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Jura política

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Desde tiempos muy remotos ha sido costumbre en Castilla convocar las Cortes, cuando ocupaba el trono un nuevo soberano, para que los magnates, prelados, y procuradores de algunas ciudades que tenían voto en ella, prestasen el juramento de fidelidad y de obediencia al que iba a reinar.

Esto se hacía al principio de cada reinado y cuando nacía el principe o princesa a quien tocaba la sucesión del Reino.

Esta jura estuvo al principio regulada por costumbres y posteriormente según las leyes fundamentales de la monarquía.

La jura es una de las costumbres más antiguas y más respetadas en Castilla, cuyo origen se encuentra en los primeros tiempos de nuestra monarquía.


Índice

[escribe] Orígen de la jura política en España

Los godos no tuvieron jamas idea del mayorazgo y su monarquía era electiva.Cuando moría el monarca reinante, se juntaban los prelasdos y los proceres para elegir al que había de sucederle, por el voto y el consentimiento general.

Por otra parte es verdad es que durante la dominación visigoda hubo algunos reyes cuya voluntad parecía sobreponerse a la ley fundamental, haciendo que la Corona pasase alguno de sus hijos o dándoles partcipación en el imperio. Leogivildo tuvo por compañero en el mando en los últimos años de su reinado a su hijo Recadero, que después de el se ciño la corona de los visigodos. Chisdasvinto se asoció en el imperio a Recesvinto, haciendole que le dieran el título de rey. Wamba renunció a la corona en favor de Ervigio, etc. Pero en todos estos casos quedó a salvo el derecho de elegir soberano. Estos hechos se pueden considerar como tentativas de algunos príncipes encaminadas a perpetuar la corona en su familia. La monarquia visigoda era por tanto electiva.

Después de la batalla de Guadalete y alzado Don Pelayo por rey en Asturias, se dió principio a una monarquía hereditaria, aunque no hay documentos que lo prueben. La razón empuja a pensar que la llegada de la monarquia hereditaria a España se hizo poco a poco y a fuerza de acontecimientos.

Así pues como la monarquía de Asturias era visigoda, como las leyes de los concilios insertas en el Fuero Juzgo no habían sido formal y expresamente derogadas y como se quería que los hijos o parientes mas cercanos del principe reinante le sucediesen en el reino, se tuvo por medio eficaz para asegurales la sucesión, el hacer que fuesen reconocidos por sucesores, prestándoles anticipadamente jura política de fidelidad y obediencia y he aquí el origen de la jura de los príncipes en España.

Ejemplos de ello son los siguientes: Adosinda, mujer de don Silo, hizo que anticipadamente fuese reconocido por sucesor su sobrino don Alfonso; el rey Casto llamó a Cortes para que se declarase la inmediata sucesión a favor de su primo don Ramiro;Ordoño I fué asociadoal gobierno y reconocimiento por rey en vida de sus padres.

Por tanto sin en cada sucesión adquiría nueva fuerza la costumbre de heredar el reino, si al fin vino a tenerse por principio fundamental de la monarquía la sucesión herditaria, siempre se tuvo por importante la designación anticipada del sucesor hecha con la concurrencia de las Cortes.

[escribe] La jura de diferentes príncipes en los Reinos de España

Desde Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León hasta nuestros días, no son sino muy raros los príncipes que han tenido el cetro de estos reinos, sin que a su advenimiento del trono haya precedido la jura y reconocimiento de inmediato sucesor.

Doña Berenguela, hija primogénita de Alfonso VIII de Castilla, fue reconocida y jurada dos veces por heredera de los estados de su padre a falta de sucesión varonil, primero en las cortes celebradas en Burgos en el año 1171, que fue el de su nacimiento y posteriormente en las que se celebraron el año 1188 en la villa de Carrión.Como prueba un documento que se ha conservado en el Parlamento de París que dice lo siguiente:Seguridad del rey don Alfonso, de sus hermanos, prelados, barones y comunidades de Castilla, hecha a la sobredicha señora de Berenguela, concertada de casar con el señor Luis, rey de Fancia, de la sucesión de los reinos de su padre, en defecto de hijos varones y lo hacen por dichos hermanos, barones, prelados y comunidades homenaje de aquellos reinos, viviendo el rey su padre a 5 de mayo de 1255.Esta princesa no ocupo el trono porque su padre tuvo sucesión varonil en el año siguiente, en el cual fue reconocido y jurado en cortes su hijo primogénito llamado don Fernando de la Cerda, que murió guerreando a los moros.Dspues no reinaron sus hijos, porque usurpó el trono su hermano don Sancho el Bravo, cuya jura política se hizo en las cortes de Segovia en 1276.

El infante don Fernando, hijo de don Alfonso X de León y de doña Berenguela, fue reconocido y jurado por el reino de su padre en las cortes celebradas en la capital de esta monarquía el año de 1204.

El infante don Alfonso hijo de don Fernando III, fue reconocido por inmediato sucesor y jurado en las cortes de Burgos de 1222.

La jura de don Fernando IV, hijo de don Sancho el Bravo, se hizo en las cortes de Burgos en 1286.

En 1388 mandó don Juan celebrar cortes en Palencia siendo ya rey de Castilla por haber muerto su padre.En ellas hizo que se confirieses el título de príncipe de Asturias a los primogénitos de los reyes y que fueran reconocidos por legítimos herederos de la corona don Enrique y doña Carolina.

En 1422 nació la infanta doña Catalina, hija de don Juan II, quien, deseando que fuese reconocida sin tardanza por heredera de sus Estados, mandó que se juntaran en una gran plaza de su alcázar de Toledo los grandes y caballeros, los prelados y algunos procuradores que a la sazón se hallaban allí, de las ciudades que tenían voto en cortes. Estando ya congregados, les propuso el obispo de Cuenca por mandato del rey que todos tuviesen por primogénita heredera de los reinos de Castilla y León a doña Catalina.

Yo asi como vuestro rey e señor natural
ruego a los perlados e mandó a los caballeros
e los procuradores que luego jureis aqui
a la princesa doña Juana mi hija primogénita
e le presteis aquella obediencia e fidelidad que
a los primogénitos de los reyes se suele
e acostumbra a dar, para que cuando Dios Nuestro
Señor lo dispusiese de mi haya despues de mis dias
quien heredere e reine en aquestos mis reinos


Palabras de Enrique IV en las Cortes
en la jura de la infanta Juana

Don Enrique IV juntó cortes generales en Madrid en 1462 para que fuese reconocida y jurada por heredera de la corona como hija suya doña Juana aunque ella era tenida por hija de Beltran de la Cueva, por la cual la apellidaban La Beltraneja

Al final fue elevada a reina doña Isabel hermana del rey y no su hija, y la infanta fue reconocida y jurada por todos en 1468 en los Toros de Guisando con la solemnidad de costumbre.

Aclamada doña Isabel reina de Castilla por muerte de su hermano don Enrique y queriendo asegurar la sucesión su hija doña Isabel, convocó cortes generales que se juntaron en Madrigal en 1475 y allí se hizo la jura de esta princesa.

No mucho tiempo después tuvo la reina Isabel la Católica, al infante don Juan, que fué jurado en las famosas cortes de Toledo en 1480. Muerto este príncipe en 1497 y estando casada ya la infanta doña Isabel con don Manuel, rey de Portugal, tornó a ser jurada en las cortes en 1498 en Toledo. Pero habiendo muerto ella y su hijo Miguel, cuya jura se hizo en Ocaña en 1499, recayó el derecho de sucesión en la infanta doña Juana, mujer del archiduque de Austria, don Felipe el Hermoso, y fue jurada en 1503 en las cortes de Toledo.

Don Carlos I de España, hijo de doña Juana y Felipe el Hermoso, fue jurado en Valladolid y su hijo Felipe II en las cortes de Madrid en 1528.

En las cortes de Valladolid de 1558 instaron los procuradores a Felipe II que antes que muriese jurasen los reinos con clamor y fidelidad al príncipe don Carloscon estas palabras:para que fuera servido de mandar que antes que se feneciesen jurasen los reinos con clamor y fidelidad al príncipe don Carlos su señor, pues era cosa tan justa y debida y su alteza tenía para ello edad competente.Pero Felipe II no tuvo bien a otorgar lo que se le pedía y contesto lo siguiente:A esto repondemos que lo que pedis acerca del jurar del ilustrísimo príncipe hijo, tenemos cuidado que se haga a tiempo e según cuando mas convenga.

[escribe] Quienes prestaban el juramento

Eran los procuradores de la ciudades que tenían voto en las cortes quienes prestasen validamente el juramento a los príncipes herederos, con un poder especial para ello, de lo cual cuando no hubiese otras pruebas, no nos permitirían dudar algunas carts convocatorias que se conocen de los Reyes Católicos.

En una de esas cartas se dice lo siguiente:E porque segund las leyes e uso e costumbre destos nuestros reinos usada e guardada en ellos, los procuradores de las cibdades e villas delos que suelen ser llamados cortes, junto en ellas han de recibir e jurar al hijo o hija primogénito y heredero de su padre e madre, de cuya sucesión entrara por príncipe y heredero para despues de los dias de aquel a quien ha de guardar, y para que este se faga los dichos vuestros procuradores deben ser llamados a cortes y sobre esto mandamos daros esta carta para que vos mandamos que luego que vos fuere notificada por Gutiererez Tello nuestro repostero de cámara que para ello enviamos juntos en vuestro consejo elijades e nombredes y vuestros procuradores de cortes y les dedes y otorgueres vuestro poder bastante para que parezcan y se presenten ante nos en la dicha ciudad de Toledo a catorce dias del ems de Abril desde presente año de la dat desta nuestra carta con el dicho vuestro poder para facer el dicho recibiemiento e juramento


[escribe] Orden de las persona que juraban y la fórmula de juramento

Se ha de tomar como modelo de la escritura hecha en las cortes de Toledo en 1402 convocadas por Enrique III para reconocimiento y jura de la infanta doña María para prestar juramento de fidelidad a la infanta y en confirmación de esto merece citarse la claúsula siguiente:Estando el rey asentado en Cortes dijo a los que alli estabamn presentes, que los habia hecho llamar a ayuntar especialmente para que jurasen e hicieren pleito homenaje a la infanta doña Maria a su hija presente, que la tomasen o recibiesen por reina y señora despues de sus dias. Hecha por el rey la manifestación para que hicieran pleito de homenaje a la infanta, se leyó en voz alta por el canciller Juan Martinez del Castillo las fórmulas que habían de jurar los asistentes.Primeramente juró el infante don Fernando hermano del rey.Seguidamente los prelados, los condes, ricos-hombres, caballeros y escuderos.Finalmente los procuradores de las ciudades y de las villas.Hizose el juramento sobre la señal de la Santa Cruz y los Santos Evangelios, prometiendo en suma que para después de los dias del rey tendrían por reina y obedecerían a la infanta, concluyendo con pedir que si no cumplían lo prometido, fuese sobre ellos la ira de Dios Todopoderoso y se les considerara traidores, como aquellos que usurpan castillos o matan a su rey o a su señor natural.

En resumen el juramento se hacia por la señal de la Santa Cruz y los Santos Evangelios, prometiendo en suma que para después de los días del rey tendrían por reina y obedecerían a la infanta.Si no cumplían lo prometido eran considerados traidores.

Concluida la ceremonia era costumbre enviar cartas a los prelados, señores y caballeros que no habían podido hallarse presentes, par que jurasen en las manos de un caballero designado por el rey.

[escribe] El acto de proclamación de la jura

El acto de proclamación de la jura no era una vana ceremonia destinada a preucupar a los pueblos en favor de la dignidad suprema, porque antes que los monarcas recibiesen el juramento de los súbditos, juraban en presencia de los prelados, de los magnates, de los procuradores de las ciudades.Tenían que respetar las costumbres patrias, observar las leyes fundamentales y guardar los derechos del pueblo y libertades nacionales.

Como curiosidad histórica también se puede citar una ley de los visigodos, inserta en el Fuero Juzgo, que disponía que despues de la muerte del príncipe quedasen a favor del reino lo siguiente:

y don Alfonso X el sabio conociendo cuanto importaba que de ningún modo sufriese menoscabo el señorio real estableció en la Ley 5º del Titulo XV de la 2º Partida la prohibición de enajenarlo o departirlo utilizando las siguientes palabras:Fuero et erstablecimiento fecieron antiguamente en Espàña que el señorio del rey nunca fuere departido ni enajenado..et por ende posieron que cuendo el rey fuere finado et el otro nuevo entrare en su logar que luego jurare si fuere de edad de 14 años cumplidos o dende arriba, que nunca en toda su vida departiere el señorio ni lo enajenase.

No obstante esta Ley de Las Partidas Alfonso X el Sabio hizo muchas donaciones y cesiones contrarias todas a este precepto, en lo cual lo imitó su hijo don Sancho su hijo, llegando a los abusos y se hizo necesaria la reforma de ellos.

[escribe] Otras juras políticas en España

De las juras hechas por los reyes de España a sus súbditos, una de las mas memorables es la de Alfonso VI.Su hermano primogénito don Sancho II que había destronado del trono a don Alfonso, como al menor de sus hermanos don García, fue muerto en Zamora.Los magnates se reunieron para deliberar si habían de recibir por rey a don Alfonso.Lo recibieron pero a condición de que jurase antes no haber tenido parte alguna en la muerte de don Sancho.Posteriormente hizo la jura en Santa Gadea, estando en esta jura el mas celebre de los caballeros Rodrigo Diaz de Vivar, el Cid.

Don Fernado III hizo la jura en las cortes de Valladolid en 1217.En ella juró guardar los fueros, usos y costumbres que había en el tiempo de don Alfonso su abuelo.

Don Fernado IV aclamado en Toledo hizo jura de la observancia de las leyes y que guardaría los fueros, usos, costumbres y libertades nacionales.

Don Enrique II hizo jura en 1367 en las cortes de Burgos, cuando fue aclamado como rey.En ella se comprometió a cumplir los fueros, leyes, ordenamientos, derechos, libertades, usos y costumbres de cada brazo del estado.

Don Juan I despues de haber sido coronado en las cortes de Burgos en 1379 juro de guardar las franquezas y libertades e buenos usos y costumbres del rango.

En 1548 se juntaron cortes en Valladolid con objeto de reconocer por rey al principe don Carlos (posteriormente Carlos I). Su madre la reina Juana no había muerto.Tenía la presidencia por encargo del príncipe, el gran canciller, el maestro Mota, obispo de Badajoz, y don Garcia de Padilla, quienes en una de sus primeras sesiones maltrataron de palabra al doctor Zumel, procurador de la ciudad de Burgos, porque inducía a los otros procuradores a insistir en no jurar al principe, sin que su alteza jurase primero lo que Castilla le pedía.Pero el doctor Zumel lejos de intimidarse con esto respondió con entereza que era cierto cuanto le imputaban, que lo mismo contenía su voto y había aconsejado a los demas procuradores y dirigiendose de palabra al canciller le manifestóque los reinos no jurarian a su alteza, sin que sde su parte precediere el juramento que le pedían de guardarles sus leyes, fueros, ordenamientos, libertades, privilegios, usos y costumbres y los capítulos de las Cortes celebradas en Burgos en 1512 y muy particularmente de no enjenar cosa alguna de la Corona, ni proveer beneficios, oficios, ni encomiendas en extranjeros.La jura se hizo en la iglesia del convento de San Pablo con gran solemnidad y pompa.Estaba el príncipe según se dice en la escritura que se hizo de aquel acto, en una silla en la grada alta del altar mayor de dicho monasterio y se hallaban presentes el infante don Fernando, la infanta doña Leonor, los prelados, grandes y caballeros y los procuradores de las ciudades.Acabada la misa mayor leyó don Garcia de Padilla, consejero de su alteza y letrado delas Cortes, en alta voz la escritura de juamento y don Carlos juró a Dios y a los Santos Evangelios que tocaba con su mano derecha, como rey de Castilla, de Leon y de Granada, juntamente con la reina doña Juana, su madre y prometió por su fe y palabra real a las ciudades,villas,lugares y prelados, caballeros lo siguiente:

En 1560 Felipe II prestó a la nación su jura con extraordinaria pompa en las cortes de Toledo.La jura se hizo en el palacio del real alcazar.El rey estaba debajo de un dosel, arrimado a su silla y de pie.Con el estaban don Luis Hurtado de Mendoza, marqués de Modejar, presidente del consejo real; don Diego de los Cobos, obispo de Ávila; Juan Vazquez de Molina; los licenciados Francisco de Menchaca y Sancho Lopez Otalora y el doctor Martín de Velasco todos consejeros suyos; don Gomez de Figueroa, conde de Feria; don Enrique de Guzman, conde de Alva de Liste, mayordomo mayor de la reina;:don Antonio de Toledo, prior de San Juan, caballerizo mayor; en presencia todos de Gaspar Ramirez, escribano mayor de las cortes, el cual por mandato del rey leyó la escritura de la jura.

[escribe] Jura de los Omeyas en España

El imperio de los omeyas en España ni era electivo ni tampoco podía considerarse hereditario.Aunque por largo tiempo se transmitió de padres a hijos, la transmisión no tenía por fundamento una ley sino la voluntad de los príncipes reinantes, entre cuyas perrogativas estaban nombrar sucesor.Así desde Abderahamn el Grande, fundador de l imperio de los Omeyas en España, hasta Hisem el Muzad Bila, último de sus descendientes que tuvieron el califato de Córdoba, todos ocuparon el trono habiendo sido antes designados por su antecesor para ocuparle, excepto Abdala, el cual muerto su hermano Almondhir en una batalla sin haber nombrado sucesor, consiguió que le aclamasen en Córdoba emir o príncipe soberano de los muslimes en España.

No obstante lo escrito la declaración de sucesor entre los Omeyas no fue un acto privado, sino público y solemne, hecha en presencia de los principales ministros, que acudían de todas partes a presencia del emir para reconocer al sucesor inmediato y prestar juramento de fidelidad y de obediencia.Este juramento se renobaba con gran solemnidad al comenzar el reinado del nuevo califa.

La primera jura que hicieron los árabes en España fué la del príncipe Hixem, hijo de Abderahman "el Grande", el año 706.Fueron convocados los walíes de las seis capitanías en que a la sazón estaba dividido el imperio, doce gobernadores de las principales ciudades y los veinticutro wazires de estas.Cuando Abderhaman los tuvo congregados en su alcazar de Córdoba, en presencia de su hagib, del cadí de los cadies, de sus alcatibes, secretarios y consejeros de Estado, declaró a su hijo Hixem por su walí alahdí o futuro sucesor del Reino.Todos los walies y wazires presentes hicieron juramento de fidelidad y obediencia a Abderahman durante su vida y para después de sus días a su hijo Hixem, a quien tomaron su mano por orden en señal de reconocimiento.

En el año 707 murió Abderahman y acabadas sus honras fúnebres se hizo la solemne proclamación de Hixem y se le prestó de nuevo la jura de fidelidad y obediencia.


En el año 795 Hixem nombró a su inmediato sucesor en el imperio.En presencia de los principales walies y de los wazires y alacatihes, secretarios y consejeros de Estado, y del hagib y del cadí de los caddies.Todos reconocieron por wali alahdi al príncipe Alhakem, hijo de Hixem, tomandole la mano.Le juraron obediencia y fidelidad sin condiciones ni reservas.

En 815 Alhakem declaró inmediato sucesor en el trono a su hijo Abderahman a quien ya había dado participación en el gobierno del Estado.La jura se hizo con gram pompa y concurrieron a ella entre otras personalidades los príncipes Esfah y Casim, primos del rey.

En 850 declaró Abderahman-ben-Alhakem a su hijo Muhamad sucesor del imperio y se hizo la jura siendo sus hermanos los primeros quele prestaron el juramento.El rey con este motivo dió fiestas y banquetes muy espléndidos a los wallies de las provincias y repartió caballos y armas a los caudillos e hizo que todas las ciudades se dieran copiosas limosnas a los pobres.Muhamad sucedió a su padrte en 852 y le fue prestado de nuevo el juramento de fidelidad y obediencia.

En 883 se hizo la jura de Almondhir, hijo de Muhamad ben Alhakem, asociado ya por su padre al imperio.

En 911 fueron convocados por Abdala, como era costumbre, los walies, wazires, alcatibes y demas ministros que asistían a la jura de los príncipes, para jurar a su nieto Abderahman.

Abderahman Anasir declaró futuro sucesor del imperio a su hijo Alhakem, cuya jura se hizo con la solemnidad acostumbrada.Muerto su padre en 961, se hizo su aclamación y nueva jura con extraordinaria pompa en el suntuoso palacio de Azahra.Rodeaban el trono las siguientes personas:


Alhakem Almonstair, por complacer a la sultana Sobiha, a quien amaba en extremo y que era madre del príncipe Hixem, apellidado después el Muzad Bila, lo declaró inmediato sucesor, a pesar de tener poco mas de diez años y se hizo la jura en 973, con cuyo motivo hubo grandes fiestas y alegrías y se hicieron numerosas composiciones poéticas.

En 976 murió Alhakem Almonstansir y se hizo la segunda jura de su hijo, en quien terminó la dinastía de los Omeyas en España.


[escribe] Artículos relacionados

Dinastía Omeya


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