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Inframundo

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Inframundo es el lugar donde se cree que van las almas de los fallecidos. Las distintas civilizaciones tienen su propio inframundo, o más de uno, en el que habitan unos seres con un cometido especial.

Inframundo de los mayas

En la religión maya se contaba con tres tipos de inframundos: uno nauseabundo, otro ameno como el paraíso y uno tercero llamado el séptimo cielo. El inframundo era un lugar lleno de enfermedades y olores repugnantes.

El inframundo se encontraba en el interior de la tierra y por allí pasaban casi todas las almas de los muertos. El lugar se describe como muy oscuro y difícil de encontrar, así que el camino tenía que hacerse con la ayuda de un perro. El recorrido empezaba por unas escaleras muy pendientes que había que bajar hasta llegar a un río con una fuerte corriente que conducía a otro río de podredumbre y a otro de sangre y a otro de agua, todo ello entre barrancos. Por fin se llegaba a un cruce en el que salían cuatro caminos cada uno de un color: negro, rojo, amarillo y blanco. El camino negro es el que llevaba a los 12 dioses o señores del inframundo.

El inframundo del paraíso era la zona para niños, donde abundaba la leche y la miel. El inframundo del séptimo cielo era el lugar donde llegaban las almas que habían pasado una temporada en el primer inframundo y directamente los que habían muerto en la guerra y las mujeres que había fallecido de parto.


Inframundo de los tarascos

Estaba dividido en 4 rumbos y cada uno tenía su dios de diferente color. A este inframundo se entraba por el Este, que es el rumbo del nacimiento del sol. Tenían un inframundo especial para los que morían ahogados que tenía el nombre de Pátzcuaro al que se entraba por el lago del mismo nombre que se encuentra en Pátzcuaro (Michoacán).

Inframundo de los totonacos

Entre el pueblo de los totonacos la vida en el inframundo no se diferenciaba mucho del mundo de los vivos. Para llegar hasta él no era necesario pasar dificultades. Había campos de maíz, edificios religiosos, jerarquías, etc. Después de pasar allí un tiempo, el alma del muerto se reencarnaba en otra persona perteneciente a otro pueblo.

Inframundo de los nahuas

Entre los nahuas el inframundo era el lugar de los muertos fallecidos de muerte natural. Este sitio era llamado Mictlan y contaba con nueve pisos. Aquí reinaba eternamente la oscuridad. Se encontraba en el Norte, que era el rumbo conocido como Mictlampa. Estaba presidido por Mictlantecuhtli el dios de los muertos y Mictecacíhuatl, señora de los muertos. Para llegar a Mictlam, el muerto debía pasar por un camino lleno de dificultades donde encontraría:

  • Piedras que chocaban entre sí.
  • 8 desiertos y 8 colinas.
  • Un terrible cocodrilo llamado Xochitonal (en el municipio de Ocotepec del estado de Puebla se encuentra un cerro con este nombre).
  • Un espantoso viento de obsidianas cortantes, llamado Itzeheccayan. Para defenderse de este viento enterraban al muerto envuelto en hojas de papel.
  • Un río llamado Chiconahuapan, que significa Nueve Aguas que tenía su corriente por debajo de la tierra en sentido de occidente a oriente y se conectaba con las aguas del mar. El muerto necesitaba la ayuda de un perro que antes había sido sacrificado e incinerado en los funerales. El animal esperaba al hombre en una orilla y le cargaba sobre su lomo para pasarlo a la otra.

Para todas estas aventuras se le proporcionaba un haz de jabalinas.

Al llegar al inframundo Mictlan, el muerto tenía que presentarse ante las dos deidades y entregarles unos regalos que habían sido enterrados con él para esta ceremonia. Las deidades le indicaban el lugar que le correspondía. Estos muertos habitaban en este inframundo de manera muy parecida a como habían habitado en la tierra, y por eso se les solía enterrar con sus herramientas de trabajo. Si la persona era noble, se ponía junto a ella un jade (chalchihuitl) y se sacrificaban con él esclavos para que le sirvieran en el otro mundo.

Se dice en mitología que Quetzalcóatl bajó al Mictlan a recoger los huesos de los muertos para crear la nueva humanidad.


Referencias

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Bibliografía

  • González Torres, Yolotl Diccionario de mitología y religión de Mesoamérica. Ediciones Larousse, México 1991. ISBN 970-607-039-7
  • Álvarez Ezquerra (director), Jaime Diccionario Espasa. Mitología universal. Espasa Calpe, Madrid 2000.

Notas