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Las Meninas (1656)

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Las meninas de Velázquez.jpg

Óleo sobre lienzo, pintado por Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.
Medidas:318 x 276 cm.
La foto del cuadro está realizada en el Museo del Prado por Pablo Alberto Salguero Quiles

El título

Este lienzo figuraba en los inventarios del Palacio Real con el título de El cuadro de la familia. Más tarde, aparece catalogado en el Museo del Prado en 1843 por su director don Pedro de Madrazo con el nombre de Las Meninas, título que tuvo un gran éxito literario y que ha perdurado hasta nuestros días. Dicho título le fue impuesto al cuadro como referencia a dos personajes que aparecen en él y apoyándose en la descripción que hace de la obra el pintor y escritor Acisclo Antonio Palomino de Castro y Velasco (16551726), en su obra Museo pictórico. Cuenta el señor Palomino en esta obra que dos damitas acompañan a la Infanta niña; son dos "meninas". La palabra menina es de origen portugués. Llamaban así a las hijas de personajes de la nobleza que entraban en Palacio como doncellas de honor de las Infantas y las acompañaban en su séquito a todas horas. Sólo recibían este apelativo hasta que les llegaba el momento de la puesta de largo, así pues eran unas personitas muy jóvenes.

Historia del cuadro

Don Antonio Palomino escribió una biografía muy extensa y llena de pormenores del pintor Velázquez. Los datos y detalles se basan en lo que le iba contando don Juan de Alfaro, un pintor cordobés que había sido discípulo de Velázquez en los últimos años de su vida. Siguiendo la lectura de dicha biografía se pueden saber toda clase referencias a la composición del cuadro.

La pintura se terminó en 1656. Fue muy estimada por la familia real que además había depositado toda su confianza en Velázquez, en esta ocasión y en todas las anteriores. La familia real y sobre todo los reyes, Felipe IV y doña Mariana entraban con frecuencia en el taller del pintor, conversaban con él y a veces se quedaban bastante tiempo viéndole trabajar, sin protocolo alguno. Esto era algo muy repetido en la vida normal de Palacio y Velázquez estaba acostumbrado a estas visitas. Precisamente de ahí nació la idea de la confección del cuadro tal y como lo realizó. El lugar donde trabajaba Velázquez era una sala amplia del piso bajo del antiguo Alcázar de Madrid que había sido el aposento del príncipe Baltasar Carlos muerto diez años antes de la fecha de Las Meninas, en 1656. Cuando el principito murió, acoplaron esta estancia para taller del pintor. Es precisamente este lugar el que aparece retratado en el cuadro, por eso el ambiente que puede verse es de algo cotidiano y familiar.

Restauración

Para la restauración de las Meninas en 1984 fue elegido el ex jefe del Departamento de Restauración del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, John Brealey quien estuvo al frente de los conservadores del Met entre 1975 y 1989. Solamente el resultado final acabó con las críticas a su trabajo por no ser Español, hecha al restaurador . John murió a los 77 años de edad.

Descripción

A la izquierda y delante de un gran lienzo, el espectador ve al autor de la obra, Velázquez. Está de pie y mantiene en sus manos la paleta y el pincel, en una actitud de trabajo sin distracción, como si el cuadro lo hubiera pintando otra persona. Está trabajando frente a unos modelos cuya identidad se conoce totalmente:

  • Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, en la lejanía del cuadro, reflejándose en un espejo que hay a la espalda del autor. Es la escena diaria que Velázquez captó en un instante, la visita de los reyes a su estudio, en horas de trabajo. Con este pequeño truco del espejo, el artista consigue que el espectador y su espacio entren en la pintura.
  • La infanta Margarita, la primogénita de los reyes, nacida en Madrid el 12 de julio de 1651 es la figura principal. Tiene cinco años y está acompañada de sus meninas y de otros personajes. Va vestida con el guardainfante y la basquiña gris y crema. Es la alegría de sus padres como única superviviente de los otros hijos que fueron naciendo y muriendo. La infanta Margarita fue la persona de la familia real más retratada por Velázquez. Se conservan de ella muy buenos cuadros con bellas efigies. La pintó por primera vez cuando no había cumplido los dos años de edad. Ese cuadro se encuentra en el Museo de Viena y se considera como una de las joyas de la pintura infantil.
  • Doña María Agustina Sarmiento, menina de la Infanta, hija del conde de Salvatierra. La Infanta ha pedido un poco de agua para beber y doña María Agustina le ofrece sobre una bandeja, un búcaro, es decir, una vasija hecha de arcilla porosa y perfumada que refrescaba el agua. La menina inicia el gesto de reclinarse ante la real persona, gesto propio del protocolo de palacio.
  • Doña Isabel de Velasco, hija del conde de Fuensalida, la otra menina, está al otro lado, en pie, vestida con la falda o basquiña de guardainfante, en actitud también de hacer una reverencia.
  • Mari-Bárbola es la enana hidrocéfala que vemos a la derecha. Entró en Palacio en 1651, año en que nació la Infanta y la acompañaba siempre en su séquito.
  • Nicolasito Pertusalo, italiano, está a su lado, y parece que hostiga con su pie a un mastín pintado en primer término, con aire tranquilo. Nicolasito llegó a ser ayuda de cámara en Palacio.
  • Doña Marcela de Ulloa está detrás de doña Isabel. Va adornada con tocas de viuda. Era la dueña (o guarda menor de damas) y antes había servido a la condesa de Olivares. El personaje que está a su lado, medio en penumbra, es un guardadamas pero no lo menciona Palomino en su relato, aunque los estudios recientes aseguran que se trata de don Diego Ruiz Azcona.
  • Don José Nieto Velázquez (tal vez pariente del pintor) es el personaje que se ve al fondo del cuadro, en la parte luminosa, atravesando el corredor por un vano cuya puerta abierta nos muestra los típicos cuarterones tan de moda en aquellos tiempos. Este señor fue jefe de la Tapicería y Aposentador de la reina.

Velázquez nos presenta en esta obra la intimidad del Alcázar y con su maestría nos hace penetrar en una tercera dimensión. Con la escena que muestra inmortaliza un solo instante de la vida cotidiana de sus personajes. La luz y la atmósfera del cuadro son la consecuencia del dominio y el genio artístico del pintor sevillano.

Referencias

Bibliografía

  • La pintura española del siglo XVII Historia general del arte, Tomo XIII, colección Summa Artis, . Autor, José Camón Aznar. Editorial Espasa Calpe S.A. Madrid 1977
  • ¿La pintura en el barroco? Autor: José Luis Morales y Marín, Espasa Calpe S.A. 1998
  • Museo del Prado. Pintura española de los siglos XVI y XVII. Autor: Enrique Lafuente Ferrari, Aguilar S.A. 1964

Otras fuentes de información

Notas