La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es
Influencia del dominio morfoclimático en los litorales
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
Además de las acciones morfogenéticas estrictamente marinas sobre el litoral también ejercen su influencia los procesos ligados al medio bioclimático.
Se tienen en cuenta dos modos de intervención: los fenómenos atmosféricos que influyen sobre la erosión marina y las combinaciones con los procesos morfogenéticos continentales.
Índice |
[escribe] La influencia de los fenómenos atmosféricos
La influencia del dominio morfoclimático sobre los modos de actuación de la erosión marina es fundamental, ya que tiene repercusiones tanto sobre los procesos mecánicos como los químicos y los biológicos. Esta influencia se ejerce a través de dos mecanismos: la agitación de las aguas y el carácter de las aguas marinas.
[escribe] La agitación de las aguas
Los movimientos de las aguas marinas superficiales cercanas al litoral, tanto olas como corrientes, dependen de la actividad atmosférica. Olas y corrientes son el resultado de los impulsos de los vientos que soplan en superficie desde el continente. En regiones de vientos rápidos y constantes el oleaje es mayor, mientras que en las regiones dominadas por los anticiclones, con menos vientos, el oleaje es más tranquilo.
Las líneas de distribución del oleaje coinciden, básicamente, con el mapa de la circulación general de la atmósfera. Los mares con más oleaje son los que están sometidos a los vientos del oeste, tanto en el hemisferio norte como en el sur. Los puntos de mayor oleaje coinciden con las depresiones ciclónicas que siguen las ondulaciones del frente polar. Sin embargo, y a pesar de su constancia, los vientos alisios no generan grandes oleajes, ya que son muy débiles. Tampoco los vientos monzónicos generan grandes oleajes, salvo en el mar de Arabia. Así pues, la mayor parte de los oleajes con capacidad morfogenética proceden de las latitudes altas. Los oleajes provocados por los grandes huracanes y tornados tropicales son excepcionales.
Las regiones centrales de las células anticiclónicas presentan zonas de calma, tanto en los anticiclones tropicales como en los polares, donde, además, la banquisa impide la formación de olas.
Así pues, los mares más agitados se encuentran en las [latitud]es medias, y por lo tanto en sus costas la acción mecánica de las olas es mayor, mientras que en los mares de las latitudes altas y bajas predominan las acciones químicas y biológicas.
[escribe] El carácter de las aguas marinas
Los fenómenos atmosféricos también influyen sobre las cualidades de las aguas superficiales, temperatura y salinidad, y por lo tanto en su capacidad mecánica y química.
Desde el punto de vista térmico distinguimos mares fríos y mares cálidos. Los mares fríos son aquellos que presentan regiones heladas. El mar helado, por excelencia es la banquisa puede ser permanente, y por lo tanto no tienen transcendencia morfogenética, o estacional, que detiene su acción morfogenética en invierno pero que al romperse el hielo, en primavera, adquiere un mayor poder abrasivo.
También son mares fríos aquellos que, no presentando una banquisa, sí se forma un pie de hielo en las proximidades de la costa. Este hielo se adhiere a la base de los acantilados por encima del nivel de la marea alta y favorece la acción de la gelifracción. La alternancia hielo-deshielo es mayor en esta zona porque el agua marina que invade periódicamente el estero hace aumentar la temperatura por encima de los 0 ºC.
Las aguas frías se extienden aún más allá, hasta la región en la que aparecen los icebergs, unos 37º en el hemisferio norte y hasta 40º en el sur.
En los mares cálidos de las regiones tropicales la actividad principal la tienen los procesos químicos y biológicos. En el Mediterráneo, por ejemplo, abundan las fisuras de disolución, los gres de playa y los trottoirs (arrecifes calcáreos de algas). Los fenómenos de formación de arrecifes coralinos son propios de la actividad biológica de los mares cálidos, ya que están ligados a la presencia de colonias de madréporas.
Los mares más cálidos se encuentran en las fachadas orientales de los continentes, ya que son las regiones bañadas por las corrientes cálidas tropicales. Por supuesto también existen mares templados en los que no se presenta el hielo, pero en los que la acción biológica es muy reducida. Son mares como el Cantábrico que hacen de frontera entre los mares fríos y los cálidos.
La salinidad, por su parte también influye en la actividad química y biológica de las aguas. Los mares excesivamente salinos son más pobres en especies biológicas pero más activos químicamente. La salinidad varía en función de los aportes de agua dulce, lluvias y grandes cursos de agua, de la evaporación y de la temperatura, ya que el agua salada es más densa y en las regiones frías tiende a descender hacia el fondo, haciendo bajar la salinidad (32). Los mares más salinos son los cálidos de las regiones áridas. Si el mar es muy cerrado la salinidad aumenta, como en el mar Muerto o el mar Rojo (40). En los mares cálidos de las regiones lluviosas la salinidad desciende (35) y más aún en las desembocaduras de los grandes ríos, Amazonas o Congo (33). La baja salinidad hace desaparecer los corales.
[escribe] Combinación de la erosión marina con los procesos morfogenéticos continentales
El medio morfoclimático influye en las modalidades y la eficacia de los procesos morfogenéticos que afectan al litoral. Se distinguen dos modalidades, la directa, a través de la interacción con procesos morfogenéticos continentales y la indirecta, a través del aporte de materiales a la erosión marina.
[escribe] Interacción con procesos morfogenéticos continentales
La acción directa de los procesos morfogenéticos continentales afecta a la franja litoral situada detrás de la línea de costa, y son aquellos que corresponden con el dominio morfoclimático correspondiente. La meteorización proporciona material ablandado para la abrasión marina, o bien un roquedo más vulnerable, al verse sometido a mecanismos de transporte de los fragmentos más efectivo, la dinámica de las aguas marinas. En dominios fríos y tropicales húmedos esta acción en más efectiva que en los dominios templados y áridos.
El mar influye en las características de los procesos morfogenéticos continentales debido a su influencia sobre el clima, formando un topoclima más estable y húmedo. En este sector son más frecuentes las brumas y las precipitaciones, por lo que son más efectivos los procesos ligados al agua, tanto mecánicos como químicos. Además, la salinidad del agua dificulta la colonización vegetal, y por lo tanto la protección que esta ofrece ante la erosión (rexistasia). Este hecho explica el corte vertical de los acantilados modelados en limos o arenas.
En la franja litoral es constante la presencia del viento. Su importancia morfogenética es mayor en las regiones arenosas que presentan un amplio estero entre la marea baja y la alta. En esta zona el viento ejerce toda su competencia morfogenética hasta acumularse en dunas. En regiones de vientos fuertes la acción de viento se extiende a los relieves costeros próximos, sobre todo en forma de dunas que pueden alcanzar varias decenas de metros.
[escribe] El aporte de materiales a la erosión marina
Los mecanismos de transporte continentales proporcionan materiales sueltos que entran a formar parte de los procesos de erosión marina. Las aguas corrientes aportan muchos más elementos sólidos que los que el mar puede arrancar por abrasión.
Los ríos tropicales llevan a sus desembocaduras cantidades importantes de materiales muy finos. Se trata de limos y arcillas, procedentes del lavado de las alteritas, y de arenas, procedentes de las rocas cristalinas. Son escasos los fragmentos mayores, debido a las características de los dominios morfoclimáticos de la zona tropical húmeda.
En los dominios de la zona templada los depósitos de limos y arenas se ven acompañados de fragmentos más grandes, gravas y cantos. Suelen proceder de formaciones superficiales heredadas de origen terciario o cuaternario glaciar y periglaciar. Estos depósitos se han visto sometidos a un proceso de roturación desde el Neolítico, lo que ha favorecido su erosión.
En los dominios de la zona fría los fragmentos gruesos son más numerosos. Los grandes bloques de hielo pueden transportar hasta las playas grandes bloques de piedra.
En los dominios de la zona xérica los aportes fluviales son muy escasos, debido tanto a la escasez de lluvias como a la importancia de las cuentas endorreicas.
Pero las aguas corrientes no sólo aportan fragmentos de tamaños superior al limo, sino que también llevan iones y coloides en disolución. Estos alimentan la sedimentación marina en regiones más alejadas de la costa, sobre todo en zonas de saturación local, que provoca la precipitación de las sales. También se fijan en organismos vivos, corales y algas, formando arrecifes.
En suma, dependiendo del dominio morfoclimático en el que se encuentre, el mar posee una mayor eficacia abrasiva o acumulativa. Las formas litorales son producto de una interacción de los procesos marinos y continentales. Además, a todo ello hay que añadirle la interferencia antrópica, muy importante en el litoral, con sus grandes construcciones.
[escribe] Referencias
Notas
| | |
|---|---|
Otras fuentes de información