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Juan José de Austria

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Juan José de Austria
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(Autor de la cita o dedicatoria)

Juan José de Austria


Madrid, 7 de abril de 1629

Madrid, 17 de septiembre de 1679

Político y militar español


Biografía

Juan José de Austria, hijo del rey Felipe IV y de su amante la actiz María Inés Calderón, nació el 7 de abril de 1629. Su bautismo se celebró el 21 del mismo mes, recibiendo el nombre de Juan José, aunque en el futuro se le conocería simplemente como "don Juan".

En contra de los deseos de su madre, se decidió que su crianza se haría lejos de la Corte, por lo que fue enviado primero a León, al cuidado de una mujer del pueblo, y años más tarde a Ocaña, donde quedó a la tutela de Carlos de la Faille, jesuita instructor del Colegio Imperial y cosmógrafo del Consejo de Indias, y de don Pedro de Llerena Bracamonte, teólogo con cargo de inquisidor en el tribunal de Llerena.

Las buenas disposiciones del joven hicieron que en 1641 se pensara en la posibilidad de acercarlo a la carrera eclesiástica, pensando en situarlo en un importante arzobispado, posiblemente Toledo, o hacerlo titular de la mitra primada de España, aunque Juan José parecía inclinarse más hacia el mundo de las armas, por aquél tiempo una actividad no reñida con un ministerio clerical.

Pero sucedió que el rey decidió reconocer su paternidad, algo sorprendente que algunos autores interpretan como un paso dado ante la supuesta creencia de que los desastres políticos (sublevaciones de Portugal y Cataluña) y las derrotas militares eran consecuencia de un castigo divino por los pecados cometidos, entre los que se incluirían los frecuentes adulterios.

Sea como fuere, Felipe IV asumió a don Juan como uno de sus numerosos hijos ilegítimos, dándole rango de Serenidad y estableciendo para él una complicada etiqueta que se recogía en la Real Cédula que le otorgaba tal dignidad y tratamiento, así como la relación que se mantendría con otras autoridades, laicas o eclesiástias. Como ejemplo de ello se especificaba que los miembros de la familia real se referirían a él como "a don Juan de Austria, mi hijo", por parte de la reina y como "a don Juan de Ausria, mi hermano", en el caso del príncipe y los infantes; y se le nombró gran prior de la Orden de San Juan, por lo que hubo de residir en Consuegra, sede de su priorato. Además, el 15 de mayo de 1642 el rey firmó una cédula donde se daban precisas instrucciones para proporcionarle casa y empleo.

Las relaciones en el plano afectivo fueron muy diferentes pues, a pesar de asumir su paternidad, el monarca mantuvo una contínua distancia física con su hijo, tanto por los problemas de protocolo que su presencia causaba en la Corte, como por la difícil posición de la reina doña Isabel de Borbón que nunca aceptaría el reconocimiento de "su hijo" ni el formulismo de dirigirse a él como tal. Más radical sería aún la posición de la segunda esposa de Felipe IV, doña Mariana de Austria, que se mostraría mas intransigente con el hijo ilegítimo de su esposo. De igual modo, don Juan tampoco llegaría a tener contacto afectivo con sus hermanos.

Por ello su presencia en palacio siempre fue corta y esporádica, siéndole siempre encomendadas misiones lejos de Madrid, como su nombramiento de Príncipe de la Mar en marzo de 1647, que le hacía jefe de las flotas y armadas de la corona con contínuos desplazamientos a Nápoles, Sicilia, Flandes o Cataluña.

La muerte de su padre -Felipe IV- en 1665 agravaría su posición personal, pues en su testamento ratificado el 14 de septiembre, tres días antes de morir, no le dejó ningún puesto de relevancia política; mientras que a doña Mariana la dejaba como regente del reino, pues el heredero príncipe don Carlos (futuro Carlos II) aún no había cumplido los cuatro años de edad. El mismo testamente disponía que la reina fuese asesorada por una Junta de Gobierno, donde ella consiguió colocar a su confesor, el jesuita Everardo Nithard, de origen alemán llegado a España con motivo de sus esponsales, personaje no bien visto por la aristocracia ni por el pueblo español.

En este contexto Juan José fue ganando adeptos por parte de los nobles que le consideraban la persona más capacitada para hacer frente tanto a la reina como a Nithard y conseguir parte de la posición política perdida, al tiempo que las clases populares lo veían como el salvador de la situación caótica por la que atravesaba la monarquía en aquellos difíciles años.

En febrero de 1667 consiguió respaldo suficiente para instalarse en el Palacio del Buen Retiro, siendo finalmente aceptado como Consejero de Estado para resolver el conflicto de Flandes. Acusado de conspiración, buscó refugio en Aragón y Cataliña, desde donde avanzó con 300 jinetes hasta Madrid donde la situación fue tan tensa que la reina acabó por firmar la destitución de Nithard (25 de febrero de 1669). La popularidad y proximidad de Juan José seguía siendo un peligro para la regente, que decidió nombrarlo virrey y capitán general del Reino de Aragón, y vicario general de los reinos de aquella corona para alejarlo de la Corte una vez más. Y en 1670 la reina decidió su traslado a Flandes como gobernador de aquella provincia, a lo que Juan José se negó excusándose en su delicada salud.

El de Austria volvió a ser la esperanza de la nobleza española ante el ascenso al poder de Fernando de Valenzuela, oscuro personaje antes al servicio de Nithard y ahora confidente de la reina doña Mariana. Ante la sublevación popular de Mesina Juan José, que no tenía rival para ponerse al frente de las tropas españolas, manifestó su deseo de actuar militarmente. No obstante consiguió demorar el asunto, quizás por el hecho de la próxima proclamación de Carlos II como rey de España, una vez acabado el período de regencia. Una fecha que señalaría el fin de doña Mariana como Regente y para don Juan la posibilidad de alcanzar un puesto en el gobierno de la nación. El 6 de noviembre de 1675 Carlos II cumplía 14 años de edad, y la Junta de Gobierno continuó con sus funciones bajo la presidencia de doña Mariana, que nombró a Valenzuela gentilhombre de cámara de su majestad y primer ministro. Don Juan se volvió a convertir en la esperanza de todos; los grandes consiguieron alejar al rey, trasladado al palacio del Retiro; Valenzuela fue encarcelado, y Juan José finalmente nombrado primer ministro, cuando cumplía 46 años y su hermano Carlos II tenía sólo 15.

Su ministerio fue de gran actividad, promoviendo acciones sociales importantes, aunque la falta de resultados inmediatos hizo que muchas ilusiones se fueran desvaneciendo. A poco más de dos años en el poder, en 1679, Juan José se siente indispuesto en una enfermedad de la que ya no se recuperaría, falleciendo el 17 de septiembre de ese mismo año, mientras su hermano estaba en fiestas por los preparativos de su boda con doña María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV de Francia. La posición de doña Mariana de Austria pasó a un segundo plano y no peligró hasta llegada la primavera de 1690 cuando tras la muerte de doña María Luisa le sustituyó la nueva reina Mariana de Neoburgo, quien de inmediato dejó clara su firme voluntad de intervenir en los asuntos de gobierno.

En 1696 murió Mariana de Ausria, y cuatro años después su hijo Carlos II sin descendencia alguna, dejando tras de sí la dinastía de los Austrias en España, que ahora entraría en la nueva dinastía de los Borbones.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Revista de Historia. Nº 343, noviembre de 2004. Editorial Historia Viva, S.L.

Notas