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Jesucristo

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Este artículo trata fundamentalmente de Jesucristo desde el punto de vista cristiano. Para más información sobre Jesús como personaje histórico, véase Jesús de Nazaret.

Palabra compuesta:

Jesucristo.jpg
  1. Jesús: del hebreo Yĕhošūa‘ (Yahveh), que significa «salva», y también «salud» y «riqueza».
  2. Cristo: del griego χριστός, que es una traducción del hebreo «Mesías» (mĕšīāh), que significa «el Ungido».

«Cristo» es un término o título que los judíos aplicaban a sus reyes y sacerdotes (las funciones sacerdotal y real estuvieron unidas hasta el exilio), ya que éstos debían ser ungidos en el nombre de Dios para consagrarse a su labor. Los cristianos aplicaron este título a Jesús de Nazaret, llamándole Cristo Jesús o Jesucristo. Por antonomasia, y merced a una serie de cambios semánticos, ambos términos se han convertido en los otros nombres propios de Jesús de Nazaret.

Otro título que se le da, en Mateo 1,23 es Emmanu'El, expresión de origen hebreo que significa ‘"Dios con nosotros’".


Índice

[escribe] Jesús en el Nuevo Testamento

Lo que figura a continuación es un relato de la vida de Jesús tal y como aparece en los cuatro evangelios incluidos en el Nuevo Testamento, considerados libros sagrados por todas las confesiones cristianas. Aunque puede contener elementos históricos, expresa fundamentalmente la fe de las comunidades cristianas en la época en que estos textos fueron escritos, y la visión que por entonces tenían de Jesús de Nazaret. El relato evangélico es la fuente principal para el conocimiento de Jesús, y constituye la base de las interpretaciones que de su figura hacen las diferentes ramas del cristianismo.

[escribe] Nacimiento e infancia

Los relatos referentes al nacimiento e infancia de Jesús proceden exclusivamente de los evangelios de Mateo (Mt 1,18-2,23) y de Lucas (Lc 1,5-2,52), si bien presentan diferencias entre sí.[1] No hay relatos de este tipo en los evangelios de Marcos y Juan.

En los evangelios de Mateo y de Lucas aparecen sendas genealogías de Jesús (Mt 1, 2-16; Lc 3, 23-38).[7] La de Mateo se remonta al patriarca Abraham, y la de Lucas a Adán, el primer hombre según el Génesis. Estas dos genealogías son idénticas entre Abrahán y David, pero difieren a partir de este último, ya que la de Mateo hace a Jesús descendiente de Salomón, mientras que, según Lucas, su linaje procedería de Natam, otro de los hijos de David. En ambos casos, lo que se muestra es la ascendencia de José, a pesar de que, según los relatos de la infancia, éste solo habría sido el padre putativo de Jesús.

[escribe] Bautismo y tentaciones

La llegada de Jesús fue profetizada por Juan el Bautista (su primo según el Evangelio de Lucas),[8] por quien Jesús fue bautizado en el río Jordán.[9] Durante el bautismo, el Espíritu de Dios, en forma de paloma, descendió sobre Jesús, y se escuchó la voz de Dios.[10]

Según los sinópticos, el Espíritu condujo a Jesús al desierto, donde ayunó durante cuarenta días y superó las tentaciones a las que fue sometido por el Demonio.[11] No se menciona este episodio en el Evangelio de Juan. Después Jesús marchó a Galilea, se estableció en Cafarnaún,[12] y comenzó a predicar la llegada del Reino de Dios.[13]

[escribe] Vida pública

Acompañado por sus seguidores, Jesús recorrió las regiones de Galilea y Judea predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El orden de los hechos y dichos de Jesús varía según los diferentes relatos evangélicos. Tampoco se indica cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús, aunque el Evangelio de Juan menciona que Jesús celebró la fiesta anual de la Pascua judía (Pésaj) en Jerusalén en tres ocasiones. Los sinópticos se refieren solo a una fiesta de Pascua, durante la cual Jesús fue crucificado.

Gran parte de los hechos de la vida pública de Jesús narrados en los evangelios tienen como escenario la zona septentrional de Galilea, en las cercanías del mar de Tiberíades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de Cafarnaúm, pero también otras, como Corozaín o Betsaida.[14] También visitó, en el sur de la región, localidades como Caná o Naín, y la aldea en la que se había criado, Nazaret (Galilea), donde fue recibido con hostilidad por sus antiguos convecinos.[15] Su predicación se extendió también a Judea (según el Evangelio de Juan, visitó Jerusalén en tres ocasiones desde el comienzo de su vida pública), y estuvo en Jericó[16] y Betania (donde resucitó a Lázaro).[17]

Escogió a sus principales seguidores (llamados en los evangelios Apóstoles; en griego, «enviados»), en número de doce, de entre el pueblo de Galilea. En los sinópticos se menciona la lista siguiente: Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el celote y Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús (Mt 10,2-4; Mc 3,16-19; Lc 6, 13-16) [18]. Algunos de ellos eran pescadores, como las dos parejas de hermanos formadas respectivamente por Pedro y Andrés, y Juan y Santiago.[19] Mateo se identifica generalmente con Leví el de Alfeo, un publicano de quien en los tres sinópticos se relata brevemente cómo fue llamado por Jesús (Mt 9,9; Mc 2,14; Lc 5,27-28). [20] lo que acarreó a Jesús numerosos reproches de los fariseos.

El Evangelio de Juan solo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia a que eran doce. [21]

Predicó tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban para escuchar sus palabras. Entre sus discursos, destaca el llamado Sermón de la Montaña, en el Evangelio de Mateo (Mt 5-7). Utilizó a menudo parábolas para explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las parábolas de Jesús son breves relatos cuyo contenido resultó enigmático (a menudo han de ser después explicadas por Jesús). Tienen en general un contenido escatológico y aparecen exclusivamente en los evangelios sinópticos. Entre las más conocidas están la parábola del sembrador (Mt 13,3-9; Mc 4,3-9; Lc 8,5-8), cuyo significado explica Jesús a continuación; la de la semilla que crece (Mc 4,26-29); la del grano de mostaza (Mt 13,31-32; Mc 4,30-32), la de la cizaña (Mt 13,24-30), la de la oveja perdida (Mt 18,12-14; Lc 15,3-7), la del siervo despiadado (Mt 18, 23-35), la de los obreros enviados a la viña (Mt 20,1-16), la de los dos hijos (Mt 21,28-32), la de los viñadores homicidas (Mt 21,33-42; Mc 12,1-11; Lc 20,9-18); la de los invitados a la boda (Mt 22, 1-14), la de las diez vírgenes (Mt 25,1-13), la de los talentos (Mt 25,14-30; Lc 19,12-27). Dos de las más conocidas aparecen solo en el Evangelio de Lucas: se trata de las parábolas del Buen samaritano (Lc 10,30-37) y del hijo pródigo (Lc 15,11-32). En las parábolas, utiliza Jesús frecuentemente imágenes relacionadas con la vida campesina.

Mantuvo controversias con miembros de algunas de las más importantes sectas religiosas del judaísmo, y muy especialmente con los fariseos, a quienes acusó de hipocresía y de no cuidar lo más importante de la Torá: la justicia, la compasión y la lealtad (Mt 12, 38-40; Lc 20, 45-47)

La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor al enemigo (Mt 5,38-48;Lc 6, 27-36) así como en su relación estrechísima con Dios a quien llamaba en arameo con la expresión familiar Abba (Padre) que ni Marcos (Mc 14,36) ni Pablo (Rm 8, 15; Gal 4, 6) traducen. Se trata de un Dios cercano que busca a los marginados, a los oprimidos (Lc 4, 18) y a los pecadores (Lc 15) para ofrecerles su misericordia. La oración del Padre nuestro (Mt 6,9-13: Lc 11,1-4), que recomendó utilizar a sus seguidores, es clara expresión de esta relación de cercanía con Dios antes mencionada.

[escribe] Milagros

Según los evangelios, durante su ministerio Jesús realizó varios milagros. En total, en los cuatro evangelios canónicos se narran 27 milagros, de los cuales 14 son curaciones de distintas enfermedades, cinco exorcismos, tres resurrecciones, dos prodigios de tipo natural y tres signos extraordinarios.

  1. Sanó la fiebre de la suegra de Pedro, en su casa en Cafarnaúm, tomándola de la mano (Mc 1,29-31; Mt 5,14-15; Lc 4,38-39);
  2. Sanó a un leproso galileo mediante la palabra y el contacto de su mano (Mc 1,40-45; Mt 8,1-4; Lc 5,12-16);
  3. Sanó a un paralítico en Cafarnaúm que le fue presentado en una camilla y al que había perdonado sus pecados, ordenándole que se levantara y se fuera a su casa (Mc 2, 1-12; Mt 9,1-8; Lc 5,17-26);
  4. Sanó a un hombre con la mano seca en sábado en una sinagoga, mediante la palabra (Mc 3,1-6; Mt 12,9-14;Lc 6,6-11);
  5. Sanó a una mujer que padecía flujo de sangre, que sanó al tocar el vestido de Jesús (Mc 5,25-34; Mt 9,18-26; Lc 8,40-56);
  6. Sanó a un sordomudo en la Decápolis metiéndole los dedos en los oídos, escupiendo, tocándole la lengua y diciendo: "Effatá", que significa "ábrete" (Mc 7,31-37);
  7. Sanó a un ciego en Betsaida poniéndole saliva en los ojos e imponiéndole las manos (Mc 8,22-26);
  8. Sanó a Bartimeo, el ciego de Jericó (Mt 20,29-34; Mc 10,46-52;Lc 18,35-45);
  9. Sanó a distancia al criado del centurión de Cafarnaúm (Mt 8,5-13, Lc 7,1-10, Jn 4,43-54; Jn 4,43-54;[22]
  10. Sanó a una mujer que estaba encorvada y no podía enderezarse, mediante la palabra y la imposición de manos (Lc 13,10-17). Esta curación tuvo lugar también en sábado y en una sinagoga;
  11. Sanó a un hidrópico en sábado, en casa de uno de los principales fariseos (Lc 14, 1-6).
  12. Sanó a diez leprosos, que encontró de camino a Jerusalén, mediante la palabra (Lc 17,11-19).
  13. Sanó a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo, en Jerusalén, en sábado (Jn 5,1-9).
  14. Sanó a un ciego de nacimiento untándolo con lodo y saliva, tras lo cual le ordenó lavarse en la piscina de Siloé (Jn 9,1-12).
  1. Expulsó a un demonio en la sinagoga de Cafarnaúm (Mc 1,21-28; Lc 4,31-37);
  2. a otro en la región de Gerasa (Mt 8,28-34; Mc 5,1-21; Lc 8,26-39);
  3. a otro que poseía a la hija de una mujer sirofenicia (Mt 15,21-28;Mc 7,24-30);
  4. a otro que atormentaba a un epiléptico (Mt 17,24-20; Mc 9,14-27; Lc 9,37-43);
  5. a un "demonio mudo" (Lc 11,14; Mt12,22).

Además, hay varios pasajes que hacen referencia de modo genérico a exorcismos de Jesús (Mc 1,32-34;Mc 3,10-12).

  1. Resucitó una niña de doce años, la hija de Jairo (Mc 5,21-24, Mt 9,18-26, Lc 8,40-56). Jesús afirmó que la niña no estaba muerta, sino solo dormida (Mt 9,24;Mc 5,39;Lc 8,52).
  2. al hijo de la viuda de Naín (Lc 7,11-17).
  3. a Lázaro (Jn 11,1-44).
  1. Jesús ordena a la tempestad que se calme y ésta obedece (Mt 8,23-27; Mc 4,35-41; Lc 8,22-25).
  2. Jesús camina sobre las aguas (Mt 14,22-33; Mc 6,45-52; Jn 6,16-21).
  1. Multiplicación de los panes y los peces. Es el único de todos los milagros de Jesús que es registrado por todos los evangelios (Mc 6,32-44; Mt|14,13-21; Lc 9,10-17; Jn 6,1-13). Ocurre en dos ocasiones según los evangelios de Marcos (Mc 8,1-10) y Mateo (Mt 15,32-39);
  2. la pesca milagrosa (Lc 5,1-11; Jn 21,1-19);
  3. la conversión del agua en vino en las bodas de Caná (Jn 2,1-11).

Los suspicaces atribuyeron a su connivencia con Belcebú este poder de expulsar a los demonios. Jesús se defendió enérgicamente de estas acusaciones.[23] Según los relatos evangélicos, Jesús no solo tenía el poder de expulsar demonios, sino que transmitió ese poder a sus seguidores.[24] Incluso se menciona el caso de un hombre que, sin ser seguidor de Jesús, expulsaba con éxito demonios en su nombre.[25]

[escribe] Transfiguración

Los evangelios sinópticos[26] relatan que Jesús subió a un monte a orar con algunos de los apóstoles, y mientras oraba se transformó el aspecto de su rostro, y su vestido se volvió blanco y resplandeciente. Aparecieron junto a él Moisés y Elías. Los apóstoles dormían mientras tanto, pero al despertar vieron a Jesús junto a Moisés y Elías. Pedro sugirió que hicieran tres tiendas: para Jesús, Moisés y Elías. Entonces apareció una nube y se oyó una voz celestial, que dijo: "Éste es mi Hijo elegido, escuchadle". Los discípulos no contaron lo que habían visto.

[escribe] Pasión

[escribe] Entrada en Jerusalén y purificación del Templo

Según los cuatro evangelios, Jesús fue con sus seguidores a Jerusalén para celebrar allí la fiesta de Pascua. Entró a lomos de un asno, para que se cumplieran las palabras del profeta Zacarías (Zc 9, 9: "He aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de una bestia de carga"). Fue recibido por una multitud, que lo aclamó como "hijo de David" (según el Evangelio de Lucas, fue aclamado solo por sus discípulos).[27] En los evangelios de Lucas y de Juan, Jesús es aclamado como rey.

Según los evangelios sinópticos, a continuación fue al Templo de Jerusalén, y expulsó de allí a los cambistas y a los vendedores de animales para los sacrificios rituales[28] (el Evangelio de Juan, en cambio, sitúa este episodio al comienzo de la vida pública de Jesús, y lo relaciona con una profecía sobre la destrucción del Templo).[29] Vaticinó la destrucción del Templo[30] y otros acontecimientos futuros.

[escribe] Unción en Betania y Última Cena

En Betania, cerca de Jerusalén, fue ungido con perfumes por una mujer.[31] Según los sinópticos, la noche de Pascua cenó en Jerusalén con los Apóstoles, en lo que la tradición cristiana designa como Última Cena. En el transcurso de esta cena pascual, Jesús predijo que sería traicionado por uno de los Apóstoles, Judas Iscariote. Tomó pan en las manos, diciendo "Tomad y comed, éste es mi cuerpo" y, a continuación, cogiendo un cáliz de vino, dijo: "Bebed de él todos, porque ésta es la sangre de la Alianza, que será derramada por la multitud para la remisión de los pecados".[32] Profetizó también, según los sinópticos, que no volvería a beber vino hasta que no lo bebiera de nuevo en el Reino de Dios.[33]

[escribe] Arresto

Tras la cena, según los sinópticos, Jesús y sus discípulos fueron a orar al huerto de Getsemaní. Los apóstoles, en lugar de orar, se quedaron dormidos, y Jesús sufrió un momento de fuerte angustia con respecto a su destino, aunque decidió acatar la voluntad de Dios.[34] [35]

Judas había efectivamente traicionado a Jesús, para entregarlo a los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de Jerusalén a cambio de treinta piezas de plata.[36] Acompañado de un grupo armado de espadas y garrotes, enviado por los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, llegó a Getsemaní y reveló la identidad de Jesús besándole. Jesús fue arrestado. Por parte de sus seguidores hubo un conato de resistencia, pero finalmente todos se dispersaron y huyeron.[37]

[escribe] Juicio

Tras su detención, Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás (según el Evangelio de Juan, fue llevado primero a casa de Anás, suegro de Caifás). Allí fue juzgado ante el Sanedrín. Se presentaron falsos testigos, pero como sus testimonios no coincidían no fueron aceptados. Finalmente, Caifás preguntó directamente a Jesús si era el Mesías, y Jesús dijo: "Tú lo has dicho". El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba una blasfemia. Los miembros del Sanedrín escarnecieron cruelmente a Jesús.[38] En el Evangelio de Juan, Jesús fue llevado primero ante Anás y luego ante Caifás. Solo se detalla el interrogatorio ante Anás, bastante diferente del que aparece en los sinópticos[39] Pedro, que había seguido a Jesús en secreto tras su detención, se encontraba oculto entre los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como discípulo de Jesús por los sirvientes, le negó tres veces (dos según el Evangelio de Juan), como Jesús le había profetizado.[40]

A la mañana siguiente, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el procurador[41] romano. Tras interrogarle, Pilato no le halló culpable, y pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a Jesús o a un conocido bandido, llamado Barrabás. La multitud, persuadida por los príncipes de los sacerdotes, pidió que se liberase a Barrabás, y que Jesús fuese crucificado.[42] Pilato se lavó simbólicamente las manos para expresar su inocencia de la muerte de Jesús.[43]

[escribe] Crucifixión

Jesús fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y una caña en su mano derecha. Los soldados romanos se burlaban de él diciendo: "Salud, rey de los Judíos".[44] Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado hasta un lugar llamado Gólgota, que significa, en arameo, "lugar del cráneo". Le ayudó a llevar la cruz un hombre llamado Simón de Cirene.

Dieron de beber a Jesús vino con hiel. Él probó pero no quiso tomarlo. Tras crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el Rey de los Judíos". Fue crucificado entre dos ladrones.[45]

Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó: "Elí, Elí, lemá sabactani", que en arameo significa: "Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has abandonado?", según los evangelios de Mateo y Marcos.[46] Las palabras finales de Jesús difieren en los otros dos evangelios.[47] También hay diferencia entre los evangelios en cuanto a qué discípulos de Jesús estuvieron presentes en su crucifixión: en Mateo y Marcos, son varias de las mujeres seguidoras de Jesús; en el Evangelio de Juan se menciona también a la madre de Jesús y al "discípulo a quien amaba" (según la tradición cristiana, se trataría del apóstol Juan, aunque en el texto del evangelio no se menciona su nombre).

[escribe] Sepultura

Un seguidor de Jesús, llamado José de Arimatea, solicitó a Pilato el cuerpo de Jesús la misma tarde del viernes en que había muerto, y lo depositó, envuelto en una sábana, en un sepulcro excavado en la roca. Cubrió el sepulcro con una gran piedra.[48] Según el Evangelio de Mateo (no se menciona en los otros evangelios), al día siguiente, los "príncipes de los sacerdotes y los fariseos" pidieron a Pilato que colocase frente al sepulcro una guardia armada, para evitar que los seguidores de Jesús robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que había resucitado. Pilato accedió.[49]

[escribe] Resurrección y Ascensión

Los cuatro evangelios relatan que Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día después de su muerte y se apareció a sus discípulos en varias ocasiones.[50] En todos ellos, la primera en descubrir la resurrección de Jesús es María Magdalena. Dos de los evangelios (Marcos y Lucas) relatan también su ascensión a los cielos. Los relatos sobre Jesús resucitado varían, sin embargo, según los evangelios:

[escribe] Profecías en el Antiguo Testamento concernientes a Jesús

Según los autores del Nuevo Testamento, la vida de Jesús supuso el cumplimiento de algunas profecías formuladas en ciertos libros del Antiguo Testamento. Los libros bíblicos más citados en este sentido por los primeros cristianos fueron Isaías, Jeremías, los Salmos, Zacarías, Miqueas y Oseas. Para los autores del Nuevo Testamento, en una visión compartida por los cristianos posteriores, en estos textos se anuncia la venida de Jesús de Nazaret, que sería el Mesías que esperaba el pueblo de Israel. A menudo los redactores de los evangelios, sobre todo el autor del Evangelio según San Mateo, citan explícitamente estos textos para subrayar el cumplimiento de estas profecías en la vida y muerte de Jesús. Entre otras cosas, consideran que fueron profetizadas las circunstancias y el lugar de nacimiento de la muerte de Jesús (Is 7,14; Miq 5,2);[52] su relación con Galilea (Is 9,1);[53] su condición mesiánica (Is 9, 6-7; Is 11, 1-9; Is 15, 5);[54] el papel de precursor de Juan el Bautista (Is 40,3)[55] e incluso su pasión y muerte sacrificial (a este respecto se citan sobre todo cuatro poemas, incluidos en el Deutero Isaías, o "Segundo Isaías",[56] que presentan la figura de un "Siervo de Yahvé",[57] a cuyo sacrificio se atribuye un valor redentor, pero también otros muchos pasajes.[58]

[escribe] Referencias

Notas

  1. Mt 1:18-2:23, Lc1:5-2:52.
  2. Isaias 7:14
  3. Mt 1:19-21
  4. Mt 2:13.
  5. Mt 2:19-29
  6. Lc 1:26-38.
  7. Mt 1:2-16}}, Lc 3:23-28}}.
  8. Mt 3:1-12, Mc 1:4-8, Lc 3:1-18, (Jn 1:19-32)
  9. Mt 3:13-15, Mc 1:9, Lc 3:21 Según el Evangelio de Juan, Jesús no recibió el bautismo personalmente de Juan el Bautista, ya que por entonces éste se encontraba encarcelado por orden de Antipas.
  10. Mt 3:16-17, Mc 1:10-11, Lc 3:21-22. En el Evangelio de Juan se menciona esta teofanía (Jn 1:32-33), aunque no en ocasión del bautismo de Jesús.
  11. Mt 4:2-11, Mc 1:12-13, Lc 4:1-13.
  12. Mt 4:12-17, Mc 1:14, Lc 4:14.
  13. Mt 4:17, Mc 1:15, Lc 4:14. Según Jn 1:35-51 Jesús reclutó a sus primeros seguidores (aunque eran galileos) en Judea, antes de partir hacia Galilea para iniciar su ministerio.
  14. Mt 11:20-21, Lc 10:13
  15. Mt 13:53-58, Mc 6:1-6, Lc 4:16-30. Según el relato de Lucas, los habitantes de Nazaret intentaron matar a Jesús.
  16. Mt 20:29, Mc 10:46, Lc 18:35.
  17. Jn 11:38-44
  18. Mt 10:2-4, Mc 13:16-19, Lc 6:13-16. En los tres sinópticos, los apóstoles son agrupados por parejas, aunque no siempre coinciden en su distribución.
  19. Mt 4:18-22, Mc 1:16-20. En el Evangelio de Juan, Simón y Andrés son discípulos de Juan el Bautista que se unieron a Jesús en Judea.
  20. Mt 9:9, Mc 2:14, Lc 5:27-28,
  21. Véase, por ejemplo, Jn 6:67, Jn 6:70, Jn 6:71. En diferentes pasajes cita a los siguientes: Simón Pedro, Andrés, los hijos de Zebedeo (es decir Santiago y Juan), Felipe, Natanael, Dídimo Tomás, Judas Iscariote y otro Judas. Natanael es generalmente identificado con el Bartolomé que mencionan los sinópticos.
  22. No está claro si el relatado en el Evangelio de Juan es el mismo milagro, ya que el beneficiario es en este caso el hijo de un cortesano, aunque los detalles de la narración son idénticos.
  23. Mt 9:32-34, Mt 12:22-30, Mc 3:22-27, Lc 11:14-15, Lc 11:17-23)
  24. Lc 10:17-20
  25. Mc 9:38-40
  26. Mt 17:1-8, Mc 9:2-8, Lc 9:28-36.
  27. Mt 21:1-11, Mc 11:1-11, Lc 19:28-40, Jn 12:12-19.
  28. Mt 21:12-22, Mc 11:15-19, Lc 19:45-48. Marcos intercala entre la entrada de Jerusalén y la expulsión de los mercaderes el episodio de la maldición de la higuera (Mc 11:12-14, y Lucas una profecía sobre Jerusalén (Lc 19:41-44
  29. Jn 2:13-22. En este pasaje, Jesús utiliza un azote para expulsar a los vendedores, al que no se hace referencia en los sinópticos.
  30. Mt 24:1-3, Mc 13:1-4, Lc 21:5-7.
  31. Mt 26:6-13, Mc 14:5-9, Jn 12:1-8. En el relato de Juan, la mujer que unge a Jesús es María de Betania, hermana de Lázaro; en los otros dos no se menciona su nombre.
  32. Mt 26:26-29, Mc 14:22-25, Lc 22:19-20. Para los cristianos, este gesto de Jesús representa la institución del sacramento de la Eucaristía.
  33. El Evangelio de Juan no hace referencia a la Última Cena, ya que no sitúa la detención de Jesús en la noche de Pascua, sino la anterior: sí aparece en él, sin embargo, el anuncio de la traición de Judas (Jn 13, 21-30) y un episodio que no aparece en los sinópticos, el lavatorio de los pies de los discípulos (Jn 13, 1-20).
  34. Mt 26:36-46, Mc 14:32-42, Lc 22:40-46.
  35. Este episodio no aparece tampoco en el Evangelio de Juan.
  36. Mt 26:14-16, Mc 11:10-11, Lc 22:3-6.
  37. Mt 26:47-56, Mc 14:43-52, Lc 22:47-53, Jn 18:2-12. El relato de Juan ofrece variantes significativas: no se cita Getsemaní como el lugar de la detención, sino un huerto "al otro lado del torrente Cedrón"; en la detención de Jesús toma parte una cohorte romana; y Jesús no es denunciado por Judas, sino que se entrega él mismo a los que iban a detenerlo.
  38. Mt 26:57-68, Mc 14:53-65, Lc 22:63-71.
  39. Jn 18:19-29
  40. Mt 26:69-75, Mc 14:66-72, Lc 22:55-62, Jn 18:15-27.
  41. Se sabe que el cargo de Pilato no era en realidad el de procurador, sino el de prefecto. Figura erróneamente con ese cargo no solo en los evangelios, sino también en la obra del historiador Flavio Josefo.
  42. Varios eruditos, notablemente Hyam Maccoby, insisten que Barrabas es la version griega del arameo Bar Abba, "Hijo del Padre," nombre del mismo Jesus. Al pedir la liberacion de Bar Abba, el pueblo pedía la muerte de Jesus.
  43. Mt 27:11-26, Mc 15:1-15. El Evangelio de Lucas añade que Pilato envió a Jesús ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que se encontraba de visita en Jerusalén. Según este relato, Jesús no quiso contestar a las preguntas de Antipas, quien lo envió de nuevo a Pilato (Lc 23:1-25). En el Evangelio de Juan, por otro lado, se añaden dos diálogos entre Jesús y Pilato que no aparecen en el resto de los relatos de la Pasión (Jn 18:28-19:16).
  44. Mt 27:26-31, Mc 15:15-20
  45. Mt 27:32-44, Mc 15:21-32, Lc 23:26-43, Jn 19:16-24. Juan no menciona a Simón de Cirene. Afirma que Jesús fue crucificado entre otras dos personas, pero no dice que fuesen ladrones.
  46. Mt 27:45-50, Mc 15:33-41
  47. Lc 15:39-46. Jn 19:25-30
  48. Mt 27:57-61, Mc 15:42-47, Lc 23:50-56 , Mc 19:38-42
  49. Mt 27:62-66.
  50. Mt 28, Mc 16, Lc 24, Jn 20-21
  51. Existe consenso entre la mayoría de los filólogos bíblicos en cuanto a que los últimos doce versículos del evangelio, a partir de la aparición de Jesús a María Magdalena (Mc 16 1,9) son el resultado de una interpolación posterior. Se desconoce si el evangelio de Marcos concluía en Mc 16 1,8 o si el final original se ha perdido. Véase Bart E. Ehrman, Jesús no dijo eso. Barcelona: Ares y Mares, 2007; pp. 88-92.
  52. Is 7:14, Miq 5:2
  53. Is 9:1
  54. Is 9:6-7, Is 11:1-9), Is 16:5
  55. Is 40:3. Esta profecía es citada explícitamente en los cuatro evangelios del Nuevo Testamento (Mt 3:3, Mc 1:2-3, Lc 3:4-6, Jn 1:23).
  56. Acerca del significado de esta expresión, véase el artículo Libro de Isaías.
  57. Is 42:1-7, Is 49:1-7, Is 50:4-9, Is 52:42-53:12.
  58. Por ejemplo, Zc 12:10.

Bibliografía

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