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Independencia de México
El territorio que hoy conocemos como México y América Central fue el antiguo virreinato de Nueva España. En su tiempo, México ya fue una de las ciudades más grandes del mundo y Nueva España una de las colonias más ricas; a pesar de las restricciones al comercio con otros territorios americanos, restricciones exclusivamente políticas.
La sociedad mexicana estaba dominada por las oligarquías peninsulares y criollas que dominaban el poder económico y político a través de la venta de oficios, excepto los cargos más altos, y de la venta de mercancías para la exportación. Gracias a la venta de cargos y oficios era abundante la presencia de criollos en la Administración, pero en el fondo había desconfianza hacia ellos y se les apartaba de los altos cargos, y cada vez más de los oficios en general. El poder político en el virreinato estaba dominado por los peninsulares (gachupines). Los criollos, sin embargo, formaban una potente burguesía mercantil, minera e industrial, y abogaban por el liberalismo en lo económico; que se fue convirtiendo, con el proceso revolucionario, en un nacionalismo antiespañol.
En 1810 el virreinato de Nueva España sufre una crisis de subsistencia, debido a una serie de malas cosechas, y se extienden por todo el país rebeliones más o menos populares; sobre todo en las regiones más pobres. Al frente de estas rebeliones se ponen Miguel Hidalgo y José María Morelos. Sus reivindicaciones son un tanto vagas, pero pretenden reformas sociales, que suponen el fin del control español de la economía, y una independencia política, dominada por la oligarquía criolla. No pretende ser una insurrección popular, pero es el pueblo indio el que asume el grueso de la lucha, y convierte la rebelión en un conflicto contra los ricos. Para levantar a las masas se apela a la mitificación de la historia y al nacionalismo. Se consideran descendientes y herederos de los aztecas y de los primeros conquistadores.
En 1808 España está en plena guerra de Independencia contra Francia. El virrey José de Iturriaga asume el control del gobierno ante el vacío de poder que se produce en la metrópoli. El Cabildo de la ciudad de México pide al virrey que reconozca la soberanía popular y convoque las Cortes, aunque se dividen entre hacer unas Cortes independientes o unirse a las Cortes españolas reunidas en Cádiz. Esta medida señala el comienzo de un gobierno autónomo. Las Cortes de Cádiz reconocen a México como una parte de España, igual que las peninsulares.
Los primeros síntomas de independencia aparecen en el Guanajuato, con Miguel Hidalgo a la cabeza, apoyado, en un principio, por los criollos ricos: mineros. Este fue un territorio que se pudo independizar económicamente, durante semanas, de la ciudad de México. La crisis de subsistencia y el hambre bastó a Hidalgo para levantar al campesinado contra el virrey, en nombre de Fernando VII. Pedía la independencia y la devolución de las tierras a los indios, así como la abolición de la esclavitud. La revuelta se convirtió en una guerra de desquite contra los blancos, incluidos los criollos, lo que sirvió para que estos no le prestasen ayuda. La revuelta degeneró en una guerra civil racial, de los indios y los mestizos contra los blancos y los propietarios. Esto le supuso quedarse sin el apoyo de la oligarquía mexicana. Fracasó tras el asedio a la ciudad de México.
José María Morelos recogió el impulso revolucionario, pero esta vez contra el rey Fernando VII, hasta 1815. Su programa político era más concreto y radical. Pedía la independencia y un gobierno parlamentario, reformas liberales del Estado, nacionalismo y la reforma agraria política. Obtuvo el apoyo indígena, pero no el criollo, por las mismas razones que se lo habían denegado a Hidalgo. Ambos líderes fueron derrotados por Félix María Calleja en la misma campaña.
El absolutismo volvió a España con el regreso de Fernando VII que envió a Nueva España a un nuevo virrey: Francisco Javier Venegas. Venegas organizó un ejército criollo y local. Esta medida resultó onerosa para las arcas del virreinato que hubo de recaudar muchos impuestos, lo que descapitalizó la industria. La oligarquía criolla se había adherido a la constitución de Cádiz de 1812, que era liberal. La implantación del sistema de intendencias y la convocatoria de Cortes había despertado los sentimientos de identidad nacional.
En 1820 gobiernan en España los liberales, el trienio liberal, y recuperan las Cortes y la constitución de 1812, pero no reconocen los derechos que habían concedido a México, ni las demandas americanas de autonomía y libre comercio. Para resolver el problema, los criollos aprueban el plan de Iguala, según el cual se confirma la Constitución y el catolicismo del Estado, se proclama la independencia para salvaguardar México, y el jefe político será Agustín de Iturbide. Las conversaciones entre Iturbide y el gobierno español, que culminaron con el plan de Iguala pretendían formar una monarquía católica e independiente en México. En 1824 se promulga una constitución mexicana, e Iturbide se proclama emperador de México. El régimen se descompone en pocos meses, tras la caída de los liberales en España. En 1824 comienza una guerra civil que durará dos años, y que pretende poner una nueva constitución de carácter liberal y proclamar una república. El régimen virreinal se ha hundido y México es independiente.
Tras las convulsiones en México Antonio López de Santa Ana es proclamado presidente de la República en 1833. En 1836 comienzan los conflictos con Estados Unidos, como el del Álamo. En 1846 entra en guerra con EE UU por Texas.
Referencias
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Otras fuentes de información
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Notas