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Invasión de Irak (2003)

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Antecedentes

En 1993, tras la segunda guerra del Golfo Pérsico, Irak fue sometido a una serie de sanciones por parte de Naciones Unidas que establecían, entre otras cosas, un embargo y la obligación de que todas las armas de destrucción masiva fueran destruidas. El régimen del entonces presidente de Irak, Sadam Husein, se resistió a colaborar activamente con los inspectores de la ONU, a pesar de las consecuencias para la población del embargo, y de los intermitentes bombardeos a los que el país era sometido por parte de los ejércitos británico y estadounidense.

Tras la invasión de Afganistán de 1992, el presidente de Estados Unidos George W. Bush situó a Irak dentro del que denominó como Eje del Mal, acusando al régimen de Saddam Hussein de tener gran cantidad de armas de destrucción masiva, de tener vínculos con Al-Qaida, y de ser un peligro inminente para la Humanidad, basándose en supuestos informes secretos.

En todo el proceso de inspección de la ONU, a cargo del grupo de inspectores de Hans Blix, no se habían logrado encontrar armas de destrucción masiva. Los inspectores acusaron en varias ocasiones a Iraq de no colaborar con las inspecciones, a pesar de lo cual consideraban que no existían razones para pensar en la existencia de las armas prohibidas. Este argumento fue rechazado por Bush, que afirmó que los iraquíes estaban engañando a los inspectores. Fuentes del Consejo de Seguridad de la ONU dijeron más tarde que si EE.UU. no hubiera atacado, en poco tiempo se habría resuelto si Irak tenía o no armas de destrucción masiva.

Tras meses presionando al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que aprobaran una resolución apoyando la invasión, y que fue incapaz de lograr por falta de apoyos, Bush reunió lo que se llamó el trío de las Azores, formado por José María Aznar, presidente español, Tony Blair, presidente del Reino Unido, y él mismo, con el fin de anunciar una alianza con el fin de invadir Irak y derrocar a Hussein. La reacción de la opinión pública mundial fue abrumadoramente contraria, haciéndose notar especialmente en las manifestaciones globales contra la guerra de Irak, pero fue ignorada por la alianza.

«Irak —dijo el dictador iraquí— no tiene interés en la guerra. Ningún funcionario iraquí, ningún ciudadano iraquí ha expresado el menor deseo de ir a la guerra. La pregunta es a la otra parte: ¿están buscando un pretexto para justificar una guerra contra Irak?»

La invasión

El 20 de marzo de 2003 comenzó la invasión de la coalición a Irak en violación directa del Derecho Internacional y sin aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El conflicto fue breve, y con mínimas bajas para el ejército invasor, debido a la desigualdad entre los ejércitos implicados: Iraq carecía de defensas antiaéreas como consecuencia del embargo, y estar su ejército y economía en pésimas condiciones. En ningún momento del conflicto el ejército iraquí utilizó nada que se pareciera a un arma de destrucción masiva.


La posguerra

Tras la destrucción del estado iraquí, EE.UU. proclamó su victoria, y comenzó la ocupación de Irak por la coalición internacional. La primera medida de las fuerzas ocupantes fue la disolución del ejército y la policía iraquíes, lo que provocó graves problemas de inseguridad.

El día 13 de diciembre, Sadam Husein es atrapado por fuerzas estadounidenses y kurdo-iraquíes. Desde esta fecha la coalición no ha encontrado ninguna de las supuestas armas de desctrucción masiva que se utilizaron como pretexto para la guerra contra Iraq.

Esto provocó una encarnizada lucha de credibilidad de Tony Blair contra la BBC a la cual el Poder Judicial Británico había quitado la razón frente al premier británico, pero las encuestas revelaron que su credibilidad cayó notablemente en favor de la BBC. Algunos grupos de Australia reclamaron su dimisión.

En cuanto a George Bush, argumentó que había actuado por información de la CIA. El director de la Agencia negó que se hubiera afirmado la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. El presidente de EE.UU. creó, en consecuencia, una comisión destinada a investigar si los informes de inteligencia justificaban la invasión.

El 12 de enero de 2005 el gobierno de EE.UU. cerró oficialmente la búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak, sin ningún resultado positivo.

Referencias

Fuentes empleadas y notas