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Imperio romano

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El Imperio fue una forma de gobierno de la Roma Antigua en vigencia desde 27 adC hasta 476 dC.

Marco histórico

Tras la caída de la República romana el gobierno de Roma y todos sus dominios está nuevamente en las manos de una única persona, que no toma el título de rey, sino que gobierna bajo la apariencia de las instituciones republicanas. Es el princeps (título civil) o imperator (título militar).

Retrato de Octavio Augusto

Tras la muerte de César, el Senado romano intenta recupera el poder. Estalló una guerra civil entre la República, con Bruto; y los seguidores de César, con Marco Antonio al frente. Octavio fue elegido por el Senado para hacer la guerra a Marco Antonio. Durante la guerra mueren los cónsules. Octavio presenta su candidatura, pero al ser rechazada toma Roma; y se proclama Cónsul. Pero sus escasos apoyos no le permiten gobernar solo y se alía con Marco Antonio y Lépido formando el así llamado Segundo Triunvirato. Esta vez no secreto como el Primero sino legal, y con impérium, lo que les permitió dictar leyes y nombrar magistrados. Las tensiones entre los triunviros degeneran en guerras, de las que sale victorioso Octavio ante Marco Antonio, pero como defensor del régimen republicano. El inevitable enfrentamiento concluirá con la victoria de Octavio en la batalla naval de Actium, iniciando el época imperial.

Octavio no podía hacerse rey, pero el Senado estaba desacreditado. Octavio hizo que el Senado le concediese poderes suficientes para ser jefe del Estado: el princeps. En el 27 adC abandonó sus poderes, pero tras las súplicas del Senado aceptó el gobierno de las provincias no pacificadas. Esto le confería imperium, y el Senado le concedió el título de augusto (el título de imperator se lo otorgaron sus tropas y sería el utilizado, preferentemente, por sus descendientes). Se consolidaron así dos tipos de provincias: las senatoriales y las imperiales. Las senatoriales gobernadas por el Senado y que pagaban al erario, y las imperiales gobernadas por el emperador y que pagaban al fisco. Las ciudades tenían un régimen jurídico diferente. En el 23 adC desmonta una conjura contra él y tras ello hace que su imperium es extienda a todas las provincias y a la misma Roma. Octavio fue dueño del Estado. Asumió el cuidado de los servicios esenciales: vías públicas, policía, aprovisionamiento, etc. Para ello creó una burocracia funcionarial especializada. Lépido, que había estado apartado, muere en el 12 a.C. y se le conceden a Octavio sus títulos.

Al asumir las magistraturas republicanas Octavio no daba la imagen de rey, pero tenía poderes absolutos. Todos los poderes se le concederán en virtud de su auctoritas, que le reconoce el Senado por su carisma, gracias a su habilidad política. Octavio pacificó el imperio y en el 29 adC cerró las puertas del templo de Jano proclamando la «paz romana». En el año 2 adC el Senado le nombra páter patriae, y tendrá el beneplácito divino. El título imperial se hizo hereditario.

Hubo varias, dinastías como la de los Julios-Claudios, los Flavios, los Antonios y los Severos. Periodos de anarquía como los años 235 al 284, en los que el ejército quitaba y ponía emperadores. Diocleciano, un emperador puesto por el ejército, recuperó la autoridad moral y estabilizó el Estado. Las continuas luchas por el poder imperial llevarán a Roma a un período de anarquía en el que se reconocerán hasta cuatro emperadores: la tetrarquía.

Con la llegada del cristianismo (313) el emperador se comienza a titular dóminus, por influencia germánica, con lo que se rompe la tradición romana. El cristianismo se implanta como ideología en toda la sociedad.

El Estado imperial

Retrato de Tiberio

Octavio muere en el año 14 y hereda el Imperio Tiberio. Se abre, así, el periodo más largo de la historia de Roma, en la que el emperador es la figura central del régimen. Tendrá los títulos de césar, imperator, princes, augusto y otros.

Tenía poder absoluto, y asumía alguna magistratura. Poseía amplios recursos económicos, procedentes de las provincias imperiales y su patrimonio personal. Y tenía derecho a nombrar a su sucesor, aunque debían estar apoyados por el ejército, que en épocas de anarquía quitaba y ponía emperadores. Los sucesores tendieron a divinizarse, incluso en vida, según el culto a los muertos.

El Senado romano continúa funcionando como en la república, pero su poder va decreciendo alarmantemente. Da al régimen una imagen de legalidad aunque no tiene ninguna autoridad.

Las continuas purgas de senadores hacen de él una institución sin oposición al emperador. Sus miembros pertenecen a una oligarquía que tiene el favor del emperador, ya que es él quien controlaba el acceso al Senado.

Las asambleas del pueblo perdieron toda relevancia. Teóricamente mantuvieron su función electoral pero no elaboraba las listas de candidatos.

Las magistraturas republicanas se mantuvieron, pero perdieron sus funciones y su importancia política, al estar sometidas al emperador, que era quien las nombraba.

Los funcionarios imperiales fueron los que administraron el régimen. Tuvieron a su cargo el gobierno. Eran nombrados por el emperador y sus facultades dependían de lo que este quisiera ordenarles, y por un tiempo indefinido; por esto cesan con la muerte del emperador. Reciben un salario.

Los más importantes tienen el nombre de prefectos. El prefecto pretoriano es el jefe de la guardia personal, el prefecto urbi fue el representante del emperador en la ciudad y el jefe de la policía, el prefecto vigílium se ocupaba del orden público, y el prefecto annonae se encargó del aprovisionamiento.

De rango inferior fueron los procuradores, encargados de las más variadas funciones.

El Consilium Príncipis, o Consejo Imperial, es uno de los órganos de gobierno más importantes. Estuvo integrado por personas de confianza del emperador. Actuaba en toda clase de asuntos como la administración de justicia, cuestiones militares, política exterior e interior, finanzas, etc.

La Cancillería Imperial se ocupó de todos los asuntos privados que debía resolver el emperador. Atendió la correspondencia, el archivo, los sellos, la secretaría privada, la administración, etc. La cercanía al emperador les dio mucha influencia política.

Dinastías

La dinastía Julio-Claudia (27 adC - 68 dC)

El año de los Cuatro emperadores Tras la muerte de Nerón, en el año 69 d.C. se suceden 4 emperadores apoyados por las diversas legiones de la frontera o aclamados por la guardia pretoriana. Son Galba, Otón, Vitelio y finalmente Vespasiano.

La dinastía Flavia (69-96)

Tras hacerse con las riendas del imperio, Vespasiano gobernará hasta su muerte durante 10 años (69 d.C-79 d.C). Le sucederá su malogrado hijo mayor Tito hasta el año 81 d.C. siendo el máximo hito de su principado la inaguración del Anfiteatro de los Flavios (luego conocido como Coliseo). Tras su muerte, será sustituido por su hermano menor Domiciano.

Su principado terminará en una conjura para eliminarlo, siendo el cargo de princeps transitoriamente ejercido por el anciano senador Nerva, con la condición que lo transfiera al entonces brillante y joven general Trajano.

La dinastía de los Antoninos (98-192)

La dinastía de los Severos (193-235)

La anarquía militar (235-305). Aureliano

La tetrarquía de Diocleciano

Constantino y el ascenso del Cristianismo

Fundación de Constantinopolis, la Nueva Roma (Constantinopla).

Teodosio

Dividió el imperio entre sus hijos Flavio Augusto Honorio (Imperio Romano de Occidente) y Arcadio (Imperio Romano de Oriente). Tras su muerte se inician las invasiones de pueblos germánicos.

Justiniano

División territorial

Provincias del Imperio

Las provincias en las que se dividía el Imperio Romano comprendían sobre todo Hispania, que abarcaba la península Ibérica; la Galia (Gallia), o lo que conforma buena parte del actual territorio francés; Bretaña (Britannia), que ocupaba la isla de Gran Bretaña; Rética o Recia (Rhaetia) que ocupaba el sur de Alemania y parte de Suiza; Noricum, o Austria y sur de Alemania; Panonia, conformada por la actual Hungría y Austria oriental; Illyricum o región de los Balcanes; Dacia, gran parte de Rumanía; Tracia, constituida por Bulgaria, este de Grecia y Estambul; Acaya (Achaia) o Grecia; Asia, en Asia Menor (actual Turquía); Cappadocia, parte de Turquía; Egipto (Aegyptus); y Africa, o norte de África.

La caída del Imperio romano

El Imperio Romano en su máxima extensión, durante el reinado de Trajano (hacia el 117)

Los pueblos germánicos venían acosando las fronteras del Imperio romano desde el siglo I. Eran pueblos nómadas o seminómadas con una sociedad estratificada: nobles, libres, libertos y esclavos. El rey se elegía entre un miembro de las familias nobles. Los hombres libres juraban fidelidad personal al jefe, y esta era la base de su poder. El contacto con los romanos hizo que estos pueblos comenzasen a comerciar y a civilizarse, y en el siglo II terminaron por confederase para luchar contra los romanos. Sin embargo, mientras el poder de Roma fue sólido, no supusieron más que una molestia. Pero a mediados del siglo III la situación política en Roma era caótica; incluso llegó a haber cuatro emperadores simultáneamente. Los pueblos germánicos, francos y alamanes, hicieron incursiones destruyendo los campamentos y las ciudades romanas hasta el norte de África. Debido a estas incursiones se amurallaron las ciudades, lo que contribuyó a que decayese la calidad de vida en ellas. Sin embargo, estas no pasaron de ser unas incursiones de rapiña, más que invasiones, ya que no pudieron asentarse en el territorio. Más importancia tuvo la infiltración pacífica. Muchos germanos se establecieron como colonos en el territorio del Imperio, en las ciudades como siervos y en el ejército como soldados, llegando a ser la guardia personal del emperador, que con el tiempo estuvo en sus manos. Esto romanizó muchos las costumbres de los pueblos bárbaros, que llegaron a adoptar el latín como lengua, la religión romana y la moneda. Pero, también, entre los romanos se empezaron a introducir costumbres bárbaras, como la fidelidad al jefe. En el año 380 por el Edicto de Tesalónica el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio [1] y los pueblos germánicos comienzan a cristianizarse. En el 330 Roma tiene una nueva capital: Constantinopla. La crisis dentro del Imperio es absoluta.

Entre las causas que se han invocado para el comienzo de la invasión germánica (no suficientemente explicadas) están: el empeoramiento del clima en el norte, la explosión demográfica de los pueblos bárbaros, el nomadismo de estos, y la presión de los pueblos asiáticos, hunos sobre todo (que llegaron a invadir el Imperio). Entre las causas de su triunfo están: la superioridad militar, el establecimiento anterior de población germánica y la crisis de las instituciones políticas romanas.

División

Las grandes invasiones comenzaron en el 401, con la irrupción de los vándalos. Luego llegaron los visigodos, en el 403, los suevos, en el 406, los burgundos, en el 409, y en el 410 los visigodos de Alarico saquean Roma. Esta vez las invasiones no fueron simples razias, sino que los saqueadores se asentaron en el territorio: los suevos en la Gallaecia, los visigodos en Hispania, los francos en Galia, los ostrogodos en Italia, los brugundios en los Alpes, los vándalos en Mauritania, etc. La crisis política romana era tal que los visigodos llegaron a combatir en nombre el Imperio romano. En el 476 el Imperio romano había sucumbido en Occidente, aunque se mantendría en Oriente, donde la capital era Constantinopla. Sin embargo, subsistieron algunas instituciones como la Iglesia y el papado que fue el vínculo de continuidad, y legitimidad, entre el Imperio y los nuevos reinos. Pero el Estado había desaparecido ante los vínculos de fidelidad personal que estructuraban la sociedad germánica. A pesar de la aparente rapidez con que se suceden los hechos, el proceso de desmoronamiento del Imperio romano no fue cosa de un día, ni siquiera de una generación.


Referencias

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Fuentes empleadas y notas

  1. Morán, Gloria M. Netbiblo: Comunidad política y religiosa: Claves de la Cultura Jurídica Europea, profesora de la Universidad de La Coruña, 2008, página 340. ISBN 8497452119. 


Otras fuentes de información