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Independencia de Chile

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Chile se independizó oficialmente de España el 12 de febrero de 1818. Sin embargo, el proceso independentista completo se prolongó más o menos entre los años 1808-1810, y 1818-1826, según qué hitos históricos se elijan para señalar su comienzo y final. Tradicionalmente se la divide en tres etapas: Patria Vieja, Reconquista y Patria Nueva.

los vecinos de Santiago, para el día 18 de septiembre de 1810.

La Patria Vieja.

Este período representa la primera etapa de la lucha por la independencia nacional, que se gestó gracias a la acción de la aristocracia castellano-vasca, la cual por su poderío económico y cultural, ejercía una importante influencia en el pueblo.

Al fallecer el gobernador Luis Muñoz de Guzmán, y de acuerdo a una disposición adoptada por Carlos IV, le correspondía asumir el mando al militar de más alta graduación. Sin embargo, la Real Audiencia no hizo caso de esta normativa y nombró a su regente Juan Rodríguez Ballesteros como nuevo gobernador. En Concepción, el abogado Juan Martínez de Rozas indujo al brigadier Antonio García Carrasco -a cargo de la inspección de los fuertes de la frontera- a que hiciese valer sus derechos como el oficial de más alta graduación, para ocupar el cargo según lo dispuesto oficialmente por Carlos IV. Desde ese momento, la Real Audiencia tuvo que aceptar el nombramiento y García Carrasco se trasladó a Santiago junto con su secretario Martínez de Rozas.

Al poco tiempo, la aristocracia empezó a mirar con malos ojos a García Carrasco, a quien se acusaba de no poseer aptitudes para administrar, y de rebajar la dignidad de su cargo relacionándose sin ningún tipo de etiqueta con la gente humilde. A todo lo anterior, se sumaron hechos donde García Carrasco se vio involucrado, como el asesinato de los tripulantes de la fragata inglesa “Scorpion”, y el apresamiento de tres destacados criollos: José Antonio de Rojas, Juan Antonio Ovalle y Bernardo Vera y Pintado.

Asume el Conde de la Conquista

Mateo de Toro Zambrano y Ureta Con el fin de aquietar los ánimos, la Real Audiencia solicitó la renuncia al gobernador García Carrasco, designando en su lugar a Mateo de Toro, decisión que dejó conforme tanto a realistas como a patriotas.

Mateo de Toro Zambrano y Ureta tenía 83 años, y gracias a una gran fortuna, producto de sus actividades comerciales y agrícolas, pudo adquirir el título de Conde de la Conquista. Pero su avanzada edad, falta de carácter y desconocimiento de los negocios públicos, fueron las razones por las cuales los dos bandos en que estaba dividida la aristocracia colonial querían manejarlo a su antojo.

Dos de sus partidarios, Gregorio Argomedo y Gaspar Marín, lo asesoraron para convocar a un cabildo abierto donde el pueblo decidiera su futuro

La reunión

Se efectuó en el edificio del Tribunal del Consulado. José Miguel Infante, procurador de la ciudad, propuso la constitución de una Junta Nacional de Gobierno y la idea fue aprobada por mayoría. Se eligió a las siguientes personas: presidente, don Mateo de Toro y Zambrano; vicepresidente, José Martínez de Aldunate, obispo de Santiago; vocales, Fernando Marquez de la Plata, Juan Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera, Juan Enrique Rosales y Francisco Javier de Reina; secretarios, Gaspar Marín y Gregorio Argomedo. Este fue el primer paso hacia la independencia.

Congreso Nacional

La convocatoria a un Congreso Nacional, que gobernaría en adelante en lugar de la Junta, fue la medida más importante adoptada por la Junta de Gobierno. Significaba reconocer la soberanía popular y establecer un régimen representativo.

Comenzó a sesionar el 4 de julio de 1811, presidido por Juan Antonio Ovalle. Ese mismo día dejo de funcionar la Junta de Gobierno.

Reconquista.

Este período significó una fuerte reacción absolutista de parte de España, que concluyó con el sometimiento de las colonias sublevadas.

Osorio se instaló en el poder el 9 de octubre de 1814, pero lamentablemente su mandato fue sobrepasado por Vicente San Bruno, comandante del Batallón de Talavera, quien estableció los Tribunales de Vindicación que determinaron el destierro de muchos patriotas a la isla de Juan Fernández. No corrieron mejor suerte los que huyeron a Mendoza o fueron encarcelados en Santiago, pues se les confiscaron y remataron sus bienes mientras permanecían presos. Asimismo, San Bruno participó en un sangriento hecho, en el cual simuló dejar abiertas las puertas de la cárcel con el único objeto de que los patriotas aprovecharan esta oportunidad para escapar. Afuera les aguardaba un pelotón de fusileros que acabó con sus vidas.

Osorio reabrió la Real Audiencia, posteriormente la Real Universidad de San Felipe, y eliminó las instituciones creadas por los patriotas.

En diciembre de 1815, Osorio fue destituido del cargo de gobernador, siendo reemplazado por Francisco Casimiro Marcó del Pont.

Patria Nueva.

El nuevo virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, resolvió recurrir a Mariano Osorio, enviándole con otra fuerza expedicionaria. Este desembarcó en Concepción, y reclutó ingentes cantidades de tropas. Mientras tanto, Bernardo O'Higgins se replegaba más al norte intentando frenar de alguna manera el avance de los realistas, siendo sorprendido y ampliamente derrotado en Cancha Rayada. En la confusión, corrió el rumor de que O'Higgins había muerto, y el pánico cundió entre los patriotas, muchos de los cuales se aprestaron incluso a volver a cruzar la Cordillera hacia Mendoza. En tales críticas circunstancias, Manuel Rodríguez arengó a la gente gritándoles: "¡Aún hay patria, ciudadanos!", y se nombró Director Supremo; duraría en el cargo exactamente 30 horas, que es el tiempo que O'Higgins empleó en regresar a Santiago y volver a hacerse del mando.


Bernardo O'Higgins director supremoLisiado después de Cancha Rayada, O'Higgins delegó el mando de las tropas patriotas en San Martín. Este las reunió en los llanos de Maipú, en las afueras de Santiago. En la batalla de Maipú, librada el 5 de abril de 1818, San Martín infligió una dura derrota a Osorio, quien optó por regresar a Concepción; los realistas ya no intentarían otra incursión a Santiago, con lo que la independencia quedaba asegurada. Después de la refriega, acudió O'Higgins a saludar a San Martín, como salvador de la patria, en lo que se conocería como el abrazo de Maipú.

En lo que respecta a asegurar la independencia, San Martín emprendió una serie de guerras contra las montoneras, grupos de bandoleros, realistas e indios que habían aprovechado el caos de las expediciones militares y los reclutamientos forzosos para dedicarse al pillaje y al saqueo. Esto se conoció como la guerra a muerte, porque ni las montoneras ni los soldados regulares tomaban prisioneros; una vez liquidada la banda de Vicente Benavides, el año 1822, quedó asegurada la pacificación de la región de Concepción.

Por otra parte, O'Higgins propició el desarrollo de una escuadra nacional, para impedir nuevas expediciones españolas desde el Perú. Para llenar la plaza de almirante, llamó al escocés Lord Thomas Cochrane. Este asestó un golpe decisivo a los realistas cuando en 1820 se apoderó del fuerte de Valdivia, considerado como inexpugnable tanto por patriotas como por realistas.


Abdicacion de O'HigginsDe todas maneras, San Martín y O'Higgins estaban de acuerdo en que no cesaría el peligro hasta que el propio Virreinato del Perú fuera independiente de España. De esta manera prepararon la Expedición Libertadora, con naves y soldados. San Martín y Cochrane fueron enviados a Perú en 1822. Sin embargo, el carácter confiado y audaz de Cochrane chocó con el exceso de prudencia de San Martín. Este dejó escapar varias oportunidades de asestarle el golpe definitivo al virrey, por lo que finalmente se entrevistó con Simón Bolívar (quien descendía desde Colombia), y se retiró de Perú; la independencia peruana quedaría completa después de la batalla de Ayacucho, librada por Sucre, un lugarteniente de Bolívar.

En la historiografía nacional se hace terminar la Patria Nueva en 1823, con la renuncia de O'Higgins. Sin embargo, el último territorio español en Chile, la isla de Chiloé, sería conquistada recién en 1826, durante el gobierno de Ramón Freire, sucesor de O'Higgins. Habría una nueva intentona de conquista por parte de Perú durante la Confederación Perú-Boliviana, pero ésta ya no sería de España. En 1866 habría una nueva expedición militar española a Chile y Perú, pero resultaría un fracaso.

Referencias

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Notas