle y pronto empezó a confundirse el nombre de Avinyó con el nombre francés Avignon, tan cercano en la pronunciación. Cuando por fin el cuadro se presentó con título fue con el de Les demoiselles d'Avignon y así ha llegado hasta el tiempo actual.

Todos aquellos amigos (un grupo muy reducido) a quienes Picasso enseñó el cuadro en privado coincidieron en sus comentarios sobre el gran impacto que les produjo. Hubo asombro y también burla. Picasso lo enseñó y lo guardó hasta que en 1916 (nueve años más tarde) fue expuesto. Trascurridos otros ocho años, Picasso lo vendió por un precio no muy elevado.

Descripción del cuadro

La escena tiene lugar en el interior de un prostíbulo; esto no se deduce mirando simplemente el cuadro sino por el conocimiento que se tiene de la historia de esta obra desde que Picasso la mostró en privado a un grupo de amigos. Aparecen cinco mujeres desnudas y en el centro, en la zona de abajo se muestra un bodegón compuesto por algunas frutas: una raja de sandía, un racimo de uvas, una pera y una manzana, todo ello sobre una mesa tapada con un mantel arrugado de color blanco.

De las cinco mujeres hay tres que tienen unas caras especiales, como si en realidad fueran máscaras pintadas sobre el rostro. Se trata de la que está a la derecha agachada, la que está detrás de ella y la que se encuentra a la izquierda. Las dos del centro tienen sus caras más acordes con el resto del cuerpo. La mujer de la izquierda parece que está entrando en la habitación y sujeta un cortinón con su mano izquierda alzada. La figura que está a su lado, otra mujer desnuda, tiene una perspectiva muy especial. A primera vista parece que está de pie, aunque con una postura forzada. Si el espectador se abstrae en esta sola figura puede ver que Picasso la pintó tumbada y vista desde arriba, con su brazo derecho doblado tras la cabeza y una pierna cruzada sobre la otra. A continuación la mujer que está en el centro levanta los brazos doblados por detrás de su cabeza. En la esquina de la derecha está la única figura sentada, en una posición anatómicamente imposible, de espaldas al espectador pero con la cabeza completamente de frente. Tras ella se encuentra la quinta mujer, de pie, que también parece descorrer una cortina.

Los colores oscilan entre el rosa, ocre, azul y blanco.

Los bocetos

Siguiendo su costumbre, Picasso trabajó en unos cuantos bocetos bien dibujados antes de dedicarse de lleno a la obra final del cuadro. Esta obra preliminar de estudio consta de un óleo, una acuarela y una gran cantidad de dibujos que fueron debidamente estudiados y analizados en un catálogo de exposición.

Un primer boceto a lápiz negro y pastel sobre papel, en formato horizontal da a conocer la primera idea que tuvo Picasso para la realización de este cuadro. Las medidas del lienzo iban a ser más pequeñas, con siete protagonistas, cinco mujeres y dos hombres. Los hombres serían un estudiante (se supone que de medicina) entrando en escena por el lado izquierdo y llevando en la mano un libro (en otros dibujos es una calavera), y un marinero sentado en medio de la habitación, delante de una mesa redonda donde hay pintado un bodegón con 3 rajas de sandía, un porrón de vino y una jarra con flores, todo ello con su simbología correspondiente. La distribución de las mujeres iba a ser: una a la derecha, entrando y corriendo la cortina, una de espaldas y sentada, otra sentada junto al marinero y dos detrás y de pie. Los críticos e historiadores han visto en este boceto una clara escena de burdel.

El segundo boceto es una acuarela sobre papel, muy próxima al cuadro final. En él desaparecen las figuras masculinas y quedan las cinco femeninas. Mantiene el formato horizontal pero con unas medidas más pequeñas. La mujer sentada sigue casi igual, sólo que ahora vuelve ligeramente la cabeza hacia el espectador. La mujer de la derecha sigue en posición de correr la cortina. El estudiante de la izquierda es sustituido por una mujer muy parecida a la pintura definitiva. El bodegón del centro queda adelantado a primer término y la jarra con flores desaparece. En este segundo boceto se muestra ya un ensayo de los colores de la obra terminada. La escena de burdel ya no está tan clara como en el boceto anterior y cada figura femenina toma protagonismo por sí misma.

Para llegar a la creación de estos bocetos Picasso hizo una serie de dibujos individuales de cada personaje, de sus cabezas, del cuerpo, de las piernas, de frente y de perfil. Casi todas estas pequeñas obras se conservan.

Referencias

Bibliografía

  • Gaya Nuño, J.A. Picasso. Editorial Aguilar, 1975. ISBN 84-03-43065-5
  • Bozal, Valeriano. Pintura y escultura españolas del siglo XX (1900-1939). Historia general del arte, Vol. XXXVI, colección Summa Artis Editorial Espasa Calpe S.A. Madrid 1992. ISBN 84-239-5479-X

Notas