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José Antonio Primo de Rivera
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[escribe] Biografía
- Personaje controvertido de la historiografía contemporánea española que polariza ideológicamente gran parte de su figura. De un lado están quienes la ensalzan justificando, de esta manera, todos sus escritos e ideas. De otro están sus detractores quienes acusan de "fascista" y de "derechas" la mayoría de su doctrina.
- En sí, a la mayoría de las biografías de José Antonio Primo de Rivera, les falta contextualizar adecuadamente a la persona en un ambiente muy polarizado y revolucionario.
- Era hijo primogénito del Dictador y General Miguel Primo de Rivera (1870-1930), quien gobernó España de 1923 a 1929; así como heredero del título nobiliario de Marqués de Estella.
- Su infancia y primera juventud transcurrió de forma aristocrática, con formación privada y rodeada de los privilegios reservados a los de su clase por entonces. Cursó sus estudios de Derecho en Madrid que finalizó en 1922 brillantemente. En 1925 abre su propio bufete y ejerce como abogado en diversas causas.
- En 1930 entra en política para defender la memoria de su padre (también una figura histórica controvertida), de la mano de partidos monárquicos o conservadores, obteniendo acta de diputado en 1933. Y a partir de aquí, José Antonio Primo de Rivera entra en una encrucijada personal, vital e ideológica.
- José Antonio lo tenía todo para vivir holgadamente y sin grandes preocupaciones. Asimismo, pudo vegetar en los grupos conservadores sin problema alguno. No obstante, en sus viajes por el extranjero y, sobre todo por la España más pobre, pudo observar la gran diferencia entre las clases pudientes y las trabajadoras.
- En tal sentido, le llamó la atención el Estado Corporativista de Benito Mussolini; estimando que muchas de sus propuestas podrían ser aplicadas a España. No hace falta recordar que, en numerosas partes de Europa, triunfaban de aquella regímenes dictatoriales y totalitarios de diverso signo.
- Esto le dio un impulso revolucionario a su ideario con vistas a conquistar el poder (Conquista del Estado, diría Ramiro Ledesma Ramos). En realidad, esto no era más que una aplicación de las teorías revolucionarias en boga: una vanguardia minoritaria que llega al poder y usa sus mecanismos para establecer un nuevo orden. Eso mismo fue lo que hicieron los comunistas en la URSS, por ejemplo.
- Tal revolución, a los ojos de José Antonio, sería lo más incruenta posible. En su ánimo no aspiraba a una Guerra Civil de tres años ni se desvelan en sus escritos tal cosa.
- ¿Era fascista José Antonio? Sí y no. Sí en el sentido que defendió sus ideas en un momento dado (hasta 1934, aprox.). No porque prefirió una solución a la española. El caso es que era un político joven en evolución y en tránsito, que vivía en tiempos convulsos.
- ¿Cuáles eran los ideales de José Antonio? Este es el punto más influyente de todos, porque se hacen muchos análisis sin interesarse para nada por el espíritu que gobernaba a aquel joven.
- Primeramente, Jose Antonio era un católico convencido, sin que por ello despreciera a otras religiones. Era muy respetuoso en lo que se refiere a los valores cristianos más allá de lo meramente ritual. De esta manera aspiraba a lo universal frente a lo particular. De ahí que no se le pueda tildar de racista o algo semejante (se diferencia claramente del nacionalsocialismo hitleriano).
- En segundo lugar, José Antonio se dejaba vencer por su alma de poeta antes que por su lado pragmático. Su gusto por lo refinado y lo lírico le hacía caer por derroteros irracionalistas.
- Su política era naturalista y básica: familia, municipio y agrupación trabajadora (sindicato vertical). El Estado estaría reservado para los sujetos más capaces de la nación.
- José Antonio criticó la lucha de clases y todo tipo de federalismo, lo que no obsta para que propusiera una justicia social o una descentralización (a través de los municipios y los sindicatos).
- Para llevar a cabo su ideario, fundó Falange Española (FE) que se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) de Onésimo Redondo en 1934. En 1935 fue proclamado como Jefe único del partido.
- El 14 de marzo de 1936, José Antonio fue arrestado por tenencia ilícita de armas y, en junio, fue trasladado de Madrid a Alicante. El 20 de noviembre de ese mismo año muere fusilado.
[escribe] El punto de vista humano de la figura de José Antonio
José Antonio es uno de tantos personaje trágicos que pueblan la época de la Guerra Civil Española. En vida, eligió el camino menos fácil para capear los obstáculos que se le presentaban; probablemente creyendo que era su misión al modo de monje-soldado. Renunció no pocas veces a privilegios que podía permitirse y no dudó en compartir las desdichas de sus camaradas falangistas. De ahí, la fidelidad y amistad de estos últimos.
Sus detractores, tanto a la derecha como a la izquierda, siempre le consideraron peligroso. Aunque FE y de las JONS no tenía apoyo popular alguno o mínimo, sabían que podía capitanear una minoría vanguardista revolucionaria que se hiciera con el poder. Y eso era temible para la supervivencia de ambas facciones.
Por mucho que se quiera insistir, José Antonio desde la cárcel (sobre todo desde Alicante), carecía de información fidedigna y fiel de la realidad española y de la Guerra. Vivía de supuestos y rumores, teorizando con una Falange con más efectivos de los que realmente tenía. Todo lo que hacía, quizás, era tirarse faroles para dilatar su proceso judicial en el tiempo y por qué no, su misma vida y la de sus familiares.
[escribe] ¿Se equivocó José Antonio?
Curiosamente, se acabó convirtiendo en algo que no quería ser: mártir de una causa que, además, no era totalmente suya. Achacamos a su juventud y a su breve experiencia política, su falta de pericia para ver lo que se sobrevenía. José Antonio, independientemente de sus ideales, jugaba de cara y con honor. El resto eran tahúres profesionales y tramposos de gran raigambre. Una Guerra Civil no se gesta porque todos son buenos. Es decir, José Antonio era bienintencionado aunque posiblemente equivocado. Nadie se procupó de sacarle de sus errores y sí de sumir a España en una mayor confusión. De este modo, José Antonio se mantuvo aún más firme y más claro en sus posturas. Éstas, por lo convulsa de la situación española, aspiraban a una solución total. Por eso su jugueteo con los totalitarismos.
Si José Antonio portaba armas era porque había sufrido atentados contra su persona (de hecho, Calvo Sotelo fue tiroteado y muerto, con lo que no era ajeno a sucesos de ese tipo). Su arresto y juicio, con la victoria electoral del Frente Popular, estaba practicamente decidido. La valentía de mantenerse en Madrid en esas fechas era un riesgo innecesario para su persona.
[escribe] García Lorca
Un episodio poco conocido de José Antonio es que mantenía una buena amistad con el poeta Federico García Lorca. Hay quien habla de una relación homosexual entre ambos, aunque este hecho no está comprobado.
[escribe] Franco y el franquismo
José Antonio y Franco eran dos polos opuestos. El primero era un idealista y el segundo un pragmático. Franco no dudó en utilizar la ideología joseantoniana para sus propósitos, fueran éstos bondadosos o perversos. FE y de las JONS se unió a los Tradicionalistas bajo el mandato de Franco (FET y de las JONS), que lo único que compartían era su antimarxismo.
Muerto José Antonio, Falange quedó sin su ideólogo y líder fundamental; con lo cual se puede decir que la Falange franquista es descafeinada y plegada a otra figura como era Franco.
Hay que tener en cuenta que José Antonio muere a los 33 años, muy joven; siendo un político que se está haciendo todavía.
Franco se desentiende de José Antonio y no hace caso de sus cartas o mensajes. Su relación nunca fue cordial. Franco siempre fue un militar y el Ejército su piedra angular. José Antonio -respetando al Ejército- siempre pensó en la sociedad civil y de Derecho (como su base intelectual legal). Y si algo logró la Falange en el franquismo (bien o mal) fue precisamente que se aplicaran ciertos principios legales y civiles (muy paternalistas pero no malintencionados).
Gran parte de la visión de José Antonio nos llega por parte del franquismo, que suele ser un punto de vista reducido y simple, poco profundo. Como mártir de la causa franquista se le asocia a la persona de Franco y su Dictadura, pero hay que realizar copiosos y agudos matices.
José Antonio, por ejemplo, no rechazaba la República como fórmula de gobierno; cosa que sí hizo Franco. Lo que rechazaba José Antonio es que la República fuera bananera y/o marxista. Y entonces daba igual que hubiese Monarquía o República. José Antonio, asimismo, tenía una ideología y un contenido, Franco se lo iba poniendo a tenor de que fuera pasando el tiempo. De este modo es distinto el nacional-sindicalismo al nacional-catolicismo. Así son diferentes los lemas: Pan, Patria y Justicia a Dios, Patria y Justicia.
José Antonio mantuvo amplios contactos con el anarcosindicalismo. Franco los vió siempre como enemigos de España.
[escribe] Revolución y violencia
José Antonio estaba inspirado en el fascismo italiano y en la obra de George Sorel. Aspiraba a una vía social del Estado no marxista, de clara inspiración patriótica española. Su esalzamiento de los valores cristianos y españoles y su elevamiento a un destino trascendental en lo universal, lo lleva al paroxismo político y a un irracionalismo filosófico. En su lírica, la juventud española se agrupa fraternalmente bajo el yugo y las flechas que conmemoran la unión nacional de los Reyes Católicos.
Sin embargo, toda esa poesía se ve desbordada por los hechos prebélicos anteriores a 1936. Muchos ven a la Falange como una organización de choque con la que fustigar a las organizaciones obreras de izquierdas. Éstas últimas, precisamente creen que está pergeñada para tal fin. Los textos y discursos incendiarios de José Antonio, en vez de clarificar más el ambiente, hacen que cada uno los entienda como les viene en gana. El caso es que se producen muertos, calificándose irónicamente a FE como "Funeraria Española", debido a los fallecidos en dicha formación.
José Antonio, en lo que se conoce, intentó evitar represalias de sus afiliados; aunque no es menos cierto que les instó a que se defendieran en caso de ataque (como él mismo hizo en los atentados que sufrió). No cursó orden alguna de asesinato ni atentó directamente contra nadie.
La personalidad violenta con la que le describen algunos textos es más anecdótica que un patrón de conducta. Sus discursos no eran menos exaltados que los de Largo Caballero o cualquier otro de la época, del signo que fuere. Si era, en cambio, una persona deseosa de dar ejemplo, intentando aparentar ser un hombre sin miedo aunque la misa fuera por dentro.
Se puede decir que conspiró contra el Gobierno de IIª República (no menos que los socialistas en 1934), pero no contra la República en sí misma. Su conspiración no trataba ni versaba sobre una Guerra Civil como fue, sino sobre un golpe de efecto (o de Estado) que deviniera en un nuevo orden. No obstante, ordenó el apoyo de la Falange al Alzamiento del 18 de julio de 1936 desde la cárcel. Pero no es menos cierto que, según iba pasando el tiempo, se apresuró a escribir numerosas cartas para que cesaran las hostilidades y se permitiese un gobierno de concentración nacional. No se sabe si tales documentos los escribió con su vida entre la espada y la pered o los elaboró con una auténtica convicción en lo que decía. Con su muerte, lo único que podemos hacer es conjeturas sobre lo que hubiera sido.
José Antonio, en resumen, era un revolucionario que intentaba reducir la violencia a su mínima expresión; aunque, a veces, la considerara necesaria y la justificara. Tal justificación, según José Antonio, obedecía a intereses y valores más altos (como la defensa de la patria, la justicia...)
[escribe] En perspectiva
Es muy difícil someter a la figura histórica de José Antonio a un criterio unívoco. Su vida, a partir de 1930, es cuasinovelesca. ¿Héroe o villano? Probablemente ninguna de las dos cosas. Era un hombre intelectualmente muy preparado y gran conocedor de la vida literaria y artística española. Escribía con fluidez no sólo documentos legales, sino también cantidad de artículos periodísticos, así como poemas. La calidad y los contenidos no es que fueran geniales estilísticamente, si bien pueden incluir un prurito de brillantez.
No se puede negar que José Antonio albergó la idea fascista para España durante algún tiempo. Mas tampoco se puede hacerlo que aquel joven estaba en una búsqueda de alguna teoría que resolviera con suficiencia la totalidad de los problemas del país. Tal es así que, el influjo de los totalitarismos, no sólo le sedujo a él sino a todos los estalinistas de la época, así como una larga lista de intelectuales que después renegaron de tales ideas (y eso no fue óbice para el desarrollo posterior de sus carreras).
Murió a la edad de 33 años. Muy joven. No puede hablarse de un legado político evolucionado porque aún estaba en una búsqueda durante una España muy conflictiva. Es decir, ni las circunstancias ni el momento acompañaron en su difusión política.
Nunca pudo quitarse el sambenito de señorito que le habían colocado sus enemigos de la izquierda, pese a que sus sacrificios fueron mucho mayores que el de muchos que se lo llamaron. El uso de la camisa azul o el saludo de camarada en la Falange, vienen a significar a las clases trabajadoras intencionadamente. El uso de la boina roja requeté fue consignada por Franco con la unificación con los Tradicionalistas, terminada la Guerra Civil y muerto ya José Antonio.
Los símbolos franquistas han dejado un testimonio precisamente franquista de José Antonio, a imagen y semejanza del Dictador. No obstante, existen numerosas pruebas en que ambos personajes se distancian.
La teoría nacional-sindicalista, aunque con influencias, es netamente española. Es una fórmula política basada en el Estado Corporativista de Mussolini, con variantes de cierto interés para el estudioso. El sindicalismo falangista, en lo esencial, es muy parecido al anarcosindicalismo de la CNT. Se difiere en dos cuestiones fundamentales: a) el sentido de unidad de la patria y b) el sentido de Estado y de Gobierno. No es extraño que hubiera intercambio de afiliados antes de la guerra.
Las dos variantes falangistas existentes en la actualidad -una con tintes franquistas y otra de corte más joseantoniano- son, en cualquier caso, testimoniales más que ideológicamente un supuesto evolucionado de las ideas fundacionales. En sí, siguen reclamando la vigencia del legado joseantoniano en las facetas que les cuadran para sus programas políticos.
Los testimonios de aquellas personas que le llegaron a conocer, no hablan mal de José Antonio. Evidentemente se trata de amigos, aunque fueran rivales políticos (caso de Indalecio Prieto). Todo lo negativo de José Antonio, salvo algunos datos históricos incontrovertibles (cierta financiación fascista italiana de la Falange), nos llegan de enemigos que tienen conocimiento de su persona a nivel indirecto o de creencias arraigadas de que tenía que ser malo por definición, cuestión que sí es sospechosa. Es cierto que pueden existir explicaciones distintas a la presente, cuya visión de José Antonio se centre sólo en los aspectos fascistas de su figura, pero en una perspectiva más amplia ¿por qué un fascista iba a tener contactos con anarquistas, con rivales políticos de la izquierda o con personajes fuera de su ideología totalitaria? José Antonio no era un espía, pero sabemos su inquietud intelectual por conocer la realidad española. Otra cosa distinta es que José Antonio estuviera acertado en sus apreciaciones (o siempre acertado); de ahí la conveniencia de considerar si estuvo equivocado José Antonio en determinadas ocasiones.
En otro orden de cosas, José Antonio era un líder carismático y un organizador nato, que se sabía llamado para ocupar las más altas cotas de un potencial Gobierno. Su personalidad arrolladora y su gran preparación técnico-legal, hacían sombra a otras personalidades de entonces que no lo querían ver ni de lejos. Sólo le quisieron utilizar para sus propósitos (no siempre honestos). A partir de 1935, José Antonio lidera una formación de escasa implantación popular y que no desea ser tildada ni de izquierdas ni de derechas. Está prácticamente solo y rodeado de enemigos personales y políticos; abandonando progresivamente el fascismo y buscando otras vías. Finalmente, la Guerra Civil Española (1936-1939), hubiera ocurrido con o sin José Antonio. Esta variable influyó anecdóticamente en el desencadenamiento de los acontecimientos. Sin embargo, José Antonio sí fue una variable de cohesión como mártir de la causa de las fuerzas franquistas. Pero eso es una cuestión de Franco que le interesaba que hubiera unidad en su frente, no de José Antonio que ya había fallecido.
[escribe] Conclusiones
Resulta obvio que el discurso joseantoniano entre 1930 y 1936 ofrece sustanciales contradicciones. Sin un riguroso análisis de las circunstancias y el contexto sucesivo de los acontecimientos, no tiene ningún sentido. En principio, se presenta por las fuerzas monárquicas y conservadoras al Parlamento, para después rechazar su apoyo, unión o cualquier tipo de vinculación. Asimismo apoya la República como forma válida de Gobierno.
En 1933 acepta la fórmula fascista y revolucionaria propuesta por las JONS, para irla deshechando, poco a poco, desde 1934 y, sobre todo, a partir de 1935.
Pacta o no, según su criterio, con fuerzas de la derecha o de la izquierda, en acuerdos extraños o de conveniencia.
Todo ello es debido a que su partido era minoritario y se veía obligado a una política de supervivencia. El colapso económico de FE y de las JONS era una evidencia.
Otra cosa distinta es la Falange después de la Guerra Civil y de la muerte de José Antonio.
José Antonio fue controvertido ya en vida, no lo iba a ser menos en la Historia. Comprender lo que hizo no significa justificar todo ello. José Antonio no tuvo visión de futuro en lo que se refiere a los acontecimientos que se cernían sobre él ni sobre España. Creía que las cosas se resolverían rápidamente y no fue así. Se quiso convertir en mediador de una causa perdida y no supo ver que no representaba a nada ni a nadie en el estatus de poder de los bandos.
Sí visionó, en cambio, el desplazamiento político que se avecinaba (del cual él formaba parte, aunque no se le quisiera como compañero de ese viaje). No esperaba que ese cambio fuera tan lento ni tan cruento. Y ni mucho menos que se convirtiera en una Dictadura de 40 años.
[escribe] Referencias
Elaboración propia
Bibliografía
- de AGUINAGA y PAYNE, Stanley G. (2003): José Antonio Primo de Rivera
- BAONZA, José A. (2003): José Antonio Primo de Rivera: razón y mito del fascismo español
- BARRIOS, Manuel (2005): Consigna: matar a José Antonio. Crónica de una traición
- CARBAJOSA, Mónica y CARBAJOSA, Pablo (2003): La corte literaria de José Antonio
- ELLWOOD, Sheelagh M. y PRESTON, Paul (2001): Historia de la Falange Española
- HERR, Richard (2004): España contemporánea
- PAYNE, Stanley G. (1997): Franco y José Antonio: el extraño caso del fascismo español
- PECHARROMÁN, Julio Gil (1996): José Antonio Primo de Rivera: retrato de un visionario
Otras fuentes de información
Notas